Cuando tenga 64 años | Edgar Rodríguez Cimé

When i´m sixty four / The Beatles

«Cuando sea más viejo y se me caiga el pelo,

dentro de algunos años,

seguirás regalándome por San Valentín,

o por mi cumpleaños una botella de vino.

Si estuviera fuera hasta cuarto para las tres,

cerrarás la puerta.

Aún me seguirás necesitando, todavía me seguirás alimentando…»

Cuando era un niño, las personas con 64 años eran consideradas literalmente como «viejos». Hoy, que acabo de cumplir esa edad y todavía me siento con fuerzas, la Organización Mundial de la Salud reclasificó su categoría de «joven», ahora hasta los 65 años, por lo cual todavía me falta para llegar a «viejo», considerados a partir de los 80.

«Cuando tenga sesenta y cuatro años,

tú también serás vieja.

Y si me lo pides,

podría quedarme contigo.

Podría quedarme cerca reparando un fusible,

cuando las luces se hayan ido.

Podrías tejer un jersey junto a la chimenea.

El domingo por la mañana ir a dar un paseo,

arreglar el jardín, cortar las hierbas.

Quién podría pedir más.

Aún me seguirás necesitando, todavía me seguirás alimentando…»

Hoy, ya pensionado, divido el tiempo entre cuidar a la nieta -hasta ahora, porque pronto me juntaré de nuevo con Violeta para reiniciar nuestra vida matrimonial- y escribir literatura o periodismo cultural para dos revistas: arteyculturaenrebeldia y diariodelsureste. Aprovecho lo que queda de Cronos para impartir charlas de contenido maya o urbano. Finalmente, disfruto impartir un taller infantil de lectura con pequeñines de colonias populares.

«Cuando tenga sesenta y cuatro años,

podríamos alquilar una casita todos los veranos,

en la “isla de Wright»,

si no es demasiado pretencioso.

Deberíamos escatimar y ahorrar

nietos en tu regazo:

Vera, Chuck y Dave.

Mándame una postal, escríbeme unas líneas,

desde un punto de vista

que indique con precisión

qué es lo que quieres decir.

Atentamente suyo, consumiéndome.

Dame una respuesta, rellena un formulario,

Por siempre jamás.

Aún me seguirás necesitando, todavía me seguirás alimentando

Cuando tenga sesenta y cuatro años.   

Lo recién sucedido, parece de película: por problemas con un familiar de Violeta, rompió conmigo. Al verme solo, me fui con mi ex mujer porque allí pude disfrutar durante cinco meses a mi nieta Alexa, retoño de mi hija la Monona, al tiempo de «hacerles el paro» en un momento muy difícil, cuando su mami no tiene empleo por la contingencia del coronavirus. Una vez pasado lo peor, estoy preparando maletas para regresar a casa de la Violeta, mi segunda esposa y Musa (causante de mi inspiración).   

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

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