La noche de la cenicienta | Obra de teatro | Luis Alcocer Guerrero

PERSONAJES:

Cenicienta

El príncipe

Comensales

Escena única

Es de noche. En el salón de baile del palacio real varias parejas bailan. Algunas personas permanecen sentadas en las lujosas y confortables sillas que marcan los límites de la estancia. En los rostros de los comensales se observa una expresión de temor. Una joven está sentada en un rincón, apartada de los otros. El príncipe la mira. Le tiende la mano.

Príncipe: ¿Me concede la pieza?

Cenicienta: ¡Oh! (Se queda petrificada de incredulidad. Reacciona tras breves instantes.) Claro, su Majestad. (Se levanta y avanza de la mano del príncipe hacia el centro del salón donde comienza a bailar. El príncipe mira sobre el hombro de Cenicienta a una pareja de baile y ríe. Ella mira también y ríe forzadamente.)

Príncipe: No, no es eso.

Cenicienta: ¿No?

Príncipe: Si estuviera familiarizada con las costumbres de esta corte lo entenderías. Observa. (Cenicienta y el príncipe se apartan para observar mejor las acciones de dicha pareja. La mujer desliza su dedo medio sobre su hombro izquierdo, lo lleva a la boca, lo humedece y luego lo pasa sobre el párpado superior del ojo derecho. El hombre responde con una sonrisa pícara.) Esa mujer acaba de decirle a su pareja de baile que es casada pero que su marido está de viaje, por lo que no habrá inconveniente para verse después del baile en su lecho.

Cenicienta: ¡No es posible! ¡Nunca lo hubiera imaginado! (Cenicienta y el príncipe continúan bailando en el centro de la habitación. Una mujer los mira con rabia. Se arranca un cabello. El príncipe furioso al notar tal gesto, mueve el dedo meñique de la mano izquierda. La música cesa. Un paje se acerca. El gobernante, mirando fijamente a la mujer, gruñe. El paje la toma de un brazo y la saca del lugar. Momentos después regresa con una bandeja. La descubre delante del príncipe. En ella reposa la cabeza de aquella mujer. Los invitados observan el espectáculo. Cenicienta grita horrorizada. El príncipe expresa su satisfacción con una sonrisa cruel. El paje sale con la cabeza y todo vuelve a la normalidad. Cenicienta, que aún está alterada, hace ademán de ir a sentarse, pero el príncipe la obliga a seguir bailando.)

Príncipe: ¡Cálmate!

Cenicienta: No entiendo el porqué de tanta crueldad. ¡¿Qué hizo ella?! ¡¿Qué?!

Príncipe: Me dirigió el peor insulto que puede hacerse a un príncipe. Seguramente actuó así guiada por la envidia, porque tú fuiste la elegida esta noche y no ella. Arrancarse un cabello delante de un gobernante es decirle: «Así como retiro de mi frente este pelo que la corona, así retiro mi corazón tu autoridad sobre mí; así te quitaría la corona; no eres digno de ella ni de ser mi soberano». En esta corte hasta el gesto más insignificante posee un significado. ¿Te sorprende?

Cenicienta: Mucho.

Príncipe: Incluso este baile lo tiene. ¿Sabes lo que significa? Bailar este vals conmigo tomándote por la muñeca en lugar de hacerlo de la mano y tocándote la espalda en vez de la cintura es la señal de que te deseo apasionadamente; de que yo, el príncipe, le dará a esta inocente jovencita una noche de placeres intensos. Te espero en mi recámara en media hora.

Cenicienta: (Lo empuja violentamente.) ¡Cerdo asqueroso! ¡Yo no soy una loca! (La mujer corre hacia la salida. El príncipe va tras ella y logra retenerla por el vestido. Ella cae, toma uno de sus zapatos y le vacía el ojo de un taconazo. El príncipe grita y se retuerce de dolor en el suelo. La mujer huye. Él llama a un paje.)

Príncipe: (Al paje que ha entrado en su auxilio.) ¿Viste con quién bailaba? Tienes que encontrarla. Mira, ha olvidado este zapato. Con él me vació de un solo golpe el ojo y el corazón. ¡Oh, Dios! ¡Qué taconazo! Nadie me había declarado su amor tan apasionadamente.

FIN DE LA NOCHE DE LA CENICIENTA


Texto tomado de la colección La rana feroz; La noche de la cenicienta; Alcocer Guerrero, Luis; Ediciones Zur; año del 2000


FICHA BIOGRÁFICA

Tanto en dramaturgia como en dirección escénica, Luis Alcocer Guerrero ha realizado estudios con Fernando Martínez Monroy, Flavio González Mello, Ximena Escalante, Gabriel Pascal, David Olguín, Martín Acosta, Ricardo Díaz y Mauricio Jiménez.

Como dramaturgo, su obra aparece publicada en el volumen Florilegio de teatro psicotrónico en Ediciones El Milagro y en la compilación Nuevos dramaturgos de Yucatán. Fue becario en 2008 del programa Jóvenes Creadores del FONCA.

Su trabajo en la dirección escénica, vinculado a su labor dramatúrgica y a sus actividades como investigador, se orienta, principalmente, hacia la creación de un teatro de lo siniestro. Como parte de su proyecto “Granguiñol Psicotrónico” ha realizado las siguientes puestas en escena: El discurso de la momia, La invención de la histeria, Conocerás la noche, El despertar de la momia, Aliento o La última función.

Sus actividades en el CITRU se concentran en el área de documentación, donde realiza el proyecto El teatro en México: Anuarios de teatro.


Transcripción: Armando Pacheco

Archivo: Biblioteca de Ediciones Letras en Rebeldía (Biblioteca «Melba Alfaro Gómez»)

Acervo: Escritores mexicanos » Escritores de Yucatán

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