La crisis cultural en Yucatán | Gabriel Avilés

Dentro de la comunidad cultural de Yucatán —particularmente de Mérida—, ombligo de las diversas manifestaciones artísticas, se ha gestado un malestar de frustración debido a la incierta respuesta que ha dado la SEDECULTA a sus peticiones en cuanto a espacios, fomento a la lectura, publicaciones y, en particular, a la burocracia que se está manejando en todos los niveles.

No es necesario decir que Érica Millet Corona, representante de la Secretaría de la Cultura y las Artes, realmente, desconoce, hasta cierto punto, lo que los artistas necesitan; eso no niega que se ha esforzado por desempeñar de la mejor manera posible el contacto con la pléyade cultural, sin embargo, ha realizado más eventos en el exterior o en dado caso traído a personas de otras latitudes para actividades que de un momento a otro nos enteramos, además de que los puestos de las diversas direcciones que conforman SEDECULTA, los representantes de cada una de éstas, son casi o completamente desconocidos en cuanto a su trayectoria en la cultura.

Claro ejemplo de ello está en la dirección de Desarrollo Cultural y Artístico cuya titular es Ana Isabel Ceballos Novelo, la cual tiene a su cargo las siguientes direcciones (departamentos):

DEPARTAMENTO DESARROLLO ARTÍSTICO Y CULTURAL DE LOS JÓVENES

DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN Y FOMENTO ARTÍSTICO

DEPARTAMENTO DE DANZA

DEPARTAMENTO DE ARTES VISUALES

DEPARTAMENTO DE PATRIMONIO CULTURAL

DEPARTAMENTO DE FOMENTO LITERARIO Y PROMOCIÓN EDITORIAL

DEPARTAMENTO DE MÚSICA

DEPARTAMENTO DEL SISTEMA ESTATAL DE ORQUESTAS JUVENILES DE YUCATÁN

No obstante, a la hora de acudir por apoyo, simplemente te dan dos opciones: en el caso del departamento de Fomento Literario y Editorial —por lo que me han comentado algunos escritores— no se tiene la más mínima intención de hacer publicaciones al menos que sean coediciones, que el autor pague la mitad de la edición y la otra parte SEDECULTA; entonces, nunca vamos a ver ediciones nuevas o en dado caso, publicaciones coeditadas donde el autor tendrá que hacerla de todo, desde estar cuidando la edición, presentar la publicación y ver en dónde se puede presentar y poner a la venta.

Otra situación que al que escribe le ha tocado vivir es la petición de espacios. Si antes era un poco complicado, ahora es totalmente complicado pues se tienen que hacer tres oficios: uno para la titular de SEDECULTA y los otros dos para el que represente la dirección correspondiente y otro para el responsable del departamento que apoye la idea del escritor, pintor, bailarín, actor, director de teatro, entre otros.

Por ende, los artistas —siempre ingeniosos— han buscado espacios alternativos como cafeterías culturales, recintos independientes, cantinas y hasta en los mismos recintos de partidos políticos; por supuesto, medio como éste (Opinión de Yucatán) a través de programas por Internet como Los Territorios del Artista o en otras estaciones alternativas, pues las empresas privadas tampoco han apoyado mucho a la difusión cultural.

El que escribe estudió la carrera en la misma escuela que Érica Millet Corona y reconozco que es una mujer inteligente; sin embargo, debe de rodearse de buenos asesores para desempeñar su trabajo de la mejor manera. No he de negar que tiene el impulso pero no la fuerza; asimismo, invito a mis compañeros que estaban acostumbrados a las mieles del cobijo de otros sexenio a no ser separatistas, tal como sucedió en el desayuno por el Día del Escritor en diciembre pasado donde el oficial se realizó en un reconocido hotel de la ciudad y, de acuerdo a otro grupo de escritores, el verdadero, en un restaurante. Esa no es manera de apoyar al gremio, hay que unir fuerzas, no sólo ver qué le conviene y aceptar que sus mejores glorias ya pasaron y que siempre es bueno comenzar de nuevo.

Ojalá y en los meses siguientes haya un acercamiento con los artistas por parte de Millet Corona y de Mauricio Vila pues presupuesto se tiene si no, no hubiese realizado tantos viajes al extranjero; en fin, eso es harina de otro costal. Recuerden que un pueblo sin cultura se convierte en un monstruo de siete cabezas. ¿Acaso queremos retroceder a la época de un México Bárbaro? Sr. Gobernador, un desayuno para reconocer a los que según usted hacen posible que Mérida sea un punto de referencia para la cultura es insuficiente. Claro, es muy bueno ver a gente que se ha esforzado para realizar proyectos en los que nadie creía, recibir reconocimiento y apoyo, sin embargo, hay más personas que deben ser oídas y reconocidas. Así sea.



Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de los integrantes del Colectivo Letras en Rebeldía, editores de Diario Arte y Cultura en Rebeldía, y de Resistencia en el Sur



NOTA: Texto publicado con autorización de su autor y originalmente publicado en La Opinión de Yucatán