Enloquece Gobierno de Mauricio Vila: ahoga a empresarios restauranteros con Ley seca y promueve clandestinaje | Armando Pacheco

El general Salvador Alvarado dijo al respecto de la implementación de la Ley seca en Yucatán en 1916: «El indio, en su miserable condición, necesita un paraíso artificial; y era el hacendado quien, en multitud de casos, se encargaba de proporcionárselo en la forma de brebajes alcohólicos, terriblemente nocivos. Las tiendas de raya de las haciendas no eran, en realidad, sino pequeñas tabernas. Como consecuencia del alcoholismo, la enfermedad más común entre los braceros de Yucatán era una especie de LEPRA, la terrible PELAGRA, cuyo remate era una espantosa hipocondría que arrastraba a sus víctimas irremisiblemente a la locura o al suicidio…[1]»; esto contrasta radicalmente con la postura —104 años después— de Mauricio Vila Dosal quien ha demostrado sus fallas en las medidas contra la pandemia de la Covid-19, tratando de justificar la incompetencia de sus «asesores» con imposiciones que dejan entrever el moralismo con el cual se maneja la ultraderecha yucateca y que justifica en la pandemia su irracional coacción en contra de la economía (de unos) y de las libertades de la mayoría de los ciudadanos.   

Bajo el argumento de «evitar la movilidad, el contacto social innecesario y las reuniones sociales que no ayudan a la prevención y contribuyen a relajar el cuidado de las medidas sanitarias ante la situación de pandemia por el Coronavirus», el Gobierno encabezado por Mauricio Vila ha extendido la Ley seca a todo el estado so pena de castigos que van de 6 años de prisión y hasta 200 días-multa a quienes infrinja lo dispuesto[2] (impuesto) por @mauvila y «asesores».

Un mes antes, el mismo Jefe del Ejecutivo estatal había implementado, por segunda ocasión, la Ley seca acusando a la sociedad de estar realizando fiestas y reuniones, pero omitiendo que la mayoría de esas aglomeraciones eran promovidas por gente de altos ingresos económicos, hijos de políticos e incluso parientes de funcionarios públicos del actual régimen gubernamental; tuvo que cerrar las marinas turísticas que a inicio del mes de julio había abierto con acuerdos (presiones) con los empresarios del sector turístico; había permitido que los restaurantes de Puerto Progreso y otras playas populares de Yucatán dieran servicio, dizque impulsando la reactivación económica de la entidad y, sobre todo, porque se estaban tomando las medidas de acuerdo al semáforo naranja, mismo que continúa a pesar de que los casos de contagios y fallecidos no han cedido.

Y la primera vez que se implementó la Ley seca el argumento fue el de la violencia de género y la intrafamiliar; el primer municipio que adoptó la medida fue precisamente Progreso y días después Mauricio Vila hizo el llamado a la sociedad yucateca a través de su red social preferida: twitter.

Decíamos que mientras el General Salvador Alvarado había adoptado la medida para luchar contra los hacendados y la «Casta Divina», esta última sin resignarse a morir aún, Mauricio Vila, un siglo después, pretende mostrar un poder que la misma ciudadanía no le dio ni en las urnas, utilizando para ello los prejuicios sociales y promoviendo, de pasada, el clandestinaje, pues por mucha vigilancia y restricción la venta de alcohol está incluso en las redes sociales.

Mientras Vila Dosal ahoga a restaurantes —que ya se han manifestado en contra de la Ley seca—, agencias cerveceras y lleva a la desesperación a un sector de alcohólicos (que no llevan terapias ni forman parte de AA) y orilla al consumo de bebidas adulteradas y del «mercado negro», los contagios no bajan en Yucatán muy a su versión de una descendencia leve en casos de hospitalización; los muertos por la Covid-19 oscilan entre 20 y 30 diariamente, y casos nuevos entre 150 y 200 por día.

En pocas palabras la Ley seca no ha aportado nada al control epidemiológico y por el contrario, coadyuva a la desobediencia social y a prácticas deshonestas del sector cervecero.  


[1] Salvador, Alvarado; Mi actuación revolucionaria en Yucatán; Biblioteca Básica de Yucatán No. 8; Primera edición, 2010; P. 127

[2] Comunicado de prensa del Gobierno del Estado de Yucatán

Armando Pacheco, director general de Arte y Cultura en Rebeldía | Foto: CHAMBRIT@S

Armando Pacheco (Nezahualcóyotl, Edomex, 1980). Radica en Mérida desde 1985. Es escritor, periodista y músico de folclore latinoamericano. Integrante del Centro Yucateco de Escritores. Primer Lugar del Premio Regional de Poesía «Syan Ca’an Bakhalal» 2016. Tercer Lugar, en la categoría B del II Premio Nacional de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera» 2010. Primer Lugar del Premio Estatal de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera», ediciones 2003 y 2006. Mención de Honor en el Premio Regional de Poesía «José Díaz Bolio», ediciones 2005 y 2006. Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay) 2007. Coeditor, junto con el escritor Adán Echeverría, del Mapa Poético de México, edición 2008. Autor de las plaquetas: Entidad en el exilio y otros poemas de añoranza (Ediciones Zur, Catarsis El Drenaje Literario e ICY, 2007) y Memorial del poeta errante (Ediciones Letras en Rebeldía, Editorial El gato bajo la lluvia, 2015). Autor del cuentario breve El viejecillo de historias de animales mayas (El gato bajo la lluvia, 2018). Antologado en La Otredad (2006), Palabrando (2006), Nuevas voces en el laberinto (2007), Cultura de Veracruz (2008), Mapa Poético de México (2008); El canto del silencio (Ediciones Letras en Rebeldía, 2018) y Entre juegos y garabatos, antología para niños Vol. 1 (Ediciones Letras en Rebeldía, 2019). Publicado en las revistas Navegaciones Zur, Cantera Verde, Cultura de Veracruz, Letralia, entre otras. Actualmente es director general de Arte y Cultura en Rebeldía. Es fundador y editor de Ediciones Letras en Rebeldía. Está próximo a publicar Memorias de un poeta errante.

López Obrador ¿patriarcal, transformista o progresista? | Primera parte | Armando Pacheco

Mucho ha dicho Andrés Manuel López Obrador que por el bien de México primero los pobres; igualmente se ha jactado de decir que jamás en la historia reciente de México se había invertido tanto en apoyar a los más necesitados, jamás se habían dado tantas becas, etcétera. El jefe del Ejecutivo, a más de dos años de haber tomado las riendas del país por mandato de la mayoría del pueblo, no ha dejado en claro cuál será la agenda para combatir el racismo, la discriminación, la agresión a los migrantes y mucho menos ha querido garantizar los Derechos Humanos de la comunidad LGBTIQ+, y lo que es peor, aún le aterra que le pregunten en sus mañaneras sobre la despenalización del aborto.

Sí, López Obrador le ha quedado debiendo a la misma 4T que tanta «esperanza» dio a quienes oyeron hasta el cansancio las promesas de candidatos a diversos cargos de elección popular en aquel 2018.

Los temas expuestos en líneas anteriores son «escabrosos» para un sector de los diputados de la coalición Juntos Haremos Historia y simplemente no les son prioritarios como dijera el siempre «bien portado» político (o convenenciero) Ricardo Monsreal quien ha saltado de curul en curul y de partido en partido, eso sí, hay que decirlo, siempre enarbolado por las ideas de lo que queda de la antigua izquierda mexicana.

Al estilo de los Gobiernos de extrema izquierda, López Obrador no se ha puesto la bandera colorida (o del arcoiris), ni el pañuelo verde, mucho menos una calcomanía antiyanqui (que sí se han puesto los otros Gobiernos de izquierda). Por el contrario, en temas migratorios deja mucho qué desear y su visita a los EEUU en semanas pasadas es un signo de que el mandatario de México tiene más en común con Donald Trump que con Benito Juárez o Francisco Ignacio Madero.

Pero, ¿qué línea política tiene el gobierno de López Obrador? ¿Es patriarcal? ¿Es transformista? ¿Es progresista? ¿Es un megalómano con tendencias de dictador? ¿Es de izquierda? ¿Es de derecha? Serán las interrogantes que iremos tratando de responder en nuestras siguientes entregas.

Mientras tanto, cabe decir que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no es perfecto y dista mucho de ser el cambio verdadero; la actual administración pública si bien no está plagada de corruptos, las antiguas prácticas han estado apareciendo a lo largo de los meses.

Con todo y sus errores, estoy seguro de ello, la 4T debe ir y ésta debe ser protagonizada por el pueblo de México: ricos, pobres y miserables; políticos, servidores públicos, intelectuales (orgánicos e inorgánicos), creadores de arte, empresarios, nuestros queridos indígenas, nuestros amados campesinos y nuestros orgullosos migrantes.

(continuará…)

Armando Pacheco (Nezahualcóyotl, Edomex, 1980). Radica en Mérida desde 1985. Es escritor, periodista y músico de folclore latinoamericano. Integrante del Centro Yucateco de Escritores. Primer Lugar del Premio Regional de Poesía «Syan Ca’an Bakhalal» 2016. Tercer Lugar, en la categoría B del II Premio Nacional de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera» 2010. Primer Lugar del Premio Estatal de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera», ediciones 2003 y 2006. Mención de Honor en el Premio Regional de Poesía «José Díaz Bolio», ediciones 2005 y 2006. Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay) 2007. Cooeditor, junto con el escritor Adán Echeverría, del Mapa Poético de México, edición 2008. Autor de las plaquetas: Entidad en el exilio y otros poemas de añoranza (Ediciones Zur, Catarsis El Drenaje Literario e ICY, 2007) y Memorial del poeta errante (Ediciones Letras en Rebeldía, Editorial El gato bajo la lluvia, 2015). Autor del cuentario breve El viejecillo de historias de animales mayas (El gato bajo la lluvia, 2018). Antologado en La Otredad (2006), Palabrando (2006), Nuevas voces en el laberinto (2007), Cultura de Veracruz (2008), Mapa Poético de México (2008); El canto del silencio (Ediciones Letras en Rebeldía, 2018) y Entre juegos y garabatos, antología para niños Vol. 1 (Ediciones Letras en Rebeldía, 2019). Publicado en las revistas Navegaciones Zur, Cantera Verde, Cultura de Veracruz, Letralia, entre otras. Actualmente es director general de Arte y Cultura en Rebeldía. Es fundador y editor de Ediciones Letras en Rebeldía. Está próximo a publicar Memorias de un poeta errante.

Una carta y el cinismo «intelectual» | Cristóbal León Campos

La carta que en realidad es panfleto publicada el pasado 15 de julio, intitulada Contra la deriva autoritaria y por la defensa de la democracia, suscrita por una treintena de académicos, periodistas y opinólogos, todos y todas intelectuales conservadores neoliberales (más de uno ultraconservador), que jugando a la opinión pública simulan generar un debate para en realidad formular su sueño abiertamente como se lee en el último párrafo de dicho documento, en donde hablan de la necesidad de crear «una amplia alianza ciudadana que, junto a los partidos de oposición, construya un bloque que, a través del voto popular, restablezca el verdadero rostro de la pluralidad ciudadana en las elecciones parlamentarias de 2021», y así tal cual, abren las hostilidades electorales entre grupos de poder e interés político, que como se lee claramente, pretenden utilizar una vez más a la ciudadanía para alcanzar el poder y después como siempre pisotear al pueblo, pues ¿acaso alguien olvida qué fue lo que hicieron esos nombrados partidos de oposición cuando tuvieron el poder?; según el documento, el pueblo tendría una vez más que someterse a los intereses de fracciones de la burguesía y los monopolios de la comunicación (léase desinformación) para que ellos y no el pueblo, goce de la riqueza nacional y restauren en plenitud el régimen neoliberal caracterizado por ser todo lo contrario a lo que dicen defender en su panfleto.

El documento carente de lógica argumentativa, algo común en estos panfletos de la derecha, —recuérdese por ejemplo las misivas lanzadas por la Fundación Internacional para la Libertad encabezada por Mario Vargas Llosa—, busca encubrir con el juego de la libertad de expresión y la «crítica al poder» las revelaciones que pronto comenzarán a salir a la luz mediante las declaraciones que hará Emilio Ricardo Lozoya Austin, exdirector general de Pemex durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, en las cuales muchos nombres de los antiguos gobiernos se verán implicados por la corrupción y demás delitos, al igual que en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, la bomba pronto detonará alcanzando a muchos de esos «intelectuales» vinculados de una u otra forma, ya sea por su silencio, por su participación en la construcción de las «verdades históricas» o literalmente por recibir dinero del erario público con el fin de tergiversar la realidad en sus columnas, libros, revistas, programas de radio o televisión y demás formas. Se sabe bien que muchos de ellos y ellas, como Enrique Krause, reciben hasta la fecha dinero de gobernantes pertenecientes a esos partidos de oposición que dicen defender tan preocupadamente la democracia. Tan solo en los últimos meses, se reveló que Krause recibió al menos 5 millones de pesos por pago de publicidad e imagen del gobernador neofascista de Jalisco Enrique Alfaro perteneciente a Movimiento Ciudadano (MC), quien dicho de paso, se unió al grupo de gobernadores panistas en confrontación con la federación por intereses políticos mientras sus estados se encuentran infestados de contagios de la Covid-19. El documento como quienes lo firman, no es más que otra descarada revelación del cinismo orgánico de la ultraderecha mexicana.

En la misiva hablan de violación a la Constitución y de asfixia al pluralismo político, de la pérdida de empleos y de retrocesos democráticos en México, ¡y vaya que son cínicos!, si pudiéramos cuantificar su silencio en los gobiernos anteriores tendríamos cantidades exuberantes de hipocresía, nada dijeron contra la guerra de Felipe Calderón que ensangrentó al país, callaron cuando los 43 estudiantes de Ayotzinapa fueron desaparecidos y algunos de ellos asesinados, pidieron la represión del magisterio y la celebraron, fueron partícipes de la brutalidad de Atenco, reprodujeron el machismo sistémico junto a la discriminación y la neocolonización de los pueblos originarios (lo cual continúa con la 4T), evadieron los despidos de miles de trabajadores y el empobrecimiento extremo que el neoliberalismo aceleró, fomentaron la desarticulación del Estado y sus instituciones sociales, se sirvieron del plato de la corrupción, desearon la privatización de la salud que hoy tantas vidas está cobrando, volvieron a pedir represión para los movimientos sociales y la disfrutaron, atacan y atacaron cualquier proyecto político que fuera de izquierda o al menos lo pretendiera, y claro, ni que decir del socialismo y el comunismo, llamaron a combatir el «populismo» apoyando al PRI y al PAN avalando fraudes electorales. Esos intelectuales orgánicos de la opresión y el desprecio al pueblo dicen ahora, que una alianza plural ciudadana se necesita y, bueno, en eso tienen razón, requerimos una alianza social o más bien la toma de conciencia de la clase trabajadora, el campesinado y los sectores populares para poner fin a esta angustiante realidad que vivimos impulsada por esos intelectuales orgánicos del capitalismo, aunque hoy jueguen a ser críticos.

Lo que se les olvida decir a esos intelectuales orgánicos es que la ciudadanía (eufemismo para no hablar de clases sociales) no puede ser su carne de cañón, la alianza de pueblo ha de ser para liberarse al fin de todos quienes en su nombre (sean del color político que sean) lo oprimen, explotan, marginan y condenan a la agonía de este mundo. Únicamente la organización, conciencia y lucha de la clase obrera, el campesinado y los sectores populares salvará a la humanidad de tanto cinismo y tanta inhumana desigualdad sistémica.