Archivo de la categoría: Entrevistas

Entrevista a Oscar Brito Zapata en 69 Opichén Radio (Vídeo)

El candidato por el III Distrito federal por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Oscar Brito Zapata, charla con Raúl Jiménez y Eduardo Moguel en el programa El Hilo de Ariadne, producido por 69 Opichén Radio, proyecto independiente que cumple ya tres años en la preferencia de los cibernautas.

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Mujeres escritoras, en Arte y Cultura en Rebeldía durante marzo 2021 | Armando Pacheco

El mejor reconocimiento que en la historia moderna se puede hacer a tantas mujeres que han sido parteaguas en la actividad literaria, es difundir su obra; por ello, durante el mes de marzo de este 2021, en Arte y Cultura en Rebeldía iremos publicando poemas, cuentos, obras de teatro, fragmentos de novela y ensayos de aquellas escritoras que han sido un referente de la creación literaria y el pensamiento.

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La mirada femenina puede tener otra dimensión, advertir cosas que suelen pasar inadvertidas por los hombres: Margo Glantz | Esther Peñas

Sus noventa años llevan por báculo una lucidez y un sentido del humor formidables. También una coquetería, una conciencia acendrada de lo estético, lo cual, en tiempos del feísmo, se agradece como un don. En su último ensayo, El texto encuentra un cuerpo (Ediciones Ampersand), Margo Glantz (Ciudad de México, 1930) analiza los procesos de escritura en relación con la corporeidad, en especial la femenina, entre los siglos XVIII y XX, profundizando en cómo la literatura en ese periodo incorpora a la mujer, tanto como sujeto como como objeto.

CTXT: Leyendo su ensayo da la sensación de que en las últimas décadas nos hayamos vuelto más pacatos escribiendo…

Margo Glantz: No lo sé, no puedo generalizar, quizá antes había otras cosas prohibidas y escribir sobre ellas era una transgresión que se permitían algunos escritores (Sade, Casanova, Choderlos de Laclos, Diderot…) abiertamente, y los ingleses de manera más hipócrita, quizá hasta Joyce y Lawrence que fueron censurados, o a lo mejor también estoy generalizando. Hay muchos textos muy libres que se están escribiendo ahora y creo que hay muchas mujeres: Diamela Eltit en Chile, Ariana Harwicz y muchas más en Argentina y en México, y también muchos varones, por ejemplo Mario Bellatin. ¿No estaban antes Arlt u Onetti?

CTXT: Si durante tantos años fue el hombre quien «decidía la psicología de la mujer, quien la narraba», ¿de qué modo ha influido el modo de contar masculino en nuestra feminidad?

MG: Creo que hemos estado desmontando estereotipos desde hace ya tiempo, las Brontë, Jane Austen. Virginia Woolf en Un cuarto propio lo dijo literalmente, aunque su libro se haya quedado a veces para muchos lectores en la simple frase del título, un cuarto propio, que en tiempos de su autora era fundamental, pues las mujeres no podían tener fortuna personal y dependían totalmente de sus maridos o de sus padres, situación que duró hasta hace muy poco, aunque mitigada; pero, por ejemplo, una mujer no podía obtener un crédito en los Estados Unidos hasta la década de los setenta del siglo pasado. La habitación propia va unida a la libertad económica para la Woolf y eso lo escribió ella en 1929, año en que se publicó su famoso ensayo. A menudo se completa el estereotipo y se habla de la famosa inexistente hermana de Shakespeare, personaje inventado también por Woolf. Hay que recordar que hasta hace muy poco tiempo la mayoría de las universidades no permitían la entrada a las mujeres y en la Antigüedad no tan antigua era famoso el proverbio: «Mujer que sabe latín… no tiene buen fin». Sor Juana quería disfrazarse de hombre para poder estudiar en una universidad, como también muchas de las heroínas del teatro de los Siglos de Oro se travestían para poder actuar como los varones. En mi libro menciono a un personaje negativo, la triste hermana de los James, ambos notables personajes en sus disciplinas, y la hermana apocada y fea. Creo que, a pesar de todo y de muchos avances, queda bastante por hacer, empezando por leer en profundidad y evitar caer en los clichés. Otro ejemplo sería el libro de Hannah Arendt, La banalidad del mal; se piensa que simplemente con mencionar el título se da por resuelto cualquier análisis sobre los totalitarismos, como pregonar que se necesita un cuarto propio para ser completamente una feminista…

CTXT: Muchas de estas protagonistas literarias mantienen su reinado en el hogar. ¿Esto les hace más propicias a mirar como usted escribe, a reparar en el detalle?

MG: Conrad y James reparan en el detalle. Antes que ellos, Richarson al escribir sus novelas Pamela y Clarissa reparaba en el detalle. Proust, de manera prodigiosa, mencionó solamente a ese personaje fabuloso, la cocinera Françoise. Es evidente que la mirada femenina puede tener otra dimensión, ser más acuciosa, más fina, advertir cosas que suelen pasar inadvertidas por los hombres. Veo como un bello ejemplo Mrs. Dalloway de Virginia Woolf y de nuevo Un cuarto propio, en donde se evidencia el comportamiento diferente con que una universidad diferenciaba a los hombres de las mujeres, simplemente por dos maneras de servir una comida: una en el colegio de los varones y otra en el de las mujeres. En el de los hombres se ofrecen manjares deliciosos, ricamente condimentados, preparados con los más exquisitos productos, magnífico vino, un postre excelso; en cambio en el colegio femenino se sirven platos desabridos, ordinarios, de pésima calidad, postres míseros, agua en lugar de vino. Pero, en última instancia hay muchas variantes y eso es lo que he intentado descifrar en mis ensayos de El texto encuentra un cuerpo. Y menciono a tantos autores de otras lenguas porque esos fueron los personajes que privilegié en ese libro.

CTXT: ¿Por qué «el orden de los factores cambia radicalmente el producto» a la hora de escribir?

MG: Creo que el orden en que se van escribiendo los textos altera totalmente su sentido, creo que en la escritura se ejercen operaciones muy distintas a las de las matemáticas, en donde el orden de los factores nunca altera el producto.

CTXT: Hablando de Las amistades peligrosas y de Sade, usted afirma que «su virtud no es equívoca, porque la violencia es verdadera». ¿Cuándo la mujer debe ejercer la violencia?

MG: Creo que el resultado es evidente, nunca equívoco, preparado como una operación militar, aquí sí matemática; Choderlos de Laclos era él mismo un militar, un estratega, y pensaba que las relaciones amorosas eran como un campo de batalla mortal. En Las amistades peligrosas, Madame de Merteuil es la más mortífera, valga la redundancia; Choderlos deja entrever que es un resultado de la hipocresía de la sociedad en la que vive y de los lugares estrictos con que se pretende estratificar a las mujeres, aunque vuelvo a reiterar que esta explicación es epidérmica: es mucho más complejo el problema, pero definitivamente rompe con el estereotipo de la mujer avasallada, víctima perpetua y demuestra cómo su maquiavelismo es superior en todos los sentidos al de su compañero de infamias, Valmont, que por ser hombre puede permitirse mucho más libertades que la marquesa. Stendhal relata que él conoció a la verdadera marquesa de Merteuil y cuando crea a su personaje Julien Sorel en su novela Rojo y negro, éste desarrolla una muy complicada y perversa estrategia para seducir a Mathilde de la Mole, él, un plebeyo, simple bibliotecario, y ella, una condesa. Es evidente que al final de la novela, Merteuil es castigada, pero es una forma lógica de ceder a las convenciones de su época, sin las cuales no hubiera podido evadir la censura, pero los que la leían entendían perfectamente su verdadero sentido, no en balde Marie Antoinette leía despojando a la novela de su portada. Sade describe dos tipos de mujeres grosso modo, Juliette y Justine, una ejerce el mal y triunfa, la otra es la perpetua y consabida víctima.

CTXT: Incluso cuando se atreven a cumplirse, o por lo menos a intentar cumplirse, muchas protagonistas literarias cargan con un sufrimiento adicional. ¿No le está permitido el goce lúdico, sin consecuencias trágicas, a la mujer?

MG: En efecto, suele suceder: hay muchos ejemplos: Madame Bovary, Anna Karenina, la propia Jane Eyre de Charlotte Brontë, que logra casarse con su amado Rochester, pero cuando éste ya está ciego y desvalido: un triunfo pírrico. Madame de Merteuil cumple sus deseos y aunque su progenitor la castigue al final todas sus estratagemas le han servido espléndidamente. Otro personaje triunfante a fin de cuentas sería la Pamela de Richardson, quien a pesar de ser asediada y perseguida logra casarse con su perseguidor, a pesar de las diferencias de clase.

CTXT: Entre el libertinaje y el sentimentalismo, ¿qué características son apropiables de una y otra manera de vivir?

MG: No sé, creo que ninguna.

CTXT: Como decía Pizarnik, ¿se escribe con el cuerpo? ¿Y leer, que aparentemente es un ejercicio más pasivo, también requiere la escucha del cuerpo?

MG: Pues sí.

CTXT: ¿Cómo es la mujer que más conmueve a Glanzt?

MG: He trabajado mucho dos figuras fundamentales en la historia de México. Malintzin, la Malinche, la concubina y esclava de Cortés que se convirtió en su consejera, su traductora y, como se la llamaba en el siglo XVI, en su lengua, pero como se decía también entonces, en su faraute, es decir su embajadora, la que resolvía todos los entuertos que hubieran podido impedir que Cortés ganase la batalla. La Malinche es imprescindible para entender la conquista de México. Luego, he estudiado con entusiasmo y profundidad a Sor Juana Inés de la Cruz, la última gran figura del Siglo de Oro, reconocida tanto en España como en los virreinatos y capitanías generales de América. Extraordinaria poeta, gran pensadora, matemática, compositora, música, cortesana, erudita, oradora, retórica humanista, protofeminista, defensora de los derechos de la mujer y de su inteligencia igual o mayor que la de los hombres en muchos casos.

CTXT: ¿Qué tiene en común con la larga lista de mujeres que aparecen diseminadas en este libro?

MG: No sabría decirle. Quizá la pasión por la escritura y la lectura, la cultura y el arte en general y el feminismo, y muy especialmente por sostener una pelea perpetua por el derecho que tienen las mujeres de disponer libremente de su propio cuerpo, que en demasiados países no se les concede.

CTXT: ¿De qué modo las lecturas han configurado su manera de estar en el mundo, su personalidad, ese extrañamiento que llamamos “yo”?

MG: Muchísimas lecturas, sería muy largo enumerarlas, soy además profesora, académica, pero creo que algunas de mis obsesiones se han explicitado en este libro que estamos comentando: El texto encuentra un cuerpo.

CTXT: ¿La escritura fragmentaria, en la que usted se encuentra tan cómoda, tiene que ver con el modo en que la postmodernidad entiende el mundo?

MG: No creo que mi escritura, que privilegia el fragmento, tenga nada que ver con la posmodernidad; mejor dicho, nunca pensé que al practicarla entrara a la posmodernidad, utilizo el fragmento porque es la única manera en que puedo, sé y me gusta escribir, quizá por eso soy tan adicta al tuit, al aforismo, por otra parte muy frecuentado por muchísimos autores desde la Antigüedad.

Entrevista tomada del portal digital Contacto y Acción (España); edición del 17 de octubre 2020; enlace: https://bit.ly/3sipg6k; Compartido bajo la licencia Creative Commons

‘Mi orgullo, ser campesino. Mi lucha, la igualdad’, libro de Eusebio Moo Tec en Ediciones Letras en Rebeldía | Armando Pacheco

Su rostro no deja mentir: lleva en cada grieta de la piel la historia de más de siete décadas. Oriundo del municipio de Teabo, en el estado de Yucatán, don Eusebio Moo Tec no ha tenido una vida fácil. Ha sido campesino, albañil, constructor de caminos, líder sindical y activista social. En su andar le ha tocado conocer a funcionarios públicos buenos, malos y hasta mediocres; ha estrechado su mano con gobernadores y ha sido incómodo para algunos políticos del Yucatán moderno. Pero a sus 72 años, don Eusebio ha querido perpetuar sus anécdotas que lo han forjado como hombre del pueblo y un luchador obrero y social por encima de los privilegios propios.

Por todo lo anterior, en el mes de diciembre del 2020, auspició la publicación de su libro Mi orgullo, ser campesino. Mi lucha, la igualdad. Se trata del primer volumen de una autobiografía, editada por Ediciones Letras en Rebeldía con entrevistas y el tratamiento literario de quien escribe el presente texto.

«Contemplé hacer un libro de mi vida. Para ello, busqué a un escritor que me lo hiciera: el amigo Armando Pacheco. En el libro, está plasmado todo lo que fue mi niñez, adolescencia y parte de mi edad adulta. Ya lo tenemos hecho. ¡Ya es un hecho!», expresa don Eusebio Moo a Arte y Cultura en Rebeldía.

Orgulloso de sus raíces indígenas nos comenta: «El próximo 13 de febrero lo vamos ya a poner, de manera oficial, a disposición del pueblo para la gente que quiera conocer quién y qué fue don Eusebio Moo, y quién es en la actualidad».

En el libro, cuyo cuidado de edición estuvo a cargo del equipo de Ediciones Letras en Rebeldía, el lector podrá encontrar anécdotas que van desde la niñez hasta antes de la incursión de líder social del autobiografiado. Al respecto nos dice: «Prácticamente lo que trato con este libro es hablar desde la época en la que yo tenía cuatro o cinco años hasta mis primeros años de edad adulta. Quizá yo haga un segundo libro para abarcar hasta la época actual, pues tengo ya 72 años. Pero en esta ocasión se narra lo que Eusebio Moo aprendió de las urbanizaciones; se habla de todos los lugares donde trabajé y las personas con quien trabajé. En la segunda parte plasmaré mis vivencias ya como adulto y para mí, es un placer que el amigo escritor Armando Pacheco haya formado y editado este primer libro».

«Mi orgullo, se campesino. Mi lucha, la igualdad —al decir por su editor—, nos va narrando las diversas anécdotas que como niño de campo Eusebio Moo Tec vivió en su natal Teabo. De esas experiencias nos comparte su rechazo a la escuela y su interés por aprender el oficio de su padre: el de campesino. Sus ganas de ayudar a su familia humilde, numerosa a pesar de la crisis de los años cuarenta debido a la plaga de langosta, lo llevó a dejar su terruño y buscar trabajo en la ciudad de Mérida. De su estancia en la capital yucateca, conoció, desde muy temprana edad, el cine. Viajes de trabajo a Chetumal, Corozal, Holpechén, San Narciso, entre otras zonas lo llevaron a conocer la vida en los cañaverales y la milpa. También fue testigo presencial de la injusticia y la traición, pero a la vez conoció la importancia de la amistad. Mi orgullo, ser campesino. Mi lucha, la igualdad, libro 1, es una autobiografía que nos hará recordar aquellos años cincuenta y sesenta del siglo pasado y la necesidad de conocer, en voz de nuestros mayores, las historias que los han forjado en un país lleno de corrupción, injusticia y discriminación.»

La presentación del libro será este sábado 13 de febrero a las 10 de la mañana en el Café Riqueza ubicado en el Centro Histórico de Mérida. Se realizará con todas las medidas sanitarias y el cupo será limitado; sin embargo, los libros estarán disponibles, posteriormente, en la librería de Proceso.

Esta nota-entrevista se realiza bajo la licencia Creative Commons     

Mi poesía está de luto: Fatma Galia | Entrevista por Gorka Andraka

Poeta del pueblo. Igual que su admirado Miguel Hernández, del que se reconoce «reencarnada». No en vano, enumera Fatma Galia (El Aaiún, 1971), «mi familia han sido pastores, mi gente está en las cárceles y viví la guerra de pequeña». Tras la ocupación marroquí de su tierra, con cinco años, junto a parte de su familia, llegó a los campamentos de refugiados saharauis. Su padre se quedó en el Sáhara Occidental, donde falleció años después. Nunca más volvió a verlo.

El Salto Diario: Hija y nieta de nómadas.

Fatma Galia: Sí. Por eso, mi mayor regalo es salir de viaje, da igual de una casa que de una ciudad a otra. Cambio de lugar y es como volver a sentir ese nomadismo que viví hasta los cinco años.

ESD: Aunque hace casi 30 años que vives en Euskadi.

FG: Se pueden llevar bien las dos cosas. He echado raíces, mis hijas son vascas, euskaldunes, nacieron aquí. Pero en cuanto podemos viajar, sin perder sus clases, lo hacemos. El día que mis hijas se independicen volveré al nomadismo, da igual que sea en un desierto o por las ciudades europeas.

ESD: ¿Cómo ha sido tu vida aquí?

FG: Mira, las cosas siempre me han sido feas, nunca he tenido estabilidad ni un trabajo digno. Tengo los títulos como cromos. Mi licenciatura, el doctorado, un máster de cooperación internacional, cursos de informática, el carnet de conducir… Cuantos más estudios, mejor será mi trabajo, pensaba, pero fue al revés.

ESD: Un sinsentido.

FG: Los empresarios prefieren un tonto vasco que un listo de fuera, me advirtieron al apuntarme por primera vez al INEM. Y lo triste es que acertaron. Eso fue en el 2001. Y hasta ahora no me ha salido ningún buen trabajo.

«Mi mayor regalo es salir de viaje»

ESD: ¿Y cómo te has organizado?

FG: He limpiado casas. Y, ¿sabes?, limpiándolas, me inspiró. Los versos me empiezan a salir como el sudor.

ESD: ¿Musas domésticas?

FG: Sí. Cuando quito el polvo con la bayeta, la impotencia y mi enfado afloran en forma de versos. En 2004, después de los atentados en los trenes de Madrid, en un mes me echaron de tres casas en las que trabajaba por horas. No se conocían, pero fue como si se hubiesen puesto de acuerdo.

ESD: Pero tú ya escribías poemas desde cría.

FG: Tengo mucho cariño por la poesía porque nací entre poetas. Cuando vivía en el nomadismo, de noche, junto a las jaimas, encendían una fogata, nos juntamos alrededor y comenzaban a recitar un poema, una anécdota, un cuento, incluso hasta los sueños. Nací entre poetas y todo lo que viví de la guerra, las desgracias, los bombardeos, me han hecho madurar desde pequeña y querer transmitir mis sentimientos. No disfruté de mis padres ni de mis abuelos. Tuve que jugar con muñecas hechas con huesos de cabra por mi abuela, que ha sido mi mejor escuela.

ESD: Ahora ha vuelto la guerra.

FG: Se veía venir. Y aplaudimos la decisión. Es más fácil hacer la paz que la guerra, pero los saharauis no hemos tenido más remedio que empezar la guerra para poder rescatar nuestra paz.

ESD: ¿Y cómo te sientes?

FG: Para mí, la poesía es el sentimiento más profundo que sale del corazón. Cuando lloro, mi poesía llora. Llevo años sin poder componer sobre el amor, la vida, los lujos o ni tan siquiera los paisajes. Estoy hilvanando palabras, desahogándome y curando sentimientos a través de una poesía de luto porque estoy de luto. Y estaré así, cantando con mi gente, haciendo lo que mejor se hacer, poesía social y reivindicativa, hasta que mi pueblo logre la libertad.

Entrevista tomada del portal digital de El Salto Diario; edición del 17 de enero 2021; enlace: https://bit.ly/3pxrdKY. Compartido bajo la licencia Creative Commons

Los cuentos, las historias, las novelas que tienen una base real, son para el lector como un nocaut: Carlos Martín Briceño | Entrevista por Armando pacheco

Llegaba agitado, bien vestido, con un portafolio —quizá un Samsonite—; saludaba a los presentes, luego sentábase y acto seguido asentaba dos celulares en la mesa: un Nokia y el otro BlackBerry, tipo ejecutivo; el taller literario podía empezar.

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