‘Estorbo’, la crónica de una ciudad violenta | Armando Pacheco

Publicada a finales del año 1992, Estorbo (Estorvo) de Chico Buarque es una obra literaria que no sólo nos muestra a un personaje perturbado sino que durante sus andanzas por una gran ciudad nos describe los horrores de la violencia en la que se ve sumergido.

Narrada en primera persona, un hombre separado de su mujer, perteneciente a una clase acaudalada, con una hermana casada con un millonario, y una madre que no le quiere contestar ni el teléfono, sale de su letargo cuando al sonar el timbre de una habitación, tal vez lúgubre, mira por la perilla de la puerta y cree ver el rostro de un hombre al que quizá conoce de un tiempo distante.

El protagonista huye de aquel espacio y entonces su deambular por una gran ciudad inicia: visita a su hermana, que frívola, le hace entrega de un cheque que él cambia por billetes que apenas y caben en las bolsas de su pantalón; sube a un autobús y se siente perseguido por las miradas de los demás usuarios; llega a la finca familiar de su infancia donde se entrevista con un antiguo trabajador de su padre, entra a su vieja habitación que está invadida por dos niños. Después de un tiempo, cansado de no tener intimidad, sale de la finca y es perseguido por motociclistas. La cabeza se le hace remolino.

Ya en la ciudad, con su apariencia de vagabundo, busca el encuentro con su exmujer que trabaja en una boutique; ella evita que entre a la tienda de ropa exclusiva, le da las llaves del antiguo departamento que cuatro años y medio atrás compartieran. Antes de llegar al domicilio de su pasado, es testigo, como mucha gente, del levantamiento del cuerpo de un hombre —tal vez un amigo de hace años— que, según los medios de información, fue asesinado, tal vez por su homosexualidad. Llega al cuarto de su exmujer y allá rememora cuando ésta le confiesa un embarazo y, posteriormente, el aborto. 

De vuelta a la calle, el protagonista, cansado de cargar una maleta, intenta llegar a casa de su hermana. En un momento dado, es interceptado por una limosina; es invitado a abordarla. Confundido, reconoce a la anfitriona: una mujer flacucha, borracha y drogada a la que recuerda de tiempo atrás. Llegan, precisamente, a la casa de su hermana y allá hay una fiesta de sociedad. Es, a partir de ese momento que la novela de Chico Buarque da un giro inesperado cuando por algún impulso el protagonista se roba joyas de su hermana.

Entonces el autor sumerge a su personaje a un mundo lleno de peligros inimaginados por éste. Contacta con unos mafiosos, le entregan como pago marihuana y al final es apuñalado por un hombre con camiseta de cuadros, mismo que va apareciendo a lo largo de los capítulos que conforman la obra del escritor brasileño.

Estorbo, sin duda, es un trabajo que explora una diversidad de temas priorizando el temor y la ansiedad del personaje principal.

La versión cinematográfica, igualmente, es una alternativa que nos transmite lo lúgubre del joven de buena familia que es, a la vez, el estorbo de cualquier grupo social de una enorme ciudad. Imágenes potentes que muestran una fidelidad al texto pero buscando, ante todo, una propuesta diferente que se refleja en cada momento en el que está dividida la película dirigida por Ruy Guerra y estrenada en el año 2000.

Ambas propuestas son recomendables en un tiempo en que la violencia parece no detener su paso a pesar de una larga pandemia que no cede.   

Estorbo; Buarque, Chico; TusQuets Editores; Colección Andanzas; Primera edición, 1992; 168 Pp.

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