¡Viva la literatura!: Agustín Monsreal | Entrevista por Víctor Jesús González

En el panorama literario actual lo que realmente importa es el negocio del libro, parece que el lema es «Muerte a la literatura, viva la industria editorial», dice el escritor mexicano Agustín Monsreal (Mérida, 1941), ya destacado en la historia de la literatura latinoamericana como un maestro del cuento, ganador de importantes premios nacionales e internacionales.

Alumno de Juan Rulfo y Augusto Monterroso, Agustín Monsreal precisa: «Vemos esa comercialización por todas partes. Es lo que está privando y es también lo que está haciendo caer muchísimo la calidad literaria. Hay una especie de subliteratura que destaca respondiendo a las exigencias del mercado; a lo que los editores o ciertos comentaristas indican que es moda o lo que en este momento tiene venta con el público».

«En la mayoría de las ocasiones se imponen a los escritores. Estamos viendo una literatura muy sometida al anecdotismo; piden contar nada más historias como si fueran series de televisión que, finalmente, es lo que vende; ahora el narrador aspira a ser de este tipo, no aspira a dejar una constancia de lo que realmente le llevó a ser escritor».

Así, para el cuentista yucateco un escritor se tiene que nutrir de los autores que le antecedieron y entre más lejanos… mejor, no concibe a ningún cirujano que no quiera estudiar anatomía. Cree que parte del trabajo de un verdadero escritor es aprender a escribir: «aprender cuáles son los temas importantes; qué es lo que realmente vale la pena contarse, ir descubriendo en la literatura lo que ya está aprobado por el tiempo, qué es lo que trae uno adentro, encontrar la propia propia voz mediante el acervo de las grandes voces literarias».

Ganador en 1978 del Premio Nacional de Cuento San Luis que otorgó Bellas Artes y el gobierno del Estado, con jurado integrado por Sergio Galindo, Huberto Batis y Mario Benedetti, por su libro de cuentos Ángeles Enfermos, el escritor mexicano continua:

«Un buen escritor sirve a la sociedad porque nos pone en contacto con la sensibilidad, con la inteligencia y la imaginación; nos permite acercarnos a tocar nuestras propias experiencias vitales, nos enseña que es preferible perderse en la pasión que perder la pasión».

Procurar lo perdurable

«Nos permite llegar a mundos a los que la cotidianeidad, el trabajo, la prisa y las aglomeraciones no nos permiten acercarnos; a esa intimidad que se logra al pensar. Para mí, lo esencial de un escritor es que permite vernos en un espejo grande, en los aspectos fundamentales de la naturaleza humana, que nos servirán para vivir con una visión propia del mundo, para no estar viviendo de prestado mediante sueños de segunda mano».

También ganador del Premio Nacional de Poesía Punto de Partida 1980, el maestro Monsreal dice que como ejemplo: «Ahí están los griegos. El hecho de tocar los grandes temas universales es lo que hace que se cree una literatura inmortal. La creación de personajes vivos, de carne y hueso, con sus pasiones a flor de piel es lo que en realidad hace memorable a la literatura. Personajes como Don Quijote expresan la condición humana no en extensión, sino a profundidad» y agrega:

«Rulfo es tan grande por la cantidad de personajes memorables que tiene. Supo tocar, por ejemplo, este tema de la orfandad universal, la orfandad del hombre en sus textos; y eso lo pueden leer en cualquier parte y en cualquier idioma. Por eso, para mí la creación de los personajes es lo fundamental del hecho literario».

Agustín Monsreal también habla de Augusto Monterroso: «Mi maestro Monterroso, en primer lugar, me enseñó a tener una pasión indeclinable por el trabajo de la escritura, por ser verdaderamente un amante literario de tiempo completo, de corazón entero».

«No podemos pensar en este destino que es la literatura, o al menos yo así lo entiendo, como un oficio para ganarnos la vida; para vivir bien, para tener muchos amigos y ese tipo de cosas; sino como una manera vital de expresar nuestras conformidades y nuestras inconformidades con el mundo, lo que vendrían a ser las propias ideas y los propios sentimientos».

Ganador del III Premio Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola (2018) por Minificciones. Antología personal, el maestro Monsreal concluye: «La moda es algo pasajero, vamos a procurar lo perdurable. Los temas fundamentales son las pasiones humanas, que se pueden expresar mucho mejor si acudimos al sentimiento, a la propia experiencia y no a las órdenes de la industria editorial».



FUENTE: NOTIMEX

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