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Argentina hace historia: Aborto seguro, legal y gratuito

A las 4.12 de la madrugada, el Senado dio el paso histórico: el tablero del recinto indicó que la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) obtuvo 38 votos en favor para convertirse en ley, frente a 29 votos que se opusieron. El tablero registró también 1 abstención y 4 ausentes. “Resulta aprobado”, dijo entre aplausos la presidenta del cuerpo, Cristina Fernández de Kirchner, al cabo de una jornada de vértigo, durante la cual el correr de las horas acrecentó la brecha entre quienes apoyaron el derecho de las mujeres a acceder a la IVE y quienes procuraron mantener la práctica en la clandestinidad. La amplitud del respaldo a la ley, que la Campaña por el Derecho al Aborto reclama hace 15 años, estaba fuera de los cálculos más optimistas al comienzo de la sesión, y se fue construyendo con el correr de las horas, con las revelaciones progresivas de los votos de senadoras y senadores que permanecían como indecisos (Lucila Crexell, Oscar Castillo, Stella Olalla, Edgardo Kueider, Sergio Leavy) y que terminaron inclinándose por la afirmativa. Como había sucedido veinte días antes en Diputados, el aire en el Senado sopló abrumadoramente verde. La mayoría de los votos positivos fue aportada por senadoras, en un apoyo transversal, de todo el espectro partidario, que cristalizó lo que sucedió con el proyecto desde que comenzó su trámite parlamentario este año.

LA HORA SEÑALADA

Los cierres de los bloques habían comenzado poco antes de las 2 de la mañana, cuando Alberto Weretilneck develó, finalmente, que había resuelto acompañar el proyecto enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo, días después de que advirtiera que acompañaba el dictamen del plenario de comisiones en disidencia, porque cuestionaba los plazos que admitía el texto para realizar la práctica. “Estamos discutiendo esto porque es absolutamente inevitable” hacerlo, señaló el rionegrino. “Tenemos un sistema democrático donde las políticas públicas las decide el pueblo (…) no estamos gobernados por monarquías” y “no tenemos religiones únicas ni partidos políticos únicos”, dijo. “Cada tanto las sociedades ponen en crisis sus costumbres, sus valores y su moral”, observó en una intervención en la que habló de la vasectomía que se practicó y citó a Durkheim.

Agradeció, además, al Poder Ejecutivo el compromiso de vetar “el concepto de salud integral” del texto, a la hora de reglamentar la ley, porque eso “permite tener una ley viable”.

Alrededor de las 3 de la mañana, el formoseño Luis Naidenoff anunció que, como en 2018, acompañaba con decisión el proyecto de IVE. Naidenoff había advertido que podría decir “vengo a representar a mi conciencia” pero que no quería refugiarse en eso, porque sería traicionarse a sí mismo. “La esencia de la república es la representación”, detalló, y habló en nombre de ciudadanas y ciudadanas en un debate sobre “el rol del Estado ante la realidad” y no dogmas. “Son cien años de un Estado no resuelve, dejando hacer”, subrayó. “Si de ampliación de derechos se trata, solo hay dos parámetros: la libertad y la igualdad”, dijo y reiteró la necesidad de “romper en serio con desigualdades”.

“Mi provincia es la primera del país con mayor tasa de embarazo de niñas de 10 a 14 años. Mi provincia es la que el 75 por ciento de los embarazos de las adolescentes son no deseados”, recordó; “sin embargo, a pesar de eso, todos los legisladores de esa provincia (…) votaron en contra”. Por eso, añadió, estaba en el recinto para representar “la mayoría silenciosa (que) es de dolor, violencia, marcada de prejuicios. Es la mayoría de mujeres marcadas por la hipocresía social. A esa mayoría silenciosa vengo a honrarlas con mi voto”.

“Hoy va a ser una bisagra en Argentina”, detalló la mendocina Anabel Fernández Sagasti en su cierre, en el que recordó que hubo pioneras antes y habrá nuevas luchas a continuación. “Mañana la sociedad no va a ser la misma, el Estado no va a ser el mismo porque ya no nos va a empujar más a la clandestinidad y además habremos conquistado el poder de decidir”. Las mujeres “abortamos”. “Ahora con los debates nos enteramos que nuestras madres abortaban, que nuestras madres abortaron. Y que gracias al debate dejaron la soledad”, hiló, al retomar qué impacto tuvo el debate social y el trámite parlamentario de 2018.

“Este status quo no resiste más”, dijo tras detallar largamente las desigualdades que las mujeres padecen en Mendoza: prohibición de acceso al misoprostol (“como en San Juan”), obstáculos para chicas y chicos tengan ESI, violencia de género. Quienes criticar que la comisión cabecera del proyecto de IVE fuera la Banca de la Mujer, adviritó, es “en el fondo cuestionar nuestro poder de decidir”. Porque “el aborto es producto de un cumulo de violencias que las mujueres vivimos todos los días de nuestra vida”, añadió, “quiero que las mujeres vivamos libres, sin miedo y con el poder de decidir”.

“Toda vida vale”, lamentó Silvia Elías de Pérez, una de las articuladoras de que en 2018 el proyecto de IVE quedara frenado en el Senado. “Sin que importe si se trata de una persona del interior o de la capital, toda vida vale”, señaló. “Significa que el Estado ha tirado la toalla en esta pelea or la vida”, añadió al evaluar que estaba cerca la legalización y reflexionar que “si estaríamos en la época de Sócrates” la iniciativa no sería objeto de debate. Insistió, además, con asegurar que el aborto legal sería inconstitucional, algo que días previos había sostenido en entrevistas periodísticas en las que auguró judicializaciones permanentes para evitar la aplicación de la ley. “¿Qué pensará un feto de la semana 13 si cruza la frontera de un país a otro país”, reflexionó, poco antes de reivindicar al ginecólogo Leandro Rodríguez Lastra, condenado a un año y dos meses de inhabilitación por haber obstaculizado un aborto legal a una joven violada.

“Obviamente que es un tema muy profundo y que tenemos visiones distintas”, dijo José Mayans al comienzo de su cierre, la última intervención antes del momento de votar. Añadió que creía “estar representando a millones de mujeres argentinas” y reiteró el argumento que discute cuál es el momento de comienzo de la vida (“en la concepción”). “El niño le salva la vida a la mujer”, aseguró el formoseño, que días atrás, durante las audiencias informativas ante el plenario de comisiones, se había opuesto a que una expositora reprodujera el audio de una entrevista a Belén, la joven tucumana que estuvo presa por haber padecido un aborto espontáneo.

Minutos después, Fernández de Kirchner indicaba que había llegado la hora de hacer historia.

EL OPTIMISMO DE LA NOCHE

Pasadas las diez de la noche, cuando casi la mitad de la lista de oradores ya había hecho uso de la palabra, el Senado de la Nación debatía el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en medio de optimismo y revelaciones de votos que –por indecisión o meditación– habían permanecido como incógnitas durante semanas. Tres de esos votos (los de Stella Maris Olalla, Lucila Crexell y Sergio Leavy, ambas con discursos ) resultaron afirmativos, por lo que la diferencia a favor del aborto legal se incrementaba con el correr de las horas. Al cierre de esta edición, ese número se estimaba en por lo menos 5 votos favorables para la iniciativa, una cifra que al comienzo de la sesión nadie se animaba a afirmar en voz alta. Fuentes legislativas interpretaban que la balanza se habría terminado de inclinar definitivamente luego de que Norma Durango anunciara, al presentar el proyecto, que el Poder Ejecutivo se comprometió a modificar el texto de la ley al momento de reglamentarla, para “vetar parcialmente la palabra ‘integral’” en el inciso B del artículo 4 del texto aprobado en Diputados, que refiere la “salud integral” de las mujeres como posible causal de la interrupción legal del embarazo (ILE).

Camino a la medianoche, con (pocas, por protocolo sanitario) funcionarias nacionales, con Vilma Ibarra a la cabeza, y diputadas presenciando la sesión desde galerías, los poroteos más conservadores empezaban a dejar paso a un optimismo más sólido. Hasta el atrio y el Salón de las Provincias, que la Cámara había destinado al periodismo, llegaban los sonidos de la calle, con los cánticos de la vigilia convocada por la Campaña por el Derecho al Aborto, algunas de cuyas pioneras (Marta Alanis, Nelly Minyersky) habían ingresado temprano al Congreso, mientras que otras (Nina Brugo, Marta Rosenberg), al anochecer, elegían el calor de la calle y la multitud. Del lado sur de la valla dispuesta ante el Congreso, unos pocos activistas opuestos a la legalización animaban la movilización con banderas celestes, el feto gigante de cartapesta y confesiones al paso.

EL ANUNCIO SORPRESA

La sesión comenzó a las 16.08, con 67 senadoras y senadores presentes, cuando Cristina Fernández de Kirchner dio inicio formal a la jornada. Muy pocos de ellos estaban en el recinto, por el protocolo sanitario que la Cámara dispuso hasta marzo para sesionar en pandemia. En total, 34 se encontraban en la Ciudad de Buenos Aires para participar del debate; algunos de ellos lo hacían desde sus despachos, ubicados dentro del palacio legislativo y anexos.

Poco antes, habían llegado al edificio militantes históricas, como Minyersky (enteramente de blanco), Alanis, y la también asesora presidencial Dora Barrancos, que luego seguía la sesión en compañía de la Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra; la ministra de las Mujeres, Elizabeth Gómez Alcorta, y la viceministra de Salud, Carla Vizzotti. El protocolo en el Palacio era estricto, por lo que hasta entrada la sesión algunas diputadas sonoras (Mónica Macha, Cecilia Moreau) dudaron acerca de si podrían acercarse al área de Senado, cosa que finalmente sucedió.

En un recinto todavía caracterizado por el distanciamiento social y las pantallas que permiten la intervención remota de senadoras y senadores, con un salón enorme destinado a funcionarios de Renaper, que garantizaban la correcta verificación de identidad de quienes se conectaban a distancia, la sesión comenzó con moderado optimismo para quienes avalan el proyecto.

“Hoy es un día de esperanza, vamos a debatir un proyecto que evitará más muertes injustas”, dijo al presentar la iniciativa al pleno Norma Durango, quien como presidenta de la Banca de la Mujer había presidido, también, el plenario ante quien expusieron expertos en las audiencias informativas, y advirtió que quienes se oponen a la legalización “no quieren escuchar”. “Mientras tanto, el aborto, que es una tragedia emocional, sigue sucediendo y las mujeres siguen muriendo”, señaló, y poco después definió algo que resultó un elemento común con numerosas intervenciones a lo largo de la tarde y la noche: “La maternidad no puede ser forzada, una maternidad obligada no es una buena maternidad”.

Poco después, Durango dio a conocer la sorpresa a la que fuentes del Congreso atribuyeron el creciente respaldo: el Poder Ejecutivo se comprometió a modificar el texto de la ley al momento de reglamentarla. Se va a “vetar parcialmente la palabra ‘integral'” en el inciso inciso B del artículo 4 (del texto aprobado en Diputados), que refiere la “salud integral” de las mujeres como posible causal de la interrupción legal del embarazo (ILE).

El anuncio, poco después, fue eje casi excluyente de la ronda de preguntas de periodistas de la que participó brevemente la senadora, antes de volver al recinto.

EL PODER (JOVEN) DEL CONSENSO

Frente a las frases repetidas acerca de la falta de oportunidad del momento para tratar el proyecto (la pandemia, la crisis, el fin de año, fueron lugares recurrentes), el presunto rol de la voluntad divina en las vidas individuales (“Dios tiene un proyecto de vida para cada uno de nosotros y nosotros tenemos que honrarla”, aseguró el chaqueño Antonio Rodas antes de leer un tuit del Papa; “los ojos de Dios están mirando el corazón de cada uno de los senadores”, aseguró la santacruceña María Belén Tapia), quienes apoyaban el proyecto desplegaban un abanico de motivos de todos los colores, porque, como indicó a su turno a tucumana Beatriz Mirkin, “hay muchos colores entre las mujeres”.

El derecho a elegir la maternidad, el derecho al goce (una palabra que una y otra vez trajo a las intervenciones de senadoras y senadores el recuerdo de su par Pino Solanas, fallecido hace poco más de un mes), la responsabilidad histórica, volvieron una y otra vez a acompasar el crecimiento de los votos favorables. También, la mención de la juventud, cuya presión, presencia, militancia, se convirtió en un factor de peso.

La puntada María Eugenia Catalfamo, que en 2018 no pudo votar porque cursaba un embarazo de riesgo y debió permanecer, en reposo, en su provincia, lo dijo con la claridad los números. “Los diputados millennials, que son 42, en más de un 75 por ciento estuvieron a favor” del proyecto a la hora de darle la media sanción. “En esta Cámara de Senadores, está bien, no somos muchas. Somos 4, 5 mujeres menores de 40: estamos todas a favor de esta iniciativa. Creo que esto no es casual, que tenemos que seguir bregando por más jóvenes en espacios de representación política por ampliación de derechos”, señaló en su exposición. Agregó: “como dijo Solanas, no quiero una juventud con pánico que le tema al mundo y a los mayores”.

En el mismo sentido se explayó la salteña Nora Giménez, quien relató que en su provincia las posiciones ante la IVE “están divididas”. “En la legislatura de mi provincia hay una gran cantidad de jóvenes que están acompañándonos y reclamando para que el IVE sea ley”, señaló antes de explicar que su voto “es un voto para el futuro”, porque definió su posición “a favor de esos miles de jóvenes nos reclaman con responsabilidad que apoyemos esta ley”.

“Las gurisas son obligadas a parir a los 10, 11 y 12 años”, recordó la correntona Ana Almirón, quien dio uno de los discursos más emotivos del primer tramo de la sesión. Como la porteña Guadalupe Tagliaferri horas más tarde, subrayó la importancia que el debate de 2018 tuvo en la escena política, a fuerza de una opinión pública que sacó del closet un tabú. A la política, coincidieron ambas, no le quedó más alternativa que responsabilizarse por el tema que ya no volvió a las sombras. “De 2018 a esta parte ni la sociedad ni los legisladores somos los mismos, perdimos el miedo a defender esta propuesta”, dijo Almirón, que también dio cuenta del paisaje institucional profundamente machista y desigual que reina en su provincia, donde las decisiones las “toman los hombres y las mujeres y disidencias no tenemos participación”, mientras que el 18 por ciento de los nacidos vivos tienen madres menores de 19 años.

En el recinto, poco antes, el fueguino Matías Rodríguez había pedido a sus colegas varones que “como mínimo se abstengan de votar en contra de las mujeres”. El aborto “es un tema sensible, pero es un tema especialmente sensible para las mujeres. Parece un absurdo aclararlo pero tenemos que aclararlo porque he escuchado senadores opinar de los sentimientos de las mujeres, de qué les pasa a las mujeres, opinar con tanto detalle que parecería que tuviesen útero. Los hombres tenemos la obligación de acompañar, bajo ningún punto de vista puedo considerar que los varones votemos en contra de los derechos de las mujeres. (…) Son mujeres las que sufren, son perseguidas, son torturaras. No somos los varones. A nosotros no nos pasa ni nos va a pasar. No os pasa que vayamos a un sistema de salud desesperadas, pidiendo ayuda y encuentren más dolores, tortura”. Momentos después, María Inés Pilatti Vergara, del Frente de Todos, esgrimía el mismo argumento “Los varones son convidados de piedra en este debate”, remató.

Texto tomado de la versión digital del diario argentino Página 12

Biografía de Armando Manzanero | Luis Pérez Sabido

Armando Manzanero Canché. Pianista, compositor, productor y director musical. Nace en Mérida, el 7 de diciembre de 1935. Hijo del trovador y compositor Santiago Manzanero y de la notable jaranera Juanita Canché Baqueiro. Está considerado como el más importante compositor mexicano de música popular de la segunda mitad del siglo XX y lo que va del siglo XXI. En 1944, inicia sus estudios de teoría y solfeo en la Escuela de Bellas Artes de Mérida. A los 12 años, se instruye en piano con Ernestina Rubio y luego con William «El Chino» Sabido. En 1951, comienza como pianista de la orquesta de los Hermanos Madariaga y del Conjunto Tulipanes. En 1957, viaja a la ciudad de México como pianista de Luis Demetrio; allí estudia armonía e instrumentación con Rafael de Paz y José Sabre Marroquín. Influyen en su desarrollo musical Mario Ruiz Armengol, Chucho Zarzosa y Roberto Pérez Vázquez. Trabaja como pianista en el Bar Candilejas y en el bar El Pollito donde se vincula con conocidos cantantes. labora como como promotor de la EMMI y como director musical de la CBS Internacional. Le produce discos a la Sonora Santanera y a Sonia López. Es pianista de Lucho gatica, Pedro Vargas, Carmela y Rafael, Luis Demetrio y Daniel Riolobos, entre otros.

Como compositor, se le reconoce en la Historia de la música popular en México, «como inteligente restaurador de la melodía sentimental, a la que le da nueva vida con un sello personal y de gran impacto.» Manzanero redimensiona los patrones armónicos de la canción romántica y da impulso a la balada moderna. Su primera canción, Nunca en el mundo (1950), ha sido grabada en veintiún versiones. en 1957, Bobby Capó le grabó Llorando estoy y, al año siguiente, Lucho Gatica lleva al disco Voy a apagar la luz. En 1959, con el apoyo de Rafael de Paz, graba su primer LP con melodías de su inspiración. En 1960, conoce a la cantante Angélica María; le produce varios discos y temas para cine. De esa época son Addy, Eddy y Paso a pasito. En 1965, obtiene el primer premio del Festival de la Canción de Miami, con Cuando estoy contigo. A principios de 1967, Carlos Lico coloca exitosamente No, Adoro y Tengo en los primeros puestos de popularidad. Ese año, gana el reconocimiento internacional como cantautor por el LP A mi amor con mi amor en el que interpreta doce de sus canciones más exitosas. En octubre del mismo año, el Ayuntamiento de Mérida le otorga la Medalla Guty Cárdenas.

Armando Manzanero Canché le produjo discos a José Alfredo Jiménez, Angélica María, José José, Amaya, Dyango, María Conchita Alonso, Manoella Torres, al grupo costarricense Gaviota, a la venezolana Toña Granados, a Tania LIbertad, entre muchos más.

En 1970, la versión en inglés de Somos novios (It’s impossible), interpretada por Perry Como, es nominada para el Granmmy. En 1978, gana el Festival de Mallorca con Señor amor y tiene sonados triunfos en el Festival Yamaha de Tokio con Es mi corazón un vagabundo, en 1978, y Corazón amigo, en 1982.

En 1991 e convierte en director musical de Luis Miguel a quien le produce varios discos en los que figuran canciones suyas.

Es autor de los temas musicales de las telenovelas Nada personal (1996) y Mirada de mujer (1997).

En 1999, la revista Billboard le concede el Premio a la Excelencia por su trayectoria artística. En 2001, su álbum Duetos obtiene el Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Vocal Pop; en él canta a dúo con Alejandro Sanz, Miguel Bosé, Ana Torroja, Ricardo Montaner, Francisco Céspedes, Lucero y otros cantantes de fama. En 2005, clausura la XXXIII edición del Festival Internacional Cervantino, en la Alhóndiga de Granaditas de la ciudad de Guanajuato. En octubre de 2008, Junto a Plácido Domingo, participa en el Concierto de las Mil Columnas de Chichén Itzá.

Grandes figuras internacionales le han grabado en varios idiomas; entre ellas: Christina Aguilera, Shirley Bassey, Tony Bennet, Vichy Carr, Irene Farach, Claire Fisher, Lucho Gatica, Eydie Gormé, Julio Iglesias, Steve Lawrence, Johnny Mathis, Marilyn Mayle, Luis Miguel, Mina, Sarita Montiel, Paul Muriat, Nelson Ned, Bertín Osborne, Nina Pastori, Pequeña Compañía, Elvis Presley, Raphael, Paloma San Basilio, Bebu Silvetti, Frank Sinatra, Mari Trini, entre otras.

También han interpretado sus canciones con mucho éxito Angélica María, Bronco, Alejandro Fernández, Pedro Fernández, Ana Gabriel, Juan Gabriel, Pepe Jara, José José, Tania Libertad, Carlos Lico, Los Panchos, Alex Lora, María Medina, Imelda Miller, Amparo Montes, Jorge Muñiz, Marco Antonio Muñiz, Rondalla de Saltillo, Chavela Vargas, Víctor Yturbe, Susana Zavaleta y ciento de cantantes y grupos de numerosos países.

Con regularidad hacía presentaciones en escenarios de México y otras partes del mundo.

Recibió numerosos reconocimientos. Entre ellos: la Medalla Agustín Lara; las llaves de la ciudad de Nueva Orleans; Ciudadano Distinguido de Mérida; la Medalla al Mérito; preseas del Sindicato Único de Trabajadores de la Música y de la Asociación Nacional de Actores; premios Ronda y Guaicaipuro de Oro, en Venezuela; Antorcha de Plata y Gaviota de Plata, en Villa del Mar, Chile; reconocimiento de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores; Mister Amigo, en Brownsville, Texas, y muchos más.

El 13 de agosto de 2010 asumió la presidencia de la Sociedad de Autores y Compositores de México, de la que había sido vicepresidente de 1983 a 2007, y presidente adjunto de 2008 y hasta 2010.

En Mérida, una sala de Museo de la Canción Yucateca está dedicada a su obra. Su busto en bronce engalana, junto a los de otros poetas y compositores, el escenario de las serenatas del Parque de Santa Lucía. En su honor, el 24 de octubre de 2010, el gobierno del estado rebautiza el antiguo Teatro Mérida con el nombre de Teatro Armando Manzanero.

Escribió más de 800 canciones; 50 de ellas con fama internacional. Grabó numerosos discos y frecuentemente actuó en programas de radio y televisión. Alguna de sus canciones más conocidas son: Adoro, A la que vive contigo, Amanecer, Aquel señor, Como yo te amé, Contigo aprendí, Cuando estoy contigo, Cuando no hay nada que hablar, El ciego, El último verano, En este otoño, Esta tarde vi llover, Felicidad hoy, Me vuelves loco, Mía, Mientras existas tú, Nada personal, No sé tú, No, Para ti, para mí, Parece que fue ayer, Paso a pasito, Perdóname, Por debajo de la mesa, Por fin mañana, Quién como él, Señor amor, Si me faltas tú, Somos novios, Soy lo peor, Te extraño, Te recuerdo, Tengo, Todavía, Voy a pagar la luz, Yo sé que te amo, Yo te recuerdo y Yo sé que volverás, esta última, con letra de Luis Pérez Sabido.

Nota complementaria:

El 11 de diciembre de este 2020, el titular del Ejecutivo de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, el Secretario de Turismo federal Miguel Torruco Marqués y el mismo Armando Manzanero, inauguraron la «Casa Manzanero», un museo dedicado al cantautor yucateco.

Esta biografía fue tomada del libro Álbum de canciones yucatecas de la autoría de Luis Pérez Sabido y colaboración de Pedro Carlos Herrera López. Fue publicado en el año 2012 en la colección de la Biblioteca Básica de Yucatán y editado por el Gobierno del Estado de Yucatán a través de la Secretaría de Educación del Gobierno estatal en coordinación de la Secretaría de la Cultura y las Artes.

Armando Manzanero muere a los 85 años de edad

El compositor, cantante y músico yucateco Armando Manzanero de 85 años de edad falleció tras complicaciones por la Covid-18.

El fallecimiento aconteció en la madrugada de este lunes 28 de diciembre.

La noticia fue dada a conocer por el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador en la matutina, así como por el periódico Milenio.

Sobre Armando Manzanero:

Armando Manzanero Canché nació el 7 de diciembre de 1934 y estuvo relacionado con el ámbito musical desde temprana edad. Fue presidente de la Sociedad de autores y compositores de México.

Hijo de del trovador y compositor Santiago Manzanero y de la jaranera Juanita Canché Baqueiro, está considerado como el más importante compositor mexicano de música popular de la segunda mitad del siglo XX y lo que va del siglo XXI, según Luis Pérez Sabido, autor del Álbum de Canciones Yucatecas (Biblioteca Básica de Yucatán No. 15; 2012; Segey-Sedeculta; Página 60).

Fue en el año de 1944 cuando inicia sus estudios de teoría musical en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Mérida y en 1951 comienza como pianista de la orquesta de los Hermanos Madariaga y el Conjunto Tulipanes.

Ya en la ciudad de México (Distrito Federal), estudió armonía e instrumentación con Rafael Paz y José Sabre Marroquín y trabaja como pianista en el Bar Candilejas y en el Bar El Pollito donde se vincula con reconocidos cantantes; fue en esa época cuando labora como promotor de la EMMI y director musical de la CBS Internacional.

Alguna de sus canciones más conocidas son Adoro, A la que vive contigo, Amanecer, Aquel señor, Como yo te amé, Contigo aprendí, entre otras. Escribió alrededor de 800 canciones.

Descanse en paz.

La poesía reinventó el lenguaje y volvió a ser reconocida en el 2020 | Julieta Grosso

En el año donde se dislocó la normalidad y el lenguaje vaciló ante el extrañamiento de lo real, la poesía dejó atrás su condición rezagada en la consideración de las editoriales y los galardones para convertirse en el género protagónico del 2020 tras arrasar con algunos de los mayores premios literarios –el Nobel, el Cervantes y el Princesa de Asturias-, afirmarse con varias iniciativas improvisadas bajo la zozobra de la pandemia y ser el foco de una disputa entre editoriales por detentar los derechos en español de la poeta Louise Glück.

Por detrás de un fenómeno que se vuelve visible, hay una trama silenciosa de causas y azares que se entretejen en el tiempo hasta alcanzar el espesor que le da centralidad. Difícil saber en qué momento y por qué razones la poesía dejó de ser esa forma condenada a ladrarle al mercado editorial desde las sombras para transformarse en un suceso que aún no encumbra best-sellers pero que en 2020 se ganó la atención de los jurados en prestigiosos lauros y sumó lectores a partir de propuestas que se adaptaron a los formatos ágiles del whatsapp o las redes sociales.

En junio pasado, la poeta canadiense Anne Carson ganó el Premio Princesa Asturias de las Letras tras un fallo que ponderó su construcción de una poética innovadora «donde la vitalidad del gran pensamiento clásico funciona a la manera de un mapa que invita a dilucidar las complejidades del momento actual». Entre sus libros traducidos al español se destacan Tipos de agua, Hombres en sus horas libres o La belleza del marido.

Cuatro meses después, la estadounidense Louise Glück -autora de títulos como El iris salvaje, Averno y Ararat- contrarió las apuestas previas y se quedó con el Nobel de Literatura, reponiendo un protagonismo para el género que parecía perdido desde la concesión del galardón al sueco Tomas Tranströmer en 2011, el mismo año que el chileno Nicanor Parra obtuvo el Cervantes y Leonard Cohen, el Princesa de Asturias, aunque el canadiense lo hizo mayoritariamente por sus canciones.

Carson y Glück despliegan una cartografía poética muy distinta pero que comparte el cuestionamiento a ciertas figuras masculinas que administran perversamente su poder sobre las mujeres. Ambas tienen una producción compacta que hasta ahora casi no respiraba por fuera de ese universo endogámico que en la Argentina se retroalimenta a partir de sellos dedicados al género como Gog & Magog o publicaciones como Buenos Aires Poetry y Hablar de poesía.

La trayectorias preexistentes de ambas poetas, a las que se suma el español Francisco Brines –distinguido también este año con el Premio Cervantes, el gran baluarte de las letras españolas- reafirman el rol de los galardones para proyectar hacia la masividad obras con una circulación previa de baja intensidad, aunque esta nueva pregnancia en la agenda literaria se esfume al cabo de un tiempo. “Por desgracia a Glück dentro de poco se le recordará tan poco como se le echaba en falta antes”, sostuvo despechado el editor español Manuel Borrás.

Al frente del sello Pre-textos, Borrás publicó en español siete de los 11 libros de la escritora estadounidense, una apuesta con más capital simbólico que valor de mercado porque las ventas de estas obras nunca llegaron a amortiguar el dinero invertido en ellas. Con la llegada del Nobel, la oportunidad de obtener por fin algo de ganancias parecía encaminada: el propio editor contó que tras temporadas de vender 200 ejemplares en todo un año, tras el anuncio del premio otorgado por la Academia Sueca llegaron a despachar 700 volúmenes en un cuarto de hora.

Según las prácticas afianzadas del mercado editorial, los riesgos los corren los sellos independientes mientras que los grandes conglomerados aparecen cuando una obra o su autor han sorteado el anonimato para situarse en el umbral de un probable éxito de ventas, una lógica que en este caso evaporó la lealtad hacia el editor que apostó sostenidamente a Glück y alentó al agente de la poeta, Andrew «El Chacal» Wyle, a buscar una nueva casa editora al mejor postor, que resultó ser Visor.

El responsable de la editorial, Chus Visor, intentó justificar su oportunismo editor: “Lo que ha ocurrido con Glück ha pasado con todos los autores toda la vida y en España también. Así que no me explico el lío». Su empeño no alcanzó para disimular las solicitadas y reacciones de publicaciones y sellos ligados a la poesía que se alzaron contra lo que consideraron una política desleal. Los días pasaron y la bruma solidaria se aplacó, acaso porque todos comprendieron que la fama depredadora que antecede a Wyle no es más que una prolongación de la voluntad, irrevocable, de la ganadora del Nobel.

El raid encadenado de premios que le dio a la lírica una visibilidad inusual en este 2020 puede leerse como un fenómeno tan inesperado como el trastocamiento que provocó la pandemia. Y la poesía, desde siempre, marida perfecto con el extravío o la perplejidad. «La labor del poeta -dice el escritor Alejandro Zambra, que en octubre publicó su monumental novela Poeta chileno- es luchar con cada palabra del poema, rehabilitar el lenguaje o reinventarlo». Un ejercicio propicio para un año en el que hubo que reinventar desde la sociabilidad hasta los duelos.

La coincidencia en las distinciones a Carson, Gluck y Brines tal vez se explique como un reconocimiento a la potencia sigilosa de un género que capta en movimiento la angustia y la errancia del sujeto contemporáneo que lucha por encontrar un espacio en sociedades cada vez más exigentes y radicalizadas

La paradoja del virus es que algunas cosas fueron posibles gracias a las restricciones para combatirlo, como el Festival de Literatura de Buenos Aires (Filba), que a partir de su migración al formato virtual logró la participación de figuras literarias con las que seguramente no se hubiera podido contar en la materalidad. Una de ellas fue Sharon Olds, que se suma al podio de las grandes poetas estadounidenses: la autora de La materia de este mundo, que en una velada imperdible leyó poemas y mantuvo una charla con la escritora Inés Garland, traductora de su libro La habitación sin barrer.

En paralelo a estos poetas consagrados, es posible detectar otra clase de recorrido, urgente y plebeyo, donde la lírica sí se inscribió en la cadencia de la pandemia. Y lo hizo a través de las redes sociales, uno de los formatos más utilizados para dar a conocer poesía, una práctica que Santiago Llach registra en su Manifiesto de la literatura del yo: «Los gigantes digitales le entregaron la literatura a la gente común./ Mientras persistimos en el capricho de la demora y de la pausa,/ los poetas de Instagram postean sus epifanías/ y los poetas de tuiter inventan heterónimos/ y los poetas de facebook descubren/ las venas abiertas de su sensibilidad», escribe.

Durante los meses del encierro más estricto, la poesía se transformó en un lenguaje para expresar el extrañamiento de lo cotidiano ante el cambio de hábitos impuesto por el coronavirus, que planteó un nuevo ordenamiento social y una relación más próxima con la muerte. «Un poema nace de una especie de muerte. Nace del encuentro con algo de la atmósfera que es indecible y vas al papel a buscar eso que todo el tiempo está huyendo. Entonces, vas al poema después de una muerte, de algo que te atravesó y que de alguna manera en el poema intentás revivir», explica el escritor Julián López, que este año volvió a la poesía con el libro Meteoro.

Fueron varias las iniciativas que tomaron el espacio virtual, entre ellas el ciclo «Poesía en tu sofá», que inauguró la ibérica Elvira Sastre en España y luego se replicó en varios países latinoamericanos, entre ellos la Argentina, donde a lo largo de sucesivas ediciones participaron Tamara Tenenbaum, Hernán Casciari, Tomás Rosner, Selva Almada, Rafael Spregelburd y Claudia Piñeiro, que durante los meses de aislamiento social se convirtió en una lectora inesperada del género.

«Me acerqué a la poesía, que es una búsqueda más virtuosa de la palabra, algo que generalmente no transito ni como lectora ni escritora, pero la poesía me acompañó, me cobijó mucho más que la ficción», aseguró a Télam la autora de Tuya y Catedrales.

Por otro lado, el poeta Tomás Litta dio impulso a una idea que reunió a varios autores a formar una antología de poesía erótica denominada El cuerpo expresivo -editada en Casa Brandon a través de una convocatoria por Instagram- para hacer circular la palabra en tiempos de cuarentena. «Es un momento donde el encierro angustia y donde la pregunta sobre el deseo, al menos en mí, surge con más fuerza. Al mismo tiempo creo que es un gran momento para redescubrirnos a nosotros mismos e investigar nuestro propio deseo. La poesía es otra forma de hacerlo», definió.

La virtualidad ocupó el escenario de la comunicación y muchos formatos de circulación de la poesía que se venían difundiendo a través de las redes se potenciaron con experiencias como el proyecto Poesía por WhatsApp -impulsado desde su cuenta de Instagram por el poeta y periodista Daniel Mecca- donde todos los días fue publicando un autor y un poema diferente sin distinción de época o corrientes estéticas.

Que varias propuestas interesadas en expandir el universo poético se hayan dado a conocer en los meses que duró el aislamiento, acaso se explique por ser la poesía portadora de la misma potencia de sentido que algunos atribuyen en este contexto a la ciencia ficción y la distopía, dos géneros que pasaron de plantear mundos remotos o antojadizos a funcionar como un oráculo para leer horizontes tan disruptivos como aquel desde el que interpela todavía hoy la pandemia.

Texto tomado de la edición digital de la Agencia Nacional de Noticias de Argentina (Telám)

Los cuarenta y uno: novela crítico-social | Fernando Muñoz Castillo

«Se dice que dos o tres -de los 41- que ocupan buena posición, no serán enviados a Yucatán, pues se les aplicará una multa fuerte.» [El País,  22 de noviembre de 1901]

Cinco años después del escándalo que significó la fiesta en la cuarta calle de La Paz, de la Ciudad de México, donde arrestaron a un grupo de hombres, unos vestidos de mujer y otros no, que bailaban y libaban muy alegres, se publicó una novela.

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¡Hasta siempre querido Santos! | Armando Pacheco

El 20 de diciembre en Yucatán es un día en donde el gremio literario celebra. En desayunos, convivios en bares o casas particulares, la narración oral se vuelve una herramienta para compartir anécdotas antañas donde los más jóvenes aprenden a conocer a las generaciones que les anteceden; se escriben momentos y nuevas historias al bailar, cantar, beber, comer, estrechar la mano incluso con los adversarios.

Sin embargo, este 2020, año de la pandemia de la Covid-19, la rutina cambió y para muchos fue devastadora, triste, llena de incomprensión y mucho desconsuelo. Desde las primeras horas la noticia había llegado: Santos Gabriel Pisté Canché se había ido del plano terrenal. Así, de manera inesperada, en un día que jamás se podrá olvidar: el del escritor.

Y es que imposible será olvidar a un hombre lleno de humildad, honestidad y gran sentido humano; imposible soslayar sus consejos literarios e incluso para hacer crítica y análisis, principalmente de la dramaturgia, su gran pasión.

Santos Pisté representa parte fundamental de varias generaciones de actores yucatecos. Miembro del Centro Yucateco de Escritores, fue maestro tallerista donde no guardó con celosía sus conocimientos y los compartió sin tapujos a quienes tuvimos la oportunidad de asistir al taller de este grupo en la Casa de la Cultura del Mayab, allá por el 2005.  

Siempre alegre, lo recuerdo en diversas reuniones con amigos del gremio actoral. Bromista extremo, con muchas anécdotas guardadas en su memoria, era un excelente conversador.

En el escenario, sabía interpretar ya sea a un Sancho Panza como un campesino o pescador; sabía darle una pisca de picardía a sus personajes como seriedad a aquellos que así lo requerían. Amigo cómplice de Enrique Cascante, siempre fue fiel a su trabajo actoral.

Su partida, sin duda, me ha dejado en shock. Aún me es difícil creer que ya nunca más podré estrechar sus manos, que nunca más podré elevar mi copa y chocarla con la suya; que nunca más podré escuchar sus risas; que nunca más me hablará con lenguaje bravo pero cariñoso.

Lo que sí sé, es que tarde o temprano, y como solía decir, nos veremos en algún lugar tomando la caguama, riéndonos de nuestros amigos.

¡Hasta siempre, querido Santos!  

Foto cortesía de Óscar Zárate

Armando Pacheco (Nezahualcóyotl, Edomex, 1980). Radica en Mérida desde 1985. Es escritor, periodista y músico de folclore latinoamericano. Integrante del Centro Yucateco de Escritores. Primer Lugar del Premio Regional de Poesía «Syan Ca’an Bakhalal» 2016. Tercer Lugar, en la categoría B del II Premio Nacional de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera» 2010. Primer Lugar del Premio Estatal de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera», ediciones 2003 y 2006. Mención de Honor en el Premio Regional de Poesía «José Díaz Bolio», ediciones 2005 y 2006. Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay) 2007. Coeditor, junto con el escritor Adán Echeverría, del Mapa Poético de México, edición 2008. Autor de las plaquetas: Entidad en el exilio y otros poemas de añoranza (Ediciones Zur, Catarsis El Drenaje Literario e ICY, 2007) y Memorial del poeta errante (Ediciones Letras en Rebeldía, Editorial El gato bajo la lluvia, 2015). Autor del cuentario breve El viejecillo de historias de animales mayas (El gato bajo la lluvia, 2018). Antologado en La Otredad (2006), Palabrando (2006), Nuevas voces en el laberinto (2007), Cultura de Veracruz (2008), Mapa Poético de México (2008); El canto del silencio (Ediciones Letras en Rebeldía, 2018) y Entre juegos y garabatos, antología para niños Vol. 1 (Ediciones Letras en Rebeldía, 2019). Publicado en las revistas Navegaciones Zur, Cantera Verde, Cultura de Veracruz, Letralia, entre otras. Actualmente es director general de Arte y Cultura en Rebeldía. Es fundador y editor de Ediciones Letras en Rebeldía. Está próximo a publicar Memorias de un poeta errante.