Marcha por la paz o mecanismo de la chinche besucona | Akire Lincho

En el estado de Morelos existe un insecto volador al que comúnmente le llaman “Chinche Besucona”. Es un animalito de apariencia inofensiva y tierna; ostenta unas llamativas esferitas de color beige en sus alas, que podrían hacernos pensar en una intención protagónica cuando se posa sobre la piel. Sin embargo, este bicho es engañoso y sumamente peligroso. El insecto aterriza sobre la dermis y, mediante la aplicación de un aparente “beso”, inocula una gran cantidad de huevecillos en forma subcutánea que provocan comezón; cuando te rascas el “beso” del bicho, los huevecillos se dispersan por el torrente sanguíneo del cuerpo y, aunque tardan unos años en llegar al corazón, provocan la muerte derivada de un accidente vascular. En resumen, su apariencia no corresponde en absoluto a la virulencia y letalidad de sus acciones.

Este curioso bicho aporta un inmejorable marco de referencia para el análisis de un montaje socio-político que está sucediendo hoy día en México, a partir del aprovechamiento deleznable de tragedias familiares derivadas de la situación de violencia que sufre el país desde hace más de una década.

El escritor y activista político Javier Sicilia convocó a una marcha por la paz con dignidad y justicia hace algunos años, después del terrible asesinato del que fue objeto su hijo a manos de miembros del narcotráfico en el año 2009. En esa primera marcha Sicilia llegó hasta los Estados Unidos; lo acompañó un buen número de personas que se fueron adhiriendo a lo largo del camino. Se caracterizó por representar una protesta, más que justificada, contra la violencia desatada en el gobierno de Calderón hacia la población civil, a raíz del apoyo que otorgó ese gobierno a algunos cárteles de la droga, en el proceso de limpiarles el camino de competidores y estorbos. Entonces no se tomó en cuenta a Sicilia o a sus propuestas; sólo se le recibió en presidencia, se aceptó un beso de su parte y la violencia continuó en aumento desproporcionado empezando a marcar una tendencia.

El tratamiento que el gobierno de Peña Nieto dio a la violencia fue el mismo que el de Calderón; apoyar a algunos delincuentes atacando a otros, sin siquiera diseñar un plan para intentar disminuirla, porque de ella se beneficiaban; y la tendencia de crecimiento al alza de la violencia se consolidó. Entonces Sicilia también protestó; también fue recibido y se aceptó un beso de su parte, pero nada cambió.

A partir del concepto planteado precisamente por Sicilia de paz con dignidad y justicia, el gobierno actual de México diseñó, armó y está operando un plan serio y congruente para terminar con la violencia en el país, que se mueve en tres ejes: (1) Atender la falta de oportunidades y la pobreza, como causas fundamentales del fenómeno de la violencia, mediante la aplicación de programas sociales de apoyo a los jóvenes y a la población menos favorecida; (2) Integrar un cuerpo profesional de seguridad pública como la Guardia Nacional que aporte la capacidad suficiente para controlar los delitos de alto impacto en toda la República; y (3) Dotar a la Secretaría de Gobernación de la capacidad operativa necesaria para atender a los familiares de las víctimas de la violencia y para coadyuvar en la investigación de los delitos cometidos en sexenios anteriores. El plan apenas está en marcha y el gobierno ya logró detener y, en el caso de algunos delitos, revertir la tendencia de crecimiento del fenómeno. En este gobierno las cosas cambiaron drásticamente y el problema se está atendiendo todos los días desde la presidencia del país.

Sin embargo, por absurdo que parezca, Sicilia está organizando otra marcha por la paz con dignidad y justicia, aprovechando cínicamente los ataques que sufrió el clan LeBarón en noviembre, para pedirle al gobierno que desista de la estrategia que está operando para terminar con la inseguridad y la violencia, cuando esta estrategia se diseñó y se está aplicando exactamente bajo el concepto que él mismo proponía.

Luego entonces, ¿Qué le pasa a Sicilia? Es cierto que el gobierno cambió; con él cambió la estrategia y se orientó exactamente como Sicilia lo pedía. El problema es que Sicilia también cambió.

Lo que hoy está haciendo Sicilia no tiene nada que ver con la indignación por una supuesta inacción del gobierno contra la inseguridad, sino con una estrategia bien coordinada desde otra parte, enriquecida con la participación de los líderes del clan LeBarón y de personajes irrelevantes, pero estridentes como Gilberto Lozano, apoyados por miembros de la prensa que siempre han servido como herramienta para los intereses de las élites dominantes, como Jorge Ramos, quienes como regla de actuación, alimentan la guerra híbrida contra cualquier gobierno que ponga en riesgo los intereses de quienes los controlan a ellos.

Una semana antes del evento al que convocó Sicilia, le vino a preparar el terreno Jorge Ramos, en un intento por sembrar en la mente de la opinión pública el crecimiento de las cifras de homicidios dolosos en el país. La respuesta que recibió del Presidente también dejó clara en la consciencia colectiva la modificación que ha sufrido la tendencia de crecimiento en ese delito durante el primer año de su gobierno, como resultado de la aplicación de la nueva estrategia de seguridad pública.

Las cuatro cabezas más visibles que participan en este capítulo de la guerra híbrida contra el gobierno son Javier Sicilia, Julián y Adrián LeBaron, y Gilberto Lozano, quienes en otras circunstancias serían personajes muy menores, pero que hoy cobran relevancia pública a partir tres factores:

(1) El ataque que sufrió el clan LeBarón,

(2) El activismo antigubernamental de los medios tradicionales con intereses de grupos de poder y

(3) La situación en la que se encuentran los expresidentes de México, quienes casi con seguridad van a ser enjuiciados una vez que la ciudadanía junte las firmas que se requieren en la consulta pública, con una probabilidad muy alta de terminar en la cárcel.

Estos personajes tienen en común varias cosas: Se declaran apolíticos, apartidistas y anulistas, insisten en que la política no es el camino para resolver las cosas, son estridentes y vociferan arengas públicas en contra del único gobierno que está llevando a cabo un plan coordinado, integral y serio para terminar con la violencia y la inseguridad en el país, y no tienen propuestas claras sobre cómo debería enfrentarse el problema. Adicionalmente, los Le Barón y Lozano por su lado, tampoco están de acuerdo en enjuiciar a los expresidentes.

En pocas palabras nos quieren convencer de que todos los que hoy están en el gobierno son iguales a los que estaban antes, que las cosas no han cambiado y que debemos de estar confundidos y buscar otras alternativas distintas a la de la política para resolver los problemas, pero no plantean estrategias que puedan funcionar; en conclusión pretenden que los ciudadanos permanezcan confundidos.

Su activismo político contradice la promoción de sus posturas y llevan a cabo actos de traición a la patria, en ejercicio de la peor versión que puede existir de un miserable.

El Clan de los LeBarón

Dos de los que hoy son copartícipes de la marcha convocada por Sicilia son los líderes del clan: Julián y Adrián LeBaron. Hay que recordar que Julián LeBarón, líder del clan, fue primero a los Estados Unidos a tratar de promover una intervención extranjera en territorio mexicano; como esto no le funcionó, ahora se encuentra arengando a los migrantes mexicanos para que no manden dinero a sus familias como medida de protesta contra el gobierno, sin entender siquiera que esa es una de las razones fundamentales por la que los migrantes están en Estados Unidos: Mandar dinero a sus familias.

La historia del Clan LeBarón no es ajena a la violencia. Según Frank Report, el primero en dar a conocer los homicidios de tres mujeres y seis niños del clan en noviembre del año pasado mientras viajaban en el norte de México, señala que el clan o culto, tiene un largo historial de poligamia, pederastia y de, aproximadamente, 40 asesinatos entre los que, por mencionar algunos, se cuentan los que confesó haber cometido Cynthia LeBaron en 1988 contra tres adultos y una niña de 8 años, por encargo de su líder; de los siete asesinos con apellido LeBaron involucrados en esos homicidios, cinco fueron declarados culpables y el último de ellos fue detenido en el 2010.

Además de ser señalado por sus vecinos a causa del despojo de tierras y la explotación indiscriminada del agua en una zona desértica, el culto LeBarón ha participado activamente con la Secta NXIVM en los Estados Unidos, dedicada entre otras cosas al proselitismo ideológico y a la trata de personas, para quienes Julián LeBarón grabó un documental de 11 capítulos con los que la secta promovió el reclutamiento de personas que después sufrieron de tortura y abuso sexual, invitado por su amigo, así lo declara él mismo, Emiliano Salinas Ochelli, hijo de Carlos Salinas de Gortari.

El NY Times, el NY Post y el Diario el País han publicado reportajes en los que señalan al culto LeBarón como proveedores de niñas para ser entrenadas mientras trabajaban como sirvientas en la sede de esa secta en Nueva York, y que fueron hospedadas en el seno de la secta por Rosa Laura Junco, hija del propietario del periódico Reforma, en cuyas páginas ni siquiera han mencionado el tema.

Los terribles ataques de noviembre en los que perdieron la vida tres mujeres y seis 6 niños, miembros de este clan, sucedieron en dos sitios diferentes, uno contra una de las camionetas que se dirigía al aeropuerto de Phoenix, y otro contra dos camionetas a unos 16 kilómetros de distancia de la primera. Estos lamentables eventos colocaron los reflectores sobre el clan y, en especial, sobre sus líderes Julián y Adrián LeBarón; ellos están usando esos reflectores también en forma lamentable, para dedicarse a golpear al único gobierno que está atendiendo seriamente el problema de la seguridad y que, incluso, los está atendiendo a ellos mismos como familiares de víctimas con un trato muy especial, que prácticamente no ha recibido nadie más en este país. Hay que mencionar que el clan LeBarón cuenta con la protección de 19 policías federales desde el año 2009, después de un ataque en el que perdió la vida Benjamín LeBaron.

Recientemente se publicó información proporcionada por Esteban González de la fundación Lak’ech por la Paz, liderada por Emiliano Salinas Ochelli, también exlíder en México de la secta NXIVM, revelando que esa fundación financió a Julián LeBarón para que participara en la primera marcha organizada por Javier Sicilia, además de haber financiado el documental de promoción en el que participó LeBarón con el líder mundial de la secta, Keith Rainere, quien hoy está preso por trata de personas y abuso sexual en Estados Unidos.

El vendedor de coca colas

Otro personaje que se adhiere a la marcha convocada por Sicilia, de poca importancia en la vida pública pero de enorme estridencia es Gilberto Lozano, un farsante que se ostenta como emprendedor de carrera, pero que no lo es. Después de haber trabajado en Grupo Alfa de Monterrey, se integró a Coca Cola laborando bajo las órdenes de Vicente Fox, quien entonces era director comercial de la empresa. Este empleado de Fox lo siguió en su malogrado gobierno, trabajando para Santiago Creel en la secretaría de gobernación, percibiendo un sueldazo de 200 mil pesos mensuales, siendo corresponsable del primer gobierno desastroso del PAN y de la traición a la democracia que fue orquestada desde el deplorable desempeño de un régimen ineficiente y corrupto. Hoy está al frente de una asociación aspiracionalmente denominada como “Consejo Ciudadano”, cuya característica principal es generar confusión en la ciudadanía por medio de un discurso antigubernamental estridente y absurdo; ha llegado al grado de arengar a miembros del ejército públicamente pidiéndoles que den un golpe de estado y, como esto no funcionó, se dedicó a invitar a los ciudadanos a cometer delitos fiscales en un acto demencial, que evidencia una falta de respeto absoluta por la inteligencia de la mayoría de los mexicanos y que, incluso, provocó la suspensión temporal de su cuenta de Twitter. ¿Qué nos hace pensar que este señor, que sólo ha ocupado puestos de terceros niveles y que formó parte del lamentable gobierno de Fox, le va a enseñar al gobierno actual cómo se deben hacer las cosas?

La Chinche Besucona

Por último, tenemos a Javier Sicilia, quien en forma miserable hoy está aprovechando la tragedia del clan LeBarón para intentar que el presidente “le abra las puertas de Palacio” otra vez, en vez de concentrarse en entrar por las puertas que ya se le abrieron en la Secretaría de Gobernación con Alejandro Encinas y que lo están esperando; pero él prefiere besar al presidente en lugar de sumarse a la solución que él mismo planteó y que ya está en marcha para resolver el problema.

De acuerdo con la información revelada por la fundación de Emiliano Salinas Ochelli, Javier Sicilia también tuvo acercamientos con Keith Raniere, líder de la secta NXIVM antes de su primera marcha en la que esta fundación financió la participación de LeBarón.

Hoy la apariencia amable y hasta santurrona de Javier Sicilia ya no le alcanza para esconder su protagonismo y la virulencia antisocial que podría estar escondida en un inocente beso, pero que podría ser terriblemente perjudicial para la salud social si se recibiera y se tomara en cuenta su nueva demanda, similar a los efectos que provoca el beso de la chinche besucona. Su propuesta ya fue atendida debidamente por el gobierno; ahora exige que se desatienda lo que había propuesto; el objetivo es otro. El beso no fue aceptado; la propuesta sí lo fue y se está aplicando.

Su amigo, el padre Solalinde, que lo conoce bien, y que y lo acompañó durante nueve años en sus protestas, declaró que era una pena que Sicilia hubiera abandonado su propio movimiento y que esta vez ya no marcharía con él. Se ha olvidado de la paz con dignidad y justicia para buscar el protagonismo y la plataforma política.

Conclusión

Como vemos, todos estos personajes están actuando desde una estrategia bien coordinada con el objetivo evidente de alimentar la guerra híbrida en contra del gobierno. El propósito es muy claro: Crear confusión e incertidumbre en los ciudadanos para poder manipularlos.

Las evidencias nos llevan a inferir que este mecanismo de marcha por la paz esconde la autoría intelectual y, tal vez hasta el financiamiento, de algunos expresidentes que hoy se sienten en verdadero riesgo de ser llamados ante la justicia y que serían los principales beneficiados con un cambio en la estrategia de seguridad de parte del actual gobierno.



FUENTE: SINLINEA.MX

ENLACE: https://bit.ly/38C4kxh


 

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