¿Gobierno de Yucatán xenófobo, misógino, homofóbico y represor? | Armando Pacheco | Resistencia en el Sur No. 1 | 1 febrero 2020 | Tercera época

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Joseph de Maistre alguna vez dijo que «toda nación tiene al gobernante que se merece», mientras que Victor Hugo externó que «entre un Gobierno que lo hace mal y un Pueblo que lo consiente, hay una cierta complicidad vergonzosa».
Lo anterior viene a propósito de la crisis política y social que se está viviendo en el estado de Yucatán aunque sus gobernantes paguen y paguen a canales de noticias tanto de televisión abierta como por la señala privada para dar la imagen, ante México y el mundo, de que en la tierra de los mayas itzaes todo es «amor, paz y seguridad».
Dicen, los que supuestamente fueron electos por la mayoría yucateca, que tienen los brazos abiertos y extendidos para aquellos que quieran llegar a territorios yucatecos pero lo que nunca dicen es que los fuereños mexicanos, que no extranjeros, serán el pretexto perfecto para culparlos del incremento criminal, de las ideas progresistas (matrimonio igualitario, legalización del aborto, drogas, etcétera) y de salir a las calles a protestar («violentamente») por sus derechos y decir lo que piensan.
Esos mismos, que suelen viajar al extranjero con dinero del erario público, realizar banquetes exclusivos con Premios Nobel de la Paz y derrochan el dinero en su imagen personal en los medios de comunicación, se rasgan las vestiduras y argumentan, casi siempre, que ellos trabajan de la mano del Presidente de México, esto, mientras se juntan con los personajes más detestables de la política nacional e incluso acusados de corrupción en sus estados.
Y así podríamos seguir, pero nuestro objetivo es tratar de contestar las preguntas que nos hacemos en el título de este artículo.
Primera: ¿Es el Gobierno de Yucatán xenófobo?
Yo creo que sí.
Los argumentos:
El pasado 19 de enero se realizó una marcha que convocó a más de dos mil personas, esto, en el marco del Primer Informe de Gobierno de Mauricio Vila Dosal y su gabinete. Como respuesta a la presión social, la policía estatal, al mando del Gobernador, reprimió a los manifestantes echando una granada de gas lacrimógeno; acto seguido, el alto mando policíaco deslindó a la corporación señalando que el agente que arrojó el artefacto actuó por su cuenta en defensa de sus compañeros.
Por supuesto, ese día, Vila Dosal se dedicó a cacarear sus logros, pagó a los medios «chayoteros» de siempre, minimizó el escándalo, pero no contó que en las mismas redes sociales, donde él se promociona, ya se había hecho el trabajo de difundir la represión, la violación al libre tránsito y al derecho de protestar. Para el día siguiente, «La siempreviva» María Fritz Sierra, su secretaria de Gobierno, salió a dar la cara ante los medios de información, mientras que él se escudaba en un evento público.
Lo lamentable no es que el Gobernador no diera la cara, pues la prensa y la opinión pública ya está acostumbrada a ello, sino que ambos, Vila Dosal y Fritz Sierra, quizás hasta con la misma tarjetita, argumentaron que en Yucatán no se permitirá que «personas de otros lados de la República» cambien «la fórmula a la que estamos acostumbrados» en Yucatán. Y yo me cuestiono: ¿a qué fórmula se refieren?, ¿a qué personas de otros lugares se refieren?
¿Acaso se refieren a la fórmula de que los ciudadanos doblen las manos ante cualquier abuso del Gobierno?, ¿acaso se refieren a las personas que como la flamante secretaria de turismo estatal, oriunda de la capital del país, vienen con una visión de prepotencia, con una misión de saquear los recursos económicos de los yucatecos y un objetivo de vivir del erario público, producto de los elevados impuestos que pagan los nacidos y radicados en Yucatán?
La señora Fritz Sierra, sin duda, o se equivocó o en realidad no sabe nada de política nacional; la migración entre mexicanos no es de ahora.
Esa rueda de prensa desató el descontento, por supuesto, de quienes vivimos en Yucatán desde hace décadas y no somos ni conservadores ni católicos y pensamos diferente a ellos, los «elegidos» y que hoy cobran, cada quince días, del dinero del pueblo.
Segunda: ¿Es el Gobierno de Yucatán misógino?
Yo creo que sí.
Los argumentos:
Mujeres de todas las edades salieron a marchar a nivel nacional en septiembre 28 del año pasado. En Yucatán, jóvenes entusiastas, pro aborto también se organizaron. Con pañuelos verdes, consignas y una pinta en el denominado Monumento a la Madre, ubicado en el parque que lleva ese mismo nombre, se consignó el hecho. Luego luego, tanto el Gobierno municipal como el estatal salieron a la defensa del monumento ultraconservador erigido en el año 1928.
Es menester informar por qué los gobiernos panistas defienden el monumento:
«El periódico mexicano Excélsior creó el famoso Día de las Madres un 10 de mayo del año 1922; el objetivo era contrarrestar los movimientos feministas que se estaban dando en el país, especialmente en Puebla (centro) y en Yucatán (sureste). Los conservadores de esa época utilizaron esa festividad instituida al calor del dueño del periódico católico y muy a pesar del Gobierno federal de Álvaro Obregón. Mientras tanto, en Yucatán, una agrupación ultraconservadora, católica, oligárquica y conformada por grandes hacendados de la entidad, llamada Liga de Acción Social, patrocinaron, años después, una reproducción fiel de la escultura «Maternidad» del artista francés Charles Alfred Lenoir en honor al Día de la Madre; el objetivo era condenar y tratar de desaparecer el movimiento feminista que Elvia Carrillo Puerto había encabezado años atrás, mismo que pugnaba por el derecho de la mujer a decidir por su cuerpo (pro aborto), el derecho de la mujer al voto, entre muchas otras acciones liberales que contrastaban con la política de quienes estaban perdiendo el poder en el Yucatán post-revolucionario. Luego, entonces, ese monumento es un signo de represión ideológica y símbolo perverso a «favor de la vida». Cabe destacar que el nombre de esta asociación actualmente está ligada a La Casa de España ubicada en la colonia Itzimná, en la ciudad de Mérida.»
Pero retomando los argumentos, la marcha feminista del 28 de septiembre último pasado, movió los ánimos en la opinión pública. Por un lado, a los «mojigatos católicos y cristianos» y, por el otro, a los progresistas, liberales y grupos de izquierda.
La pinta de consignas en la piel blanquísima del Monumento a la Madre, sacó de sus casillas al mismísimo alcalde Renán Barrera que condenó el hecho y lo llamó vandalismo, destacando que no se opone a la libertad de expresión pero tajantemente dijo que no permitirá que existan actos vandálicos en la capital de Yucatán; asimismo, el Gobernador se manifestó en contra del supuesto daño que se le hizo a un «monumento histórico».
Las feministas tuvieron el apoyo y aliento de los usuarios de las redes sociales, de activistas, pero fueron condenadas por los medios de información, esos mismos que viven del famoso sobre amarillo y otras «ayudaditas» de los gobiernos municipales y estatales.
Pero el hecho más lamentable contra las mujeres fue el que sí trascendió a nivel nacional: la detención de seis feministas que fueron agredidas, insultadas y tomadas a la fuerza desde un establecimiento público del Centro Histórico de Mérida. El vídeo y las imágenes circularon por la televisión, el Facebook y el Twitter. Medios como La Hoguera, La Silla Rota y Milenio, manejaron suavidad en la nota; sin embargo, Aristegui Noticias sí le dio más cobertura y manejó la argumentación de Grupo Indignación quienes al día siguiente del lamentable suceso ofrecieron una rueda de prensa.
La vulgar represión se dio el 25 de noviembre, irónicamente en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. No se trataba de delincuentes ni de rijosas, sino de estudiantes de arte que en sus mochilas tenían material educativo a lo que las autoridades llamaron «armas punzocortantes y materiales para vandalismo»; tanto la policía municipal como la estatal actuaron en contra de estas féminas que fueron detenidas arbitrariamente y privadas de su libertad, al menos 12 horas; había una embarazada.
Si con lo anterior expuesto no queda clara la misoginia existente en la entidad, pues sólo hay que mirar las estadísticas de las mujeres asesinadas en el estado, de las mujeres maltratadas y un sinnúmero de jóvenes abandonadas y embarazadas.

Tercera: ¿Es el Gobierno de Yucatán homofóbico?
Yo creo que sí.
Los argumentos:
El 8 de junio del 2019 ya es historia en Yucatán. Por primera vez, luego de 16 años de irse organizando año tras año, la Marcha por la Diversidad Sexual de Yucatán aglutinó a miles de personas que salieron del parque de La Mejorada para finalizar en el Plaza Principal con discurso, concierto y toda las condenas contra el Estado que, en complicidad con la mayoría de los legisladores del ya no tan honorable Congreso del Estado de Yucatán, siguen discriminando a este sector. Y es que durante el año pasado dos fueron las veces en que se puso a discusión y votación del matrimonio igualitario, un derecho humano que no ha querido ser reconocido por el Gobierno del Estado y reprobado por retrógrados políticos yucatecos.
La primera votación se realizó antes de la Marcha del Orgullo Gay, esto es, el 10 de abril donde 15 de 25 diputados locales votaron en contra y en secreto; cobardemente no quisieron darle la cara a la ciudadanía. Hubo, en aquel día rezadoras hincadas en el recinto legislativo sin quien nadie les dijera nada, violando así el Estado laico que está consagrado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Mauricio Vila Dosal no se manifestó al respecto, dando así su aval a los irresponsables «representantes del pueblo».
Lo anterior dio pie a que el diputado Felipe Cervera dijera, ante las duras críticas recibidas por el resultado de la votación de grupos a favor del matrimonio igualitario, que sólo son cuatro quienes estaban cuestionando el actuar del Poder Legislativo estatal; en respuesta, la sociedad civil suscribió el hashtag #NoSomosCuatro.

El 8 de junio llegó y mientras los conservadores esperaban sólo la presencia de algunos centenares de asistentes a la convocatoria, en el parque de La Mejorada el entusiasmo se vivía en los cuatro puntos cardinales. Activistas, creadores de arte, periodistas independientes, transexuales, queers, empresarios, jóvenes, niños, adultos mayores y familias enteras tomaron las calles del Centro Histórico de Mérida, logrando que, por primera vez en su historia, la marcha de Mérida fuera la más importante del sureste mexicano. Sólo el alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha, se manifestó a favor de la lucha de la comunidad LGBTIQ+ dando las facilidades para que se realizara el evento.
Cabe hacer hincapié que se aprovechó para rechazar a los ultraconservadores su terquedad por violar los derechos humanos (DDHH); se dejó claro que la lucha seguirá hasta las últimas consecuencias y quedó de manifiesto que el Estado es discriminador y violador de los DDHH
Y la insistencia del partido político Movimiento Ciudadano (MC) por retomar el debate y la votación del matrimonio igualitario, permitió que de nueva cuenta se llevara al parlamento estatal la discusión en esta materia. Una nueva oportunidad se les daba a los legisladores panistas, priístas y morenistas para reflexionar su voto y la manera de hacerlo. Se pedía que fuera en lo nominal y no por cédula (en secreto). Sin embargo, esos que se denominan como «veladores de la voluntad del pueblo», «representantes del pueblo»; esos que se ufanan de su labor a favor de sus votantes y que presumen en sus informes sus intervenciones en el pleno legislativo, esos mismos, volvieron la espalda a un sector, que, es menester aclarar, forma parte importante de la economía de la entidad.
Estos diputados homofóbicos no quisieron aprobar el matrimonio igualitario dejando registro de su vergonzosa actuación en la historia política de Yucatán. Fue noticia nacional que la misma legislatura, sencillamente, está en contra de los derechos humanos. Continuó haciendo oídos sordos a la Suprema Corte de Justicia y dejó en claro que sus intereses no están con las mal llamadas minorías.
Pero la burla para con la comunidad gay del actual Gobierno encabezado por el panista Vila Dosal tuvo lugar este mes de enero cuando la secretaria de fomento turístico, Michelle Fridman Hirsch presumió una distinción que le «dieron» al Gobierno yucateco por sumarse a la iniciativa Queer Destinations y que engañosamente en un comunicado de prensa pareciera ser parte del programa piloto de estrategia «Turismo LGBT+» de la Secretaría de Turismo federal. Sin embargo, logramos investigar que este «premio» no es más que otra estrategia mercadotécnica de la señorita Fridman Hirsch dado que el galardón se entregó en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) organizada por la Institución Ferial de Madrid, España.
El engaño ha molestado a la comunidad gay que ya en las redes sociales han criticado a la flamante funcionaria y al Gobernador, recordándoles que esta administración es discriminadora y violadora de los derechos humanos. Además, es importante precisar que la secretaria tuvo la complicidad de la Internacional Gay Travel Association que es una asociación de empresas turísticas especializadas en el sector homosexual, ésta funciona desde 2016 cuando Michelle Fridman era empresaria de agencias de viajes. ¿Habrá intereses ocultos?
Si con todo lo anterior se tiene duda de que el Estado es homofóbico, cabría revisar cuántas detenciones arbitrarias existente cerca de los bares, discotecas y sitios donde suele acudir la comunidad gay de Mérida; la falta de programas de prevención contra el VIH/SIDA y el desinterés por apoyar a agrupaciones que ayudan a personas que viven con el virus e incluso que tienen la enfermedad.

Cuarta: ¿Es el Gobierno de Yucatán represor?
Yo creo que sí.
Los argumentos:
La llegada de Mauricio Vila Dosal al Palacio de Gobierno se realizó con gran boato; se prometió que las puertas de la casa del Poder Ejecutivo estarían abiertas a todos los ciudadanos; que habría un Gobierno del pueblo. Pero la realidad, conforme pasó el tiempo, fue otra: viajes al extranjero, nulas ruedas de prensa, acuerdos en los «oscurito», abandono al campo, críticas a grupos progresistas, y el aumento de impuestos; todo ello ha contribuido para que exista un gran descontento social que terminó con una agresión por parte de la SSP el pasado 19 de enero.
Pero ¿por qué consideramos que el Gobierno de Yucatán es represor?
Sólo hay que recordar el 25 de noviembre del año pasado donde se abusó de la fuerza pública para detener a seis mujeres; sólo hay que recordar que en meses pasados una muchacha, estudiante ejemplar de derecho, fue detenida arbitrariamente por la policía estatal confundida con una narcomenudista; y sólo hay que rememorar el 19 de enero cuando las autoridades repelaron la manifestación de la sociedad civil que se pronunciaba en contra de los aumentos de impuestos que pretende hacer el Gobierno encabezado por Vila Dosal.
Con relación a la prensa, el Gobierno del Estado no contempla a medios alternativos en su esquema de publicidad argumentando que no tienen alto impacto; sin embargo, apoya a ciertos «periodistas» que ni siquiera tienen un portal o redes sociales; su venganza se debe a que estos medios fueron «apoyados» en el Gobierno priísta o que son duros críticos de su proyecto gubernamental.
Así las cosas, así Yucatán.

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