País del cielo [1943-1946] | Tomás Segovia

CIELO

A solas
con el cielo.

Como en dos playas
el mundo viene a morir
a los bordes de mis ojos.

Y quedo con sus tesoros,
los ojos por él regados
ya sin sed,

a solas
con el cielo.

NIÑO

Es demasiada luz.

Yo vengo de la sombra,
blanco como un niño
que duele
con tanta luz,
y traigo un llanto oscuro
que da miedo
con tanta luz.

Es demasiada.

PREGUNTA TONTA

La noche cae
sobre el cielo;
el cielo cae
sobre el suelo.

¿Por qué cuando anochece
se nos acerca el cielo
y crece?

NADA SABE

En tus ojos
bebí de un agua desnuda
que corre y que nada sabe.

El cielo
se abrió como un claro beso
y el mundo
supo volver a rodar.

Rodar como rueda el agua
que corre y que nada sabe.

ALEGRÍA

El viento lavado danza
abierto en rajas de luz.
De todas partes
nos están tirando a los ojos
puñados de llamas de agua.

TRISTEZA

No sé por qué esquinas de sombra
se me ha mojado el alma,
no sé pero se apaga todo,
mi vida no es de mi tamaño,
su camino sobre el agua
se desvanece en silencio.

Pero por qué esquinas de sombra
mi alma se habrá mojado,
no lo sé…

LOCURA

Como esta mano en tu pelo,
hundirme, hundirme…

Arrancar de mi carne el mundo,
y en el fondo de mi sueño,
dormido lúcido,
quedar irreal, único, absoluto.

Como esta mano en tu pelo,
hundirme, hundirme…

FILOSOFÍA

Todo está unido a mis ojos
por un agua que lo une todo.

La flor y la luna,
el viento y la estrella,
el cielo y la tierra,
el mundo y mis ojos:
todo está dentro
de una misma agua
que lo sujeta todo.

CAMPANAS

Altas campanas.

Abajo,
agua de luna;
arriba,
altas campanas.

(Esta pena
quisiera dejármela
en el aire.)

Altas campanas,
tan altas,
tan lejanas.

(Abajo,
la luna muerta.)

AMOR DE LA SOMBRA

Qué vacío tan grande.
Todo se me escapa
por el aire.
(Queda la sombra del aire,
para que el ojo la beba
y la ame.)

MEDIA LUNA

Como yo, va buscando
su otra mitad desconocida
la media luna
por su medio cielo.

CON ELLOS

Muere sollozando el día
con un grito de su sol.
(Con el día,
muero yo.)

Y llega la luna y sueña
con una imposible flor.
(Con la luna,
sueño yo.)

IGNORANCIA

Cómo llora este viento en las ramas,
aun sin saberlo.
¿Cómo puede llorar este viento,
aun sin saberlo?

Y el lucero que tiembla en la noche,
cómo alumbra en su tierra a los vivos,
aun sin saberlo.
¿Cómo puede alumbrar a los vivos,
aun sin saberlo?

(Seca el viento en mis ojos mi lágrima,
y el lucero ilumina mi frente,
aun sin saberlo.)

SORPRENDENTE

Laboriosamente,
¡con cuánto trabajo!, marcho.
Con cuánta angustia,
un paso, y otro paso.

Y al ir a poner el pie,
oh sorprendente don:

¡el suelo,
otra vez!

ES SUEÑO

En el aire va flotando
un despertar inconcreto
que nunca despierta nada.

El viento duerme en el árbol,
y el árbol está dormido,
y el árbol reposa en tierra,
y está dormida la tierra,
y dormida se cobija
en mi mirada dormida.

En el aire va flotando
un despertar inconcreto.
Y nunca nada despierta.

ENCENDIDO

Encendido de mis heridas,
¿qué sombra soñaré yo
que bebiera todo este fuego?

HUBO UNA VEZ

Aquella estrella perdida,
mira.
—Y respondía:
«Ay, mi corazón suspira».

Aquella estrella perdida,
no se te vaya.
       —Y suspiraba:
«Ay, mi corazón desmaya».

Aquella estrella perdida,
ve por ella.
                —Y murmuraba apenas:
«Ay, mi corazón se cansa
de andar de estrella en estrella».

Aquella estrella se va, se va,
te escapa sin remedio.
                                  —Y ella, con sueño:
«¿Aquella estrella?
Sí, recuerdo…»

ASENCIÓN

¿Tan alto me quieres, noche?
¿Porque tan alto me quieres,
noche, me buscas tan alto?
¿Tan solo me quieres, noche,
que en tal soledad me buscas?
Tanto me buscas tan alto,
que tan alto me hallarás
como me buscas; tan solo como
tú sola me esperas.

(Cumplamos esta ascensión.)

NAVEGANTE
Yo soy mar y navegante
al mismo tiempo
y no puedo conocer
todas mis aguas.

Por más que busco el rompiente
de mis olas, estoy siempre
más allá de mi horizonte;
mi espuma siempre alcanzando
más allá de lo que alcanza.

Más vale que lo sepáis:
nunca conoceré
todas mis aguas.

UN NARCISO

Todo mi cuerpo está latiendo
como un solo corazón;
latiendo a golpes oscuros.
Masco en mi boca mi aliento
como una espuma sabor de angustia.
Estoy loco de deseo por el viento,
estoy loco de deseo por el agua,
estoy loco de deseo
por la tierra y por la flor.
Siento esta locura que me sube
del vientre como un calor,
me enciende todo el pecho
como una sola herida,
me endurece después
las venas de la garganta,
alcanza luego mis ojos
y los abrasa por dentro.
Todo mi cuerpo está latiendo
como un solo corazón.
Mis muslos presienten ya
la dura curva de su brinco.
Ya rompe mi locura
entreabriéndome los labios.
Ya me lanzo, me abalanzo
sobre el viento y el agua
y la tierra y la flor.
Sobre el viento
que huele a mi claro sueño,
sobre el agua
que sabe a mi pensamiento,
sobre la flor
que tiene forma de mis gestos,
sobre la tierra
hermosa y fecunda
como mi propio cuerpo.
Y enciendo y piso y desgarro
y muerdo y rompo y me aferró
y voy ahuyentándolo todo
con el trémulo espanto de mi locura.
Estoy loco de deseo
por todo lo que es bello como mi cuerpo,
o triste como mi pensamiento,
o fecundo como mi sangre,
o puro como mi frente.
Y es la posesión feroz
del viento detrás de un muro,
del agua entre aquellas piedras,
de la tierra donde haga oscuro,
de la flor en cualquier parte.
Estoy loco de deseo,
latiendo a golpes sombríos.

Mi cuerpo sigue latiendo;
siento bajar mi calor.
Un momento mi locura
cede tregua
no se sabe si a mí o a mi cuerpo.
Me está llegando, lejano,
un canto de hermoso acento.
Oh dicha, es mi eco,
el eco mío de mi voz.
Dulce es a mi oído
como la brisa que acaricia fresca
la oreja que encendió el deseo.
Y se me cierran los ojos
de un sueño como un borroso olvido
que un instante
dará reposo a mi pensamiento.

¡Quién se lo diera a mi sangre!

ERES TÚ

Algo pasa que está todo
tan malagusto en su sitio:
el árbol fuera de sí
sin un cielo que buscar;
el cielo brillando a ciegas
sin ríos en que mojarse;
el río perdido el rastro
sin rosa para regar;
la rosa desorientada
sin viento al que dar aromas
y el viento a tientas sin agua
ni cielo ni rosa
que abrazar.

¿Qué es lo que falta? ¿Eres tú
que no has enlazado tus manos
en la ronda?

VISITANTE

En el jardín
todas las hojas me hablan
y ninguna me conoce.

(El aire pasa y pasa
entre nosotros.)

Saqueadas por el viento
en el jardín, lloran las hojas
como yo lloraría.
Y ninguna me conoce.

OCASO 1

Con el ocaso, mi sombra
llena más suelo que yo.

El día maduro ya
se deja coger el fruto.
Todo se puede tocar
con la punta de los dedos,
y con el ocaso llena
más suelo que yo mi sombra.

OCASO 2

Está más dormida que nunca
la muerte que cada cosa
lleva dentro.

Tranquilas, respiran en la tarde.
Su aliento se cruza en el aire.

OCASO 3

Todo alrededor de mí
se derrumba como gritos.

Y mi pecho quieto…

Pájaro loco, la luz
rompe de arista en arista
su mortal angustia.

Y mi pecho quieto…
Todo es ya grito en el mundo:
la flor desmayado grito,
un ahogado grito al viento
y la noche un grito abierto.

Y mi pecho ¿muerto?

FE

Hoy sólo sé que olvidé.
—Y que tú eres alto, cielo…

AMOROSA NOCHE

La noche ya no esperaba
más que la forma de un cuerpo.

Me alzo bajo las estrellas.
Cae sobre mí el amor
virgen y clandestino
de la noche.

EXPRESADA

Mucho antes de llegar
ya toda la noche te decía.

Tu presencia es solamente
una presencia más de ti misma.

La noche seguirá diciéndote
mucho después de partida.

CANSADO

¿Qué pedirte ahora, cielo?
Yo estoy cansado y tú eres siempre puro:
tu luz se me escapa por todas partes.

Yo estoy cansado y ya no sé si sueño:
todo me quema y no conozco nada.

Cierro los ojos como para morirme;
pero no sé perderte y te sigo encontrando.

Y no sé qué más pedirte,
pródigo cielo excesivo.

Poemario tomado de la versión electrónica del libro Cuaderno del nómada. Poesía completa Vol. I (1943-1987) publicado por el Fondo de Cultura Económica; edición 2014. Esta transcripción se realiza sin fines de lucro y como promoción a la lectura.

Comprar en el Fondo de Cultura Económica: https://bit.ly/3pikmVS

Tomás Segovia nació en Valencia, España, el 21 de mayo de 1927; murió en la Ciudad de México, el 7 de noviembre de 2011. Poeta, ensayista y narrador. Radicó en México desde 1940. Estudió Filosofía y Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la unam, y Lengua Francesa en el Institut Français d’Amérique Latine (México). Certificat d’Aptitude à l’Enseignement de la Langue Française (La Sorbona). Fue editor de la Dirección General de Publicaciones de la unam; secretario de la colección de clásicos universales; organizador y director de La Casa del Lago; profesor de El Colegio de México, donde creó el Centro de Enseñanza e Investigación de la Traducción; director de la Revista Mexicana de Literatura; jefe de redacción de Plural. Traductor de Giuseppe Ungaretti, André Breton, Alain Borer, Cesare Pavese, Victor Hugo, L. Febre, Roman Jacobson, Paul Vignaux, Mircea Eliade, Rainer María Rilke, Jacques Lacan, Frances Yates, William Shakespeare, Gérard de Nerval y muchos otros. Colaborador de Plural, Revista Mexicana de Literatura, Revista de la Universidad de México y Vuelta. Becario de El Colegio de México, 1953; del cme, 1954 y 1955; y de la Fundación Guggenheim, 1968 y 1976. Miembro del snca desde 1994. Premio Xavier Villaurrutia, 1973 por Terceto. Premio Magda Donato 1974 por Trizadero. Premio Alfonso x de Traducción Literaria, 1982, por Atalía, de Jean Racine. Premio Alfonso x de Traducción Literaria, 1984 por Poesías completas de Gérard de Nerval. Premio Juan Rulfo 2005 por su trayectoria. Premio de Poesía Federico García Lorca 2008 por su aportación a la literatura.

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