Cómo hacer literatura sin haber estudiado para ser escritor | Edgar Rodríguez Cimé

¿A poco crees que alguien va a leer estas porquerías?
MI PRIMERA ESPOSA SOBRE MIS INICIOS EN LAS LETRAS

«¿A poco crees que alguien va a leer estas porquerías?», me disparó a bocajarro mi primera esposa descalificando a priori mis primeras letras en la literatura, cuando me descubrió solito escribiendo una crónica sobre el dancing en el salón de baile Montejo, «nido de putas y borrachos”, como la define el Deber Ser en Mérida. Hoy, gracias a mis «porquerías», ella ya forma parte de la literatura en varios de mis libros.

¿Qué literatura produzco? Yo, que nunca leí a ningún autor yucateco (puros chilangos y extranjeros) y tampoco estudié esta carrera ni tomé talleres literarios para formarme como escritor.

Me lo pregunto, porque la mejor crítica sobre mi narrativa (relato), la escuché del poeta, tallerista y crítico literario José Díaz Cervera, profesor de la carrera de Literatura Latinoamericana en la Universidad Modelo: «Tú no escribes cuento de una forma convencional, o sea, con un principio, un desarrollo y un desenlace, inesperado; sin embargo, cuando uno comienza a leer un relato tuyo, éste no te suelta hasta que lo terminas». Pero, no aclaró qué género escribo.

Tratando de aclararme qué tipo de narrativa escribo, me puse a analizar el proceso de creación de mis obras, llegando a la conclusión de que produzco un tipo de narrativa donde me doy el lujo de entremezclar géneros diversos: cuento de ficción, relato comunitario, crónica, ensayo, testimonio y hasta autobiografía, un auténtico «xek» (mezcla) literario.

Pero, cuál no sería mi sorpresa en este sentido cuando voy leyendo sobre lo «último» en la creación literaria universal: una mezcla de géneros donde ya no se respeta la división entre ellos, dando como resultado una combinación de diferentes formatos para concluir en un verdadero «potaje» literario innovador.

Tratando de explicarme el porqué de mi «xek» en la literatura, fui «deconstruyendo» —analizar una obra literaria bajo el posestructuralismo de Jacques Derrida, basado en el método analítico del pensador alemán Martin Heidegger en su revisión crítica de la historia de la filosofía— el ABC de mi literatura hasta dar con el origen: como los primeros géneros literarios que escribí fueron «crónica» y «ensayo», así como he sido impactado culturalmente por el «relato maya» y los «testimonios», cuando decido escribir «narrativa», ésta se vio influida por los géneros anteriores.

¿Cuento de Ficción? Para nada, antes bien «xek» literario donde se cocinan juntos relatos comunitarios (situaciones reales) con cuentos de ficción (historias inventadas), aderezadas con los condimentos de la «crónica», el «ensayo», «testimonios» y hasta la «autobiografía», para conseguir un buen «sazón» en el «guiso literario».

¿Se le antoja una probadita de este «xek»? Pues lea mis obras de narrativa en las bibliotecas públicas de Yucatán: Culturas Emergentes: Arte y cultura juvenil en Mérida, Culturas Juveniles en el Mayab, Baax Pasa Brother: Diccionario enciclopédico social de las culturas juveniles, No tengo tiempo de cambiar mi vida (relatos), Felipa Poot Tzuc, revolucionaria maya del siglo XX, en El «otro» héroe en América Latina, Efraín Calderón Lara, el «Charras», y Sexo Virtual (relatos).

¡¡¡Buen provecho, estimado lector!!!

La Escuela de Agricultura Ecológica U Yits Kaan en Maní, Yucatán | Edgar Rodríguez Cimé

«Nosotros, hermanos menores del siglo XXI, pedimos PERDÓN: Pedimos perdón al pueblo maya, por no haber entendido su cosmovisión, su religión, sus divinidades; por no haber respetado su cultura, por haber impuesto durante muchos siglos una religión que no entendían, por haber satanizado sus prácticas religiosas y haber dicho eran obra del demonio y sus ídolos eran el mismo Satanás materializado», dijeron arrodillados ante el templo de San Miguel Arcángel los sacerdotes Raúl Lugo Rodríguez y Atilano Ceballos Loeza al fundar la Escuela de Agricultura Ecológica U yits Ka´an en Maní, Yucatán, sitio maya sagrado donde en 1562 se realizó el Auto de Fe por el cura católico Diego de Landa.

Como este genocidio cultural fue promovido por el sacerdote Diego de Landa —quemando libros y códices, además de mayas azotados, trasquilados y ensambenitados, por seguir creyendo en su propia religión—, los curas católicos Lugo Rodríguez y Ceballos Loeza decidieron —en un acto de reposición cultural— fundar la Escuela de Agricultura Ecológica en ese sitio histórico para el milenario pueblo maya.

De apuntes de Pablo Moreno y carta del jesuita Domingo Rodríguez al señor Estévez, fechada en Bolonia a 20 de marzo de 1805, se ofrecen los resultados de dicho Auto de Fe: «5,000 ídolos de distintas dimensiones, 13 piedras-altares grandes, 22 piedras pequeñas de varias formas, 27 pergaminos con símbolos y jeroglíficos en piel de venado, y 197 vasos de todas dimensiones y figuras…».

Pero el Auto de Fe realizado en Maní no fue el único, pues el libro Don Diego de Quijada Alcalde Mayor de Yucatán 1561-1565, de France V. Scholes y Eleanor B. Adams, aparece que esta persecución se extendió por varios pueblos mayas de Yucatán del sur y centro, donde los Landas infringían severos castigos: cera ardiendo sobre el cuerpo; colgados de manos soportaban pesadas piedras atadas en los pies; montados en torniquetes se les hacía girar vertiginosamente y al caer al suelo les obligaban a beber mucha agua para posteriormente brincar sobre sus abultadas barrigas; cepos terribles y sucias cárceles.

El mismo historiador franciscano Diego López de Cogolludo, en su Historia de Yucatán, dice: «Con el recelo de esta idolatría, hizo juntar todos los libros y caracteres antiguos, que los indios tenían, y por quitarles toda ocasión y memoria en sus antiguos ritos, y cuantos se pudieron hallar se quemaron públicamente el día del auto…».

Por esta razón: «conservar la memoria, obligarnos a recordar, es parte del compromiso asumido, desde la Escuela U Yits Ka´an, de velar porque tales atrocidades no se repitan. Los autos de fe establecidos en la iglesia católica hace muchos años, fueron una forma de control y vasallaje hacia las comunidades colonizadas, y particularmente hacia las personas que pensaban y profesaban una fe distinta. Se trata de una forma de nulificar al otro, al distinto, al diferente; una forma de destrucción de la alteridad».

Finalmente, si los pueblos originarios, como el maya, fueron capaces de desarrollar una sociedad civilizada sobre la base de la Alta Cultura (ciencia y arte), y conservar el equilibrio ecológico por cerca de 5,000 años, seguro por eso el Papa Francisco confía en ellos al decir:

«Considero imprescindible realizar esfuerzos para generar espacios institucionales de respeto, reconocimiento y diálogo con los pueblos nativos asumiendo y rescatando la cultura, idioma, tradiciones, derechos y espiritualidad que les son propias… Los pueblos indígenas han heredado y practican culturas y formas únicas de relacionarse con la gente y el medio ambiente. Necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente las iglesias locales amazónicas… Que puedan plasmar una iglesia con rostro indígena».

Diccionario de Escritores de Yucatán | Edgar Rodríguez Cimé

 Como no me avisaron con tiempo, no pude asistir a la presentación del nuevo Diccionario de Escritores de Yucatán, de Roldán Peniche Barrera y Gaspar Gómez Chacón, realizada el sábado 22 de febrero de 2020, en un salón del Hotel Conquistador, en el aristocrático Paseo de Montejo, donde la información ofrecida resaltó la emergente internacionalización de la literatura yucateca.

En los últimos 500 años de literatura en español, sobresale la producción de nuestros dos literatos mayores: Ermilo Abreu Gómez, con Canek, y Antonio Mediz Bolio, con La tierra del faisán y el venado, por arriba de otros autores. En la producción literaria contemporánea, sobresale la incipiente internacionalización de los primeros literatos yucatecos en el siglo Veintiuno.

Esto, gracias a Dios (lo digo porque tanto en el blog Yucatán Literario como en la actualizada Enciclopedia Yucatanense, hechos por el Gobierno de Yucatán, los datos biográficos no aparecen completos, como en una labor de investigación correteada), porque ya era justo que existiendo escribidores debutando en otros países, llevando la literatura yucateca hasta el extranjero, esto no se refleje en enciclopedias y blogs que costaron mucho, pero incompletos.

Las cosas salen así cuando son ideadas por charlatanes de la cultura, como Jorge Esma Bazán, y llevadas a cabo por gente exquisita que nada saben de «desarrollo cultural», como Roger Metri Duarte, dando lugar a enciclopedias y blogs incompletos que en nada ayudan a quienes desean saber sobre la literatura yucateca en maya y español.  

El único escritor yucateco que se sabe a conocido las mieles de obtener reconocimiento a su obra en otro país, es el narrador Carlos Martín Briceño, ganador de un premio en una ciudad de España, cuando existen otras plumas que han brillado tanto o más en otras naciones latinoamericanas o europeas.

Uno de estos casos es Manuel Iris, poeta local de la Red Literaria del Sureste, que luego de ser publicado en El Salvador, Venezuela y Brasil emigró a Estados Unidos donde le editaron un texto y catapultado a otras ciudades de Europa para mostrar su poética, dejando claro que las letras de Yucatán poseen valor universal.

Pero también está el narrador iconoclasta Rígel Solís, alumno de Juan Esteban Chávez, quien luego de debutar ganando un concurso de cuento de la editorial Dante, su obra Nuevetruzas convenció al jurado de la editorial Oblicua en Barcelona, Cataluña, España, para proponerle coedición al 50 por ciento, para inaugurar el primer libro binacional España / Méjico, con el nuevo método del “fondeo comunitario”, para conseguir la otra mitad del presupuesto.

Aclaro soy uno de los escritores agradecidos con la excelente labor de investigación bibliográfica del equipo de trabajo encargado de actualizar los datos de los autores del mencionado diccionario, porque allí aparece mi ensayo Felipa Poot Tzuc: revolucionaria maya del siglo XX, publicado en el libro colectivo El «otro» héroe en América Latina, coordinado por la doctora en historia Antge Gunderheissen, y editado por la Universidad de Bonn, el cual no se menciona ni en el blog Yucatán Literario, ni en la reciente «actualización» de la Enciclopedia Yucatanense.

Al parecer, los escribas yucatecos comienzan a ser visualizados en la dinámica literaria universal. Las propuestas de coediciones en español, o antologías de universidades estadounidenses o europeas con autores mayas, empiezan a ser una asombrosa pero vigente realidad en la literatura yucateca contemporánea.     

Me gustaría saber la opinión de la funcionaria cultural que presentó la obra, conocida escritora de la Red Literaria, acerca de la nebulosa visión de los anteriores «directores de cultura» de la Sedeculta por no valorar la «ruptura» en la producción editorial de Yucatán, evidenciado con el «desarrollo cultural» de estas obras, catalogadas en países de Europa o Latinoamérica como «dignas de ser editadas para el lector universal».

Contacto del autor:

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx
colectivo cultural «Felipa Poot Tzuc»