Morenistas deben vigilar el poder, no vivir del poder | Armando Pacheco

La guerra al interior del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) sirvió de fetiche para que los oportunistas lanzaran invitaciones a los inconformes morenistas y para que estos se unieran a partidos impresentables, corruptos y llenos de un historial ignominioso.

Se dicen llamar morenistas de bese y tener el derecho de obtener candidaturas y ser los primeros en las listas de representación proporcional; señalan que tienen el derecho porque han estado trabajando a lo largo de los años y no se vale que desde la dirigencia nacional, les impongan candidatos provenientes del amasiato PRI-PAN.

Sin embargo, se olvidan que en 2018 se quedaron callados, bajaron los hombros y permitieron que Mario Mex Albornoz pusiera de candidato a la gubernatura a un ex priista y ex panistas y que hoy es el Coordinador de los Programas de Desarrollo del Estado de Yucatán, dependiente de la Secretaría del Bienestar federal. Por cierto, duramente cuestionado y denunciado de darle su pellizcadita a los apoyos de ciertos programas; su nombre, Joaquín Díaz Mena, mejor conocido como «Huacho».

Esos morenistas que se presumen fundadores y de base, a la primera provocación de Mario Delgado de imponer candidatos por orden de su «amigo» Ricardo Monreal, decidieron chapulinear a un recién partido formado desde la Ciudad de México; otros, los más hipócritas, se unieron a la mezcla PRI-PAN y están pidiendo «voto de castigo» contra Morena, demostrando así, que llevan en su «corazón» las antiguas prácticas partidarias del priísmo y el panismo.

La mayoría, incluyendo ex aspirantes a alguna candidatura y que no fueron palomeados por Mario Delgado, decidieron quedarse en Morena para apoyar a las candidaturas más consolidadas dentro del partido y seguir construyendo el rumbo del mismo.

Y es que no es momento de la división ni del conformismo. De ganar los candidatos impuesto, la tarea a corto plazo será vigilar su actuación, levantar la voz si es que se abusa del poder público y político. Desde Morena, exhibir las triquiñuelas que pudieran darse de esos «invitados» a formar parte de la 4T.

En conclusión, los verdaderos morenistas deben, y con gran ahínco, vigilar al poder y no estar buscando o ambicionando el mismo, pues el voto brindado a López Obrador es para mejorar las condiciones del pueblo mexicano, no para continuar con el mismo modelo.

Los morenistas, realmente de base, verán premiados sus esfuerzo, no a corto, y quizá no a mediano plazo, sino luego de consolidar al partido y limpiarlo de los sátrapas oportunistas.

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