Chile y la esperanza renovada | Cristóbal León Campos

La voluntad del pueblo chileno se ha expresado en las calles cubiertas de dignidad y conciencia arrebatando a la historia su lugar usurpado, el voto por una nueva Constitución es apenas el inicio de un camino largo que corona y significa en cierta forma el fin de otro oscuro sendero atravesado, Chile ha dado el gran paso para finalizar con los resabios legales de la dictadura de Augusto Pinochet sustentados en la vigente Constitución de 1980, y que sin importar cuantas reformas haya tenido, sigue representando a la estructura económica-social del capitalismo neoliberal. La demostración del poder popular que hemos presenciado con la Rebelión de Octubre iniciada en 2019 es en realidad continuación de la resistencia a la opresión cuyo saldo registra miles de vidas arrancadas por la represión, la pobreza y la desaparición forzada, el voto emitido significa cuestiones profundas que no se resumen con simplicidad pero que explican el anhelo y la esperanza renovada de una mejor sociedad.

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Chile rumbo a la constituyente | Cristóbal León Campos

El próximo 25 de octubre se realizará en Chile un referéndum con la intensión de determinar si la voluntad popular se inclina hacia el inicio de un proceso constituyente que desembocaría en la elaboración de una nueva Constitución, además de elegir cuáles se consideran los mecanismos adecuados para efectuar dicho proceso. Algo que no se habría alcanzado si no fuera por la fuerza del pueblo manifiesta desde hace un año cuando inició la Rebelión de Octubre en 2019.

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Al chilazo o La verdad como va | Jorge Lara Rivera

Latinoamérica está en alerta. Y no le falta motivo por estos agitados días del mundo, en que las calles de ciudades de países diversos por causas disímbolas y grados de ira variantes han sido tomadas para que multitudes expresen con mayor o menor vehemencia su descontento con el injusto orden de las cosas impuesto.

Las muestras del malestar ciudadano, en Chile, por ejemplo, han confirmado lo que se sabía pero los ‘mass media’ callaban malintencionadamente en torno al ensanchamiento escandaloso de la brecha de desigualdad social imperante para favorecer a la burguesía y al gran capital, poniendo de una vez por todas en claro que las cifras macroeconómicas son perversamente engañosas y dejando en cueros la imagen cosmética de prosperidad y eficiencia administrativa, mediáticamente construida, con que la propaganda neoliberal encubre la exacción a esa nación suramericana, dando al traste con la mentira de su supuesto desarrollo y progreso; al tiempo que evidencia los usos fascistas de su régimen en el trato a la disidencia. A causa de aquéllas una vergonzante “epidemia” (a decir de médicos especialistas y observadores de derechos humanos) oftalmológica en Chile ha baldado a cientos de jóvenes en la flor de la edad (alrededor de 300), dejándolos tuertos o ciegos irreversiblemente por culpa de la propensión de los carabineros al uso fácil, prolijo y malintencionado de las llamadas balas de goma que les han estallado el glóbulo ocular, con pretexto de “contener” la resistencia de los muchachos a resignarse con la injusticia y los abusos del neoliberalismo –institucionalizados desde el golpe de Estado (1973) que Washington orquestó y el vendepatrias Augusto Pinochet Ugarte encabezó– patentizada en marchas de protesta, cuya intensidad ha aumentado como respuesta ante la feroz agresividad del régimen autoritario que preside el conservador Sebastián Piñera, cuyo errático manejo de la crisis ha dado bandazos con tal de no ceder el poder. Quien ha pasado de agitar el espantajo del radicalismo socialista ante un público desencantado al decir que el país se encontraba “en guerra con un enemigo poderoso” para intentar justificar la represión a, fingidamente, pedir “disculpas por su insensibilidad” inicial ante las “preocupaciones del pueblo”, pero eludiendo reconocer la brutalidad de sus agentes propinada a éste y “llamar al diálogo” a los opositores, mientras adoptaba medidas para endurecer la represión policiaca contra los participantes en las manifestaciones, y últimamente a negociar el cambio de la Constitución fascista (1980) heredada de la dictadura militar que se exigió desde calles y plazas, aunque regateando la participación de la disidencia para, finalmente, aceptarla bajo condicionamientos que distan de la paridad en un poco confiable documento firmado de madrugada.

Aun si en el frío cálculo de las estadísticas sangrientas el número de muertos generados tras los enfrentamientos no llega a las alarmantes cifras que las protestas de Irak y Líbano han alcanzado, la infame “emergencia oftalmológica” que rebasa la capacidad de atención de los hospitales por su magnitud es, sin embargo, un baldón para el gobierno retardatario que sustituyó a la domesticada por la derecha Michelle Bachelet, pues supera en cuantía y gravedad de casos a las víctimas de la represión en la historia reciente registrada, así como en el maltrato policial contra los civiles en Hong Kong y Beirut, y da a la ¿democracia? burguesa de Chile el poco honroso ‘primer lugar’ mundial en abuso de la autoridad contra el derecho humano básico a la libre expresión. Tal, el precio para agrietar la oscuridad del horror enfrentado por años por muchachos de secundaria (los pingüinos), a quienes se unieron los preu, luego los universitarios, después sus padres y madres: obreros, campesinos y amas de casa, profesionistas y gente de todo el conjunto social.



Texto publicado originalmente en el periódico Por Esto y reproducido en Arte y Cultura en Rebeldía con autorización de su autor



 

Chile: El problema de fondo | Eduardo Contrera

Por estos días observamos la manipulación de la opinión pública desde importantes medios de comunicación en relación a los sucesos actuales y cuando el pueblo ha dicho basta y echado a andar exigiendo cambiar el modelo de sociedad en Chile.

Son los propios periodistas, es decir trabajadores de los mismos medios, los que formulan dichas denuncias, demostrando así cómo los canales de televisión y los clásicos de la prensa escrita deforman la realidad y mienten.

Hemos conocido, por ejemplo, las revelaciones del periodista Juan Wilfredo González Mardones del Canal 13 de TV, así como las denuncias de periodistas del diario La Tercera. Todos han tenido la valentía de hacer públicas las deformaciones y adulteraciones de la realidad perpetradas por esos medios, aun a riesgo de sus empleos.

Lo que trae al recuerdo que los golpistas del 73, manejados y financiados desde Washington, no fueron sólo las Fuerzas Armadas y el gran empresariado, nacional y extranjero, sino además los principales medios de comunicación privados.

Es preciso seguir las notas de El Mercurio y La Tercera por estos días y su intento por acomodar la realidad a los intereses de los grupos que representan.

Con razón la académica de la Universidad de Chile Faride Zerán, en una interesante nota escrita para la Agenda Popular 2019 titulaba que el Pluralismo y la Libertad de Expresión son una deuda pendiente para la democracia y no sólo ‘por la alarmante concentración mediática’, sino además por la existencia de normas legales obstructoras de la libre expresión.

Llega pues el momento de analizar el comportamiento actual del conjunto de los factores desestabilizadores, lo que ayuda a entender mejor cuanto ocurre y los riesgos que la situación encierra cuando se manipula la conciencia colectiva.

La conducta de las FFAA y de Carabineros no constituye sorpresa alguna. Acorde a su formación prusiana y su impronta clasista, los uniformados de todas las ramas de las FFAA no han cambiado su orientación fundamental. Su enemigo principal es el pueblo y parecen creer que la democracia consiste en un gobierno manejado por los poderosos y vaya que han hecho esfuerzos por serlo también ellos personalmente.

No nos referimos sólo a sus muy exagerados privilegios legales, sino además a los ilícitos perpetrados por varios de sus altos mandos, algunos de ellos hoy sometidos a procesos judiciales por diversos delitos.

Que nadie se sorprenda entonces por la represión desatada en estos días. No respetan a los trabajadores ni a los estudiantes, ni a los profesionales, ni a las dueñas de casa, ni a los sindicatos y demás organizaciones sociales que protestan por los bajísimos salarios, pensiones de hambre, altos precios, especulaciones y negociados.

Algo positivo ha sido la actitud del Poder Judicial chileno que, golpista el 73, en cambio hoy ha tenido una importante conducta en defensa de la democracia, al punto que ha hecho presente, incluso, su acuerdo como poder del Estado para llevar adelante una Asamblea Constituyente que pueda dar a Chile una Nueva Constitución.

Además, cuando fue convocado precipitadamente el Consejo de Seguridad Nacional, (Cosena), por un desorientado y torpe Piñera, el presidente de la Corte Suprema no tuvo inconveniente en hacer pública su opinión en el sentido de la improcedencia de ese paso, coincidiendo con varios de los otros convocados por el personaje de triste memoria.

A estas alturas ya nadie duda que el problema de fondo, lo que está en el centro del debate nacional es el modelo de sociedad de nuestro país que, impuesto de modo sanguinario por los golpistas del 73, ninguno de los gobiernos democráticos posteriores tuvo el valor de cambiar.

Es el modelo capitalista, el de la propiedad privada de los medios de producción, el que concibe un Estado sin recursos para atender las necesidades de la sociedad las que son atendidas por empresarios que cobran caro.

Es el Chile sin educación pública, sin salud pública, si previsión social pública. El Chile de un Estado despojado del aprovechamiento de los recursos naturales del país, cedidos al gran empresariado y a los grandes grupos económicos transnacionales. El cobre, el litio, la luz, el agua, los caminos, todo privado, todo de unos pocos.

¿Es sólo en Chile donde la población da señales potentes de la urgente necesidad de poner fin a esta infamia histórica? No. El empeño por terminar con el así llamado neoliberalismo es hoy tendencia mundial.

Sólo un ejemplo: el periódico ruso Izvestia del 6 de noviembre de este año da cuenta del estudio que la agencia Sputnik encomendó a la compañía francesa I Fop respecto de la aprobación o desaprobación del modelo económico social en que se vive.

El resultado del trabajo efectuado entre el 2 y el 15 de octubre del presente año, encuestando en cada país a mil personas de diferentes estratos sociales respecto de la crisis del modelo vigente y de su aspiración a cambiarlo pronto por otro modelo de sociedad, fue el siguiente. En Italia se pronunció así el 80 por ciento de los encuestados, en Francia el 73, en Alemania el 61 y en Inglaterra el 58.

En nuestro caso, cada día que pasa muestra la creciente maduración de chilenas y chilenos y su percepción de que el tema pasa por cambiar a fondo el actual modelo y establecer un nuevo modo de vida, una nueva sociedad, fijando sus aspectos fundamentales en la ley de leyes. Esto es en la Ley superior del Estado, es decir en una Nueva Constitución Política.

Una normativa radicalmente diferente a la actual y que reemplace a la que nos fuera impuesta por la violencia de las armas y mantenida con la complacencia de políticos más leales al gran empresariado que a su pueblo.

¿Lograrlo es esta una tarea sencilla, exenta de riesgos? En lo absoluto. Nuestro continente abunda en ejemplos de avances, pero también de retrocesos, en fin de la pugna histórica entre las clases trabajadoras, explotadas y las clases dominantes de cada país.

La gran noticia de la libertad de Lula en Brasil contrasta con el golpe contra Evo en Bolivia.

En efecto, el derrocamiento del presidente Evo Morales -que cambió para mejor la vida de su pueblo alcanzando logros históricos de desarrollo y bienestar- ha sido impuesto por la burguesía de su país ante el silencio cómplice de los institutos armados.

Ello da cuenta de lo que sostenemos. Porque, dicho de modo general, los institutos armados del continente salvo escasas honrosas excepciones, han sido modelados para sostener el injusto modelo bajo la atenta mirada de los gobiernos de Estados Unidos.

Todo puede suceder, pero el pueblo chileno ha dado muestra cabal, firme, reiterada, de asumir la tarea. Y sus demandas de Nueva Constitución, de Asamblea Constituyente, de Plebiscito Ahora, así lo muestran.

Es además una cuestión de dignidad y de patriotismo. Es que urge terminar con la desigualdad y éste es un momento histórico apropiado que no debe desperdiciarse. Chile despertó, se puso de pié, está caminando y de algún modo, tal como advertía Neruda en su hermoso poema ‘El Barco’, está conminando a los explotadores de siempre a terminar con las enormes desigualdades, pero además a hacerlo ahora.

Mañana puede ser tarde y podemos lamentarlo mucho.



FUENTE: PRENSA LATINA



 

No sólo es en Chile, es la lucha contra el neoliberalismo en América Latina | Edgar Rodríguez Cimé

Los continuos enfrentamientos en Brasil, Argentina, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y ahora Chile contra las órdenes de los bancos mundiales a los gobiernos pro empresariales de “derecha”, demuestran que no se trata de hechos aislados sino de la lucha contra el Monstruo Neoliberal que desecha a los pobres -las mayorías de las naciones- y nos tratan como “personas que sobramos” en un modelo económico deshumanizado.

                Pero, si los políticos de la “derecha empresarial” nos han dejado mal a los humildes haciéndonos a un lado como “personas desechables” por anteponer las ganancias de los poderosos a las necesidades básicas de las mayorías, sirviendo a los intereses de las grandes empresas multinacionales, hoy los defensores de los pobres resultan ser los creadores culturales, genuinos “guerreros de la cultura”, quienes levantan la voz para decir “Ya Basta”.

                Si ayer solamente eran considerados como “creadores de cultura”, hoy los artistas del mundo, en países de Oriente u Occidente, son voceros de las mayorías que no la poseen en naciones donde gobiernos de “izquierda” se “torcieron” en aras de conservar el poder político (U.R.S.S.), o donde las ganancias de las grandes empresas del mundo (Estados Unidos, Europa) se imponen a las necesidades de comer, curarse, vestir o de vivienda de los pobres.

                Del “canto de protesta” al “punk rock”, de la “balada” al “rap metal”, del “reggaetón” al “rock ruso”, los músicos de tutti frutti tomaron el micrófono ya no para alegrarnos con sus acordes, sino para solidarizarse con los pueblos reprimidos por gobiernos autoritarios que asesinan a su propio pueblo con tal de seguir manteniendo las ganancias de las multinacionales que mandan en el mundo.

                Lidera los gritos de protesta contra el Gran Capital, la inefable cantante punk y poeta beat de la era sicodélica del siglo Veinte, Patty Smith, ícono de la cultura contemporánea: Este es el reino del coraje, de la convicción, de la unidad, exigiendo igualdad y responsabilidad al gobierno; exigiendo un Chile tan unido como ellos, tomando las calles. Este es el reino de los ciudadanos activistas, que son vistos y oídos por el mundo, mostrándonos cómo el pueblo tiene el poder.

            Por su parte, el polémico gritante René Pérez, antes Calle 13, y hoy Residente, siempre del lado de los pobres del mundo, le cantó sus verdades al presidente Sebastián Piñera: “Me siento tan desesperado porque no creo que haya alguien tan egoísta, tan bruto y tan salvaje que mande a la policía a golpear y matar a su pueblo. Debe tener un problema sicológico, mental, para declararle la guerra al mismo pueblo, que es su sangre.

                “No eres el único presidente que la ha cagado en Latinoamérica… hay muchos que la siguen cagando y no se dan cuenta que la gente se está manifestando, que no los queremos. Hay que inventarse algo nuevo. Y siguen con la pendejada de que izquierda o derecha. Cabrones, estamos en 2019, ya inventen algo fucking nuevo que funcione porque todos son igual de pillos, hijos de la gran p… Merecen que los bajen ya.

                “Los gobiernos de Latinoamérica parece que no entienden, la gente no dejará de manifestarse. Puerto Rico, Venezuela, Nicaragua, Ecuador…, Chile estamos con ustedes (…) Estos asesinos siempre serán culpables porque la historia no perdona”.

                El conocido cantante de rock sudamericano Fito Páez, también se unió al coro de artistas: “Chile no está en guerra. Todos mis amigos me mandan videos y fotos de la terrible represión sufrida en días; se ve a un pueblo vivo, despertando, animado y exigiendo sus derechos. Un abrazo inmenso y permanente por la libertad”.

                Y si se trata de luchar por la justicia, las roqueras rusas anti sistema del colectivo Pussy Riots, quienes sufrieron encarcelamiento en su país, se solidarizaron con el pueblo chileno en Instagram: “Para los manifestantes en Chile: ustedes son una hermosa inspiración y una lección para el mundo sobre cómo actuar cuando el gobierno y/o los ricos son injustos”.

                Peter Gabriel, ex Genesis, tampoco se queda callado como ícono del rock norteamericano: “A nuestros amigos en Chile: estamos impactados por la brutalidad del tratamiento que se ha dado a quienes protestan y esperamos una solución rápida y no violenta. Tienen nuestro apoyo y están en nuestros pensamientos”.         

            Ton Morello, ex de Rage Against the Machine: La Raza contra la Máquina (Estados Unidos), batos locos del rap metal norteamericano, no se quedan atrás y dicen esta boca es mía: “Solidaridad con mi gente en Chile, luchando, peleando, cambiando su país”.

                Finalmente, hasta los sexistas reggaetoneros -sin faltar celebridades del “pop” como mi vocalista preferida la chilena Mon Lafferte- como los portorriqueños Don Omar (“Chile, yo estoy con ustedes”) o Daddy Yankee (“Tengo el corazón roto, viendo las imágenes de la fuerte prueba que atraviesa el país. Que todo sea para obtener una mejor calidad de vida”), se unieron a la causa del pueblo chileno.



edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

Colectivo cultural Felipa Poot Tzuc