Cenicienta urbana | Literatura infantil | Patricia Garma

«La cenicienta» era una vendedora de periódicos. Como era muy pobre, tenía que trabajar todo el día. Por las noches vendía chicles en los restaurantes:

—Ande jefecito, cómpreme dos por un peso…

Pero nadie le compraba.

Andaba descalza por las calles, sucia y despeinada, con los pies ampollados.

De tanto andar por los puestos de chatarra recogiendo latas de refrescos vacías, se encontró una muy rara, con letras que no estaban en español.

Un señor muy elegante que andaba por ahí boleándose los zapatos, la vio pasar cargada de latas.

«La cenicienta» se le acercó y le dijo:

— Oiga jefe, ¿qué idioma es éste que tiene escrito la lata?

— ¡Ah!, es árabe, ¿no sabes que ahí también se vende coca-cola?

 

Cenicienta llegó al mercado, se metió en su caja de cartón y amontonó periódicos viejos para sentarse. En una bolsa del «súper», metió las latas que iba a vender al día siguiente. Se guardó la extranjera porque estaba muy bonita, me mojó los cabellos con un chorrito de agua que caía de un tejado, y con un peine de tres dientes comenzó a alisarse la greña mechón por mechón.

Para reflejarse, tomó la lata que había guardado y comenzó a frotarla con la única manga de su vestido. Una ráfaga de humo negro salió de la lata. El humo fue tomando, poco a poco, forma humana hasta convertirse en un genio negro, chaparro y barbudo.

—¡Híjole, qué suave! —dijo «La cenicienta».

—Yo soy el genio de la lata —dijo el enano—, y voy a concederte un deseo.

—¡Chale!, ¿pues no que los genios concedes tres deseos?

—Esos, son los otros. Yo soy un genio menor, por eso vengo enlatado. Hay genios embotellados, encajonados y empapelados. Las lámparas ya están fuera de circulación.

—Nola… —dijo Cenicienta—, o sea que nomás tengo un chance.

—Pues sí. Piénsalo si quieres, aunque sólo con verte me imagino lo que vas a pedir: mucho dinero, una casota o algo por el estilo.

—¡Qué suave!, pero no. Tengo mis ahorritos y ya junté para una caja más grande.

—¿Y no te gustaría vivir en una lujosa mansión con jardines enormes, piscina y casa de muñecas?

—Pues sí, pero necesitaría muchos criados y me quedaría pobre otra vez de tanto estarles pagando. Y pedir una casa chica no tiene caso.

—Bueno, entonces, ¿qué?

—Siempre he querido viajar por todo el mundo, conocer hartos lugares bonitos, pero con tres hermanitos no puedo y ni modo de dejarlos.

—Si quieres los desaparezco…

—¡No!, ¿pos cómo?

—Tal vez te pueda dar una alfombra mágica como la de Aladino.

—Y és, ¿quién es?

-¿No has leído Aladino y la lámpara maravillosa?

—No sé leer.

—Bueno, pues una alfombra mágica puede volar y llevarte a donde tú quieras.

—¿A poco un trapo puede hacer eso?

—Una alfombra mágica no es un «trapo», pero tú, ¿qué vas a saber?, si nunca has ido a la escuela.

—No, porque vendo periódicos, chicles y a veces flores.

—¿Y no tienes papás?

—Pues no.

—¿No te gustaría tener unos?

—No, nunca me dejarían viajar. Me pondrían a vender más chicles, me pegarían por no traer dinero, como los papás de «La pelusa» y de paso a mis hermanitos.

—No quieres casa, no quieres papás, tampoco dinero. Yo no veo cómo concederte un solo deseo.

 

Los días pasan. «La cenicienta» sigue vendiendo chicles en los puestos de comida, flores en los cruceros, periódicos a las 6 de la mañana.

Algo resplandece en Cenicienta, se ve contenta, se mueve con mayor rapidez. Corre por las calles vendiendo sus flores.

A lo lejos se distinguen los pies de Cenicienta, luciendo un par de preciosas zapatillas de cristal que venían en una lata de refresco.



Texto tomado de El Juglar, suplemento literario del Diario del Sureste; No. 414; abril 29 del año 1999  

Captura: Armando Pacheco

Archivo: Centro Yucateco de Escritores (Cristina Leirana Alcocer)

Proyecto de rescate del acervo: Cristina Leirana Alcocer

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s