A machete contra la sexualidad: 40 años de ‘Viernes 13’ y sus advertencias moralistas | Ignasi Franch

1978. Noche de Halloween. Un joven realizador, John Carpenter, impresionó con un filme de terror de presupuesto ínfimo ambientado en un barrio suburbial de una pequeña (y ficticia) localidad estadounidense. Un asesino fugado de un hospital psiquiátrico asediaba y mataba varias personas. El planteamiento era minimalista: se renunciaba al suspense y se confiaba en una narrativa visual de imágenes flotantes y fluidas, en la presencia desasosegante de una amenaza quietista y silenciosa, en el atractivo de una banda sonora sencilla pero memorable.

Con unos pocos elementos astutamente mezclados, Carpenter consiguió un clásico, La noche de Halloween, que terminó de definir un género prefigurado a través de obras como Navidades negras o Masacre en el autocine: el cine slasher. Con ello, llegaban a Hollywood y su periferia los asesinatos seriados que llevaban años concibiendo directores italianos como Dario Argento o Mario Bava, en ocasiones con un pie en el misterio hitchcockiano, siempre sangrientos y liberados de la nueva censura (en forma de aplicación restrictiva del sistema de clasificación por edades) imperante en Hollywood desde 1968.

El resultado artístico y comercial de la obra impresionó a Sean S. Cunningham, un cineasta que había firmado varias películas eróticas y comedias familiares. Hasta ese momento, el punto álgido de su carrera había sido coproducir La última casa a la izquierda, una versión libre y contemporánea de la bergmaniana El manantial de la doncella. La había firmado el futuro autor de Pesadilla en Elm Street o El sótano del miedo: Wes Craven.

Cunningham quería realizar una imitación del éxito carpenteriano, así que publicó en la revista Variety un póster para captar inversores. Solo contaba con un título atractivo y una linea destacada en su currículo: “Del productor de La última casa a la izquierda llega el filme más terrorífico que nunca se ha hecho: Viernes 13”. La treta funcionó, el dinero llegó, y había que escribir un guión que todavía no había sido siquiera esbozado.

El Eros que conduce al Tánatos

A la carrera, Cunningham y compañía partieron del modelo fijado por La noche de Halloween. Replicaron la estructura empleada por Carpenter. La acción comienza con un primer asesinato, filmado con una cámara subjetiva de connotaciones voyeurísticas, que tiene lugar años antes del resto de la acción. Una vez se había saciado el primer ansia de shock y violencia de los aficionados, tenía lugar la presentación de los personajes-víctimas que irían siendo ejecutados por etapas… salvo la heroína resilente que sobrevive los embates del criminal.

Viernes 13 llevaba la acción lejos de las cuadrículas urbanas de la América suburbial. Nos presentaba a un grupo de monitores que están preparando la reobertura de un campamento de verano, de aspecto bucólico pero marcado por un pasado truculento. Los diferentes personajes, más bien ligeros de ropa, trabajan poco, juegan mucho, se hacen bromas, fuman porros, practican un Monopoly nudista y flirtean. Era todo lo que se podía esperar de los exponentes más hormonales del cine de campamentos, con el añadido de que los personajes ignoran que un asesino les acecha.

En realidad, se seguían las normas del audiovisual exploitation (y androcéntrico) de toda la vida: dosis periódicas de Eros y de Tánatos, de exhibición de cuerpos femeninos y de violencia letal. Voluntariamente o no, el resultado recordaba a las hipocresías de unas propuestas que vestía el sensacionalismo con los ropajes de la advertencia moral, como tantas películas sobre consumo de drogas o trata de blancas rodadas en los años 20 y 30. No se elevaba una moraleja impostada como hacía el infame Dwain Esper (Marihuana), pero la tendencia a ejecutar al sexualmente activo dotaba al espectáculo de un cierto aire a pesadilla adulta sobre la conducta libertina de los jóvenes alejados de supervisión parental. Y de fantasía de castigo de estos.

Las connotaciones moralistas de ambas obras se reprodujeron de manera más bien inercial en decenas de imitaciones. Posteriormente, llegaría el debate metalingüístico, especialmente en el ciclo de terror adolescente de los años noventa compuesto por obras como Scream (con su personaje consciente de los códigos del cine de terror, y de la vinculación entre sexualidad activa y muerte abrupta) o Sé lo que hicisteis el último verano (su heroína habla de los cuentos de terror “creados para advertir a las chicas jóvenes de los peligros de practicar sexo prematrimonial”).

La también posmoderna Cherry Falls ensayó una jocosa subversión al fabular sobre una comunidad estudiantil impactada por el asesinato de jóvenes vírgenes: las chicas y los chicos se veían empujados a copular para salvar sus vidas. Más allá del juego con las normas informales del slasher, la propuesta de Geoffrey Wright podía servir como plasmación metafórica de un subtema del género: el apremio sexual. Las conductas lindantes con el acoso, los deseos de doblegamiento de la castidad de la persona supuestamente amada, aparecerían en imitaciones de Viernes 13 como La quema, también ambientada en un campamento de verano donde abunda el derramamiento de sangre, y serían uno de los ejes de la primera Scream.

La película mala que generó una saga peor

Más allá de la desigual capacidad profesional de los diversos actores, y de las evidentes limitaciones de un planteamiento formulario materializado a toda prisa, el bajo presupuesto de Viernes 13 tuvo algún efecto positivo. La filmación sencilla de los acontecimientos, sin posibilidad de aplicar grandes artificios, posibilitaba un cierto aspecto de autenticidad. Y la conservación de una cierta dosis de misterio alrededor de la identidad del asesino, con ecos (invertidos) de Psicosis, decoraba el conjunto. Estas modestas virtudes no convencieron ni a la misma co-protagonista Betsy Palmer, quien declaró que el guion le pareció “un montón de basura”.

En realidad, la saga Viernes 13 ilustra las elevadas dosis de improvisación y azar que pueden impactar en la creación cinematográfica. Un susto final planteado en clave onírica sería el débil hilo al cual se agarrarían los responsables de la obra para plantear una secuela. Y la mitología de la saga se iría fijando sobre la marcha a lo largo de los filmes posteriores: primero cambiaría la identidad del asesino, posteriormente se transformaría el aspecto de este, y más adelante se produciría una escala progresiva (y y nada planificada) hacia territorios sobrenaturales.

El Jason Voorhes que tropezaba con el mobiliario o que caía tras una patada en la entrepierna en Viernes 13: 2ª parte iría convirtiéndose en un matarife invulnerable… ¿e inmortal? Una vez eliminada de la ecuación el misterio, la sucesión de asesinatos con técnicas rebuscadas y visualizados de manera gráfica tomaron el control de la saga. En un momento del documental Crystal Lake memories, elefantíasico repaso de toda la saga, el polifacético Tom Savini (creador de los efectos especiales de la primera parte) recordaba que la escenificación gore de las muertes es un elemento tan central del slasher como la visualización de eyaculaciones en la pornografía.

Más allá de trucos como la filmación en 3-D de Viernes 13: 3ª parte, sus responsables raramente aprovecharon los pequeños filones de los que dispusieron (como la potencialmente carismática heroína que protagonizaba la segunda entrega). Con la vertiente dramática reducida al mínimo, se optó por añadir efectismo en forma de resurrecciones y posesiones, extraños cruces de personajes (en Freddy contra Jason, el enmascarado del machete coincidía con el antagonista de Pesadilla en Elm Street) e incluso traslados a estaciones espaciales del futuro (véase la descacharrante Jason X). La ocurrencia desplazó a la creatividad y los aficionados no podían mostrarse demasiado decepcionados: la primera entrega ya no había sido muy buena.



FUENTE: ELDIARIO.ES 

ENLACE: https://bit.ly/2YShGDS

¿Gobierno de Yucatán xenófobo, misógino, homofóbico y represor? | Armando Pacheco | Resistencia en el Sur No. 1 | 1 febrero 2020 | Tercera época

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Joseph de Maistre alguna vez dijo que «toda nación tiene al gobernante que se merece», mientras que Victor Hugo externó que «entre un Gobierno que lo hace mal y un Pueblo que lo consiente, hay una cierta complicidad vergonzosa».
Lo anterior viene a propósito de la crisis política y social que se está viviendo en el estado de Yucatán aunque sus gobernantes paguen y paguen a canales de noticias tanto de televisión abierta como por la señala privada para dar la imagen, ante México y el mundo, de que en la tierra de los mayas itzaes todo es «amor, paz y seguridad».
Dicen, los que supuestamente fueron electos por la mayoría yucateca, que tienen los brazos abiertos y extendidos para aquellos que quieran llegar a territorios yucatecos pero lo que nunca dicen es que los fuereños mexicanos, que no extranjeros, serán el pretexto perfecto para culparlos del incremento criminal, de las ideas progresistas (matrimonio igualitario, legalización del aborto, drogas, etcétera) y de salir a las calles a protestar («violentamente») por sus derechos y decir lo que piensan.
Esos mismos, que suelen viajar al extranjero con dinero del erario público, realizar banquetes exclusivos con Premios Nobel de la Paz y derrochan el dinero en su imagen personal en los medios de comunicación, se rasgan las vestiduras y argumentan, casi siempre, que ellos trabajan de la mano del Presidente de México, esto, mientras se juntan con los personajes más detestables de la política nacional e incluso acusados de corrupción en sus estados.
Y así podríamos seguir, pero nuestro objetivo es tratar de contestar las preguntas que nos hacemos en el título de este artículo.
Primera: ¿Es el Gobierno de Yucatán xenófobo?
Yo creo que sí.
Los argumentos:
El pasado 19 de enero se realizó una marcha que convocó a más de dos mil personas, esto, en el marco del Primer Informe de Gobierno de Mauricio Vila Dosal y su gabinete. Como respuesta a la presión social, la policía estatal, al mando del Gobernador, reprimió a los manifestantes echando una granada de gas lacrimógeno; acto seguido, el alto mando policíaco deslindó a la corporación señalando que el agente que arrojó el artefacto actuó por su cuenta en defensa de sus compañeros.
Por supuesto, ese día, Vila Dosal se dedicó a cacarear sus logros, pagó a los medios «chayoteros» de siempre, minimizó el escándalo, pero no contó que en las mismas redes sociales, donde él se promociona, ya se había hecho el trabajo de difundir la represión, la violación al libre tránsito y al derecho de protestar. Para el día siguiente, «La siempreviva» María Fritz Sierra, su secretaria de Gobierno, salió a dar la cara ante los medios de información, mientras que él se escudaba en un evento público.
Lo lamentable no es que el Gobernador no diera la cara, pues la prensa y la opinión pública ya está acostumbrada a ello, sino que ambos, Vila Dosal y Fritz Sierra, quizás hasta con la misma tarjetita, argumentaron que en Yucatán no se permitirá que «personas de otros lados de la República» cambien «la fórmula a la que estamos acostumbrados» en Yucatán. Y yo me cuestiono: ¿a qué fórmula se refieren?, ¿a qué personas de otros lugares se refieren?
¿Acaso se refieren a la fórmula de que los ciudadanos doblen las manos ante cualquier abuso del Gobierno?, ¿acaso se refieren a las personas que como la flamante secretaria de turismo estatal, oriunda de la capital del país, vienen con una visión de prepotencia, con una misión de saquear los recursos económicos de los yucatecos y un objetivo de vivir del erario público, producto de los elevados impuestos que pagan los nacidos y radicados en Yucatán?
La señora Fritz Sierra, sin duda, o se equivocó o en realidad no sabe nada de política nacional; la migración entre mexicanos no es de ahora.
Esa rueda de prensa desató el descontento, por supuesto, de quienes vivimos en Yucatán desde hace décadas y no somos ni conservadores ni católicos y pensamos diferente a ellos, los «elegidos» y que hoy cobran, cada quince días, del dinero del pueblo.
Segunda: ¿Es el Gobierno de Yucatán misógino?
Yo creo que sí.
Los argumentos:
Mujeres de todas las edades salieron a marchar a nivel nacional en septiembre 28 del año pasado. En Yucatán, jóvenes entusiastas, pro aborto también se organizaron. Con pañuelos verdes, consignas y una pinta en el denominado Monumento a la Madre, ubicado en el parque que lleva ese mismo nombre, se consignó el hecho. Luego luego, tanto el Gobierno municipal como el estatal salieron a la defensa del monumento ultraconservador erigido en el año 1928.
Es menester informar por qué los gobiernos panistas defienden el monumento:
«El periódico mexicano Excélsior creó el famoso Día de las Madres un 10 de mayo del año 1922; el objetivo era contrarrestar los movimientos feministas que se estaban dando en el país, especialmente en Puebla (centro) y en Yucatán (sureste). Los conservadores de esa época utilizaron esa festividad instituida al calor del dueño del periódico católico y muy a pesar del Gobierno federal de Álvaro Obregón. Mientras tanto, en Yucatán, una agrupación ultraconservadora, católica, oligárquica y conformada por grandes hacendados de la entidad, llamada Liga de Acción Social, patrocinaron, años después, una reproducción fiel de la escultura «Maternidad» del artista francés Charles Alfred Lenoir en honor al Día de la Madre; el objetivo era condenar y tratar de desaparecer el movimiento feminista que Elvia Carrillo Puerto había encabezado años atrás, mismo que pugnaba por el derecho de la mujer a decidir por su cuerpo (pro aborto), el derecho de la mujer al voto, entre muchas otras acciones liberales que contrastaban con la política de quienes estaban perdiendo el poder en el Yucatán post-revolucionario. Luego, entonces, ese monumento es un signo de represión ideológica y símbolo perverso a «favor de la vida». Cabe destacar que el nombre de esta asociación actualmente está ligada a La Casa de España ubicada en la colonia Itzimná, en la ciudad de Mérida.»
Pero retomando los argumentos, la marcha feminista del 28 de septiembre último pasado, movió los ánimos en la opinión pública. Por un lado, a los «mojigatos católicos y cristianos» y, por el otro, a los progresistas, liberales y grupos de izquierda.
La pinta de consignas en la piel blanquísima del Monumento a la Madre, sacó de sus casillas al mismísimo alcalde Renán Barrera que condenó el hecho y lo llamó vandalismo, destacando que no se opone a la libertad de expresión pero tajantemente dijo que no permitirá que existan actos vandálicos en la capital de Yucatán; asimismo, el Gobernador se manifestó en contra del supuesto daño que se le hizo a un «monumento histórico».
Las feministas tuvieron el apoyo y aliento de los usuarios de las redes sociales, de activistas, pero fueron condenadas por los medios de información, esos mismos que viven del famoso sobre amarillo y otras «ayudaditas» de los gobiernos municipales y estatales.
Pero el hecho más lamentable contra las mujeres fue el que sí trascendió a nivel nacional: la detención de seis feministas que fueron agredidas, insultadas y tomadas a la fuerza desde un establecimiento público del Centro Histórico de Mérida. El vídeo y las imágenes circularon por la televisión, el Facebook y el Twitter. Medios como La Hoguera, La Silla Rota y Milenio, manejaron suavidad en la nota; sin embargo, Aristegui Noticias sí le dio más cobertura y manejó la argumentación de Grupo Indignación quienes al día siguiente del lamentable suceso ofrecieron una rueda de prensa.
La vulgar represión se dio el 25 de noviembre, irónicamente en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. No se trataba de delincuentes ni de rijosas, sino de estudiantes de arte que en sus mochilas tenían material educativo a lo que las autoridades llamaron «armas punzocortantes y materiales para vandalismo»; tanto la policía municipal como la estatal actuaron en contra de estas féminas que fueron detenidas arbitrariamente y privadas de su libertad, al menos 12 horas; había una embarazada.
Si con lo anterior expuesto no queda clara la misoginia existente en la entidad, pues sólo hay que mirar las estadísticas de las mujeres asesinadas en el estado, de las mujeres maltratadas y un sinnúmero de jóvenes abandonadas y embarazadas.

Tercera: ¿Es el Gobierno de Yucatán homofóbico?
Yo creo que sí.
Los argumentos:
El 8 de junio del 2019 ya es historia en Yucatán. Por primera vez, luego de 16 años de irse organizando año tras año, la Marcha por la Diversidad Sexual de Yucatán aglutinó a miles de personas que salieron del parque de La Mejorada para finalizar en el Plaza Principal con discurso, concierto y toda las condenas contra el Estado que, en complicidad con la mayoría de los legisladores del ya no tan honorable Congreso del Estado de Yucatán, siguen discriminando a este sector. Y es que durante el año pasado dos fueron las veces en que se puso a discusión y votación del matrimonio igualitario, un derecho humano que no ha querido ser reconocido por el Gobierno del Estado y reprobado por retrógrados políticos yucatecos.
La primera votación se realizó antes de la Marcha del Orgullo Gay, esto es, el 10 de abril donde 15 de 25 diputados locales votaron en contra y en secreto; cobardemente no quisieron darle la cara a la ciudadanía. Hubo, en aquel día rezadoras hincadas en el recinto legislativo sin quien nadie les dijera nada, violando así el Estado laico que está consagrado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Mauricio Vila Dosal no se manifestó al respecto, dando así su aval a los irresponsables «representantes del pueblo».
Lo anterior dio pie a que el diputado Felipe Cervera dijera, ante las duras críticas recibidas por el resultado de la votación de grupos a favor del matrimonio igualitario, que sólo son cuatro quienes estaban cuestionando el actuar del Poder Legislativo estatal; en respuesta, la sociedad civil suscribió el hashtag #NoSomosCuatro.

El 8 de junio llegó y mientras los conservadores esperaban sólo la presencia de algunos centenares de asistentes a la convocatoria, en el parque de La Mejorada el entusiasmo se vivía en los cuatro puntos cardinales. Activistas, creadores de arte, periodistas independientes, transexuales, queers, empresarios, jóvenes, niños, adultos mayores y familias enteras tomaron las calles del Centro Histórico de Mérida, logrando que, por primera vez en su historia, la marcha de Mérida fuera la más importante del sureste mexicano. Sólo el alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha, se manifestó a favor de la lucha de la comunidad LGBTIQ+ dando las facilidades para que se realizara el evento.
Cabe hacer hincapié que se aprovechó para rechazar a los ultraconservadores su terquedad por violar los derechos humanos (DDHH); se dejó claro que la lucha seguirá hasta las últimas consecuencias y quedó de manifiesto que el Estado es discriminador y violador de los DDHH
Y la insistencia del partido político Movimiento Ciudadano (MC) por retomar el debate y la votación del matrimonio igualitario, permitió que de nueva cuenta se llevara al parlamento estatal la discusión en esta materia. Una nueva oportunidad se les daba a los legisladores panistas, priístas y morenistas para reflexionar su voto y la manera de hacerlo. Se pedía que fuera en lo nominal y no por cédula (en secreto). Sin embargo, esos que se denominan como «veladores de la voluntad del pueblo», «representantes del pueblo»; esos que se ufanan de su labor a favor de sus votantes y que presumen en sus informes sus intervenciones en el pleno legislativo, esos mismos, volvieron la espalda a un sector, que, es menester aclarar, forma parte importante de la economía de la entidad.
Estos diputados homofóbicos no quisieron aprobar el matrimonio igualitario dejando registro de su vergonzosa actuación en la historia política de Yucatán. Fue noticia nacional que la misma legislatura, sencillamente, está en contra de los derechos humanos. Continuó haciendo oídos sordos a la Suprema Corte de Justicia y dejó en claro que sus intereses no están con las mal llamadas minorías.
Pero la burla para con la comunidad gay del actual Gobierno encabezado por el panista Vila Dosal tuvo lugar este mes de enero cuando la secretaria de fomento turístico, Michelle Fridman Hirsch presumió una distinción que le «dieron» al Gobierno yucateco por sumarse a la iniciativa Queer Destinations y que engañosamente en un comunicado de prensa pareciera ser parte del programa piloto de estrategia «Turismo LGBT+» de la Secretaría de Turismo federal. Sin embargo, logramos investigar que este «premio» no es más que otra estrategia mercadotécnica de la señorita Fridman Hirsch dado que el galardón se entregó en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) organizada por la Institución Ferial de Madrid, España.
El engaño ha molestado a la comunidad gay que ya en las redes sociales han criticado a la flamante funcionaria y al Gobernador, recordándoles que esta administración es discriminadora y violadora de los derechos humanos. Además, es importante precisar que la secretaria tuvo la complicidad de la Internacional Gay Travel Association que es una asociación de empresas turísticas especializadas en el sector homosexual, ésta funciona desde 2016 cuando Michelle Fridman era empresaria de agencias de viajes. ¿Habrá intereses ocultos?
Si con todo lo anterior se tiene duda de que el Estado es homofóbico, cabría revisar cuántas detenciones arbitrarias existente cerca de los bares, discotecas y sitios donde suele acudir la comunidad gay de Mérida; la falta de programas de prevención contra el VIH/SIDA y el desinterés por apoyar a agrupaciones que ayudan a personas que viven con el virus e incluso que tienen la enfermedad.

Cuarta: ¿Es el Gobierno de Yucatán represor?
Yo creo que sí.
Los argumentos:
La llegada de Mauricio Vila Dosal al Palacio de Gobierno se realizó con gran boato; se prometió que las puertas de la casa del Poder Ejecutivo estarían abiertas a todos los ciudadanos; que habría un Gobierno del pueblo. Pero la realidad, conforme pasó el tiempo, fue otra: viajes al extranjero, nulas ruedas de prensa, acuerdos en los «oscurito», abandono al campo, críticas a grupos progresistas, y el aumento de impuestos; todo ello ha contribuido para que exista un gran descontento social que terminó con una agresión por parte de la SSP el pasado 19 de enero.
Pero ¿por qué consideramos que el Gobierno de Yucatán es represor?
Sólo hay que recordar el 25 de noviembre del año pasado donde se abusó de la fuerza pública para detener a seis mujeres; sólo hay que recordar que en meses pasados una muchacha, estudiante ejemplar de derecho, fue detenida arbitrariamente por la policía estatal confundida con una narcomenudista; y sólo hay que rememorar el 19 de enero cuando las autoridades repelaron la manifestación de la sociedad civil que se pronunciaba en contra de los aumentos de impuestos que pretende hacer el Gobierno encabezado por Vila Dosal.
Con relación a la prensa, el Gobierno del Estado no contempla a medios alternativos en su esquema de publicidad argumentando que no tienen alto impacto; sin embargo, apoya a ciertos «periodistas» que ni siquiera tienen un portal o redes sociales; su venganza se debe a que estos medios fueron «apoyados» en el Gobierno priísta o que son duros críticos de su proyecto gubernamental.
Así las cosas, así Yucatán.

La libertad de los pájaros | Fernando Muñoz Castillo

Erick Santoyo nos brindó nuevamente en el escenario su trabajo teatral, ahora fue una obra sobre el suicidio. Tres historias que se pueden considerar dentro de lo que se ha llamado narraturgia, con tintes poéticos muy forzados y muy cansados ya dentro del nuevo teatro regional de Yucatán, como si los mayas y mestizos habláramos en verso o con imágenes y metáforas poéticas todo el tiempo.

La idea es muy buena, pero cansada y repetitiva, además de mal actuada por la mayoría de las actrices, hasta Juan de la Rosa se ve estriado y fuera de foco. Como que este tipo de teatro muy recurrido por la dramaturga León Mora ya se gastó, como dicen los yucatecos, de tanto decir y decires y requetedecires para ocultar la verdad, que todo ha vuelto un círculo donde el reflejo es el mismo y este se propaga como la malaria en su época.

Lo que funciona en la obra de León Mora no siempre funciona en sus seguidores y detractores, que la «copian», no precisamente en Xerox, y se nota a larga distancia, e inmensamente más sobre un escenario, y nosotros como público.

La idea del actor, contenido, paralizado e inexpresivo, con los ojos desbordados y las manos crispadas o cerradas y tensas, es una buena e impactante imagen si esta se realiza desde el trabajo profundo e introspectivo del actor.

Pararse a decir un texto sin ningún sentimiento, como si estuvieran leyendo la tarea en la clase de biología, no impresiona a nadie, impresionarían más si escupieran pepitas de la china que chupan, ya que harían caras, moverían de diferentes maneras la boca y hasta cerrarían los ojos si les picara demasiado la sal con chile.

La narraturgia, tan de moda a finales del siglo pasado y tan enaltecida por la novísima dramaturgia, en estos momentos ha sido superada en el gusto y práctica de los jóvenes y no tan jóvenes dramaturgos por otras formas de construir y abordar el texto. En este momento es más una feria de vanidades en lo que se revuelca promiscuamente la dramaturgia de nuestro país. Pero es válido dado los caminos que siguen o en los que se estanca el arte del siglo XXI.

En una presentación de un libro de literatura «indígena», en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el maestro Montemayor hizo hincapié en el peligro de regodearse en la literatura indígena sin el rigor de la autocrítica y de la crítica de los especialistas en literatura, ya que esta literatura si quiere ser considerada como la otra y no como una hermanita muy menor, tiene que revisarse a sí misma cada determinado tiempo para evitar el estancamiento y la manida repetición de temas y formas.

En realidad ese mediodía de domingo, poco caso le hicieron los presentes en la mesa, pues estaban entusiasmados como niños ante el trabajo de Frishman, como judíos ante la llegada del verdadero Mesías.

Montemayor guardó silencio sin ocultar su molestia y su furia.

Tiempo después, en una reunión en su casa, se expresó acremente de esta realidad catastrófica y su inminente «debacle». De los presentes, ninguno era escritor bilingüe de alguna etnia del país.

El relato anterior nos muestra y alerta de algo muy peligroso y escabroso, un camino muy angosto rodeado de abismos por el que transitan desde hace un tiempo los autores indígenas, quienes ya deberían manifestarse como mayores de edad y declararse simplemente como escritores mexicanos. Así de sencillo, porque si no es así, la exclusión del resto de la república de las letras la están haciendo ellos y no el resto de la sociedad.

Por supuesto que esto significaría que tendrían que bajarse del pedestal en que se les ha colocado para expurgar culpas históricas.

El teatro de la palabra es maravilloso, pero para ello el actor o la actriz deben de tener un entrenamiento muy intenso y profesional, porque pararse como «estatua» y decir textos como decir cualquier cosa sin sentimiento ni emoción, no es lo mismo que hacer lo mismo con conciencia y compromiso con el riesgo que se corre ante un público que no oye, ni escucha, sino que apenas ve, observa menos y distingue nada.

Este tipo de teatro testimonio, que pretende no ser teatro, pero que lo es, simplemente se deja para los entes escénicos con una preparación súper profesional. Es, tal vez, lo más difícil a lo que se pueden enfrentar directores(as) y actores/actrices de teatro contemporáneo.

Para experimentar con este tipo de teatro narratúrgico testimonial, se necesita un entrenamiento exhaustivo y profundo manejado por maestros que conocen estos campos de la actuación y sus lenguajes, físicos, intelectuales y orales.

Bien, por el experimento, que aunque fallido es un intento por buscar nuevos caminos para nuestro Teatro Regional, ya que son pocos(as) quienes se atreven a transitar estos caminos.

No hay más que decir que la madurez profesional de Bertha Merodio se muestra en todo su esplendor, aunque en momentos se vuelva un poco acartonada en su anciana temblorosa que tanto conmueve al público.

Creo, al igual que los que se durmieron en la función, que habría que meter tijera al texto o bien, presentar sólo dos historias, las más fuerte, la primera y la segunda. Ya que la tercera parece un apéndice de la primera.

Vale la pena que Santoyo, quien se ha caracterizado por montajes sencillos y limpios, nítidos, siga trabajando con esta trilogía, hasta lograr lo que pretende, eso que vislumbramos muy a la distancia, casi imperceptiblemente.

La india maya sin corazón de león | Vícto Salas

Después de saberla, durante algún tiempo, fuera de Mérida y después de mucho de no verla, al fin pude ver nuevamente a Conchi León en un nuevo trabajo suyo: La india maya, unión de palabras que parecen un calificativo y un sustantivo, pero que en la realidad teatral, se corresponden a un país, India, y una región maya yucateca. Es decir, la obra se parte en dos sucesos, uno en Mérida, durante el huracán Isidoro y la otra en la India, donde el meteoro se convierte en metáfora.

La obra transcurre en una penumbra adormecedora y con una colgadera de trapos y ropas, que desarmonizan con los textos iniciales que son muy poéticos y enaltecedores.

Es una familia que vive las consecuencias del paso del huracán Isidoro por la ciudad de Mérida. Es la de la misma autora, que está a la espera de ayuda alimentaria que cuando llega, el marido no quiere irla a buscar porque no tiene la costumbre de recibir algo de nadie extraño. Tienen una bebita. Aparece un gringo que les construyen una casa y el marido, necio, cerrado y dominante, decide regalarle a su hija como forma de pago. El gringo se la lleva y deja abandonada a la niña en un lugar de la policía. La mujer no logra llegar a ningún grado de oposición, ante tal realidad que miramos de sumisión absoluta. Es como mostrarnos un machismo desmesurado ante una sumisión femenina plena.

Toda esa escena está como en el marasmo, y no sé si era ésa la intención de la escritora, actriz y directora teatral. Pero contribuye a ello, me parece, la irreal penumbra que en Yucatán nunca se da, aunque tranquemos la puerta a la luz. ¿Por qué ropa tendida, en un momento de lluvia? Cualquier mamá, con sólo sentir el hatsa há, va al patio a descolgar el lavado y guardarlo.

La obra me pareció, actoralmente, llana. Y es probable que se deba a los cambios que comienza a sufrir el trabajo actoral de la propia Conchi, quien ingeniosamente estuvo dando clases para enseñar a hablar yucateco, clases que, ahora, deberá aplicarse a sí misma. De no hacerlo, perderá su corazón de león.

Esa circunstancia real se va convirtiendo en una metáfora, en la de los huracanes que también los hay en el interior humano. Y ahí surge la India como país y, la leyenda del amor entre un príncipe y una princesa que muere y a la que le construyen el Taj Mahal, ocasión que sirve para pedir una veladora y depositarla en una mándala pintada en el escenario.

Cuando nadie creía en Conchi León y su Mestiza power, fui quien señalé, en nuestro POR ESTO!, que la León abría una puerta que conducía a un nuevo camino del teatro yucateco, camino que ella ha andado exitosamente. En este punto de su carrera, en el que se puede sentir la permisibilidad, la creación que sólo va en búsqueda del éxito, la admirada Conchi León debe detenerse a pensar sobre los cuidados que debe brindar a su carrera, con el fin de mantenerla sólida y limpia. Debe cuidar aspectos fundamentales de las puestas en escena, como la iluminación y los trastos escénicos. No hay que olvidar que el teatro, igual que la creación literaria, tiene rigores, leyes y secretos que nunca se deben pasar por alto, por muy famosa que se sea.

Teatro de Momias | Fernando Muñoz Castillo

I

De la tumba de Tutankamon
Una momia se escapó
Y decía ya me repudrió
Tanto tiempo sin amor.
Se metió en un sanatorio privado
Y no quedó censura
Cuando a un cura todo vendado
Le dijo PAPITO, mira lo qui ti hago.
Chocolate

Por fin, después de tanto, llegó a Mérida Luis Alcocer Guerrero con su troupe de momias cachondas, casquivanas, vanidosas y filósofas, para presentarse en el Festival de Teatro de la Rendija 2019.

Momias coquetas, momias enternecedoras, momias parlanchinas cual eruditas, momias necesitadas de amor y de afecto, que se cuestionan por la inhumanidad y el desamor.

¿Es que antes de ser momias, tuvieron todo eso? Sí, humanidad bondadosa y amor, mucho amor.

¿O sólo es un reflejo cual espejismo que se refleja en el tiempo y en el espacio de la memoria del tiempo?

¿Estrella muerta y yerta hace millones de años?

¿Por qué todas hablan y mueven las manos como el dramaturgo (¿taumaturgo?) y director de escena que juega con aparatitos como cuando éramos niños y armábamos juguetes para proyectar cinito que nosotros dibujábamos en tiras de papel celofán con lápiz tinta?

¿Es que la única momia clonada que vendrá del futuro a este presente incierto y lleno de Angelinas Lésperes y léperas, así como otros bichos que creen saberlo todo y se pelean entre sí por un cacho de parcela para su protagonismo histórico?

Alcocer nos dejó con muchas preguntas como espectadores.

Lo que es indudable es la calidad corporal de sus actores y de que él, se parece a un Lex Luthor, prófugo de Arkham, que manipula diabólicamente con cara de Bart Simpson a un grupo de momias y a un público atónito, utilizando palabras arcaicas, «kultas», disfrazadas de sesudas fórmulas hipotéticas de hongos y mohos que destruyen a los vivos que viajamos en este barco que desaparecerá irremediablemente como el Titanic.

Aunque algunos sobrevivirán al naufragio. ¿O sólo serán las momias?

Lo que nos deja claro es que es descendiente de Mary Shelley y anda creando momias prometeas; que le gusta leer viejos tratados como los que leyó por primera vez en su adolescencia, libros de física, química, matemáticas y fisiología. Historietas y fanzines, comix y películas de terror de la RKO, la antigua cinta Show de Terror de Rocky

¿Es él el Dr. Frankiforte? ¿Regresaron los travestidos de Transilvania o ahora vinieron de Egipto escapados de las ruinas de la gran necrópolis de Gizá? Habitada por momias cultas a las que por la nariz les sacaron el cerebro, pero que les dejaron su corazoncito relleno de cerezas?

II

Y esa noche en la televisión
Salió el aviso de una momia peligrosa
Que en un hospital apareció
Y a un señor le hizo cosas espantosas.
Chocolate.

Todo es posible con la momia del Dr. Frankalcorstein.

Las momias hacen cine mudo, se retuercen como si bailaran a go-gó, hacen danza contemporánea y se despellejan como si fueran víctimas aztecas, para unirse amorosa y eróticamente con momias revestidas de papel, que se deshacen como los sueños, como la vida, como el tiempo humano…

Polvo eres y en polvo te convertirás, a pesar de lo que digan Arquímedes, Voltaire, Kant, Kardec, Gurdjieff y Lonsag Rampa.

Sin embargo, nos dejó esperando que nos diera una fórmula sacada de El Capital de Carlos Marx. O al menos un fragmento cinematográfico de los Hermanos Marx.

Duda, la Revista de lo Insólito, presenta en un número especial: La verdadera sabiduría de las momias. Lectura alterna de Salida del alma a la luz del día y el Libro de los Muertos Tibetanos/Bardo Thodol.

¿Será o es sólo una ilusión vana como las pompas ricas de colores del postporfiriato en la voz de María Conesa o Celia Montalván?

Luis Alcocer Guerrero, en un acto melómano, juega a reflejarse como Orson y Rita en La Dama de Shangai, en tantos espejos de feria, que…o ¿somos nosotros los que nos vemos reflejados, así, envueltos en vendas por nuestros prejuicios y….?

Las momias se han escapado y quieren sentir amor, pecar y aunque están arrugaditas no perdieron la colita y la quieren mover como dice aquella cumbia de hace casi dos décadas: Baila la Momia interpretada por Chocolate.

No lo sé, pero allí están dejando a su paso por los escenarios, vendas podridas por la humedad…sigue su rastro y tal vez tu humanidad y el amor regresen a tu vida.

Esta es la tercera o cuarta versión de Teatro de Momias, en la cual, su autor y constructor, pega, destaza, deshecha, agrega, quita, cose, zurce, como si fueran nuevas versiones de muñecas apocalípticas de trapo.

Excelente lección, para quienes escriben y dirigen teatro, demostrándonos que todo puede tener otro acomodo, como en un caleidoscopio, los componentes son los mismos, sólo crean otras figuras al moverse, y el teatro es eso: movimiento perpetuo.

Una exquisita obra escrita con inteligencia y sentido del humor, dirigida con conocimiento de lo qué se quiere y donde el amor al cine y a la literatura fantásticas, se hace patente. Muestra clara de una nueva dramaturgia personal y sin corsés de ninguna especie, aunque se trate de momias.



FOTOS: ARMANDO PACHECO



 

Escandaloso plagio de obra de ‘Guerra de castas’ en Valladolid | Gilberto Avilez Tax

 

Fue un día cualquiera en la Universidad de Oriente (UNO) de Valladolid, en ese verano de hace dos años estaba en puerta el evento del FIC Maya, el festival estrella de los priístas yucatecos con ínfulas de intelectualidad y dados a la cultura de barniz; era el año 2017, y los hombres y mujeres en el poder se sentían dispuestos a mendrugar otro sexenio, el Yucatán de Rolo y sus amigos no se diferenciaba mucho a una especie de dictablanda tropical: entre sus corifeos, plumas mercenarias y catecúmenos de la matraca, se ensalzaban, se daban premios y se reconocían su cultura simulada, la cultura de su partido: hoy te premio a tí con esta medallita de hojalata, y mañana me designas maestro del año en Valladolid, o me das la medalla Pánfilo Novelo, o hacemos algo para que me otorguen el premio a los derechos humanos.

El rector de la UNO, Gonzalo Escalante Alcocer, un político vallisoletano que toda su vida militó en el priísmo y que nunca había tenido experiencia al frente de una universidad, se mostraba efusivo, tenía la idea de demostrarles a los meridanos, que la remoción de un execrable cubano hace un año al frente de la UNO, era sin duda lo correcto: la UNO para los vallisoletanos, y que arda Mérida, pero lo que está en nuestros feudos es nuestro, de nuestra casta que nunca se bajó del caballo. Sin conocimiento del mundo académico de la Universidad de Oriente -o del ínfimo mundo académico que existe en la Universidad de Oriente, toda vez que sus “investigadores”, salvo dos que tres académicos realmente dignos de nombrarse investigadores-, el rector, con profesión ingeniero y más dado a las veleidades políticas, a los flashes que a las ponderaciones intelectuales, “señaló que había una propuesta de publicación de un libro por lo del FIC Maya, que quienes quisieran proponer presentaran sus libros”.

En aquel momento, ninguno de los “académicos” de la Universidad de Oriente presentó trabajo alguno: ni los que sí investigan, ni menos los que están ahí como rellenos (químicos sosos, tecnólogas sin imaginación, abogadillas ignaras, chefs insípidos, administradoras del carajo, “doctores” de probeta y pipeta), presentó una propuesta en forma de trabajo. El único que sí propuso para editar y publicar, no uno sino ¡5 libros!, fue un tal Rubén Ariel García Pacheco, un antropólogo sin grandes méritos intelectuales, profesor de asignatura de la Universidad de Oriente y adscrito a la Normal de Valladolid. Así, sin consejo editorial de por medio, sin trabajo previo de pares, por medio de un simple “quién quiere”, los recursos públicos de Yucatán en tiempos de los priístas se canalizaban sin más trámite alguno, el tramite único era tener un cuate bien pegado con los mandones. ¿Quién quiere?

Al final, quedó solo uno de los cinco manuscritos que puso en la mesa este personaje pintorezco, y que versaba sobre la historia de los mayas del centro de Quintana Roo, y que cuando fue dado a la estampa ese mismo 2017, se nombró como “Los Mayas Cruzoob”. Tenía el sello del desaparecido Instituto de Historia y Museos de Yucatán, un monumento a la lepra de la corrupción que presidió el pantagruélico despilfarrador Jorge Esma Bazán. También llevaba el sello del gobierno de Yucatán, de Secretaría de Cultura de Yucatán (Sedeculta) y de la Secretaría de Educación de Yucatán (SEGEY), así como el del VI Fic Maya.

Hace unos meses, para mayo de este año, platicando con el Dr. Jesús Lizama Quijano, reconocido antropólogo yucateco, de sólida carrera investigativa, formador de científicos sociales en Yucatán, Quintana Roo y a nivel nacional e internacional, y actual Director Regional del CIESAS Peninsular, me comentó de un caso de plagio que fue víctima. Resulta que en la charla, le dije que habría que publicar su tesis de licenciatura sobre el pueblo de Tusik, o hacer una visita 25 años después de su trabajo etnográfico a la comunidad y observar los cambios que de forma acelerada ha producido el turismo entre los pueblos del antiguo cacicazgo de Xcacal-Guardia. Fue cuando supe que esa tesis había sido plagiada de forma indignante, páginas sobre páginas, por un profesor mendaz y deshonesto intelectualmente, Rubén Ariel García Pacheco, con el libro Los Mayas Cruzoob.

El Dr. Lizama me facilitó tanto el libro falaz y su tesis para que yo compulse: efectivamente, el libro utiliza párrafos de la tesis del Dr. Lizama, y cambia algunas palabras, modifica la sintaxis, suprime algún vocablo, pero eso no llega ni a una paráfrasis, y en el entendido de que al parafrasear, el investigador tiene y está obligado a citar la fuente de la paráfrasis. Aquí no hubo eso, el autor simplemente engulló, regurgitó y no dio las gracias al cheff originario. Es plagio, y como tal, así se debe ver, como un acto condenable, deleznable intento de embauque, como un delito intelectual hecho por un estéril del pensamiento y de la escritura.  Ayer, el Dr. Lizama subió a su cuenta de Facebook personal unos Apuntes sobre el plagio, donde con fotografías del libro y la tesis, evidencia y nos da “unos ejemplos de todo lo expoliado”. Todavía está por ver qué otros libros plagió ese profesor para armar su Frankenstein, qué otros textos no aparecen plenamente citados en el cuerpo del libro ni en la bibliografía.

Las preguntas que me hago, a todo esto, son las siguientes: ¿qué postura tomarán los académicos de la Universidad de Oriente y las autoridades actuales de esa universidad ante este ejemplo diáfano de podredumbre intelectual?, ¿acaso no había en Sedeculta, en esos años del priísmo, un consejo editorial de peso que diera plena certeza de que todo lo que salía de sus prensas tenía un sello de responsabilidad investigativa y académica?, ¿qué harán con el libro del plagiador Rubén Ariel García Pacheco, que cuando fue dado a la estampa fue presentado con bombo y platillo en el FIC Maya 2017, en la FILEY de 2018; y en la Universidad de Oriente fue prodigada su erudición hasta por colmecas de la UADY?, ¿qué postura tomarán los que sí investigan en la Universidad de Oriente ante esta muestra palpable de idiotismo administrativo y ramplonería académica en tiempos de Gonzalo Escalante Alcocer?

Por lógica simple, la Universidad de Oriente y la Normal de Valladolid deben pedir unas disculpas públicas por el proceder cuasi-delictuoso de uno de sus profesores. Y las editoriales que fraguaron ese esperpento están obligadas, como mínimo, a quemar todos los libros que tengan en bodegas o en vitrinas y a borrar todo registro del plagio. Las universidades públicas del estado de Yucatán (de todas las universidades y de las Red Nacional de Bibliotecas Públicas), deben remover y sacar de su catálogo el título de ese libro. Pero el baldón y la ignominia quedará como lepra en todo lo que firme a posteriori el plagiador de la UNO.



Texto publicado con autorización de su autor y editado originalmente en el periódico digital NOTICARIBE.COM.MX