La reina del Hula Hula | Fernando Muñoz Castillo

En sus juventudes, fue la reina del Hula Hula, así lo decían sus compañeras de clase y Lupita su maestra.

 Dicen que al bailar alzaba su falda de rafia más allá de lo imaginable, el movimiento de su cadera era espectacular, ni Olga Breeskin la superaba, y es que ésta reinaba en la teve nacional y era dueña junto con su violín y su cadera, de las noches del Hotel Hilton de la Ciudad de México.

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Comentarios de arte y creadores | Fernando Muñoz Castillo

1

El tema que se discute es el de los fideicomisos que desaparecen, parece, muy pronto. En esta discusión ahora sí, están involucrados muchos de los profesionistas de la sociedad, ya que eran a quienes beneficiaban.

No todos aparecieron al mismo tiempo, sino que con el tiempo fueron creciendo en número.

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Korpus Angelikus | Fernando Muñoz Castillo

(Comic teatral con un prólogo, cinco imágenes, un intermedio y un epílogo para sicodélicos nostálgicos)

Advertencia al director

Estos shows/acciones escénicas excéntricas, sin temor a ser moralinos, deben de tener un mórbido sentido fársico, para que puedan ser esperpénticos y se cumpla la estética de lo llamado “¡horrendo!”.

Prólogo

Varias mujeres con parasoles japoneses de diferentes colores arrastran niños alados, los regañan y amenazan. Caminan simétricas. Cierran los parasoles y golpean a los niños con ellos. Luego en un acto frío les arrancan las cabezas y las ponen al revés, acto seguido sacan de sus bolsas de piel de cocodrilo vistosos popotes, los cuales meten en las cabezas como si fueran cocos. Se sientan en el suelo y sujetan las cabezas entre sus rodillas, abren sus parasoles, se ponen lentes oscuros enormes y adornados de piedras de fantasía. Beben displicentes.
Al acabar de beber, guardan los popotes, atornillan de nuevo las cabezas a los cuellos y salen caminando simétricamente mientras regañan y amenazan a los niños alados que arrastran.

Imagen Nº 1

Dos mujeres y dos travestis muy bellas giran alrededor de tubos de table dance. Un ángel las mira extasiado. Ellas juegan sexualmente a distancia con él. El las acaricia. Ellas descienden. Lo seducen. Las mujeres juegan con su verga mientras los travestis lo fornican varias veces sin descanso. Cruza el espacio una verga con alas al estilo sirio. El ángel se maravilla con ella, ésta se detiene frente a él, que la mira extasiado primero, después la acaricia delirante, la lame, muerde desesperadamente y en un acto de intrepidez intenta montarse en ella, pero no puede.
Las mujeres y los travestis, quienes ahora lucen cuernos y colas rojas y lumínicas, lo ayudan a subir. En este trance y su ajetreo aprovechan las mujeres y travestis para con un enorme serrucho reluciente de diamantina, en tono fársico cortarle las alas.
El ángel enloquecido por estar montado en la verga alada, no se percata de la otra acción de las mujeres y travestis.
Por entre coloridas nubes de algodón desaparecen verga y ángel. Abajo las mujeres y los travestis despluman las alas como si fuera una gallina. En el espacio se dejan ver y oír rayos, truenos y relámpagos.

Imagen Nº 2

Un amo vestido de cuero negro y reluciente juega erótica y malévolamente con un ángel. Después de una suerte de caricias, golpes y sometimientos lo encadena como a Prometeo. Acto seguido, el amo se pone unas diabólicas alas y asciende mientras desenfunda una verga no circuncidada, de 1.50 metros, monstruosa por lo exagerado de las venas y arterias, para premiarlo con una lluvia dorada en forma de confeti. Mientras esto sucede tres chichifos encarnados en arpías le devoran el sexo.
(Oscuro entre rayos, truenos y relámpagos).

Intermedio

Cargada en andas por seis hermosos ángeles, una Dolorosa –lágrimas cristalinas caen de sus ojos, sus manos enguantadas sostienen el corazón claveteado de dagas damasquinas enjoyadas y relucientes–, en silencio cruza el escenario. Sostenidos en el aire diablos vestidos de colores chillantes como clowns de feria realizan obscenidades. Del piso emergen otros diablos igualmente vestidos con colores chillantes que hacen las mismas obscenidades, solo que a destiempo de los diablos que se sostienen en el aire. Los ángeles no se inmutan ante los demonios. Al llegar al centro del escenario, con actitud seria y estoica bajan a la Dolorosa.
El silencio es roto por una grotesca voz de hombre.
Voz en off.- ¡A trabajar, puta!
Los ángeles arrancan la capa que cubre a la Dolorosa para dejar ver su cuerpo vestido por un exótico y reluciente traje de rumbera. Ellos se quitan las batas blancas y quedan en hermosas tangas rebordadas en lentejuelas. Estalla música. Mambo: La niña popoff. Los diablos chillan como gatos y huyen horrorizados.

Imagen Nº 3

Un ángel de alas raídas y ralas se baña en el estiércol que mana del enorme culo de una vaca que menea la cola y suena el cencerro. Fondo musical: La vaca lechera.
(Oscuro entre rayos, truenos y relámpagos).

Imagen Nº 4

Un ángel desnudo lleno de aparatos ortopédicos, con el cuerpo cubierto de polvo azul (como deidad hindú), camina dificultosamente entre reses destazadas, abriéndose paso para llegar a un efebo en postura inmóvil, cuyo cuerpo está cubierto por una tela brillosa. Cuando el joven con aparatos ortopédicos se encuentra frente al efebo, jala la tela como si develara una estatua. El efebo es un centauro, cuya enorme verga erecta escupe tal cantidad de semen que ahoga al joven. El efebo le arranca las alas despiadadamente. Fondo musical: Indagada la vida o Las bailarinas desnudas del Corfú.

Imagen Nº 5
(En cinco cuadros).

Cuadro 1

Cuando un hombre ama a otro hombre no puede pensar en nadie más.
El calor le acelera el pulso y siempre tiene la bragueta abierta para que él meta la mano.
Cuando un hombre desea a otro hombre, el universo luminoso se apaga si no puede acariciar sus labios y sus hombros.
Guerreros en combate solitario que perfuman sus cuerpos con el sudor del otro.
Nada tan sencillo como esto:
¡Cuando un hombre ama a otro hombre se realiza un acto de virilidad!

Cuadro 2

Hombrecito aprendiz de Madame Bovary:
si vas a venir a tocar a mi puerta,
deja en el clóset tu moralina pequeño burguesa. La ética convencional oliente a corbata y a mercedes benz:
desinfecta tus nalgas con agua bendita.
Bébete un litro de ron oyendo repetidamente un bolero en la voz de Lucho Gatica.
Si después de esto te queda algo de energía viril, entonces, golpea a mi puerta y te aseguro que me erectaré sólo para ti.

Cuadro 3

Fuera de mis sábanas.
Lárgate de mis pensamientos.
Aléjate de mis sueños.
Deja en paz mi zipper.
No acaricies mi verga
no la ilusiones
con placeres que cumplirás a medias.
Déjame libre para seguir ronroneando
a mi sombra y en mis sueños
a otro cuerpo más caliente que el tuyo…
Te recomiendo que te des una ducha fría.
¡Ya no sueñes conmigo!

Cuadro 4

Adiós, hijo de puta.
Empaca tus sonrisas nerviosas
el sudor en las manos
pónte los calzones
y olvida mi lengua sobre tus nalgas
mis dientes en la nuca
el bufido que explotó en tus oídos.
No trates de recordar lo irrecordable
para armar el rompecabezas.
Desde hace años
tiré a la basura
más de tres piezas claves.
¡Ya….!
Ríndete como guerrero
vencido entre mis brazos
y duerme cobijado por mis alas.

Epílogo

Una pareja de pubertos vestidos con colores claros arrodillados en un reclinatorio dicen al público:

PUBERTA: A los ángeles hay que cuidarlos como cuidamos nuestra alma.
PUBERTO: Los ángeles son nuestra sombra, algo así como el negativo de una fotografía.
PUBERTA: Sensibles y delicados, pueden en un momento transformarse en lo contrario
PUBERTO: No hay que olvidar que son parte del ejército celestial y que están entrenados para luchar, guerrear.
PUBERTA: Y no debemos olvidar que a veces el ejército da golpes de estado.
LOS DOS: Y el estado somos nosotros…Así que:
Angel de mi guarda, dulce compañía, no me abandones ni de noche ni de día…Amén.

(Se oye detrás el sonido del derrumbe y caída de un edificio. Oscuro)

La libertad de los pájaros | Fernando Muñoz Castillo

Erick Santoyo nos brindó nuevamente en el escenario su trabajo teatral, ahora fue una obra sobre el suicidio. Tres historias que se pueden considerar dentro de lo que se ha llamado narraturgia, con tintes poéticos muy forzados y muy cansados ya dentro del nuevo teatro regional de Yucatán, como si los mayas y mestizos habláramos en verso o con imágenes y metáforas poéticas todo el tiempo.

La idea es muy buena, pero cansada y repetitiva, además de mal actuada por la mayoría de las actrices, hasta Juan de la Rosa se ve estriado y fuera de foco. Como que este tipo de teatro muy recurrido por la dramaturga León Mora ya se gastó, como dicen los yucatecos, de tanto decir y decires y requetedecires para ocultar la verdad, que todo ha vuelto un círculo donde el reflejo es el mismo y este se propaga como la malaria en su época.

Lo que funciona en la obra de León Mora no siempre funciona en sus seguidores y detractores, que la «copian», no precisamente en Xerox, y se nota a larga distancia, e inmensamente más sobre un escenario, y nosotros como público.

La idea del actor, contenido, paralizado e inexpresivo, con los ojos desbordados y las manos crispadas o cerradas y tensas, es una buena e impactante imagen si esta se realiza desde el trabajo profundo e introspectivo del actor.

Pararse a decir un texto sin ningún sentimiento, como si estuvieran leyendo la tarea en la clase de biología, no impresiona a nadie, impresionarían más si escupieran pepitas de la china que chupan, ya que harían caras, moverían de diferentes maneras la boca y hasta cerrarían los ojos si les picara demasiado la sal con chile.

La narraturgia, tan de moda a finales del siglo pasado y tan enaltecida por la novísima dramaturgia, en estos momentos ha sido superada en el gusto y práctica de los jóvenes y no tan jóvenes dramaturgos por otras formas de construir y abordar el texto. En este momento es más una feria de vanidades en lo que se revuelca promiscuamente la dramaturgia de nuestro país. Pero es válido dado los caminos que siguen o en los que se estanca el arte del siglo XXI.

En una presentación de un libro de literatura «indígena», en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el maestro Montemayor hizo hincapié en el peligro de regodearse en la literatura indígena sin el rigor de la autocrítica y de la crítica de los especialistas en literatura, ya que esta literatura si quiere ser considerada como la otra y no como una hermanita muy menor, tiene que revisarse a sí misma cada determinado tiempo para evitar el estancamiento y la manida repetición de temas y formas.

En realidad ese mediodía de domingo, poco caso le hicieron los presentes en la mesa, pues estaban entusiasmados como niños ante el trabajo de Frishman, como judíos ante la llegada del verdadero Mesías.

Montemayor guardó silencio sin ocultar su molestia y su furia.

Tiempo después, en una reunión en su casa, se expresó acremente de esta realidad catastrófica y su inminente «debacle». De los presentes, ninguno era escritor bilingüe de alguna etnia del país.

El relato anterior nos muestra y alerta de algo muy peligroso y escabroso, un camino muy angosto rodeado de abismos por el que transitan desde hace un tiempo los autores indígenas, quienes ya deberían manifestarse como mayores de edad y declararse simplemente como escritores mexicanos. Así de sencillo, porque si no es así, la exclusión del resto de la república de las letras la están haciendo ellos y no el resto de la sociedad.

Por supuesto que esto significaría que tendrían que bajarse del pedestal en que se les ha colocado para expurgar culpas históricas.

El teatro de la palabra es maravilloso, pero para ello el actor o la actriz deben de tener un entrenamiento muy intenso y profesional, porque pararse como «estatua» y decir textos como decir cualquier cosa sin sentimiento ni emoción, no es lo mismo que hacer lo mismo con conciencia y compromiso con el riesgo que se corre ante un público que no oye, ni escucha, sino que apenas ve, observa menos y distingue nada.

Este tipo de teatro testimonio, que pretende no ser teatro, pero que lo es, simplemente se deja para los entes escénicos con una preparación súper profesional. Es, tal vez, lo más difícil a lo que se pueden enfrentar directores(as) y actores/actrices de teatro contemporáneo.

Para experimentar con este tipo de teatro narratúrgico testimonial, se necesita un entrenamiento exhaustivo y profundo manejado por maestros que conocen estos campos de la actuación y sus lenguajes, físicos, intelectuales y orales.

Bien, por el experimento, que aunque fallido es un intento por buscar nuevos caminos para nuestro Teatro Regional, ya que son pocos(as) quienes se atreven a transitar estos caminos.

No hay más que decir que la madurez profesional de Bertha Merodio se muestra en todo su esplendor, aunque en momentos se vuelva un poco acartonada en su anciana temblorosa que tanto conmueve al público.

Creo, al igual que los que se durmieron en la función, que habría que meter tijera al texto o bien, presentar sólo dos historias, las más fuerte, la primera y la segunda. Ya que la tercera parece un apéndice de la primera.

Vale la pena que Santoyo, quien se ha caracterizado por montajes sencillos y limpios, nítidos, siga trabajando con esta trilogía, hasta lograr lo que pretende, eso que vislumbramos muy a la distancia, casi imperceptiblemente.

Teatro de Momias | Fernando Muñoz Castillo

I

De la tumba de Tutankamon
Una momia se escapó
Y decía ya me repudrió
Tanto tiempo sin amor.
Se metió en un sanatorio privado
Y no quedó censura
Cuando a un cura todo vendado
Le dijo PAPITO, mira lo qui ti hago.
Chocolate

Por fin, después de tanto, llegó a Mérida Luis Alcocer Guerrero con su troupe de momias cachondas, casquivanas, vanidosas y filósofas, para presentarse en el Festival de Teatro de la Rendija 2019.

Momias coquetas, momias enternecedoras, momias parlanchinas cual eruditas, momias necesitadas de amor y de afecto, que se cuestionan por la inhumanidad y el desamor.

¿Es que antes de ser momias, tuvieron todo eso? Sí, humanidad bondadosa y amor, mucho amor.

¿O sólo es un reflejo cual espejismo que se refleja en el tiempo y en el espacio de la memoria del tiempo?

¿Estrella muerta y yerta hace millones de años?

¿Por qué todas hablan y mueven las manos como el dramaturgo (¿taumaturgo?) y director de escena que juega con aparatitos como cuando éramos niños y armábamos juguetes para proyectar cinito que nosotros dibujábamos en tiras de papel celofán con lápiz tinta?

¿Es que la única momia clonada que vendrá del futuro a este presente incierto y lleno de Angelinas Lésperes y léperas, así como otros bichos que creen saberlo todo y se pelean entre sí por un cacho de parcela para su protagonismo histórico?

Alcocer nos dejó con muchas preguntas como espectadores.

Lo que es indudable es la calidad corporal de sus actores y de que él, se parece a un Lex Luthor, prófugo de Arkham, que manipula diabólicamente con cara de Bart Simpson a un grupo de momias y a un público atónito, utilizando palabras arcaicas, «kultas», disfrazadas de sesudas fórmulas hipotéticas de hongos y mohos que destruyen a los vivos que viajamos en este barco que desaparecerá irremediablemente como el Titanic.

Aunque algunos sobrevivirán al naufragio. ¿O sólo serán las momias?

Lo que nos deja claro es que es descendiente de Mary Shelley y anda creando momias prometeas; que le gusta leer viejos tratados como los que leyó por primera vez en su adolescencia, libros de física, química, matemáticas y fisiología. Historietas y fanzines, comix y películas de terror de la RKO, la antigua cinta Show de Terror de Rocky

¿Es él el Dr. Frankiforte? ¿Regresaron los travestidos de Transilvania o ahora vinieron de Egipto escapados de las ruinas de la gran necrópolis de Gizá? Habitada por momias cultas a las que por la nariz les sacaron el cerebro, pero que les dejaron su corazoncito relleno de cerezas?

II

Y esa noche en la televisión
Salió el aviso de una momia peligrosa
Que en un hospital apareció
Y a un señor le hizo cosas espantosas.
Chocolate.

Todo es posible con la momia del Dr. Frankalcorstein.

Las momias hacen cine mudo, se retuercen como si bailaran a go-gó, hacen danza contemporánea y se despellejan como si fueran víctimas aztecas, para unirse amorosa y eróticamente con momias revestidas de papel, que se deshacen como los sueños, como la vida, como el tiempo humano…

Polvo eres y en polvo te convertirás, a pesar de lo que digan Arquímedes, Voltaire, Kant, Kardec, Gurdjieff y Lonsag Rampa.

Sin embargo, nos dejó esperando que nos diera una fórmula sacada de El Capital de Carlos Marx. O al menos un fragmento cinematográfico de los Hermanos Marx.

Duda, la Revista de lo Insólito, presenta en un número especial: La verdadera sabiduría de las momias. Lectura alterna de Salida del alma a la luz del día y el Libro de los Muertos Tibetanos/Bardo Thodol.

¿Será o es sólo una ilusión vana como las pompas ricas de colores del postporfiriato en la voz de María Conesa o Celia Montalván?

Luis Alcocer Guerrero, en un acto melómano, juega a reflejarse como Orson y Rita en La Dama de Shangai, en tantos espejos de feria, que…o ¿somos nosotros los que nos vemos reflejados, así, envueltos en vendas por nuestros prejuicios y….?

Las momias se han escapado y quieren sentir amor, pecar y aunque están arrugaditas no perdieron la colita y la quieren mover como dice aquella cumbia de hace casi dos décadas: Baila la Momia interpretada por Chocolate.

No lo sé, pero allí están dejando a su paso por los escenarios, vendas podridas por la humedad…sigue su rastro y tal vez tu humanidad y el amor regresen a tu vida.

Esta es la tercera o cuarta versión de Teatro de Momias, en la cual, su autor y constructor, pega, destaza, deshecha, agrega, quita, cose, zurce, como si fueran nuevas versiones de muñecas apocalípticas de trapo.

Excelente lección, para quienes escriben y dirigen teatro, demostrándonos que todo puede tener otro acomodo, como en un caleidoscopio, los componentes son los mismos, sólo crean otras figuras al moverse, y el teatro es eso: movimiento perpetuo.

Una exquisita obra escrita con inteligencia y sentido del humor, dirigida con conocimiento de lo qué se quiere y donde el amor al cine y a la literatura fantásticas, se hace patente. Muestra clara de una nueva dramaturgia personal y sin corsés de ninguna especie, aunque se trate de momias.



FOTOS: ARMANDO PACHECO



 

Microteatro (I) | Fernando Muñoz Castillo

En el siglo XIX se inventaron las tandas para que la gente pudiera pagar e ir al teatro; comenzando el siglo XX, en la Ciudad de México, los populares jacalones, antecedente de las carpas, comenzaron a dar funciones de media hora para que las mayorías pudieran gozar aunque fuese extractada, una obrita de teatro.

A principios de este siglo, de pronto irrumpió en el medio del teatro la modalidad de teatro breve, teatro en corto y microteatro, todo es la misma gata revolcada, solo que en diferente parte del cuerpo.

Parece ser que adquirió todos estos nombres para no pagar derechos de autor, pero cada uno que le cambió el nombre al producto, hizo lo mismo. Vaya variación monetaria y mercantilista, nadie que no pague puede hacer este tipo de teatro, ah, además hay que poner las obras que te venden en paquete.

Los actores y directores de teatro, siempre a la caza de innovaciones y experimentaciones, comenzaron a caer como abejas a la miel. Así pues, alguien trajo a Mérida esta modalidad y la ofertó como la panacea del teatro del siglo XXI.

La moda no causó el furor que se esperaba, pero por lo menos, los actores que han participado en este tipo de puestas breves han comenzado a tener un contacto demasiado cercano con el público.

Esto es bueno, porque si realmente son actores o les interesa serlo, podrán aprender a medir las reacciones del público y, por supuesto, aprender a manejar para su mejor desempeño esas reacciones y emociones causadas en el respetable, que respira sobre ellos y ellos sobre los que miran sentados, esperando algo que casi nunca se cumple.

Hay que hacer hincapié en que la obra se representa en un cuarto de hotel o de una casa.

Por segunda vez, asistí a ver tres obritas de esta modalidad, ahora parece ser que dentro de una especie de tema general, la pornografía verbal, verbal y más verbal… hace muchos años dije en una fiesta, muy «agresiva sexualmente”, que no hay mejor perversión que la lengua, después, claro, de haber mantenido a un grupo oyendo por más de una hora relatos y discusiones que propicié sobre sexo duro y sexo sucio… pornografía y sadomasoquismo.

La imaginación es más efectiva que lo visual. Y la lengua ha comprobado que la oralidad sigue siendo el mejor medio para despertarla; a la imaginación, por supuesto.

Esto lo saben los literatos que se han atrevido a contar cosas «sucias» y «cochinas» en algún cuento o novela «semiporno».

La sexualidad es un universo maravilloso, raramente investigado, buceado o explorado por el ser humano, a eso se debe el éxito de bodrios como las sombras de no sé quién o 9 semanas y media, u otras niñerías, muchas veces mal hechas y mal construidas, si es que las comparamos con las obras maestras de la pornografía universal como: 120 días de Sodoma, Los once mil falos, Historia de O, o La Elvirita, de Pichorra.

Por supuesto, existe otra pornografía, diferente a la que conoce la mayoría de la gente, como la cinta que —creo— todos conocen: Garganta profunda. Esta cinta, dio un paso adelante en el porno, porque cuenta una historia, chistosa y simpática para justificar el sexo oral, pero al menos ya comenzaba a tener el porno cinematográfico un guion leíble y disfrutable por más absurdo que este fuere.

El estudio del desarrollo de la pornografía es algo serio y trascendental, que no todo el mundo piensa que existe, y si lo piensa no le adjudica ningún valor.

Esta es la razón por la cual no sabemos diferenciar erotismo de porno y vivimos llenos de estos mensajes que propician conductas muy «nefastas» para nuestra sociedad, comenzando por el cuerpo humano que se considera desechable, sin ningún valor ni sustancia. En el porno el culo no huele, en la vida real la actividad sexual sí. Y puede tener diversos olores, que van desde lo agradable hasta lo vomitivo, claro está que todo depende de quien lo realice, esto es como todo, es según el color del cristal con que se mira y fornica.

Esto para empezar. Y después está el estado que se empeña en vernos como pequeños objetos que se miran a través de un microscopio y con los cuales se puede experimentar como si fuéramos convictos de un campo de concentración nazi o gringo, que para el caso da lo mismo.

Y después continuamos con la permisibilidad y lo consensual, alrededor de lo cual gira todo un discurso actualmente, por primera vez en la historia de la civilización contemporánea.

Continuará…