Devociones en Yucatán: Santa Librada entre partos, parteras y la milpa | José Iván Borges Castillo

Entre las devociones de profundo arraigo en la llamada piedad popular de Yucatán tiene especial mención el efectuado en honor a Santa Librada, virgen y mártir del santoral católico.

La especial predilección de devociones a santos y santas tuvieron como factor principal la popularidad que estos tuvieron en la España del Siglo de Oro y de donde pasaron a las tierras de conquista, la gran cantidad de esas devociones fueron muy particulares, son por algunos testamentos donde se hacen mención de ellos y nunca tuvieron el patrocinio de alguna iglesia principal de un pueblo yucateco. Devociones practicadas en lo doméstico, que se extendieron cuanto más a novenas concurridas por vecinos en barrios, ranchos y aldeas.

Santa Librada virgen y mártir pertenece a la larga lista de los santos, herencia del siglo XII de la iglesia católica, martirizada juntamente con sus ocho hermanas, siendo ella la única que alcanzó la crucifixión, como don especial que vino a sumar a sus virtudes heroicas necesarias para ascender a los altares. Su culto se extendió pronto por los reinos de la Hispania romana cuando sus reliquias y su cuerpo fueron trasladados a la catedral de la ciudad de Sigüenza. De ahí parte su culto que había de extenderse a los reinos de la América Septentrional.

En el caso de Yucatán no hemos encontrado mención alguna de Santa Librada que nos haga deducir la existencia de un culto en los comienzos de la cristiandad o para los siglos posteriores de dominación española. Pero siguiendo con los parámetros establecidos de los santos y santas entre los mayas yucatecos, como plantea el doctor Lazaro Tuz Chi en su obra Aj Balam Yúumtsilo´ob: cosmovisión e identidad de los rituales de los mayas penisnulares, cuando refiere: «(los santos) consiguen regular la vida maya en lo espiritual; se les pide su intersección ante el ki´ichkelem Yuum para solucionar las dolencias, o para interceder ante Dios en las milpas.» En cuanto a la función de Santa Librada, ésta destaca por protectora de madres recién paridas y de las mujeres parteras, que son las que ayudan asistiendo con sabiduría y remedios a que el parto tenga feliz concierto.

En cuanto a esculturas de la Santa encontradas en Yucatán, sabemos que gozaba de un culto de especial. En Oxkutzcab, al sur del estado, se encontraba una escultura en crucifijo de esta Santa con clavos de oro; en Tixpéual, aún se venera otra escultura de poco más de 30 centímetros, en tanto que otros pueblos y municipios sus imágenes impresas son tan antiguas como la ejecución de sus novenarios. Debemos destacar el caso de Tekal de Venegas donde una «imagen en gradas» de la Santa cada año preside un novenario que data desde hace más de ocho décadas.

La relación devocional entre esta Santa y las mujeres de las comunidades yucatecas se ve precisado en alrededor del parto, si bien la Virgen María, la llamada X-Ki´ichpam Kolebil María, es la gran abogada y patrona a la que se le pide que el parto se realice sin complicación, tiene también especial mención Santa Librada en función también protectora. En su Relación de las cosas de Yucatán el franciscano Diego de Landa apunta: «En los partos acudían a las hechiceras, las cuales les hacían creer sus mentiras y les ponían debajo de la cama un ídolo de un demonio llamado Ixchel, que decían era la diosa que hacer criaturas».

Ixchel es entendida en sus funciones con la Virgen María, pero a diferencias de las mujeres españolas que tenían por intersección devocional a diferentes santos en especial a San Ramón no nato, las mujeres mayas hallaron en otra santa a una aliada más. La diosa Ixchel con sus múltiples advocaciones de joven, niña, adulta y anciana, ya ofrecía las variantes. Lo mismo que la Virgen María en sus advocaciones que se ampliaban con las santas católicas del extenso santoral. El calendario contenido en el Chilam Balam de Ixil nos ofrece una idea de las santas que nuestras abuelas veneraban con especial predilección, los nombres de Santa Úrsula, Santa Felicitas, Santa Inés, Santa Eulalia, Santa Cecilia, Santa Clara, Santa Ana, Santa Rosa, Santa Bárbara y otras más que como éstas son mencionadas en las oraciones de los Hmen, los sacerdotes mayas, cuando realizan las plegarias de petición de lluvias o para honrar y bendecir la tierra. Las mismas impresiones de novenas realizadas en Mérida son desde luego dedicadas a la honra de estas mismas santas y a las advocaciones de la Virgen Santísima.

En la región cercana a Celestún las parteras tenían por especial patrona a Santa Librada, y cuando estaban por asistir a un parto se mandaba encender una vela o veladora en el altar, para con esto pedir el auxilio de esta Santa crucificada. En el municipio de Tixpéual, en una de las casonas del centro histórico, se encuentra una preciosa escultura de la Santa que preside las devociones de las recién paridas, cuando éstas han concluido el parto y éste se ha realizado sin más complicaciones y con el niño recién nacido, van los familiares a prestar la imagen para llevarla a la casa de la recién parida para hacerle su novena en agradecimiento a los favores otorgados de llevar el parto a feliz término. De la cruz de la santa penden atados varios exvotos, llamados cuerpecitos o kexitos en mayas, ósea el cambio material que demuestra lo milagroso que se consigue bajo su intersección.

Es interesante la escultura de la Santa, hasta hoy el único que hayamos visto es el que se encuentra en Tixpéual, aunque sabemos que en otros municipios existen otras, no tenemos al momentos imágenes de éstas para analizar con detalle. El que se conserva en la casa particular en el municipio mencionado, se encuentra una mujer crucificada, vestida de una túnica de color azul abierta que deja descubierto su pecho,  una falta ceñida a la cintura, y de su cuello pende una cinta distintivo de color verde. La cabeza inclinada a la derecha, y su larga cabellera suelta deja descubierto el pabellón de sus orejas, hasta descansar en la parte alta de su espalda. La forma de su cabellera nos recuerda el uso de cómo lo traían las indias mayas, lacio y dividido al centro representando a un niña. Las flores en la cruz, en la ropa y hasta en el cuerpo de la Santa, nos hablan de la fecundidad del martirio, de la gracia suprema que encuentra renuevos, en la santidad que le propicio los clavos que la sostienen. En las diferentes esculturas de la Santa que se encuentran especialmente en la ciudad de Sigüenza, en España que es por donde paso sus novenas a Yucatán, el letrero de INRI no tiene lugar, sin embargo en el caso yucateco el letrero lo porta como lo portaría un cristo crucificado.

Entre las características de la religión prehispánica sobresale la dualidad divina, en que hombre y mujer sostienen las mismas cualidades y dones, porque teniendo un hombre en la cruz como Cristo, era evidente que también lo estuviera una mujer como Librada. Esto según los diferentes estudios del tema, en especial los desarrollados por la doctora Georgina Rosado y Rosado bajo el titulado: Genero y poder entre los mayas rebeldes de Yucatán: Tulum y la dualidad a través del tiempo.

En el caso de Tekal de Venegas se encuentra una imagen de la Santa, en un cuadro protegido por un cristal con sus gradas de madera y que recibe veneración especial en un solemne novenario que va del 26 de septiembre al 4 de octubre; comparte altar con San Francisco de Asís, pero cada quien tiene su novena por separado. Al parecer, la novena se agregó cuando fue adquirida la imagen, por ahí, a principios del siglo XX. La relación devocional con las mujeres se destaca en pedirle que se desarrolle sano el embarazo, también por la fecundidad de la tierra y las buenas cosechas, en esto destaca la intención de los dueños de la imagen por hacer sus novenas anuales.

La figura divina de protección en el trabajo del campesino aparece en la plegaria del Hanli Kóol que reza el Yum Hmen de Ichmul, don Feliciano Tapia, cuando pronuncia con reverencia: «A la Santísima Virgen Santa Librada, para que nos libre en este sagrado trabajo, de cualquier peligro, en esta parte de la mesa, Dios mi señor, Dios Hijo, Dios espíritu santo».

Aunque el doctor Tuz Chi traduce: «Xki´ichpam kolebil Librada» por Santísima Virgen, la frase de Xki´ichpam Kolebil quiere decir hermosa señora divina o celeste, que fue exclusivo para nombrar a la Virgen María, lo que se evidencia con esto, una actual modificación de emplear esta frase al referirse a las Santas, pero causa cierta confusión entre las regiones y pueblos mayas. Es probable que la perdida cada vez mayor de los sacerdotes mayas, han propiciado que la tradición oral que es como se transmiten estos rezos también se vayan modificando. Juan Pío Pérez en su diccionario refiere «Santa cosa buena: Cilich» en Tekal para para llamar a la Santa en lengua maya se dice: «Kilich Santa Librada» o «Xki´ichpam Lí» hermosa Librada.

La relación con la milpa se tiene en su momento de siembra, a Santa Librada se le pedirá la protección a las semillas recién sembradas para librarlas de plagas, y que éstas puedan germinar. La milpa es también una mujer embarazada, por eso al igual de las mujeres a ella se le encomienda a protección de la siembra.

Santa Librada es el nombre también que portan viejas tierras y ranchos que se encuentra en los municipios de Celestún, Chemax, Dzilam de Bravo y San Felipe, que figuran de esta forma en la documentación la primera mitad del siglo XX. En la novela La Hija del judío de Justo Sierra se menciona a «Santa Librada» por el nombre de un puerto en la península dedicado al contrabando.

En Yucatán, donde la imprenta llegaría en 1813 comenzaron a publicarse una gran cantidad de devocionario, trisagios, novenas, una cantidad considerable se resguardan en los archivos en especial en el centro de apoyo a la investigación histórica y literaria de Yucatán (CAIHLY), pero es la novena de Santa Librada una de las más populares y la que no se encuentra ejemplar alguno en los centros de investigación. El que nosotros poseemos, perteneció a mi abuela Dalia Lugo López, vecina y rezadora del pueblo de Tekal de Venegas. La dicha novena parece una reedición, de tantas que probablemente se hicieron en la entidad, que fue tomada de la primitiva novena impresa poco antes de 1747, en España, ya con los aumentos de los versos de arte menor que bajo el título de Coloquio se publican en la novena, junto a las décimas y los gozos que cantan y publican la vida de la mártir, y que no aparece en la novena original.

Una revisión a los gozos publicados en honor a la Santa, conservados en los archivos nos revela que los gozos contenidos en la novena yucateca son totalmente distintos. El párrafo que da coro a los versos dice:

Si a cuanto el devoto os pida,

Librada estáis obligada

Por tí del mal bien librada

Saldrá mi angustiosa vida.

La antigua devoción a las santas católicas, vinieron a llenar ese espacio necesario en la vida de las comunidades mayas, que convertida al catolicismo en forma oficial, buscaron por los medios posibles continuar con las prácticas religiosas necesarias para satisfacer momentos de su vida diaria. Así como Chaac compartió semejanzas iconográficas con San Isidro Labrador o con el apóstol Santiago, y la deidad Ixchel con los símbolos de la Virgen Santísima, las santas vinieron a ayudar a las mujeres y a los hombres, siendo Santa Librada por predilección la Santa de cabecera, la implorada para el desarrollo del embarazo, para el parto, y para agradecer su protección solicitada con el rezo de una novena.  

Cosas del antiguo Mayab: ¡Le mataron su culebra! | José Iván Borges Castillo

Es una frase de dominio público por estos pueblos de Yucatán, y forma parte del argot popular. Metáfora que expresa una opinión ante el cambio drástico del comportamiento de una persona, que anteriormente era revoltosa y grillera, y ahora se ha tornado dócil y mansa. Todo esto tiene un sustento, en las creencias del pueblo de que los árboles tienen a la serpiente por espíritu que les da vida, y cuando algún desconocido se atreve a matar a ésta, el árbol en consecuencia muere también, esto está más que comprobado, he allí el origen singular del dicho.

La serpiente con su cascabel que inspira a la cultura maya y que se tornara en plumas, cuando los años la añejaran, y volara al mar o a los cenotes, nos da idea de la fuerte presencia de este reptil en la conciencia colectiva de nuestro pueblo. Quizá, también, por esto se entiende el orgullo y la esencia de las personas, cuando se dice que fulano de tal o perengano de tal ya pisaron culebra, o sea ya se metieron en un lío, en cuestión de todo tipo.

La culebra es algo así como la vitalidad del Pixán del humano en físico, mientras vivan ambos, cuerpo y culebra tiene vida. Tal vez me estoy pronunciando con profundidad, en un tema que se ha reducido a una frase trivial y jocosa cuando se dice que a ese tal por cual le mataron su culebra, por ejemplo menciono:

Don Juan Chan, que todo el tiempo estaba molesto, que se quejaba si hay calor lo mismo que si hay frío, desde que se juntó a vivir con doña Paula, ya no .se molesta por nada y hasta se ríe… ¡Esa doña Paula le mató su culebra!

Ahí tienen a doña Norma Azarcoya, que todo el tiempo andaba de chismosa y grillera, desde que se casó con don Abundio, ya no dice cosas, está toda tranquila… ¡Ya le mataron su culebra!

Lo mismo le pasó a don Carlitos Chulim, desde que tuvo cargo —hueso— en el palacio dejó de criticar al Ayuntamiento, ¡Tízima, ya le mataron su culebra!

El vaquero Saúl Briceño, que se sentía muy mujeriego y hasta iba detrás de una escoba con falda, desde que conoció a la catequista Martita Cauich se aquietó, ni a las corridas va ahora… ¡Listo! Martita le mató su culebra.

Y el maestro Géner Gamboa, que a todas las vaquerías salía y que puro tomar hacía, desde que comenzó a llevarse con los jóvenes de la Acción Católica se aquietó… ¡Ellos le mataron su culebra!

Doña Elsa Chuc, que todo el tiempo estaba “hablotiando” y diciendo cosas, que si pintan el palacio u que si no lo pintan, que si llovió, que si no llovió… Desde que tiene por “kex” a don Pil Barrera ya ni sale a la calle… Ombe ¡Le mataron su culebra!

Y no vayan lejos, don Simón Aké, que de todo se quejaba y hasta se peleaba con las enfermeras y con el Padre cuando va a misa, desde que tiene esposa es otra persona:

–¿Lo cambiaron?
–¿Qué? Nada de eso, lo que pasa es que ¡ya le mataron su culebra!

Algo de Kukulcán y de la serpiente de las manos y corona de Ixchel ha quedado como vestigio en nuestro hablar cotidiano.

Y a usted, apreciado lector, ¿ya le mataron su culebra?

Mestiza original | José Iván Borges Castillo

«¡Me revienta que me pregunten lo mismo!», decía doña XLaura Azarcoya, cuando al salir de su casa para ir a la vaquería o simplemente para ir a la santa misa los domingos portando su huipil de mestiza, don Tranquilo Bazán, el de la tienda de la esquina, le preguntaba: «¿Es usted mestiza original, doña XRaura?» (al mayero se le dificultaba decir Lau y decía Rau), ella contestaba, con los ojos brillando de cólera: «¡Qué le importa viejo cochino!»

Justa es la razón de esta mendiga pregunta por sus ya antecedentes penales. Con la apropiación del traje tradicional de los mestizos e indios, por parte de la clase alta o las elites locales que odiaban todo eso que oliera a indios, esto fue a inicios del siglo XX, como resultado de la Revolución Mexicana, las mujeres blancas, esposas de comerciantes, maestros y hacendados comenzaron a portar el traje de mestiza en ocasiones especiales, como actos devocionales o bien en las fiestas tradicionales como miembros o socios distinguidos de los gremios y demás cofradías.

Y la diferencia, que como las mujeres blancas acostumbradas a otro tipo de vestimenta usaban el justan como segunda ropa interior, sobrepuesto evidentemente a su calzón de hilos blandos. Naturalmente, para la mestiza el justán mismo era su ropa interior, por tal cuando se ve a una mestiza, que es usualmente catrina, se le pregunta: ¿Es mestiza original?, o sea que si tiene o no puesto calzón.

Entre los beneficios de las mestizas que solamente usan justán, que son mestizas originales, es que para «uixar» solo abren los pies y expulsan sus líquidos filtrados en sus riñones…

Quizá fueron las mismas mestizas de los pueblos, que para burlar a las mujeres de los ricos del pueblo comenzaron a decir que son falsas mestizas, dado que ponen sus calzones, o cosas de ese estilo. La frase despectiva decía: «Entre más catrina más cochina».

Entre mestizas y catrinas siempre existió una división punzante, como un alambre de púas.

Con el paso de las décadas, el uso del calzón se volvió algo muy normal de usar entre las mestizas originales, y dio paso, desde luego, a muchos casos embarazosos.

Una mestiza del rumbo de Telchac Pueblo, que sembraba ruda para llevar el día de su santo patrono para regalar, para que los devotos lo unten al santo, por pereza no fue a la procesión, ya en la tarde corto sus rudas y se encaminó a la iglesia, resulta que acababan de lavar los pisos del mercado municipal, aún estaban «jajal ki» o «tzí tzí kí», vertido del maya es resbaloso, cuando aquella señora, con su cubo de ruda, al pasar resbaló su pie y ¡zas!, cayó «jotokbaal» con los piernas abiertas frente a un nutrido grupo de señores chismosos que todas las tardes solía reunirse en la plaza principal.

Muerta de pena y llorando aquella mestiza se lamentaba que los señores hayan visto su «cucaracha», todo eso se hubiera evitado, según decía:

—Si hubiera puesto los calzones que mi hija siempre me obsequiaba.

Otra mestiza más, de un pueblo ahí por Izamal… que bailando sabroso una mazurca, con renombrada orquesta en la vaquería, paulatinamente entre más movimiento su calzón de elástico «estiroteado» comenzó a resbalarse hasta que llegó a sus tobillos, y cuando extendió su pie para un brinquito, como marca el estilo de ese baile, al suelo se fue la pobre mujer, en medio de la risa general, y vino a levantarla el bastonero y otros señores que ahí se encontraban, hasta la orquesta hizo pausa.

Por eso, estimada amiga, si lees este texto, cuando te pregunten si eres mestiza original, ya sabes a que se refieren con esa inoportuna pregunta.