Día de la raza; una enseñanza equivocada | Cristóbal León Campos

La idea que sustentó la supuesta «superioridad» de una raza sobre otra fue desmentida por la ciencia desde tiempo atrás, nada hay que justifique la opresión de personas, culturas y/o sociedades bajo el pretexto de inferioridad o de necesidad; los procesos de colonización que se vivieron en los diferentes continentes significaron la devastación de pueblos y naciones por la desmedida soberbia de los invasores, como aconteció en los territorios que ahora componen las naciones que conocemos. La imposición de nuevas formas de ver el mundo por encima de las ideas, creencias y explicaciones cosmogónicas y cosmológicas de los pueblos dominados, significó un proceso lento pero perdurable hasta la fecha de suplantación ideológica y desprecio cultural que en nuestros días «justifica» las diferentes formas de discriminación que observamos a lo largo del mundo.

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Trascendental noche para nuestra América | Cristóbal León Campos

El 3 de octubre de 1965 es una fecha significativa para la historia de la Revolución cubana y de las luchas de liberación latinoamericanas, ese día Fidel Castro anunció el surgimiento del Partido Comunista de Cuba tras largo camino evolutivo revelando a su primer Comité Central. En el mismo acto, el Comandante evocó a una figura central de la revolución cuya repercusión en ideas-ejemplo continua vigente, con carga emotiva aludió: “Hay una ausencia en nuestro Comité Central de quien posee todos los méritos y todas las virtudes necesarias en el grado más alto para pertenecer a él y que, sin embargo, no figura entre los miembros de nuestro Comité Central”, refiriéndose a Ernesto Che Guevara, quien había partido rumbo al Congo y posteriormente a Bolivia. Instantes después, dio lectura a la “Carta de despedida” que el Che dejó para él y para el pueblo cubano.

La lectura de Fidel preserva en las grabaciones heredadas a las nuevas generaciones un gran sentimiento mediante el tono y pausas acostumbradas en sus alocuciones públicas, la voz quebrada es muestra humana del Comandante que al fin pudo a hablar de su amigo sin arriesgar la misión pactada. El Che se había marchado a cumplir uno de sus grandes ideales: “luchar contra el imperialismo donde quiera que esté”, tal y como lo concibe el internacionalismo. Despojado de todo y provisto únicamente de su convicción marxista-revolucionaria por el socialismo, el “soldado de América” anduvo organizando la resistencia anticolonialista en África y la emancipación definitiva de América Latina. En esa misma efeméride, se dio a conocer el acuerdo unánime para la fusión de los periódicos Revolución y Hoy dando lugar al Granma como símbolo de la concepción ideológica del proceso cubano.

La misiva del Che, más que el cúmulo de palabras-sentimientos expresados, es en lo fundamental una declaración de principios revolucionarios y fidelidades humanas que marcaron su actuación en la Revolución cubana, así como la demostración puntual de que la relación entre ambos líderes revolucionarios rebasó la mera coincidencia de ideas convergiendo en una amistad profunda, algo que imperialismo quiso manipular propagando leyendas falsas, pero que al final de cuentas la grandeza de la verdad histórica ha demostrado que Fidel y el Che sostuvieron desde los primeros días de conocerse un profundo respeto y admiración convertido en cariño al paso del tiempo. La posterior mitificación sobre la figura del Che tras su asesinato en Bolivia, lo pretendió convertir en ícono inocuo-rebelde, alejado del marxismo y los preceptos socialistas, pero nuevamente la historia ha mostrado la fuerza del pensamiento revolucionario, antiimperialista y socialista que identificó a Ernesto Che Guevara.

Entre los planteamientos que el Che legó en su misiva, destacan su convicción por un mejor porvenir de la humanidad, la confianza puesta en los ideales emanados del proceso cubano, así como su concepción del “hombre nuevo” que ya había desarrollado en otra carta-artículo del 12 de marzo de 1965, publicada en la revista Marcha bajo el titulo “El socialismo y el hombre en Cuba”, pues cuando refiere en su mensaje de despedida “aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor”, no hace otra cosa que referirse al “hombre nuevo”, ya que para el Che el revolucionario es ante todo un constructor. El abrazo con “fervor revolucionario” del Che retumbó aquella noche en todo el continente y aún lo hace en quienes luchan por un mundo mejor.

Cristóbal León Campos es Licenciado en Ciencias Antropológicas con Especialidad en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán. Integrante fundador de la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América. Es editor de Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura. Colaborador de Por Esto!, La Jornada Maya, Novedades de Yucatán, De Peso y diversos medios impresos y digitales. Coautor del libro Héctor Victoria Aguilar. Esbozo para una biografía (SEGEY. 2015), coeditor del libro Migración cubana y educación en Yucatán. Actores, procesos y aportaciones (SEGEY, 2015), autor de En voz íntima (Disyuntivas ediciones, 2017). Miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de la Caribe (AMEC) y del equipo de promoción de Archipiélago. Revista cultural de Nuestra América (UNAM-UNESCO), miembro de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Fue coordinador académico de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán de 2010 a 2019. Actualmente es Coordinador de la Cátedra Libre de Pensamiento Latinoamericano «Ernesto Che Guevara».

El 68 y la revolución cultural | Cristóbal León Campos

I

El año de 1968 es uno de los más importantes en la historia contemporánea. La lucha popular que emerge de su seno comienza meses antes en países como Francia, Estados Unidos y Checoslovaquia, cuando se expresó la trascendencia de sus demandas universales. Estos países registraron movilizaciones que denunciaron, combatieron y pretendieron transformar sus respectivas realidades sociales desde las bases en que estas se sustentaban. Los movimientos sociales surgidos combatieron la burocratización parasitaria, la demagogia, la desigualdad, el autoritarismo imperante y la falta de democracia. Particularmente, en el caso de Checoslovaquia, el pueblo se enfrentó además a las incongruencias en el “Bloque Socialista”, que en el discurso enarbolaba la consigna pero en la práctica estaba lejos del verdadero socialismo, y por tanto, al final de cuentas no lo representa, no en el sentido original del proyecto emancipador, a pesar de que aún hoy las burguesías capitalistas afirmen que sí, con el claro fin de desprestigiar el proyecto emancipador.

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Murió Quino, el creador de Mafalda

El dibujante y humorista gráfico Joaquín Salvador Lavado, conocido como “Quino”, creador de la emblemática tira Mafalda, murió hoy a los 88 años, según anunció en Twitter su editor Daniel Divinsky.

“Se murió Quino. Toda la gente buena en el país y en el mundo, lo llorará”, informó el editor Daniel Divinsky, quien estuvo al frente de Ediciones La Flor.

Mafalda, creada en 1964, iluminó las primeras reflexiones sobre la sociedad y la política, y de esa manera llegó al corazón de millones de hispanohablantes trascendiendo generaciones, países y culturas.

El humor de Quino era típicamente ácido e incluso cínico y ahondaba en la miseria y el absurdo de la condición humana, lo que lo llevaba a abordar temas como la burocracia, los errores de la autoridad, las instituciones inútiles a través del absurdo.

De un carácter trágico y un humor negro propio de Andalucía, de donde procedían sus padres, Quino había nacido en Mendoza, el 17 de julio de 1932, cuando sus padres llegaron al país.

En 1945, al morir su madre, inició estudios de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza, pero cuatro años después abandonó al decantarse por el mundo gráfico y la historieta con el nombre de Quino, como le llamaban de pequeño para distinguirlo de su tío, el ilustrador Joaquín, quien despertó su vocación de dibujante.

Ese mismo año se trasladó a Buenos Aires, y pudo publicar su primera página de humor gráfico en el semanario “Esto es”. A partir de 1957 publicó regularmente en medios como “Rico Tipo”, “Dr. Merengue” o “Tía Vicenta” y también en ilustraciones de campañas publicitarias.

La historia de Mafalda
Mafalda apareció por primera vez en “Gregorio”, el suplemento de humor de la revista “Leoplán” el 29 de septiembre de 1964, y comenzó a publicarse todas las semanas en “Primera Plana”, de Buenos Aires.

La historieta pasó a ser uno de los mayores íconos de la cultura popular, nació de un encargo para una compañía de electrodomésticos, y posteriormente fue creciendo como la niña rebelde y cuestionadora que reflejaba el mundo de los años 60: las inquietudes sociales y políticas de la clase media argentina, y los temas de impacto social como la injusticia, la guerra, el racismo.

Junto a Mafalda aparecieron sus amigos, el materialista Manolito, el soñador Felipe, la chismosa Susanita, el inocente Miguelito, el tierno Guille y la izquierdista Libertad, ayudaron al componer un mosaico social que trascendió fronteras, pues las tiras fueron traducidas a 30 idiomas y llevadas al cine y la televisión.

Con el éxito que fue alcanzando Mafalda en marzo de 1965 comenzó a aparecer en el diario El Mundo hasta diciembre de 1967, después continuó en el semanario Siete días.

En 1969 se publicó el primer libro de Mafalda fuera de Argentina (“Mafalda la contestataria”) en Italia; en 1970 llegó a España, y en 1972 Quino publicó su segundo libro de humor gráfico titulado “A mí no me grite” y en 1973, el tercero: “Yo que usted”.

Ese mismo año, dejó de dibujar Mafalda, si bien recuperó el personaje en varias ocasiones por causas benéficas.

Galardonado en 2014 con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, a lo largo de su trayectoria recibió infinidad de distinciones como la Encomienda de Isabel la Católica de España y la Medalla de la Orden de la Artes y las Letras de Francia y la insignia de oficial de la Legión de Honor francesa.

En 2012 la tira Mafalda llegó en formato eBook a la Tienda Kindle de Estados Unidos en español, y en diciembre de 2012 hace su llegada oficial a las redes sociales, con las cuentas en Twitter, Facebook y Pinterest.

Las últimas lenguas en las que se publicó la historieta fueron el braille y el guaraní. (Télam)

Premios literarios de Yucatán sin penas ni glorias | Armando Pacheco

El día llegó y la comunidad literaria estaba a la espera de los resultados del certamen literario convocado por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta). Alrededor de las 14 horas, minutos más, minutos menos, escritores usuarios de las redes sociales empezaron a mensajear, los integrantes de los grupos de whatsapp iniciaron a comunicarse compartiendo el veredicto inapelable de los jurados. Muchos se decepcionaron, otros celebramos y hubo quienes prefirieron no opinar. En fin, una jornada llena de sorpresas pues mientras el Gobierno del estado «cumplía» con los  escritores, los artistas plásticos eran «castigados» por el Ayuntamiento de Mérida por no hacer «buenas propuestas» en lo que ya es el ignominioso Primer Concurso Internacional de Arte Público en Glorietas y Espacios Públicos.

Y es que cualquier ejercicio que se haga en beneficio de las letras yucatecas será aplaudido aunque no de pie y con flores, debido a que, al menos en este caso, hay huecos que deben ser llenados y considero que se está a tiempo de corregir las pifias inaceptables en una institución como la Sedeculta y más concretamente en el área de literatura.

En veintiún años que llevo en la prensa y diecisiete de escritor, jamás me había topado con un jurado calificador conformado por dos personas; jamás que se declarara desierto un género y se diera el «premio de consolación» a los participantes de otro. Podría decirse que es de buena voluntad (o apelando al espíritu de la convocatoria), pero a mi criterio, la historia verá a esos «ganadores» como usurpadores, sobre todo cuando hubo 13 trabajos de donde al menos, debió haber un ganador. Lamentable decisión del jurado, lamentable criterio de los organizadores y su «colegiado de jurado calificador».

Más que una reclamación, lo que pretendo con este texto es una legítima recomendación para quienes deben guiar el rumbo de las artes y culturas de Yucatán, pues es terrible ver cómo para justificar recursos etiquetados para becas para la creación, se van erigiendo concursos, convocatorias ocasionales y termina siendo todo un desastre institucional que por mucho que se haga por promocionar los «logros», deja al descubierto la segregación de un gran número de creadores de arte.

Es menester que la Sedeculta INSTITUCIONALICE los certámenes literarios de manera anual o bianual como en el pasado, que el monto del recurso no sea una dádiva y que se comprometa expresamente a la publicación de los textos ganadores; además que se contemple a un solo ganador por género literario y que, sobre todo, se legitimise con un jurado balanceado, conformado por tres especialistas y no dos como en esta ocasión; que se incluya a un escritor local con calidad moral y sin «cuota» grupal.

Cabe aclarar que mis opiniones no buscan descalificar a nadie y por el contrario, considero pertinente que los escritores empiecen a exigir más de las instituciones culturales. Hay un silencio casi generalizado. Celebran lo poco y hasta se regocijan con pequeñas acciones.

Los escritores debemos exigir la creación de un FONDO EDITORIAL; programas reales y pagados de difusión de la obra literaria; talleres literarios de actualización de recursos creativos; espacios para presentaciones de libros, tertulias literarias, un largo etcétera que en otros tiempos permitían estrechar las manos con los colegas, mirarnos de mala gana, cuchichear y criticar al compañero, y, sobre todo, conocer nuestros trabajos.

Por todo lo anterior, hoy, a pesar de que hubo más de 20 escritores beneficiados, este certamen, al menos para mí, como en las otras dos ediciones del sexenio priísta, pasará sin penas ni glorias.    

El libro de texto gratuito y sus opositores (1962) | Ermilo Abreu Gómez

Los libros de textos gratuitos que elabora y distribuye el Gobierno de México, constituyen un modelo en su género y son dignos del mayor elogio por lo que significan para la educación de los niños. Es bueno recordar que ni en México ni en el resto de Hispanoamérica jamás se habían puesto en manos infantiles, páginas de tan clara orientación humana. En ellos todo está calculado con ciencia, orden y espíritu constructivo. Más que divulgar noticias diversas, ensamblan las más esenciales, a fin de hacer más honda la función vital de la escuela. Desarrollan normas didácticas que estimulan la comprensión y la asimilación de las materias y teorías que exponen. Están escritos con pulcritud, con una bien estudiada frecuencia de vocabulario, acorde con el proceso natural que señala la edad del niño. Por último, la expresión estética que difunden es tan sencilla, diríamos tan tierna, de tanto sabor mexicano, que puede desenvolverse, de modo fecundísimo, en la mente y en el corazón del estudiante.

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