¿Arte fifí o apoyo para el desarrollo de la cultura maya? | Armando Pacheco

En estos últimos días hemos leído con mucha atención diversas posturas sobre los posibles «cierres» de proyectos culturales como el Museo Fernando García Ponce-Macay, el Museo de la Canción Yucateca y la Orquesta Sinfónica de Yucatán; los dos primeros pertenecientes a la sociedad civil y el tercero promovido por un patronato y consolidado a través de un fideicomiso garante estatal.

Voces duras, extremas y hasta críticas contra el actual Gobierno federal y estatal se han pronunciado. Han llegado, incluso, a sembrar la idea de una posible desaparición de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) como si ésta fuera factible de la noche a la mañana. Han desinformado a la opinión pública nacional e internacional dejando entrever que el Macay es una institución del Gobierno del Estado, cuando no lo es, en términos reales.

Otros, han exhortado al jefe del Ejecutivo estatal, Mauricio Vila Dosal, a la vez que lo acusan de querer acabar con la cultura del estado, y éste, ha acusado que los recortes se deben a la reducción profunda de recursos federales como si toda la responsabilidad debiera recaer en la federación y su Gobierno no pudiera buscar alguna alternativa de financiamiento.

Pero de lo que no hablan los intelectuales, creadores de arte y promotores culturales es de los miserables 14 millones de pesos que se designan para el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (Indemaya), que a mi parecer, debiera ser una prioridad más allá de «salvar» agrupaciones cuyo principal público es de un buen poder adquisitivo.

Y es que mucho se presume de la cultura de nuestro pueblo maya pero en la realidad a esas comunidades se les tiene marginadas por la intelectualidad «fifí» de Yucatán, por aquellos que se consideran herederos de una alta cultura socio-política.

El Indemaya tiene -o debiera tener- como proyecto, el impulso y la promoción de los derechos del pueblo maya y la preservación de su cultura; en otras palabras, debiera preocuparse porque la lengua maya sea cada vez más hablada; debiera apoyar a los creadores artísticos en esa lengua o de esa parte de la sociedad que sí existen pero que el centralismo local impide ver.

Sin embargo, su presupuesto sólo le sirve para su burocracia, algunos cursos, proyectos económicos y con menos ahínco, apoyan a su sector artístico y cultural.

Ojalá así como se pronuncian por los 41 millones de pesos de la OSY, o los 9 millones para operatividad del Macay (aunque argumentan 5 millones), se pronuncien por el teatro campesino, la música de los pueblos del interior y el arte en general que a menor escala se da en los municipios. De ser lo contrario, sólo puedo llamarles, en el argot popular de los camaradas, «faroles».

Foto cortesía de Óscar Zárate

Armando Pacheco (Nezahualcóyotl, Edomex, 1980). Radica en Mérida desde 1985. Es escritor, periodista y músico de folclore latinoamericano. Integrante del Centro Yucateco de Escritores. Primer Lugar del Premio Regional de Poesía «Syan Ca’an Bakhalal» 2016. Tercer Lugar, en la categoría B del II Premio Nacional de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera» 2010. Primer Lugar del Premio Estatal de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera», ediciones 2003 y 2006. Mención de Honor en el Premio Regional de Poesía «José Díaz Bolio», ediciones 2005 y 2006. Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay) 2007. Coeditor, junto con el escritor Adán Echeverría, del Mapa Poético de México, edición 2008. Autor de las plaquetas: Entidad en el exilio y otros poemas de añoranza (Ediciones Zur, Catarsis El Drenaje Literario e ICY, 2007) y Memorial del poeta errante (Ediciones Letras en Rebeldía, Editorial El gato bajo la lluvia, 2015). Autor del cuentario breve El viejecillo de historias de animales mayas (El gato bajo la lluvia, 2018). Antologado en La Otredad (2006), Palabrando (2006), Nuevas voces en el laberinto (2007), Cultura de Veracruz (2008), Mapa Poético de México (2008); El canto del silencio (Ediciones Letras en Rebeldía, 2018) y Entre juegos y garabatos, antología para niños Vol. 1 (Ediciones Letras en Rebeldía, 2019). Publicado en las revistas Navegaciones Zur, Cantera Verde, Cultura de Veracruz, Letralia, entre otras. Actualmente es director general de Arte y Cultura en Rebeldía. Es fundador y editor de Ediciones Letras en Rebeldía. Está próximo a publicar Memorias de un poeta errante.

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