Benedetti: estética de humanidad | Cristóbal León Campos

En uno de sus poemas más conocidos titulado Por Qué cantamos (1979), Mario Benedetti escribió: «Usted preguntará por qué cantamos/La patria se nos muere de tristeza/Y el corazón del hombre se hace añicos […] Usted preguntará por qué cantamos/Cantamos porque los sobrevivientes/Y nuestros muertos quieren que cantemos […] Cantamos porque llueve sobre el surco/Y somos militantes de la vida/Y porque no podemos ni queremos/Dejar que la canción se haga ceniza». Verso que plasmó su existencia llena de compromiso y lucha contra la injusticia, de amor humano y la solidaridad, del dolor ajeno hecho propio, de sencillez y compleja la realidad convertida en estética militante de la palabra y la vida.

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Germán List Arzubide, icono del estridentismo

Germán List Arzubide (Puebla, 31 de mayo, 1898-Ciudad de México, 17 de octubre, 1998) se construyó a sí mismo como uno de los iconos de un movimiento vanguardista estético, artístico y social que buscaba liberarse de las manifestaciones elitistas y conservadoras que persistían tras el Porfiriato en México.

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura, recordaron este 31 de mayo el 122 aniversario del natalicio del poeta, dramaturgo, ensayista y editor, creador de cerca de 60 obras literarias, entre las que sobresalen los poemarios Esquina (1924), El viajero en el vértice (1927) y Cantos del hombre errante (1960).

Para el poeta Iván Cruz Osorio, la figura de List Arzubide no puede entenderse sin el movimiento estridentista de los años veinte del siglo pasado, el cual se caracterizaba por su postura política de izquierda, plasmada en publicaciones de las que fue colaborador y fundador, como Irradiador y Horizonte.

«En Germán List Arzubide nos encontramos al verdadero estridentista que le canta al obrero, que sale a marchas, que está con organizaciones sindicales y dispuesto a dejarlo todo. Él es el más auténtico de todos los estridentistas», afirmó en entrevista.

De acuerdo con Cruz Osorio, el autor de Tres comedias de teatro infantil  (1931) fue un poeta original que combinó su postura ideológica y estética a través del humor negro, el cinismo y la modernidad citadina; con un legado palpable en escritores como Efraín Huerta, Horacio Espinosa Altamirano y Carmen de la Fuente.

Por su parte, el poeta Daniel Téllez resaltó la filiación romántica y modernista de «el más estridente de los estridentes», patente en Esquina. Sobre El viajero en el vértice refirió: «Sin olvidar Avión de Luis QuintanillaPrisma de Manuel Maples Arce El pentagrama eléctrico de Salvador Gallardo, es ejemplo de síntesis futurista y exaltación de lo tecnológico, la velocidad, lo juvenil frente a lo caduco, las torres de radio, los cables telegráficos y las grandes ciudades con sus rascacielos».

En entrevista, Téllez destacó la labor teatral de List Arzubide, por medio de la publicación de Tres obras del teatro revolucionario (1933), la fundación del Laboratorio Teatral del Departamento de Bellas Artes y su impulso al teatro guiñol al lado de Roberto Lago, Graciela Amador y Germán y Lola Cueto, entre otros. «List Arzubide estuvo convencido de ese teatro ‘rápido, nervioso, sencillo, sin maquinaria’ que pudiera representarse en cualquier parte y atrajera a una gran parte de la población», expresó.

Poeta multidisciplinario

Germán List Arzubide fue profesor en escuelas preparatorias, en la Normal y en la Universidad Obrera. Fundó las revistas VincitSer y Horizonte. Fue integrante de los consejos de redacción de Ruta y Tiempo, y creador del Teatro Infantil de la Secretaría de Educación Pública.

Junto con Maples Arce promovió el movimiento estridentista. Colaboró en ExcélsiorLa OpiniónSiempre! y Tiempo. Fue beneficiario del Sistema Nacional de Creadores de Arte como creador emérito.

Obtuvo la Medalla Lenin de la ex Unión Soviética (1960), el Premio Nacional de Periodismo Cultural (1983), la Medalla de Oro Sandino del Gobierno de Nicaragua (1985), el Premio Puebla (1986), el Premio Rosete Aranda (1994), el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el rubro de Lingüística y Literatura (1997), la Medalla Bellas Artes (1997) y el doctorado honoris causa póstumo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.


Autor: Secretaría de la Cultura y las Artes del Gobierno de México

Género: Entrevista – nota informativa

Fuente: Secretaría de la Cultura y las Artes del Gobierno de México

Evocando a Roque Dalton | Cristóbal León Campos

I

El alegato de defensa pronunciado por Fidel Castro en 1953 ante el tribunal que lo juzgaba conocido como La historia me absolverá, abrió una nueva época de interpretación del pensamiento leninista en América Latina. A decir de varios autores, el texto referido sintetiza con agudeza diversos principios que el líder de la Revolución Rusa plateara en sus obras. En este marco se inscribe el poema-collage Un libro rojo para Lenin escrito por Roque Dalton en 1973, y publicado de forma póstuma en Nicaragua en 1986, registrándose entre las obras clásicas del marxismo latinoamericano y ejemplificando la agudeza de la praxis del poeta salvadoreño. No es casual que el poema-collage estuviera dedicado «A Fidel Castro, primer leninista latinoamericano, en el XX aniversario del asalto al Cuartel Moncada, inicio de la actualidad de la revolución en nuestro continente».

A decir de Néstor Kohan en su ensayo «Un diálogo con Roque Dalton y Lenin, desde el siglo XXI» publicado en la Revista Casa de las Américas, el poema-collage Un libro rojo para Lenin, tiene su origen a raíz de la invitación que hiciera en 1970 el poeta cubano Roberto Fernández Rematar, director de Casa de las Américas, a varios poetas para celebrar el cumplimiento del centenario del nacimiento de Lenin. El primer esbozo de la obra la escribió Dalton en La Habana y fue alimentándola posteriormente con materiales que acopió durante su investigación sobre la obra del líder de la Revolución Rusa. Tres años después, finalizó la redacción en julio de 1973, en Hanoi, Vietnam del norte, quedando, además, inscrito en el libro su itinerario político, pues nace en La Habana y es concluido en rebelde Vietnam.

II

El 14 de mayo de 1935 nació Roque Dalton y fue asesinado el 10 de mayo de 1975 en San Salvador, El Salvador. Este año de 2020, se conmemora el 85 aniversario de su nacimiento y se cumplen 45 años de haber sido asesinado en el seno del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), debido a una de esas disputas internas que tanto mal han hecho a la izquierda a nivel mundial. Fue acusado de agente de la CIA y fusilado por sus propios excompañeros, a pesar de haber demostrado, desde años atrás, su entrega al movimiento revolucionario latinoamericano y del mundo.

Su figura constituye la de uno de los principales intelectuales revolucionarios del siglo XX en Centroamérica, por sus propuestas estéticas de ruptura y por su coherencia vital. Perseguido, encarcelado en varias ocasiones y condenado a muerte dos veces, de las cuales, salió vivo por circunstancias fortuitas, vivió y visitó países como Chile, Cuba, Checoslovaquia, México, Francia, la Unión Soviética, Vietnam, Corea del Norte, estancias que están claramente registradas en sus escritos. Su poesía, el género más conocido y difundido dentro de su creación literaria, lo ha legitimado como una de las voces más originales de América Latina.

Militó desde joven en organizaciones literarias y estudiantiles como la Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS) y el Círculo Literario Universitario, donde publicó sus primeros poemas y artículos en los que refería las realidades sociales de El Salvador. Por ello, desde joven, fue perseguido y expulsado de su país, al que volvería de manera definitiva en 1973 para integrarse de forma clandestina a la lucha guerrillera.

En su estadía de once meses en Chile en 1953, comenzó a estudiar el marxismo, junto a la carrera de leyes que no concluyó, pero que le valió para defender en diferentes momentos a obreros y campesinos desposeídos. Su militancia por la justicia lo acercó al Partido Comunista Salvadoreño. Fue en Cuba donde desarrolló de manera intensa su carrera literaria que muy joven había comenzado. Su obra es de amplio espectro, publicó, por ejemplo, los libros de poesía: Mía junto a los pájaros (San Salvador, 1957); La Ventana en el rostro (México, 1961); El Mar (La Habana, 1962); El turno del ofendido (La Habana, 1962); Los Testimonios (La Habana, 1964); Poemas (Antología, El Salvador, 1968); Taberna y otros lugares (Premio Casa de las Américas, La Habana, Cuba, 1969); Los pequeños Infiernos (Barcelona, 1970). Los ensayos de análisis histórico, literario y social: El Salvador (1963); César Vallejo (La Habana, 1963); El intelectual y la sociedad (La Habana, 1969); ¿Revolución en la revolución? y la crítica de la derecha (La Habana, 1970); Miguel Mármol y los sucesos de 1932 en El Salvador (1972); Las historias prohibidas del pulgarcito (México, 1974). De manera póstuma, han visto la luz sus obras: Poemas clandestinos (1980); Pobrecito Poeta que era yo (1981); Un libro rojo para Lenin (Nicaragua, 1986); Un libro levemente odioso (1988); Los Hongos (poesía, 1989); El aparato imperialista en Centroamérica (2011) y El Salvador en la revolución centroamericana (2011). La creación literaria, teórica y social de Dalton ha sido publicadas en inglés, francés, checo, ruso e italiano.

III

Roque Dalton pertenece junto a otros escritores latinoamericanos como Mario Benedetti y Ernesto Cardenal, a una generación de ruptura en la forma de escribir y pensar la literatura y el compromiso intelectual. Una nueva posición respecto al papel social de la literatura que abrió nuevas rutas estéticas para la poesía latinoamericana cuya influencia se percibe en las nuevas generaciones. Impulsaron una vanguardia literaria que condujo sin demora a una clara poesía de la Revolución, pero también, a una Revolución en la poesía.

Adentrados en las diferentes realidades sociales de sus países de origen dieron cabida a nuevas voces y permitieron el reconocimiento de realidades alternas a las que el tradicionalmente la literatura refería, rompiendo así, el canon establecido y posibilitando la construcción de nuevas formas que acompañan los procesos revolucionarios de América Latina.

La figura del intelectual comprometido simbolizada por Roque Dalton, se conjuga con la sencillez humana, acompañada siempre a decir de quienes le conocieron, por una gran ironía juguetona que le permitía reírse de sí mismo y de todo, sin perder jamás la seriedad que tiene quien ha decidió entregar la vida por la transformación social, por la construcción de una nueva sociedad que, en el caso de Dalton, representa sin duda el socialismo.

IV

Un libro rojo para Lenin es para la biografía de Roque Dalton, el punto mayor de encuentro entre literatura e ideología, inicia por el conocimiento de la historia de El Salvador para continuar con la discusión sobre la estrategia de la lucha armada en la América Latina de los 60 y 70. Como dice Néstor Kohan «En esa articulación de historia, ideología, sujeto y revolución, el relato no corre únicamente por cuenta de Roque. Junto con el suyo, se oyen también otros discursos, permaneciendo el collage abierto y expresamente inconcluso como la misma revolución continental y la propia historia del marxismo latinoamericano en los cuales este libro se inserta».

Al final del libro, en el último poema, el «Ensayo de himno para la izquierda leninista», señaló el propio Roque, que su obra quedaba apropósito inconclusa, debido a que la concibe como un texto abierto a las fases de la revolución latinoamericana y a las nuevas lecturas que eventualmente se derivarían sobre Lenin en el futuro.

La obra del poeta salvadoreño tiene como objetivo fundamental pensar y repensar qué significa el leninismo para y desde América latina. El marxismo de Roque Dalton es heterodoxo y crítico, continuador del legado de Marx, Engels, Lenin, alejado de los dogmatismos y frases hechas de las sectas izquierdistas, es, por tanto, también heredero de la tradición abierta por José Carlos Mariátegui, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, entre muchos otros grandes nombres del pensamiento libertador latinoamericano.

Roque Dalton problematiza con la historia oficial a lo largo de sus textos, sostiene un diagnóstico marxista sobre la historia de su país. El marxismo de Dalton, se identifica inequívocamente con la vertiente general de la emancipación antiimperialista y anticolonial que caracteriza al marxismo latinoamericano. Finalmente, nos parece urgente la divulgación de la obra de Roque Dalton, sus textos como su vida forman parte del corpus literario latinoamericano y, si bien, ha proliferado la edición de algunas de sus obras, sigue siendo un autor poco estudiado en las academias y por los militantes de la izquierda revolucionaria, seguimos aún, estando en deuda en la tarea de revalorar, estudiar, dimensionar y divulgar la gran obra literaria-revolucionaria de Roque Dalton.

Nellie Campobello; bailarina narradora de la Revolución



«Latente la inquietud de mi espíritu, amante de la verdad y de la justicia,

humanamente hablando, me vi en la necesidad de escribir».  

Nellie Campobello



Nacida en Villa de Ocampo, Durango, diez años antes del estallido de la Revolución mexicana, Francisca Ernestina Moya Luna, mejor conocida como Nellie Campobello, se convertiría en años posteriores en una importante narradora de este movimiento armado y en una de las bailarinas más importantes del país que marcaría con su pionera labor dancística un hito en esta disciplina. 

Campobello creció en Durango e Hidalgo, donde fue testigo en carne propia y a muy corta edad de los enfrentamientos que desató la Revolución mexicana, pero, tras la muerte de su madre, ella y su familia se trasladaron a la Ciudad de México. 

Fue en la capital del país donde Campobello conoció la danza y desarrolló su carrera después de estudiar en una escuela inglesa y de convertirse en alumna de Lettie H. Carroll, coreógrafa y empresaria estadounidense pionera en la enseñanza de la danza en México. 

Nellie Campobello se relacionó con importantes artistas e intelectuales de la época, lo cual le permitió abrirse camino y, al lado de su hermana, Gloria Campobello, pronto se convirtió en una figura importante de la vida cultural del país. 

Ambas hermanas fueron invitadas a presentarse en La Habana, Cuba, donde conocieron al entonces embajador mexicano Carlos Trejo, quien al ser nombrado titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) puso en marcha un proyecto de danza nacional en el que participaron Nellie Campobello y su hermana; además, Campobello impartía clases de danza en la Casa del Estudiante Indígena. 

El presidente Lázaro Cárdenas confió a Nellie Campobello la elaboración de una coreografía para conmemorar por medio de su representación la Revolución mexicana; de dicha encomienda surgió el Ballet 30-30. En la pieza participaron niños que representaban al pueblo, mientras que la propia Nellie a la Revolución. 

En 1932 se creó en la Ciudad de México la Escuela de Danza, considerada la primera institución pública dedicada a la enseñanza de la danza en México. Esta instancia tenía por meta investigar las diferentes danzas del país, formar bailarines y generar un cuerpo de baile profesional.  

La trayectoria y experiencia de Nellie en el campo dancístico la convirtieron en directora de esta institución hacia 1937. Su paso como máxima autoridad marcó un antes y un después, pues logró consolidar dicha institución como un importante centro educativo de la danza que fungió como plataforma para la formación de bailarines y bailarinas profesionales. 

En 1938, la institución cambió su nombre a Escuela Nacional de Danza y actualmente es conocida como la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, nombre otorgado en honor a Nellie, quien fue directora de la institución por más de 40 años, y su hermana.  

La danza no fue el único campo en el que Campobello se desarrolló, pues la escritura fue una importante actividad para ella, incluso es aún más conocida por esta labor debido al importante lugar que guardan sus obras en la literatura mexicana.  

En 1931 Campobello publicó Cartucho, un texto que originalmente contenía 33 relatos breves que registran diversos acontecimientos que tuvieron lugar en la región de Parral en la época más violenta del enfrentamiento armado de la Revolución mexicana. 

La importancia de esta obra radica en que se trata del primer libro que versa sobre la Revolución que es escrito por una mujer; además, su particularidad se halla en que, a diferencia de otras novelas sobre la Revolución, la de Campobello registra el movimiento armado que se dio en el norte del país, específicamente en Chihuahua y Durango. 

Los relatos que conforman el libro oscilan entre el cuento, la crónica y la novela histórica, pues tienen un carácter testimonial y están basados en personajes y hechos reales. Un aspecto peculiar de la obra es que la voz narradora es una niña que presencia este momento de la historia. Asimismo, la narrativa del libro de Campobello se aleja de la arropada por el discurso dominante que calificaba a los villistas como «bandidos», «criminales» y «asesinos», características lejanas a las que la propia Campobello había conocido. 

La profunda admiración hacia Francisco Villa llevó a que Nellie Campobello se adentrara en una investigación que tuvo como resultado el libro Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa (1940). La realización de esta obra se logró gracias a documentos que le fueron proporcionados por Austreberta Rentera, esposa de Francisco Villa. En este texto, Campobello se aleja de lo literario y su escritura adquiere un carácter histórico.  

Destaca también en su producción literaria Las manos de Mamá (1937), un texto que se desarrolla en el contexto revolucionario y el que la autora dedica a la memoria de su madre, figura importante a lo largo de su vida. Asimismo, Campobello publicó un libro de poemas intitulado Yo, el cual fue editado por Dr. Atl en 1929. 

El talento, la trayectoria artística, el empeño y el trabajo literario de Nellie Campobello la convirtieron en una precursora, en diferentes dimensiones, tanto en la danza como en la literatura, pues logró que su voz, ideas y propuestas artísticas fueran escuchadas y tomadas en cuenta en una época en la que de manera predominante las mujeres tenían poca participación en la vida pública. 

Nellie Campobello falleció en 1986 en Hidalgo mientras se encontraba desaparecida tras ser privada de su libertad por María Cristina Belmont, exalumna de Campobello, y su esposo.



FUENTE: SECRETARÍA DE LA CULTURA FEDERAL