El MAS y un triunfo arrollador en Bolivia | Pablo Jofré Leal

A pesar de la intervención desvergonzada de la OEA, del Departamento de estado norteamericano, de una ultraderecha sometida a las órdenes de fuerzas externas. A pesar de ello el MAS y su binomio conformado por Luis Arce Cataroa como presidente y David Choquehuanca a la vicepresidencia, lograron una victoria furibunda e indiscutible en las elecciones a la que fueron convocados 7.3 millones de bolivianos.

Un 53% y una diferencia de 20 puntos sobre Carlos Mesa Gisbert (31,2%) y cuarenta puntos sobre Luis Fernando Camacho (14,1%), son cifras extraordinarias, que representan aire fresco para la lucha de los pueblos. Con esto se confirma, tal como se sostuvo, que hubo una operación destinada a impedir el triunfo del MAS, por parte de la derecha en las elecciones del año 2019. Avalado esto por los gobiernos derechistas latinoamericanos, el silencio cómplice de organismos internacionales. Hubo un golpe de estado orquestado por Washington y sus aliados incondicionales y que con el triunfo de este 18 de octubre permite al pueblo boliviano volver a Palacio Quemado y además controlando las dos cámaras del parlamento. Una victoria que traerá consigo un tremendo impacto regional e internacional, que da nuevos aires al progresismo en América Latina y que recupera la democracia para Bolivia y su pueblo, que sabiamente vuelve a confiar en aquellos que lo dignificaron, que le dice no al racismo, al robo, al sometimiento a Washington y le dice no a la corrupción.

Mientras más postergaba la derecha golpista el convocar a elecciones, con una estrategia política errada del gobierno de facto presidiso por Jeanine Añez, más debilitaban sus opciones. Esto, pues ante la política supremacista, racista, de corte fascista, de insulto al pueblo indígena a sus símbolos y cultura. En ese contexto, más y más la sociedad boliviana, los más humildes, tenían más tiempo de comparar lo que había sido un proceso revolucionario, que durante 14 años le cambio la cara y el organismo entero a esta Bolivia. Una revolución que nacionalizó los recursos naturales, que llevó a los indígenas a ocupar Palacio Quemado y decirle al mundo que Bolivia existía, que tenía una dignidad que necesitaba aflorar tras cientos de años de sometimiento y abusos. Cada día que pasaba el pueblo más ponía en la balanza a los golpistas con el MAS.

El ministro de gobierno de la dictadura, el empresario Arturo Murillo estuvo en la noche del día 18, largas horas presionando a los medios de comunicación, al Tribunal Supremo Electoral y a las encuestadoras para que no dieran a conocer lo que ya se sabía a las 20:00 horas y que demoró cuatro horas en visibilizar:  el triunfo del MAS era inobjetable triunfando por una mayoría abrumadora. Una maniobra que comenzó a cocinarse en la vista que hizo Murillo a la sede de la OEA a fines de septiembre y al Departamento de Estado dirigido por Mike Pompeo, que dieron las órdenes y los apoyos necesarios para impedir que el MAS volviera a presidir el gobierno. Un plan que mostró su fracaso absoluto, una derrota del imperio y de los gobiernos derechistas latinoamericanos coordinados por Almagro.

El resultado del recuento fue claro y planeadamente postergado. El propio ex presidente Evo Morales, en conferencia de prensa dada en Argentina sostuvo “Las empresas encuestadoras se niegan a publicar el resultado en boca de urna. Se sospecha que algo están ocultando”. Por su parte, Sebastián Michel, vocero del MAS señaló que existía una estrategia del gobierno de facto para lograr que no se entregara información y así generar un clima de violencia con el objetivo final de anular las elecciones.  La enorme amplitud de cifras entre Arce y Mesa ha hecho imposible llevar a cabo lo que el departamento de estado norteamericano, junto a la OEA habían planeado junto al ultraderechista Ministro de Gobierno Arturo Murillo.

La parte más difícil viene ahora para recuperar una vida trastornada por una dictadura que ha violado los derechos humanos en todos los ámbitos en que pueden ser violados; sanitarios, integridad física, en el acceso al trabajo, a la educación, en derechos cívicos y políticos. Ahora viene justicia por los muertos, por los humillados sanar las heridas propiciadas por un gobierno de facto que cometió atropello a los derechos de millones de bolivianos y bolivianas.

En un interesante análisis de Mario Rodríguez, periodista y educador popular boliviano con especialidad en interculturalidad, los resultados de estas elecciones el 18 de octubre “han sido una victoria en el territorio del enemigo, en un campo conservador donde se aglutinó lo más fascista que puede tener la política. Articulado en los sectores más retrógrados que puede tener un país. Un triunfo sobre el dinero, el poder mediático, los poderes hegemónicos. Dicho marco permite evidenciar que En primer lugar es evidente que se trata de una victoria del pueblo boliviano, que supera la conformación partidaria y sumerge a la sociedad en la búsqueda de su futuro.

En segundo lugar, para el análisis interno de lo que ha sido una fortaleza en el masismo, se conformó el sujeto de lo plurinacional, con un abanico amplio de posibilidades, que hay que fortalecer. Un triunfo que se da contra viento y marea, que permite pensar en transformaciones profundas. Un tercer elemento es que se necesita una profunda reflexión y una crítica respecto a lo que fueron los gobiernos del MAS para recomponer elementos que fueron erosionados y que necesitan ser reconstituidos en la capacidad de participación popular. Y en cuarto lugar este triunfo es un tremendo impulso para las luchas populares en Latinoamérica, de la patria grande.

Claramente este es un laurel obtenido por el MAS, una conquista enorme, que representa la justeza de tres lustros de gobierno transformador en Bolivia, que caló hondo, que a la hora de la comparación le ganó por cientos de miles de votos a esa derecha recalcitrante. Una derrota del fascismo que le va a doler a la derecha, al grupo de Lima, al converso Luis Almagro que deberá responder de esta derrota ante sus amos estadounidenses, que gastó cientos de millones de dólares, para tratar de consolidar un gobierno de facto y darle posibilidades a la derecha boliviana, para tratar de volver a ejercer sus gobiernos nefastos, fracasando estrepitosamente en esta misión que los visibiliza como lo que son: oportunistas, racistas, soberbios y escasos de visión, para calar en plenitud el pensamiento y los anhelos de un pueblo que aprendió a defender su dignidad.   

Para el triunfador de estas elecciones del 18 de octubre Luis Arce Catacora, el desafío es claro “Hemos recuperado la democracia y la esperanza, como también estamos recuperando la certidumbre para beneficiar a la pequeña, mediana, gran empresa, al sector público y a las familias bolivianas. Gobernaré para todos los bolivianos y trabajaré para reencaminar, sobre todo, la estabilidad económica del país” Luis Arce agradeció la confianza del pueblo boliviano, de los militantes del MAS, de la comunidad internacional y a los observadores que llegaron para supervigilar las elecciones.

El MAS logró una victoria inapelable, a pesar del Covid 19, las amenazas del gobierno y los intentos de impedir que se votara. El MAS arrasó en las grandes ciudades y en el mundo rural. No hubo lugar en Bolivia, donde el mundo masista no haya logrado hacer morder el polvo de la derrota a Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho y los suyos. El MAS triunfó a pesar de la labor de desestabilización de la OEA y el títere Luis Almagro secretario general de esta organización, definida como el Ministerio de colonias de Estados Unidos. El MAS triunfó a pesar de fuerzas poderosas en su contra, porque la marcha justa no tiene freno posible.

El MAS triunfó porque el pueblo sabio de Bolivia entendió, que a pesar de todas las críticas que a su movimiento se le podían hacer, hizo un trabajo que tenía como centro a los más postergados de Bolivia, por la defensa de sus derechos y la construcción de aquellos negados, a los que por cientos de años fueron humillados, denigrados y que con el MAS comenzaron a andar con su marcha de gigantes. No hay freno posible cuando un pueblo defiende lo suyo.

Artículo tomado del sitio web de HISPANTV publicado el lunes 19 de noviembre del año 2020

Venezuela y la rapiña imperialista | Cristóbal León Campos

Reactivando formas de piratería modernizada un juzgado británico ha negado a Venezuela el acceso a las 31 toneladas de oro (valoradas al menos en mil millones de dólares) que tiene depositadas en el Banco de Inglaterra, con la excusa y juego político de no reconocer a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela y sí al lacayo Juan Guaidó, entre otras cosas, resultaría por demás curiosa la decisión del juzgado británico si no fuera evidencia su cinismo y servilismo imperialista, pues el reclamo del gobierno legítimo venezolano de Maduro para acceder sus reservas de oro data de por lo menos octubre de 2018, es decir, meses antes de la aparición de Guaidó autoproclamado «presidente», recuérdese que la pantomima del «niño débil» según la definición de Donald Trump, sucedió hasta enero de 2019. Es evidente que Inglaterra continúa con sus viejas prácticas de saqueo e intento de coloniaje a favor del imperialismo.

Otra vertiente que resultaría curiosa si no fuera también muestra del descaro imperialista, es que la embajadora venezolana, Ms. Roció Maneiro Des, acreditada por la jefatura del estado británico fue nombrada desde el  20 de noviembre 2014 por Nicolás Maduro y, de igual forma, el representante diplomático británico en Venezuela fue acreditado por Maduro, así que el supuesto reconocimiento oficial de Inglaterra a Guaidó como acuerdo de Estado, queda en entredicho por la resolución del juzgado que otorga un manto indefinido de aparente legalidad al autoproclamado contraviniendo todo el actuar jurídico interno y externo del propio gobierno británico, dicho en pocas palabras, el enredo telenovelero que han creado para pretender justificar el saqueo que buscan hacer sobre Venezuela se les desmorona a la hora de intentar darle carácter legal a sus acciones que a todas luces son ilegales. Desde luego, se sabe desde hace mucho que al imperialismo lo que menos le importa es la legalidad cuando de sus intereses se habla, aunque en ocasiones busque encubrir su naturaleza con fórmulas discursivas revestidas de legalidad.

Un tercer hecho del mismo acto que pudiera estar cargado de curiosidad si no fuera además de cínico y descarado una acción absolutamente inhumana, es la justificación de grupos afines a Guiadó que dicen alegremente que el Banco de Inglaterra evitó con la decisión de no entregar el oro a Venezuela que Maduro usara ese recurso económico para enriquecerse y adquirir armamento para nuclear, los traidores justificadores de la flagrante violación a la soberanía venezolana y cómplices del saqueo imperialista, omiten decir como acostumbran la verdad. El gobierno bolivariano de Maduro propuso sabiendo el contexto de disputa que existe por el oro que fuera la Organización de las Naciones Unidas (ONU) quien se encargara de vender el oro y de adquirir con la ganancia todo lo necesario (objetos, maquinarias, medicinas, artefactos médicos) para el combate a la pandemia del COVID-19, es decir, sería mediante la ONU que ese recurso se usaría para contribuir al cuidado de cientos de miles de vidas humanas en territorio venezolano. Al respecto el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, mencionó que: «Ese oro depositado en el Reino Unido, el estado venezolano había instruido que pudiese a través de un organismo multilateral de las Naciones Unidas, ser usado para la compra de medicinas, alimentos y enfrentar la pandemia de COVID-19; pero la respuesta del rancio imperio británico fue todo lo contrario». Como puede notarse a simple vista, a los imperialistas y sus lacayos nada les importa la salud y la vida humana, únicamente buscan la satisfacción de sus intereses sin advertir que para conseguirlos deban pasar sobre toda una nación y sus pobladores.

El embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, ha dicho sobre la decisión del juzgado británico que: «Eso es un saqueo imperial, el Banco de Inglaterra (BoE) reconoce a Guaidó (como presidente encargado de Venezuela) que lo usan como excusa y es el instrumento que se presta para el saqueo». No es primera vez que algo similar ocurre, como antecedentes se tienen los casos del dinero de PDVSA y el Banco Central de Venezuela transferido a cuentas del Tesoro Estadounidense y usado para la construcción del muro fronterizo entre los Estados Unidos y México. La respuesta del gobierno bolivariano no se ha hecho esperar, y ha ordenado mediante el Ministerio Público la congelación de bienes en contra de tres de los principales representantes de Guaidó en el exterior implicados en el robo del oro, asó lo refiere un comunicado: «El Ministerio Público ha solicitado orden de aprehensión y congelamiento de bienes en contra los falsos representantes de Venezuela que han intervenido en la apropiación del oro: Vanessa Neumann, responsable de negociar junto con la élite terrorista de Voluntad Popular [partido opositor] el territorio del Esequibo a cambio del apoyo del Gobierno británico a este Gobierno de ficción y entregar el oro (…); Julio Borges, y Carlos Vecchio», también se ha ordenado la detención de un listado de operadores en todo ámbito sometidos al deseo imperialista. Por su parte, El Banco Central de Venezuela recurrirá al Tribunal de Apelaciones para solicitar se ha reconsiderada la absurda decisión y así frenar este descarado robo.

La acciones de saqueo e injerencia británica sobre Venezuela, es parte de la agresión imperialista que desde hace años se comete, el robo al viejo estilo de la piratería inglesa muy conocida en América, es intolerable e impermisible, ya el gobierno bolivariano organiza la defensa de sus recursos, la opinión pública debe conocer y reconocer estos actos ilegales e inhumanos del imperialismo, las formas legaloides y políticas con que se presentan quieren distorsionar la naturaleza económica de los hechos, lo que busca Estados Unidos y sus aliados europeos así como sus lacayos al interior de Venezuela, es regresar a los años de coloniaje para la destrucción de todo bienestar social. La unidad latinoamericana es urgente para frenar acompañando la resistencia bolivariana las agresiones y los atracos del imperialismo decadente.

Estados Unidos, impredecible en la era Trump | Luis Beatón

Estados Unidos es una nación impredecible bajo la administración del presidente Donald Trump. Con una elección presidencial en apenas cuatro meses, una economía en crisis, un país dividido y en ebullición por la violencia racial, ¿qué podría cambiar entre ahora y noviembre?

Nathaniel Rakich, un analista electoral que participó en un foro debate del sitio FiveThirtyEight.com -que utiliza el análisis estadístico al abordar historias convincentes sobre las elecciones, la política, los deportes, la ciencia y la economía, entre otros temas-, considera interesante esa pregunta.

La pandemia podría estar totalmente bajo control y la economía volver a rugir. O podríamos estar en medio de una segunda ola de la Covid-19 y la tasa de desempleo estaría como en los años de 1920, cuando la llamada Gran Depresión, aunque existen pronósticos que dan cifras devastadoras del desempleo, incluso hasta de 50 por ciento, valoró el analista.

A finales de 2019 nadie anticipaba una situación como la actual pese a la derrota republicana en las elecciones de medio término de noviembre de 2018. Trump se vanagloriaba de su «estupenda» gestión económica que aunque era una herencia ocurría bajo su mandato.

Nadie podía imaginar la pandemia, la contracción económica y las protestas que incrementarían la crisis y polarizaría a los estadounidenses.

Según Rakich, no conoce a nadie que esté planeando votar por Trump, que piense que ha hecho un buen trabajo y merezca un segundo mandato, más cuando se le puso a prueba, repetidamente, y fracasó, y un ejemplo de ello es su respuesta a la pandemia de la Covid-19.

Un reciente artículo de opinión de Juan Williams, analista político de Fox News, en el diario The Hill, enumera una lista de eventos para los fans del «más grande de todos los presidentes» (Trump, según él).

¿Dónde está el muro, y México lo está pagando?, ¿Dónde está el fabuloso plan para reemplazar a ObamaCare?, ¿Dónde está el acuerdo con Corea del Norte para terminar con su amenaza nuclear?, ¿Dónde está la curación racial al retuitear a un partidario gritando «poder blanco»?

¿No te dijo en febrero que el virus iba a desaparecer mágicamente y luego te lo repitió la semana pasada, después de que más de 125 mil estadounidenses murieran por él?, preguntó Williams.

Eso es un récord de fracasos, subrayó, al señalar que la base de Trump comienza a agrietarse, algo no novedoso, y que desde llegó a la Casa Blanca comentan los medios de prensa y analistas políticos.

Y aquí hay una pregunta más sobre las promesas vacías para los mayores fans de Trump, los evangélicos blancos: ¿Ha cumplido Trump con usted después de los recientes fallos de la Corte Suprema en apoyo de los derechos de los homosexuales y el derecho al aborto?, planteó el analista.

La posición de Trump con los evangélicos comenzó a deshilacharse ante las decisiones de la corte. Primero, el fracaso en proteger al país del virus lo perjudicó, especialmente con los ancianos.

Luego, los evangélicos de todas las edades vieron la falta de empatía cristiana en sus ataques a las personas que se unieron, a través de las líneas raciales, para protestar contra la brutalidad policial. «Somos una raza y necesitamos amarnos unos a otros», dijo Pat Robertson, un importante líder evangélico.

Precisó el analista que Trump ganó el 57 por ciento del voto blanco en 2016. Un tercio de ese apoyo vino de los evangélicos blancos. Otro 20 por ciento de la base de apoyo de Trump en 2016 procedió de los católicos blancos, según un análisis del Centro de Investigación Pew.

Eso significa que los evangélicos blancos y los católicos blancos constituyeron la mitad de quienes votaron por Trump en 2016, aunque ahora hay señales de que algunos, en especial las mujeres, se están volcando en su contra.

«En marzo, casi el 80 por ciento de los evangélicos blancos dijeron que aprobaban el trabajo que estaba haciendo Trump, [según las encuestas del PRRI]», informó el New York Times a principios de junio, citado por el comentarista.

A finales de mayo, con el país convulsionado por la discordia racial, la favorabilidad del mandatario entre los evangélicos blancos había caído 15 puntos porcentuales, al 62 por ciento, de acuerdo a una encuesta del PRRI, según un artículo del Times, de Jeremy W. Peters, quien agregó que el apoyo de los católicos blancos a Trump bajó 27 puntos desde marzo.

David Brody, el principal analista político de la Red de Radiodifusión Cristiana, dijo recientemente a Político que «cualquier desliz» del apoyo de Trump entre los votantes evangélicos lo condenaría a la derrota en noviembre, citado por Williams.

Desde finales de mayo, Trump perdió 15 puntos porcentuales de apoyo entre los blancos sin título universitario, según un promedio de encuestas del Washington Post. Tenía una ventaja de 37 puntos porcentuales entre esos votantes sobre Hillary Clinton en 2016. Ahora bajó a una ventaja de 22 puntos sobre Biden.

Puntualizó que hay consecuencias políticas mortales para la reelección de Trump en esos números.

No pocos consideran la situación en el país como impredecible pese a que según el promedio de encuestas de RealClearPolitics, Biden actualmente aventaja a Trump en seis estados que el mandatario ganó en 2016: Wisconsin, Michigan, Pennsylvania, Florida, Arizona y Carolina del Norte.

Asegura Williams que si unos pocos evangélicos deciden que no vale la pena sacrificar sus más preciados principios de amor y moralidad cristiana, pueden terminar votando por un católico blanco. Su nombre es Joseph Biden.

Pero aquí surge otra gran interrogante, también impredecible. ¿Y si Trump no deja la Casa Blanca?, pregunta el sitio http://www.theamericanconservative.com.

Hay temor en Estados Unidos en diversos sectores, dada la arrogancia mostrada por el mandatario que desde hace meses está hablando de fraude en su contra para sacarlo de la Casa Blanca.

Por ejemplo, su empecinada oposición al voto por correo, algo que él mismo ya hizo antes, y que según dice ahora será un tremendo fraude. Nadie se atreve a predecir.

Según theamericanconservative.com hasta el mismo Joseph Biden, el virtual candidato demócrata a la Casa Blanca, manifestó sus temores sobre cómo reaccionará Trump si es borrado en las urnas.

El retador está «absolutamente convencido» de que los militares podrían tener que sacarlo de la Casa Blanca si se niega a irse después de perder las elecciones de noviembre. Biden ha estado diciendo esto durante meses.

Incluso, los opositores al mandatario también expresan su «preocupación» de que Trump pueda usar la crisis del coronavirus para retrasar o deslegitimar la elección, algo también impredecible.

No creo que Trump intente mantenerse en el cargo si pierde. Pero hay gente que nos dirá eso para manipular nuestros miedos y robar esta elección. Por eso es que finalmente estoy asustado, subrayó Peter Van Buren, un veterano del Departamento de Estado y autor de varios libros.

La continuidad de Trump está en el ambiente sin importar los cómos, y ya hay muchos estadounidenses que anticipan un posible fraude electoral en las elecciones 2020, lo cual aparentemente esconde intenciones que, según el Premio Nobel de Economía Paul Krugman, pudieran llevar hasta un golpe de Estado con la colaboración de los militares.

Texto tomado de de Prensa Latina, Agencia Informativa Latinoamericana [https://bit.ly/2VSqFT2], publicado en su edición del 7 de julio del 2020

Cuba frente al cinismo imperialista | Cristóbal León Campos

Las revelaciones hechas por John Bolton, exconsejero de seguridad de Donald Trump, sobre Cuba y Venezuela, resultan no ser tan reveladoras cuando son puestas ante el peso de la historia, es decir, cada uno de los detalles descritos por Bolton, si bien pueden sumar datos sobre las formas, no modifican en nada los contenidos ya conocidos de la política imperialista de los Estados Unidos. La continua agresión contra la Revolución cubana a través de atentados, difamaciones, fake new, subvención a grupos contrarrevolucionarios para desestabilizar al interior de la isla caribeña, invasiones militares, propaganda fascista, un largo y genocida bloqueo económico, la Ley Helms-Burton, el apoyo directo de los gobiernos estadounidenses a la mafia de Miami, las amenazas y sanciones dirigidas a gobiernos, empresas y organizaciones que mantengan relación e intercambio comercial con Cuba, la campaña que ahora se vive de difamación a los médicos cubanos de la Brigada Henry Reeves sin importar las miles de vidas que han salvado en diferentes circunstancias como el COVID-19, la manipulación de organismos internacionales para atacar y obstaculizar el crecimiento de la revolución como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Grupo Lima para la campaña contra Venezuela, la compra de intelectuales sometidos al pensamiento occidental-liberal proimperialista, la publicación de miles de libros y revistas para tergiversar la historia, así como la desarticulación del pensamiento crítico en las universidades y centros de investigación mediante la guerra cultural, entre otras muchas acciones y estrategias impulsadas desde La Casa Blanca cuyo fin siempre ha sido pretender la caída de la Revolución cubana.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel, respondió de forma sintética y contundente sobre el revuelo publicitario que se ha formado por la puesta en circulación del libro de Bolton The Room Where It Happened: A White House Memoir (La habitación donde sucedió: una memoria de La Casa Blanca), en su cuenta de twitter, Díaz-Canel mencionó: «Cuba en el libro de Bolton: revela cuán cínica e inmoral es la política del imperio. Cuba y Venezuela no necesitan leerlo para dar fe. Nuestras naciones son castigadas cruel y cotidianamente, pero han sabido resistir y vencer». Como afirmó el presidente cubano, el libro en sí, únicamente viene a confirmar lo que los pueblos latinoamericanos y del mundo saben muy bien, y, en especial Cuba y Venezuela; la política imperialista de los Estados Unidos inspirada en la Doctrina Monroe y otros documentos, pretende desde hace mucho, dominar, controlar y anexar cada uno de los países de la región, para extraer sus recursos naturales y explotar la fuerza de trabajo de sus poblaciones. Esta política imperialista no cambia en su objetivo final aunque por momentos históricos ligados a coyunturas particulares pueda manifestar alguna modificación en su forma como aconteció al final del gobierno de Barack Obama, pero como el mismo Obama reconociera no se trataba de dejar de pretender dominar a Cuba sino de cambiar la forma en que hasta esas fechas lo habían hecho, la administración de Trump rápidamente regresó a las agresiones abiertas y las profundizó con el incremento del bloqueo económico y la Ley Helms-Burton.

Bolton participó decididamente en el recrudecimiento de la política imperialista sobre Cuba y Venezuela, sus revelaciones son también una expresión de cinismo, él fue quien acuñó el término «trica de la tiranía» para hacer mención de Cuba, Venezuela y Nicaragua, en sus intervenciones públicas demostró su deseo de ejecutar acciones militares sobre Venezuela, fomentó el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos incluyera a Cuba en la lista de países terroristas, ya desde antes de llegar a la puesto de consejero de seguridad Bolton maquinaba planes para agredir a Cuba junto a los sectores ultraconservadores y extremistas ligados en intereses a la mafia de Miami, las revelaciones plasmadas en el libro aunque apuntan a desfigurar más la imagen de Trump a cuatro meses de las elecciones evitando así su reelección, son en sí mismas confesiones del «Halcón» que si se leen con cuidado se nota que están dirigidas a esos sectores ultraconservadores, neofascistas y extremistas diciéndoles de una u otra forma que fue por la indecisión  y los titubeos de Trump que no se llevaron a cabo esos planes militaristas, siendo que Bolton estaba de acuerdo con su ejecución, la ruptura entre Bolton y Trump no es en términos ideológicos, ambos son decididos imperialistas, la continuidad de la política imperialista únicamente se detendrá con la resistencia, organización y lucha de los pueblos en defensa de su soberanía, autodeterminación y de la humanidad, luchas al interior de los Estados Unidos como en el resto del mundo. Recordemos las sabias palabras de Ernesto Che Guevara; «No se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así, nada».

EE.UU.: La Habitación donde ocurrió, una bomba a punto de explotar

La Habitación donde ocurrió, libro del exasesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos John Bolton es hoy una bomba a punto de explotar luego de fracasar todos los intentos del presidente Donald Trump por parar su lanzamiento.

Con la negativa el sábado último pasado del juez Royce Lamberth de bloquear The Room Where it Happens, título en inglés del esperado libro, el gobierno de Trump perdió la última oportunidad para frenar la publicación, prevista para este 23 de junio.

Según una columna de opinión del diario The Hill, la decisión de permitir la presentación del libro se basó en motivos pragmáticos.

La corte razonó que como ya se distribuían 200 mil copias del texto en todo el mundo, una orden contraria sería inútil. Como dijo el juez Lamberth: ‘el caballo ya está fuera del establo’.

El volumen autobiográfico de 577 páginas llegará a las librerías este 23 de junio y contiene inquietantes revelaciones sobre dudosos

comportamientos de Trump, poniendo en aprietos al Presidente que busca la reelección.

La editorial Simon & Schuster confirmó la salida del libro que, aún antes de estar disponible, ya es un best seller gracias a las preventas, logrando colocarse en el puesto número uno en la lista de los más comercializados de Amazon.

De acuerdo con las copias que circulan desde la semana pasada, Bolton relata su estancia de 17 meses en La Casa Blanca (renunció en septiembre del pasado año), brindando una nada halagüeña imagen de un mandatario al que señala de estar obsesionado con la reelección, al que tilda de errático y asombrosamente desinformado.

Así que los trapos sucios que se ventilan del gobernante republicano ponen en duda su integridad como jefe de Estado y demeritan a la figura que ocupa el más importante cargo del país.

El controvertido exasesor cuenta que Trump opinó que invadir Venezuela sería genial, pidió a China ayudarlo a ganar su reelección este año e insistió en construir el muro en la frontera sur con claros objetivos electorales.

De hecho, sostiene Bolton al poner ejemplos de la inopia del presidente, que Trump no sabía que Reino Unido es una potencia nuclear, incluso una vez preguntó si Finlandia era parte de Rusia.

«Su pensamiento era como un archipiélago de puntos, dejando el resto para que nosotros discerniéramos, creáramos, la política», escribió esta figura de larga data en los círculos conservadores que trabajó para los expresidentes republicanos Ronald Reagan, George H.W. Bush y George W. Bush.

The Hill comentó que la negativa del tribunal de bloquear el libro fue correcta, pero que es erróneo el argumento utilizado porque puede ser usado para silenciar a futuros denunciantes y envalentonar a los censores del gobierno.

Analistas opinan que fue interés de Trump que la publicación oficial del libro se retrasara hasta después de que los procedimientos de impugnación terminaran, y finalmente hasta que se celebraran las elecciones del 2020.

Si el libro de veras contenía información peligrosa que amenazaba la seguridad nacional, la administración debió hacer su labor de manera oportuna, a tono con los requisitos constitucionales, plantean los expertos.

Mientras defensores de la libertad de expresión, en un país que se precia de practicarla, alegan que impedir la salida de La Habitación iría en contra de ese derecho.

No puede haber «ninguna ley que coarte la libertad de expresión o de prensa» del pueblo estadounidense, insisten.

Y aunque el tribunal de distrito llegó a la decisión correcta al negarse a bloquear la publicación del libro, se equivocó al dar luz verde al gobierno para presentar cargos civiles o criminales contra Bolton.


Texto tomado de Prensa Latina, Agencia Informativa Latinoamericana (https://bit.ly/2V8KF3x), publicado en su edición del 22 de junio del 2020.

Venezuela golpea al imperialismo | Cristóbal León Campos

La victoria de la República Bolivariana de Venezuela sobre el intento golpista y magnicida que un grupo de mercenarios quiso efectuar bajo los dictados del imperialismo estadounidense con la absoluta complicidad del gobierno de Colombia, sitúa en el plano geopolítico, la posibilidad de la ofensiva revolucionaria gracias a la superioridad moral del chavismo por encima de las prácticas genocidas fomentadas desde Washington. La derrota de la maniobra golpista demostró la fortaleza estructural cívico-militar venezolana y la posición de liderazgo que mantiene el presidente Nicolás Maduro Moros, a pesar de todas las campañas negras en su contra. Hoy por hoy, con historias que cada vez se convergen más en un paralelo histórico, Venezuela y Cuba se muestran como la vanguardia que guía la defensa de las soberanías nacionales y de la autodeterminación de los pueblos, el arraigo popular del proyecto bolivariano se mantiene, sorteando las agresiones, la desinformación mediática imperialista, la intensión de asilamiento regional que las oligarquías sudamericanas promueven, el bloqueo genocida al igual que lo hace Cuba y, por si fuera poco, en medio de la constante agresión, ha estas horas de crisis global por la pandemia del COVID-19, Venezuela da muestras de como se enfrenta en unidad, organización y compromiso materializando los principios ideológicos que le dan razón de ser, la congregación del pensar latinoamericano con el marxismo heterodoxo, posibilita el ejercicio constructivo del pensamiento vuelto praxis.

Las acciones mercenarias han quedado en total evidencia, el periódico The Washington Post, ha revelado un contrato firmado en octubre de 2019 entre el grupo opositor encabezado por Juan Guaidó y la empresa estadounidense Silvercorp con la finalidad de llevar a cabo la invasión en Venezuela y buscar derrocar a Maduro, en el texto del contrato, puede leerse literalmente: «El equipo de servicio prestará asesoramiento y asistencia a un grupo de asociados en la planificación y ejecución de la operación para capturar/detener/destituir a Nicolás Maduro (en adelante «el objeto principal»), destituir el régimen actual e instalar al reconocido presidente de Venezuela, Juan Guaidó». La campaña magnicida e injerencista que hipócritamente llaman de «liberación» los neofascistas latinoamericanos, tiene una estimación de costo de por lo menos 212.900.000 dólares con un plazo de 495, así de cínica es la intención del imperialismo sobre Venezuela, lo que pretenden como dice claramente el documento, es borrar toda huella del chavismo por ser desde luego ajena a sus intereses genocidas, es para el imperialismo y las oligarquías rancias de América Latina imposible de «perdonar» a aquellos pueblos que por su propio deseo eligen emanciparse de la tiranía y poner en marcha proyectos de renovación total en beneficio de los oprimidos, eso es lo que Venezuela viene haciendo desde hace más de veinte años por el camino marcado por el comandante Hugo Chávez.

Pocas horas después de que el gobierno bolivariano anunciara la neutralización de la operación golpista, se comenzó a difundir la participación de al menos dos ex militares estadounidenses, dejando más que en claro la participación del gobierno de Donald Trump en las operaciones, aunque como es costumbre y era de esperarse, tanto Trump como Guaidó, lavaron sus manos y quisieron tergiversar la información acusando a Venezuela de mentir, pero a la luz están los hechos, el 6 de mayo el Secretario de Estado del imperio, Mike Pompeo declaró que: «no hubo participación directa del gobierno de los Estados Unidos». Contrario al lavatorio de culpas, en un vídeo difundido por el gobierno venezolano que contiene parte del interrogatorio al ex militar mercenario estadounidense, se puede ver y escuchar cómo el mercenario declara la complicidad y la intención de asesinar a Maduro. Sin embargo, como se ha dicho, el plan golpista va mucho más allá del asesinato de Maduro, el convenio entre la oposición venezolana y la empresa Silvercorp, incluye el asesoramiento a ex soldados venezolanos en el exilio, la incursión clandestina de armamento, la formación de células de mercenarios cuyo objetivo sería controlar las instalaciones petroleras y locaciones claves, además, de la infiltración en la Fuerzas Armadas Bolivarianas y la activación de grupos paramilitares colombianos en suelo venezolano, todo, con el apoyo del imperialismo y de los gobiernos neofascistas de la región.

En una entrevista con Fox News, este viernes 8 de mayo, Donald Trump volvió a negar la participación de los Estados Unidos en las acciones golpistas contra Maduro, agregando en tono amenazante que: «Si yo quisiera ir a Venezuela, no lo haría en secreto. Entraría y no harían nada al respecto. Se darían la vuelta. No enviaría un pequeño grupo. No, no, no. Sería llamado un ejército (…) Sería llamado una invasión». Las declaraciones de Trump además de cínicas al negar la implicación imperialista en los ataques, debe tomarse en serio, pues ante el fracaso de todas las medidas y estrategias golpistas hasta la fecha, la hora crucial podría verse en cualquier amanecer, a menos de seis meses de la elección por la presidencia estadounidense con un descrédito mundial, una crisis interna económica y la devastadora afectación del coronavirus en su nación, Trump representa al tigre herido que errático tira zarpazos para ver qué se lleva con él, la victoria del 3 de mayo es fundamental para Venezuela, pero no es definitoria, creer eso podría conducir al abismo de donde no se regresa, bajar la guardia da lugar a golpes de Estado como en Bolivia, ahora más que nunca Venezuela debe implorar por la ofensiva revolucionaria que acorrale al imperialismo en la medida de las posibilidades, con la denuncia pública y la fortaleza moral que tiene.

En ese sentido, el presidente Nicolás Maduro, en una entrevista pública con medios nacionales e internacionales, anunció que Venezuela recurrirá a la Corte Penal Internacional (CPI) para denunciar a los Estados Unidos por sus constantes agresiones contra el pueblo venezolano; el mandatario chavista dijo: «Vamos a la Corte Penal Internacional, vamos al Consejo de Seguridad de la ONU, le he dado instrucciones directas al canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Jorge Arreaza y al embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, para que preparemos una contundente denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, ante todos los miembros de los Países No Alineados (MNOAL) y ante todos los miembros y embajadas la Organización de Naciones Unidas, para que vaya sumando la fuerza legal de protección internacional para Venezuela». El gobierno bolivariano ha emitido comunicados, órdenes y medidas para la detención de los implicados, tanto en su territorio nacional como en el internacional a través de las agencias correspondientes, esto, pudiera generar la tan esperada detención del traidor golpista Juan Guaidó, aunque se sabe que ya tiene sus maletas listas.

Maduro reiteró como siempre lo ha hecho que: «Nuestro camino es la paz, la Constitución, la democracia y la libertad de Venezuela y la defenderemos con nuestra propia vida de ser necesario», la fuerza del proyecto bolivariano retumba en las palabras del mandatario, defender la soberanía y la autodeterminación del pueblo venezolano que ha decidido su emancipación definitiva de las garras del imperialismo y los neocolonialismos es una cuestión de honor y lealtad a sí mismos. Venezuela a golpeado al imperialismo, pero hay que estar preparados para la reacción, esto ha de implicar la autocrítica y el reforzamiento constante ideológico como moral, la profundización del proyecto socialista para detener las contradicciones naturales generadas por las estructuras capitalistas y la propagación de la consciencia integradora latinoamericana. A nosotros, los pueblos del mundo, nos corresponde alzar la voz, practicar el internacionalismo y coadyuvar a la defensa de la República Bolivariana de Venezuela frente a la agresión imperialista.


FOTO: LA PRENSA ASOCIADA 

EDICIÓN Y CORRECCIÓN: REDACCIÓN ARTE Y CULTURA EN REBELDÍA