El satiricón (Petronio) | Szymborska Szymborska

Este antiguo relato (muy probablemente de tiempos de Nerón y escrito por «este» Petronio) se ha conservado sólo en fragmentos; sin embargo, resulta muy difícil adivinar cuál es el tamaño de las lagunas. Eso sí: era una obra extensa, con más de dieciséis partes repletas de aventuras que, aunque eróticas, son también bastante monótonas. Por primera vez disponemos de la traducción en nuestro idioma de todos sus fragmentos. Hasta el momento solo se había traducido uno de ellos, El banquete de Trimalción, y se dejó la gazmoñería restante para tiempos menos pudorosos que, resulta, son los nuestros. Así, finalmente, el lector podrá descubrir por qué el fragmento del banquete gozaba, y con razón, de especial popularidad: es, con diferencia, el mejor artísticamente hablando, y su humor es de una categoría superior. No puedo quitarme de encima esa sensación de que fue otra mano de la antigüedad la que lo escribió, o que si no lo escribió, lo rehízo añadiendo una irónica magnificencia. Los filólogos ni siquiera se plantean tal eventualidad. A lo mejor tienen pruebas más que sólidas sobre la autoría única del relato. Por lo que mejor me callo. Además, ¿hace realmente falta ponerle peros a un texto de hace más de dos mil años? ¿Reprocharle en algunas partes la banalidad de sus bromas? El humor es la más delicada emanación de las costumbres de una época, pero también la menos duradera. Con seguridad la obra de Petronio era terriblemente cómica y estaba repleta de alusiones entendibles por todo el mundo. Hoy tratamos de devolver la vida a la alusión con notas a pie de página, pero eso es como avivar la pata de una rana muerta con descargas eléctricas. Además, el relato debía de ser divertido en lo lingüístico. Sus personajes principales, libertos en su mayoría, hablaban la lengua de la calle, ¡tan alejada de las normas retóricas! Los errores gramaticales y de lógica introducidos por el autor a sabiendas debían de hacer reír. No resulta fácil traducir todo eso y, además, cuando el deber de la precisión filológica oprime al traductor, el resultado final solo puede ser ingrato. Sea de una manera o de otra, El satiricón no pasará mucho tiempo en las librerías. A los entusiastas de los happenings, les diré que encontrarán en Trimalción a su patrón. Su banquete es ante todo un inmenso happening, solo que más costoso que el de Tadeusz Kantor.

Traducción del latín y redacción de Mieczyław Brożek, Wrocław, Biblioteka Narodowa Ossolineum, 1968

Texto tomado del libro digital Prosas reunidas de Szymborska Szymborska, traducción de Manuel Bellmunt Serrano

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