Archivo de la etiqueta: arte indígena contemporáneo

Los huecos del agua: arte contemporáneo de pueblos originarios, en el Museo del Chopo | Edgar Rodríguez Cimé

El título de la muestra parece una contradicción porque se sabe que la estética contemporánea es contraria a la tradicional de los pueblos «indígenas», sin embargo, la exposición Los huecos del agua. Arte contemporáneo de pueblos originarios mexicanos*, en el Museo Universitario del Chopo, en la Ciudad de Méjico, da a conocer la producción moderna de los artistas nativos que viven en los pueblos indios de Todo Méjico en pleno siglo Veintiuno.

Esta muestra de arte contemporáneo, expone la producción de artistas internacionales como Darío Canul y Cosijoeza Cernas, del colectivo Tlakulolokos, de Tlacolula, Oajaca; Maruch Santís Gómez, de San Juan Chamula, Chiapas; Sabino Guisu, de Juchitán de Zaragoza, Oajaca; o la de los jóvenes mayas-yucatecos Mauro Pech (Yaxkukul), José Chí Dzul, de Dzan, y Joaquín Maldonado Gamboa, de Sinanché.   

Integrada con 19 propuestas individuales y tres colectivas con obras de Oajaca, Chiapas, Michoacán, Yucatán, Ciudad y Estado de Méjico, la muestra cuenta con artistas comercializados por las galerías OMR, Gaga y Maia, de la capital: Maruch Santíz, Fernando Palma y Sabino Guisu; la Quetzalli, de Oajaca: Ana Hernández y José Ángel Santiago; así como de la MUY, de San Cristóbal de las Casas, Chiapas: Maruch Méndez, Abraham Gómez y Colectivo de Mujeres Fotógrafas Indígenas.

Como opina la conocida crítica de arte Blanca González Rosas, la exposición es interesante curatorialmente por inclusiva, pues “contempla distintas disciplinas visuales que abarcan lenguajes tecnológicos, objetuales, gráficos y pictóricos”. Sobresalen obras de Canul y Cernas, Octavio Aguilar y Sabino Guisu (todos oajaqueños), así como del Colectivo Transdisciplinario de Investigaciones Críticas de Chiapas.

El arte indígena contemporáneo también posee su propia «vanguardia», lo más renombrado internacionalmente con sello de «pueblos originarios de Méjico»: Octavio Aguilar (mixe), quien con su «discreta poética neo-pop fusiona humor con cierto desencanto y pesimismo en un video con numerosos escarabajos que tratan de voltearse, inútilmente, sobre su propio cuerpo con movimientos rítmicos y dancísticos para ir a un lugar seguro (metáfora del ser humano contemporáneo, a la ‘Kafka’)».

El juchiteco Sabino Guisu, conocido por sus dibujos realizados con humo, «presenta la serie Dead Honey (Miel Muerta) (2010), donde con la intención de subrayar la destrucción ambiental que ocasiona la disminución de la población de abejas, ensambla panales para formar un mapamundi y un cráneo, que recuerda al de Damien Hirst, cubierto de diamantes».

Finalmente, una de las propuestas más fascinantes de la exposición: «pequeñas pinturas y un mural bordado del Colectivo Transdisciplinario con poéticas naif y surrealistas-pop: en un universo de flores, símbolos y personajes, los artistas comparten cotidianidad y mitología del Ejército Zapatista de Liberación Nacional».

Curada por Itzel Vargas, la muestra «aborda el arte contemporáneo entre los creadores de los pueblos originarios». En el siglo XXI, además de ser promovidos comercialmente por galerías mejicanas con presencia regional o global, así como participar en exposiciones internacionales, desde 2015 la curadora Ingrid Suckaer, aparte de promoverlo en el Festival Internacional Cervantino, lo definió como «una postura política» en su libro Arte indígena contemporáneo. Dignidad de la memoria y apertura de cánones (Proceso, 2018).

Esta definición contiene una ruptura estética con el arte contemporáneo occidental, ya que como subraya el especialista Enrique González Martínez, estas obras de arte «cuestionan conceptos colonialistas que pasan desapercibidos en la actualidad». De esta forma, al criticar los «cimientos culturales y políticos» del arte occidental estas obras adquieren sello de originalidad desde su propio perfil cultural no occidental.      

De raíz multicultural, como los mismos 68 pueblos originarios, las obras de arte contemporáneo reunidas en esta exposición, nos orienta la especialista en arte por la Universidad Iberoamericana, Itzel Vargas, «pueden ser leídas (en términos de Glissant) como ‘Las islas de un archipiélago’, donde el aire corre en distintas direcciones y el reconocimiento es posible en las diferencias». 

Si para la lingüista Yasnaya Elena A. Gil, «el idioma es un elemento imprescindible para la resistencia cultural de los pueblos originarios», podemos agregar que también las artes visuales reunidas en esta muestra: vídeo-arte / graffiti / murales / pintura / escultura, representan lo mismo en un mundo contemporáneo donde los artistas y sus obras seducen y atraen fans para la causa.


*NOTA: Esta exposición se realizó en el Museo Universitario del Chopo de mayo a septiembre del año 2019. El autor del texto nos ofrece una retrospectiva de la exhibición que ha hecho eco en la plástica mexicana contemporánea. (N. del E.) 



edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

Colectivo cultural «Felipa Poot Tzuc»



 

Actrices y actores mayas, pioneros entre las etnias mejicanas en el cine contemporáneo | Edgar Rodríguez Cimé

Espiridión Acosta Canché, Petrona de la Cruz, Armando Dzul Ek, María Mercedes Coroy


«El talento, no se aprende, es innato, independientemente de la etnia o la clase social»


Cuando jóvenes de Yucatán, con raíces mayas, se enteraron del boom desatado por el reconocimiento internacional de la actriz mixteca Yalitzia Aparicio por su participación en la multipremiada película Roma, de Alfonso Cuarón, «pusieron el grito en el cielo» porque, según ellas, «no estaba a la altura» del premio (dejándose llevar por la «estética occidental» de los «artistas comerciales» de Televisa y no por el talento innato), ignorando por completo el enorme avance obtenido en el cine mundial por intérpretes nativos del séptimo arte.

Pero cuando uno se entera que el talento, o sea, la materia prima de la creación artística, está presente en personas que jamás han pisado una escuela de arte, hasta que por azares del destino, fortuitamente, lo descubren; y que en los años 80 del siglo XX se reinició la producción de arte contemporáneo en las últimas generaciones de artistas nativos, entonces se da un giro de 180 grados en la concepción del «arte indígena contemporáneo».

Si uno se entera que desde la década de los 80 del siglo Veinte surgió el Renacimiento Estético Contemporáneo de los Pueblos Indios de Méjico, y que lleva casi 40 años de producción ininterrumpida, entonces se vuelve más creíble reconocer el talento histriónico presente en la actriz mixteca triunfadora de la cinta Roma.

Ejemplo: el teatro maya contemporáneo reinicia a fines del siglo XX, teniendo como «troncos» a la actriz, escritora y directora María Luisa Góngora Pacheco, de Oxkutzcab, Yucatán, junto con el añejo actor Espiridión Acosta Canché, de Tecóh, Yucatán, así como el actor, escritor y director Armando Dzul Ek, también de Oxkutzcab, quienes escriben, actúan y dirigen teatro.

Pero además del teatro maya, tanto don Espiridión como don Armando resultan pioneros como actores internacionales pues tanto uno como otro son contratados para participar en películas norteamericanas. El primero, como actor de la cinta Apocalypto, dirigida por Mel Gibson (2006), sobre la cultura de los mayas en 1511; mientras don Armando actuó en la película La vida de los mayas (2012), producida por National Geographic, grabada en Copán, Honduras. 

Asimismo, también existe otra escritora de teatro y actriz maya, pero tzotzil, de Chiapas, Méjico, Petrona de la Cruz Cruz, «autora de las obras de teatro Soy Tzotzil y La Mujer Desesperada, además de participar en la mencionada película La vida de los mayas (2012), producida por National Geographic, filmada en Copán, Honduras. Actriz de cine pionera, en 1992, fue galardonada con el Premio Chiapas de Literatura».

Luego, una joven guatemalteca maya, pero kiché, María Mercedes Coroy, comenzó a transitar por el camino del séptimo arte con su primera cinta Ixcanul (2015), dirigida por el guatemalteco Jayro Escalante, recibiendo reconocimientos internacionales en los festivales de cine de Berlín, Alemania, Guadalajara, Méjico, y Toulouse, Francia.

Finalmente, María Mercedes consigue otro reconocimiento internacional con la película estadounidense Bel Canto (2018), dirigida por Paul Weitz, donde «se codea» filmicamente con Julianne Moore; para después ser contratada por la plataforma Netflix, en la gustada serie Malinche (2019), narrada en totonaco, popoluca, maya y náhuatl, donde interpreta al personaje principal, y es transmitida por el Canal Once, en nuestro país.

Con este escenario cinematográfico de fondo, junto con las actrices y actores mayas pioneros en el séptimo arte, es más fácil entender el merecido reconocimiento al talento natural de nuestros artistas nativos, donde el premio de Yalitzia representa «la cereza del pastel de actrices y actores nativos en el cine contemporáneo».



edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

Colectivo Cultural «Felipa Poot Tzuc»