Más que un libro, la historia de un gran ser humano | Armando Pacheco

Los maestros que tuve me enseñaron a ser soberbio pero humilde; a tener en alto mi autoestima pero reconocer a mis superiores; estos hombres —poetas, narradores y periodistas— me dijeron, alguna vez, que de nada sirve saber tanto si no se demuestra con hechos; si no se le coge la mano a quien desea ser cómplice de la HISTORIA.

Basándome en estas ideas, no dudé en ser «compinche» de esta publicación, que más que literaria, es testimonial, acaso histórica.

Don Eusebio Moo Tec narra su vida sin tapujos, o sea, sin reservas, sin disimulo. Se desnuda a través del lenguaje hablado. No le preocupa errar en cada frase; no se fija en las contradicciones ni en la inestabilidad de tiempos. Sólo nos cuenta su historia; esa vida que lo ha marcado y que lleva tatuada en cada surco de su piel, en cada línea de la su cuerpo. Es, por así decirlo, tan auténtico como el mismísimo Golfo de México.

Como periodista acepté el reto que Gabriel Pech, sin quererlo, me hizo.

Don Eusebio habló de su proyecto: se trataba de escribir un libro sobre su vida.

Pudo haber sido un libro de entrevista, con el estilo tradicional de preguntas y respuestas; sin embargo, iba a ser un libro más; como aquellos que redactan las «vacas sagradas» de la literatura yucateca que van a las hemerotecas (e incluso ni van, pues mandan a sus chalanes), citan, copian párrafos completos y luego firman libros y hasta reciben premios honoríficos con el erario público de los meridanos (yucatecos).

¡No!, había que ser diferente.

Semana tras semana, don Eusebio nos hablaba de su vida; una grabadora —¡benditas grabadoras digitales!— registraba su voz y ésta perpetuaba la historia en los megabits. ¡Claro que hubo registro de ruido y palabrería de la gente del café La Pop!, pero la historia audiográfica quedó registrada.

Luego llegó el momento de transcribir, imprimir, seleccionar, borrar, agregar; todo sin detenerse.

Era semana tras semana.

De allá, se tuvo que entrar al proceso, no de creación, sino de complicidad con los tiempos. De buscar datos biográficos, geográficos y hasta históricos que complementaran la narración de don Eusebio. ¡No fue tarea compleja pero tampoco fácil! No fue compleja porque don Eusebio fue preciso; pero no fue fácil porque al lector hay que darle más que la simple anécdota.

Para ese entonces, acababa de releer al gran Luis Spota, periodista mexicano y que en Islas Marías, una serie de crónicas vívidas, retrata la historia de aquella cárcel, hoy, gracias a la 4T, un paraje cultural «turístico».

Y es por este libro que decidí, sí, decidí, que el conjunto de entrevistas que le hice a don Eusebio tenía que ser una serie de crónicas. Y así fue.

Pido perdón por mi intromisión de escritor; pido disculpas por retratar la vida de un niño como si fuese un Tom Sawyer lanzándose contra el profesor escapando de su pueblo e irse de polizón. ¡No me arrepiento!

Del diseño, edición e impresión, no vale la pena hablar.

Acá está el trabajo. La lucha de una editorial independiente y cuya patadita es dada por un gran ser humano: don Eusebio Moo Tec.

Por último quiero compartir estos pequeños versos:

«Hemos sido tan inocentes / que el simple rostro de un idiota / nos da miedo. // Bailamos en nuestro pasado / pero le tenemos terror a los ancestros. // Seamos libres. // Labremos la historia nuestra // Y cuando el llanto de la noche se esfume, / cantemos loas a nuestros viejos. //

Texto leído por su autor en la presentación del libro Mi orgullo, ser campesino. Mi lucha, la igualdad, de Eusebio Moo Tec, realizada el sábado 13 de febrero en el Café Riqueza (60 con esquina 49)

Foto cortesía de Óscar Zárate

Armando Pacheco (Nezahualcóyotl, Edomex, 1980). Radica en Mérida desde 1985. Es escritor, periodista y músico de folclore latinoamericano. Integrante del Centro Yucateco de Escritores. Primer Lugar del Premio Regional de Poesía «Syan Ca’an Bakhalal» 2016. Tercer Lugar, en la categoría B del II Premio Nacional de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera» 2010. Primer Lugar del Premio Estatal de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera», ediciones 2003 y 2006. Mención de Honor en el Premio Regional de Poesía «José Díaz Bolio», ediciones 2005 y 2006. Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay) 2007. Coeditor, junto con el escritor Adán Echeverría, del Mapa Poético de México, edición 2008. Autor de las plaquetas: Entidad en el exilio y otros poemas de añoranza (Ediciones Zur, Catarsis El Drenaje Literario e ICY, 2007) y Memorial del poeta errante (Ediciones Letras en Rebeldía, Editorial El gato bajo la lluvia, 2015). Autor del cuentario breve El viejecillo de historias de animales mayas (El gato bajo la lluvia, 2018). Antologado en La Otredad (2006), Palabrando (2006), Nuevas voces en el laberinto (2007), Cultura de Veracruz (2008), Mapa Poético de México (2008); El canto del silencio (Ediciones Letras en Rebeldía, 2018) y Entre juegos y garabatos, antología para niños Vol. 1 (Ediciones Letras en Rebeldía, 2019). Publicado en las revistas Navegaciones Zur, Cantera Verde, Cultura de Veracruz, Letralia, entre otras. Actualmente es director general de Arte y Cultura en Rebeldía. Es fundador y editor de Ediciones Letras en Rebeldía. Está próximo a publicar Memorias de un poeta errante.

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