Cuento de miedo para antes de dormir | Literatura infantil | Beatriz Rodríguez Guillermo

Una pareja de campesinos, cansada de pasar hambre porque la lluvia no caía, la milpa no terminaba de crecer, las mazorquitas no se lograban y la familia de tuzas —que vivían en su terreno— aumentaba todos los días; decidió empacar en una caja sus pocas cosas y partir a una ciudad cercana en busca de su compadre Píndaro, que tenía —según contaban— mucho dinero.

Preguntando, preguntando, llegaron a casa del compadre que los recibió muy contento y les dijo que podían quedarse con él todo el tiempo que quisieran.

—Se quedan en su casa; voy a hacer mi trabajo. Nos vemos mañana. Por favor, oigan lo que oigan, no salgan de su cuarto.

Ramón y Ramona se fueron a dormir un poco preocupados por la extraña advertencia.

Estaban tan cansados que enseguida les agarró el sueño.

—Ras, ras, rastre, oooo, oooo, raplum, raplum, raplum, Aaaaaaaaaaaaay.

Ramón y Ramona, con el pelo erizado por el miedo, abrieron los ojos y se abrazaron.

—¿Rrramón, oíste ese ruido?

—Ssí. ¿Qué será?

—No sé, pero el compadre nos advirtió que no saliéramos. Se me hace que aquí espantan.

—Mejor nos dormimos y mañana preguntamos.

Los dos cerraron los ojos al mismo tiempo y haciéndose a los sordos, intentaron dormirse de nuevo sin conseguirlo. A la mañana siguiente encontraron a su compadre muy alegre, limpiando un trinchante enorme y brillante que adornaba la pared de la sala.

—Píndaro, es cierto.

—¿Qué es cierto, compadre?

—Lo de los ruidos; anoche los escuchamos y deveritas que hasta el habla se nos fue.

—Ustedes no hagan caso. Duerman tranquilos, que su diablo de la guarda, perdón, su ángel de la guarda los protege.

De vuelta la noche inmensa, silenciosa y otra vez, la advertencia.

—Me voy a hacer mi trabajo; oigan lo que oigan no salgan de su cuarto.

Por más que los compadres preguntaron y preguntaron, Píndaro no les dio razón y se fue a la misma hora.

Con un miedo helado alrededor del cuerpo, Ramón y Ramona se fueron a acostar. Los ruidos hicieron huir al silencio y otra vez no pegaron el ojo en toda la noche.

A la mañana siguiente encontraron de nuevo al compadre muy contento limpiando el trinchante y, a pesar de sus preguntas, no les dijo nada.

Pasaron cuatro días sin que las cosas cambiaran.

—Ramón, ya no aguanto tanto susto. Creo que debemos salir y averiguar qué es lo que pasa.

Esa noche, cuando Píndaro se despidió, en lugar de subir a su cuarto se escondieron en el jardín y por la ventana observaron lo que ocurría.

El compadre se transformaba de diablo, bajaba el trinchante y dándole un soplido desaparecía envuelto en una nube maloliente de humo rojo.

Ellos no podían creer lo que veían y era tan grande su miedo que se quedaron mudos y estáticos, peripatéticos y mofletudos.

Pasadas unas horas, empezaron a moverse pero los ruidos acostumbrados los detuvieron; era el diablo de su compadre que regresaba con una enorme bolsa amarilla.

—Son las almas que robó —dijo con voz temblorosa Ramona.

—Está decidido: lo mejor será regresar a casa.

No esperaron a que amaneciera. Salieron huyendo en dirección a su pueblo.

Vieron con tristeza la milpa seca; sin decir palabra, se acostaron a descansar.

Cuando amaneció, grande fue su sorpresa al ver las matas de maíz casi doblándose por el peso de las mazorcas y a las tuzas huyendo despavoridas del terreno.

—¿Qué pasó aquí, Ramona?

Una voz lejana contestó:

—No tengan miedo… El diablo de su guarda los protege.

Y azulín, azulado, este diablo ha comenzado.



Texto tomado del libro El sol alrededor del parque de Beatriz Rodríguez Guillermo; Edición del ICY-Conaculta; Primera edición; año del 2010; Pp. 78-85


Beatriz Rodríguez Guillermo nació en la ciudad de Mérida el 17 de agosto de 1959. Fue poeta, narradora, escritora de literatura infantil y licenciada en educación primaria. Miembro fundador del Centro Yucateco de Escritores A.C. Se inició como poeta en el taller literario Carlos Moreno Medina y posteriormente acudió a  los talleres realizados por la Sociedad General de Escritores de México, en Mérida (1989). Por su obra literaria y promoción cultural a favor de la literatura, en 1997 le otorgaron la Medalla al Mérito Artístico que concedía el Gobierno del Estado de Yucatán. Con su libro de cuentos para niños El sol alrededor del parque, ganó el Premio Estatal de Literatura para Niños en la edición de 1993. Anteriormente, en el año de 1983 se le otorga el Premio de Poesía “Carlos Duarte Moreno” convocado por el Diario del Sureste y el 1985 el Premio Nacional de Educación Pública en poesía. Se le otorgó en 1994 el reconocimiento de la Academia Yucatanense de Ciencias y Artes por su Aportación en Beneficio de la Cultura y en 1999 el Gobierno del Estado le confirió la Medalla al Mérito Artístico en el área de Letras.

El nombre de Beatriz Rodríguez figura en el Catálogo de Escritores Mexicanos de Literatura Infantil y Juvenil, publicado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Fundación para las Letras Mexicanas y CONACULTA; además, está incluida en el Diccionario de Escritores de Yucatán (Cepsa editorial, 2003). su cuentario infantil El sol alrededor del parque fue seleccionado en el año 2006 para formar parte del Programa de Lectura “Bibliotecas de aula” de la Secretaría de Educación Pública.

Realizó diversas actividades artísticas y culturales, entre las que destacan su pertenencia al Consejo Editorial de la Universidad Autónoma de Yucatán, el Consejo Consultivo del Instituto de Cultura de Yucatán (ICY), y la dirección del Centro Cultural del Niño Yucateco, así como del Programa Nacional “Alas y Raíces a los Niños Yucatecos”. Coordinó los Talleres de Creación Literaria para Niños (1984) y jóvenes (1990 – 2007). De igual forma, fue consejera de la revista Páginas que editara el ICY y el suplemento cultural Unicornio del periódico Por Esto! También impartió diversos talleres de literatura y pedagogía infantil, así como de creación literaria. Publicó en revistas locales, nacionales y en el suplemento El Juglar del Diario del Sureste, Camino Blanco (ICY) y en Navegaciones Zur (Centro Yucateco de Escritores AC). Fungía como directora de la  Escuela Superior de las Artes de Yucatán y en 2016, en el marco del Festival Internacional de la Cultura Maya (FicMaya), en coordinación con la Secretaría de la Cultura y las Artes, se le otorgaría la Medalla de Oro.

Del 2007 hasta 2016 fungió con directora general de la Escuela Superior de las Artes de Yucatán.

Obra publicada:

Poesía: En tonos diferentes  (Editorial Los Aluxes, Mérida, 1982) || Preciso instante de amor (Talleres Gráficos del Sureste, Mérida, 1983)|| Crónica de ángeles y de ciudad (Ayuntamiento de Mérida / Universidad Modelo / Cultur, 2009)

Cuento: La lechuza y el ratón (Editorial Corunda y CNCA, México D.F, 1998) || Samantha (Editorial Corunda y Conaculta, México D.F, 2004) || El sol alrededor del parque (Primera edición ICY, Mérida, 2003; segunda edición, 2006, CONALITEG. SEP, México D.F; y tercera edición, 2010, ICY y Conaculta).

Antologías: Horas a Salvo (ISSSTE / ICY / Cepsa editorial, 1994) || La voz ante el espejo. Vol. 2 (ICY, 1995) || Los vuelos de la rosa (UTM / ICY, 2005) || La otredad (ICY / CRIPIL / CYE / CAIYAC, 2006)

 

FICHA REALIZADA POR http://www.arteyculturaenrebeldia.com

FUENTES: Beatriz Rodríguez Guillermo; Diccionario de Escritores de Yucatán (CEPSA).

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