¡Basta ya de llorar por migajas! | Armando Pacheco

Recuerdo bien que mucho tiempo se nos llamó a los artistas urbanos, a los que nos salimos de las universidades o no tuvimos la «lana» de papá o mamá en el bolsillo, como lúmpenes; se nos dijo gente ociosa, bola de borrachos y un largo etcétera que está de más recordar. Se nos criticaba por nuestros excesos alcohólicos y hasta por nuestra forma de vestir. A otros se les acusó de inocentes, ilusos y hasta de soñadores. Hoy, puedo decir que muchos de esos colegas han logrado consolidarse en sus proyectos. Unos son músicos sin tener que pedirle un peso al Estado; muchos son artistas visuales exponiendo, acaso triunfando, en grandes e importantes espacios. Muchos hemos logrado construir nuestro propio camino y, por si eso no bastara, lo hacemos sin quejarnos de recortes presupuestales -amén de todas las administraciones gubernamentales-; sin querer joder al semejante o al grupo opuesto a nuestra corriente artística. En fin, seguimos vigentes, creando, abriendo brecha y apoyando, incluso, a los que nos siguen atrás.

¿Y a qué viene todo esto?

Pues ahora resulta que una élite de intelectuales y artistas empieza a lamentar la intención del Gobierno del Estado de Yucatán de quitarle (reducir) el apoyo económico a tres Asociaciones Civiles o agrupaciones que apoyan el arte. Se trata del Museo de la Canción Yucateca; el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán; y la Orquesta Sinfónica de Yucatán.

E iré por orden:

El Museo de la Canción Yucateca ha servido, a mi juicio, para el cultivo de unos cuantos, y que de vez en cuando, le da oportunidad a tríos o grupos de música vernácula yucateca si acaso asumen el compromiso con los organizadores; ha servido, desde hace mucho tiempo, para aplaudir a esa élite musical que son privilegiados por el oído cómplice de un sector de amantes de la trova yucateca. Sin embargo, considero que sus acordes sociales no han logrado llegar lejos y aún no se escucha fuerte al verdadero jilguero yucateco, a ese que, en su pueblo, anda en su casa y mecedora acariciando sus acordes y emitiendo su último aliento para el deleite de sus vecinos que, pueblerinos, nunca han pisado ese famoso Museo de la Canción Yucateca que tanta fuerza le diera Jorge Esma Bazán en aquel inicio del siglo XXI y que, posteriormente, se le asignó un espacio propio, pues no olvidemos que su primera sede estuvo en La Casa de la Cultura del Mayab, allá por la calle 63 con 64 y 66 y cuyo principal impulsor fue Luis Pérez Sabido.

El Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán es otro que casi en nada ha contribuido en el desarrollo del arte y la cultura de Yucatán. Ha, por el contrario, segregado a sinnúmero de artistas visuales y plásticos yucatecos y sus métodos curatoriales se limitan a la denominada «alta cultura», eliminando mucho de lo contemporáneo que han hecho artistas urbanos, autodidactas e independientes; en otras palabras, ha servido para fomentar el arte de la reducida élite privilegiada por el Estado.

La Orquesta Sinfónica de Yucatán, por su parte, es la única organización artística que ha cumplido con cabalidad sus objetivos. Ha logrado consolidar el proyecto iniciado hace más de quince años y su labor de fomento por la música culta o académica se ha alimentado de nuevos movimientos musicales de México y el Mundo. Además, es la única que ha impulsado de manera considerable a jóvenes músicos de Yucatán y ha salido de la ciudad de Mérida a otros municipios del estado. Se ha demostrado, pues, que es sumamente importante su continuidad y por ello, el Gobierno debiera sopesar el finiquitar el fideicomiso o no.

Una vez lo anterior, es importante recordarle a los artistas en resistencia de Yucatán, que pedirle apoyo (económico o en especie) al Estado es nuestro derecho; sin embargo, considerar esas migajas como parte de nuestra esencia de vida, es un error. ¡Ya basta de pedir las migajas! Somos capaces, los grandes grupos de artistas lo saben, de crear y hacer arte dentro o fuera de los edificios. ¡También nosotros podemos tomar las calles!

Foto cortesía de Óscar Zárate

Armando Pacheco (Nezahualcóyotl, Edomex, 1980). Radica en Mérida desde 1985. Es escritor, periodista y músico de folclore latinoamericano. Integrante del Centro Yucateco de Escritores. Primer Lugar del Premio Regional de Poesía «Syan Ca’an Bakhalal» 2016. Tercer Lugar, en la categoría B del II Premio Nacional de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera» 2010. Primer Lugar del Premio Estatal de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera», ediciones 2003 y 2006. Mención de Honor en el Premio Regional de Poesía «José Díaz Bolio», ediciones 2005 y 2006. Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay) 2007. Coeditor, junto con el escritor Adán Echeverría, del Mapa Poético de México, edición 2008. Autor de las plaquetas: Entidad en el exilio y otros poemas de añoranza (Ediciones Zur, Catarsis El Drenaje Literario e ICY, 2007) y Memorial del poeta errante (Ediciones Letras en Rebeldía, Editorial El gato bajo la lluvia, 2015). Autor del cuentario breve El viejecillo de historias de animales mayas (El gato bajo la lluvia, 2018). Antologado en La Otredad (2006), Palabrando (2006), Nuevas voces en el laberinto (2007), Cultura de Veracruz (2008), Mapa Poético de México (2008); El canto del silencio (Ediciones Letras en Rebeldía, 2018) y Entre juegos y garabatos, antología para niños Vol. 1 (Ediciones Letras en Rebeldía, 2019). Publicado en las revistas Navegaciones Zur, Cantera Verde, Cultura de Veracruz, Letralia, entre otras. Actualmente es director general de Arte y Cultura en Rebeldía. Es fundador y editor de Ediciones Letras en Rebeldía. Está próximo a publicar Memorias de un poeta errante.

Crisis y esperanza en nuestra América | Cristóbal León Campos

I

El acontecer latinoamericano a mes y medio de finalizar el 2020 se torna más complejo: los conflictos políticos, los resultados electorales, los efectos de la pandemia de la Covid-19 y las extremas condiciones de vida de millones de seres humanos, hacen de esta región del mundo un verdadero epicentro de los futuros proyectos emancipadores, aunque también, como ya lo ha sido, en ella se proyectan renovadas formas de opresión neofascista. El gran ensayo prerrevolucionario observado desde finales de 2019 en Chile ya ha dado un gran fruto. La elección popular por la Constituyente mostró el deseo de superar toda herencia dictatorial que subsiste en las leyes y la sociedad. El reto inmediato, consiste en garantizar que la representación popular se mantenga y manifieste al momento de redactar la nueva Constitución, la voz proletaria-campesina-indígena tiene que pugnar por ser la que dé forma a la sociedad venidera, garantizando que la lucha efectuada en las calles ha valido la pena. La continua movilización es necesaria para la profundización de la conciencia y como vigía de que el clamor del pueblo al fin se plasme en las leyes, pero sobre todo, en la realidad. La Constituyente chilena no es el fin, es apenas el inicio de una etapa transformadora que se espera sea a favor del pueblo.

Los resultados celebrados en el mundo de la elección presidencial en Bolivia y la toma de posesión del nuevo mandatario Luis Alberto Arce Catacora, son otro motivo de ilusión en la región, el triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS) terminó de desenmascarar la verdad sobre el golpe de Estado, la participación del imperialismo estadounidense y de organizaciones satélite a sus intereses como son la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Grupo Lima, además de la vileza de la oligarquía-burguesía autóctona. La mayoritaria participación del pueblo boliviano reclama cambios sustanciales que no se limiten a restablecer lo destruido por la dictadura encabezada por Jeanine Áñez, sino que la nueva etapa del gobierno del MAS, reconozca los errores del pasado y profundice las transformaciones sociales, renueve la defensa de los derechos del proletariado y de los sectores populares, así como establezca un camino claro y efectivo para superar la contradicción imperante entre las estructuras del capitalismo y la construcción del socialismo.

El retorno de Evo Morales a su nación es importante por el restablecimiento de la justicia despojada por el golpe neofascista, pero no puede convertirse en un doble poder o incluso en un contrapoder, la necesidad de unidad entre las fuerzas progresistas, de izquierda y revolucionarias han de encausarse para el fortalecimiento del proyecto emancipador real, o se terminará cayendo en las conocidas contradicciones y la desilusión, Bolivia tiene una oportunidad de reforzar la integración y unidad latinoamericana lacerada por los últimos meses de avance ultraconservador.

El MAS puede superar los límites anteriores que lo condicionaron a la política de conciliación de clases y tolerancia al capital, ya se ha demostrado que no hay forma amable de favorecer las necesidades sociales, la confrontación con los intereses imperialistas y oligarcas-burgueses es inevitable si en realidad se quiere crear una sociedad socialista. En Bolivia al igual que en Chile la desmovilización proletaria-popular sería un grave error, pues la reacción de la derecha será brutal y constante, tan solo y como muestra, recuérdese el atentado denunciado por el MAS contra el presidente Arce pocos días antes de que tomara posesión. En todo caso, ambas victorias han sembrado la semilla renovadora de la esperanza para las naciones de nuestra América, ahora nos toca cultivarla.

II

En Costa Rica se vive una crisis política, las huelgas, protestas sociales y la represión gubernamental son la hoja de ruta del presente, la administración presidencial del Partido Acción Ciudadana (PAC) encabezado por Carlos Alvarado Quesada, enfrenta el descontento popular acelerado por los efectos del Covid-19, las políticas económicas con perfil neoliberal, terminaron por cansar a los sectores afectados con el objetivo de un segundo préstamo del gobierno al Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1,750 millones, los sectores de izquierda e incluso algunos de derecha han manifestado su rechazo poniendo al régimen en una situación de debilidad.

La dirección neoliberal de la economía lleva tiempo incrementando el malestar social, en 2018 el gobierno impulsó una reforma fiscal que representó más impuestos y un alza en la carestía de los productos básicos, desde entonces las movilizaciones sociales están presentes, ante lo cual la respuesta represiva ha llegado al grado de pretender decretar las huelgas como ilegales. La ilusión difundida durante mucho tiempo que nombra a Costa Rica como la “Suiza de Centroamérica”, por una supuesta estabilidad económica, deja ver su falsedad como idea frente el desmoronamiento del Producto Interno Bruto (PIB), el crecimiento del desempleo y la baja en las exportaciones, la pobreza gana lugar mientras que el Covid-19 sigue repercutiendo en la salud de la población. Algo parecido a la situación en México cuya Cuarta Transformación que parece por momentos caminar mucho más hacia atrás que rumbo a un real cambio.

La salida propuesta por el gobierno se centra en los intereses de los sectores burgueses-empresariales, a quienes ha llamado al diálogo, dejando a un lado las demandas proletarias-populares que entre otras cosas exige un proceso de justicia fiscal, además, es importante señalar que la represión esta presente con agentes militarizados vestidos de policías en una nación que se supone no tiene ejército, la privatización de las instituciones y el recorte al gasto público hacen que las protestas se agudicen y la perspectiva para el pueblo sea la superación de las estructuras neoliberales-capitalistas. Por el momento el presidente Alvarado detuvo la propuesta del FMI, algo ya visto en Ecuador en el 2019, pero para nada esta medida soluciona un conflicto de clases agudizado por décadas y silenciado por los medios de comunicación. El bienestar del pueblo costarricense está en la organización, la conciencia social y la resistencia.

En el caso de Venezuela los comicios próximos a celebrarse en diciembre darán el pulso para conocer el ánimo popular en torno al proyecto bolivariano que se ha mantenido en el poder gracias al apoyo de las estructuras de base cívico-militares principalmente, las agresiones constantes del imperialismo sobre la paria de Simón Bolívar, recrudecidas durante el mandato del saliente presidente estadounidense Donald Trump, fueron resistidas por la conciencia antiimperialista del pueblo y su deseo de permanecer soberano y autodeterminado, pero esto no significa que no se presenten en estos tiempos fisuras al interior de los sectores populares y de las organizaciones de izquierda-revolucionarias, pues la misma contradicción no superada en Bolivia referente a las estructuras capitalistas, es la que genera desgaste y condiciona la continuidad-profundidad del proyecto emancipador, ya está más que claro que la conciliación de clases y la intensión de no “incomodar” a los sectores burgueses con perspectiva nacionalista que se han opuesto a la injerencia yanqui, terminará siendo la trampa de la presa al no fortalecerse las demandas y la unidad proletaria-popular entorno al gobierno. Venezuela no puede únicamente mantenerse evocando las victorias de la resistencia contra el imperialismo, urge continuar y profundizar el proyecto del socialismo bolivariano para concretar definitivamente la liberación y el bienestar del pueblo.

III

Los convulsos días que se han vivido en Perú a raíz del golpe parlamentario impuesto por el Congreso derrocando al ex presidente Martín Vizcarra y asignando en primero momento a Manuel Merino de Lama, quien, ya ha renunciado por las protestas en repudio a su nombramiento y por la exigencia de justicia luego del asesinato de al menos dos personas debido a la represión gubernamental, son el marco del ahora nombramiento de Francisco Sagasti y el hecho de que la nación incaica es la segunda del mundo con mayor número de fallecidos por Covid-19 en la cuenta por habitantes, junto a una crisis económica que se refleja en la menor tasa de crecimiento en la región. Tras su reciente nombramiento, Sagasti ha dicho que su prioridad será el combate a la pandemia y la celebración de elecciones transparentes, pero es justo recordar fue precisamente el Congreso quien aprovecho el artilugio legaloide de “incapacidad moral permanente” para derrocar a Vizcarra e imponer gobernantes sin impórtales su falta de popularidad y reconocimiento de la sociedad. En Perú las elecciones presidenciales están programadas para el 11 de abril de 2021, es decir, faltan cinco meses y el Congreso decidió dar el golpe orquestado en favor de los sectores ultraconservadores.

Vizcarra ha sido acusado de corrupción y se le ha imposibilitado salir de Perú durante los próximos 18 meses, no hay que perder de vista el hecho de que las protestas populares no han sido para defender al presidente derrocado, muy al contrario, el clamor popular está dirigido a que no se continúe con las políticas antihumanas referidas y no sea el pueblo objeto de imposiciones y violaciones a sus derechos, el rechazo inmediato a la designación de Manuel Merino fue por ese sentimiento de imposición, el pueblo peruano como los pueblos latinoamericanos está cansado de la injusticia reinante en su nación durante tantas décadas. El golpe que ha violado la Constitución peruana ha otorgado a los sectores ultraconservadores el poder, lo cual abre el camino a reformas neoliberales que son resistidas por las fuerzas populares, el golpe en sí, es la estrategia para ir construyendo el camino prelectoral de la instauración de un régimen proimperialista y abiertamente neoliberal, obsérvese el silencio de la OEA y del Grupo Lime ante los hechos de imposición y represión, sería un error pensar que la salida de Trump del poder en los Estados Unidos significa el fin de las agresiones injerencistas, muy al contrario, lo que viene es el reforzamiento de las políticas imperialistas más agudas. Las victorias en Chile y Bolivia son señales de la perdida de hegemonía conservadora-imperial frente a la cual no se quedará cruzado de brazos el imperio.

La crisis política que se vive en Perú es resultado también de la disputa al interior de las corrientes partidistas e intereses personales de los cabecillas de grupos, el golpe parlamentario solo es una jugada en el tablero del ajedrez en el seno burgués, mientras que las protestas populares reclaman el fin de ese juego y el establecimiento de justicia y un orden social que escuche las demandas históricamente ignoradas del pueblo, lo que informan los medios de comunicación convencionales responde a la mirada desde arriba, pero no se recoge y manifiesta el deseo popular. La fuerza peruana en las calles contra el golpe parlamentario resiste una imposición más, su lucha es la de todos los pueblos latinoamericanos y del mundo por alcanzar una sociedad justa y verdaderamente democrática. La demanda de una constituyente crece entre el clamor popular para establecer un orden social en favor del pueblo.

IV

La derrota reciente en las elecciones municipales de la corriente dirigida por el presidente Jair Bolsonaro en Brasil, pudieran ser indicador del futuro mediato de su mandato, el desprestigio internacional de Bolsonaro por su actuación frente al Covid-19 y por sus reiteradas acciones y discursos neofascistas, parecen comenzar a cobrarle la factura, su poder e influencia se ha deteriorado gravemente al interior del país sudamericano y al exterior, más ahora que la derrota de Trump es clara, siendo el presidente de Brasil uno de los principales aliados de la política de injerencia y agresión imperialista sobre Venezuela y Cuba, su manifiesto anticomunismo, racismo y homofobia se coronaron con la tragedia que viven los brasileños ante la pandemia. Bolsonaro acusa fraude en las recientes elecciones que no le han favorecido y pone en evidencia el debilitamiento de su fuerza.

En Haití persisten las protestas que enfrentan a un desacreditado presidente Jovenel Moise, la represión y la pobreza son los síntomas comunes en la nación caribeña, más de un año lleva el ciclo actual de manifestaciones que han ido desde el reclamo contra las políticas económicas, hasta el fin del colonialismo histórico que asola a la primera nación latinoamericana independizada. No es nuevo decir que Haití es el país con mayor pobreza y desigualdad el en Caribe y que la violencia sistémica oprime a la población, el abandono gubernamental del pueblo corona un silencio sistémico global sobre Haití, cuyas noticias poco se difunden y mucho se tergiversan.

El pueblo haitiano denuncia inseguridad, crimen, corrupción e impunidad y fortalece su reclamo por la salida del poder de Jovenel Moise antes del 7 de febrero, quien se empecina en mantenerse como presidente y simula reformas constitucionales para apaciguar las demandas sociales, cuando en realidad tiene la intensión de promulgar una nueva Constitución que pudiera poner en riesgo la existencia del Senado y retornar al presidencialismo dictatorial que por décadas gobernó. La situación en Haití es sumamente preocupante, pues los intereses colonialistas del imperialismo han sumido a la nación durante más de dos siglos a una condición de dependencia e injusticia de la que el pueblo aún no logra salir, pues aunque se silencie por los medios de comunicación a favor del imperialismo, en Haití existe la resistencia anticolonialista-imperialista y revolucionaria que lucha por la emancipación del pueblo y el establecimiento de la democracia y la justicia.

Una declaración de organizaciones populares y revolucionarias haitianas menciona que: “El régimen de Jovenel Moise en Haití es completamente ilegítimo y corrupto. Con el parlamento disuelto, Moise gobierna por decreto y ha estado consolidando viciosamente su poder con el apoyo de bandas armadas.  Las bandas han cometido muchos delitos, atacando barrios populares y matando a los opositores al régimen con impunidad. Con la profundización de la crisis política y económica, Moise ha estado pidiendo una nueva constitución para consolidar aún más su poder”.

El pueblo haitiano, organizado en la resistencia proletaria-popular requiere la solidaridad internacional de los sectores progresistas y de izquierda del mundo, en nuestra América las voces de justicia para Haití deben multiplicarse y extenderse, es tiempo ya de que el fin de tantos años de opresión llegue y se consolide una nueva realidad para la primera nación latinoamericana confirmada al calor del deseo de independencia y soberanía. La esperanza de Haití es la misma que tienen todos los pueblos del mundo.

V

Pensar el devenir de nuestros pueblos es también reconocer la especificidad, la geografía latinoamericana muestra un sinfín de variantes en cada país o región, construir los caminos de liberación tiene entre otras misiones aprender del pasado y evitar los errores cometidos, reconocer los avances y cuestionar los pasos para diseñar el proyecto emancipador, esto, sin hacer eco de las posturas posmodernas infiltradas con el afán de desvirtuar la utopía y la posibilidad de edificar el socialismo. La crítica al capitalismo se tergiversó a tal grado que la naturaleza del sistema es estudiada desde puntos de vista ajenos a su lógica, la necesidad de reconocer lo particular de las realidades no significa la renuncia a la comprensión global de los procesos, lo económico-social y político-cultural está ligado y responde a causas generales producidas por la naturaleza del sistema, y aunque reflejen particularidades eso no elimina que el análisis deba ser integral, simplemente lo complejiza.

La fragmentación que relativiza todo y niega lógicas generales, es un truco del pensamiento débil que divide para sustraer del imaginario social y político la idea de un proyecto libertador que aglutine la totalidad de aspectos, el tan cantado fin de las ideologías-utopías repercute al trazar el camino a seguir en los procesos de lucha, su efecto genera dudas cuando se habla del porvenir de la humanidad. El sistema siembra incertidumbre y relativiza las interpretaciones para frenar la emancipación plena, proyectar la liberación de nuestros pueblos requiere la reformulación del socialismo para dignificar a la humanidad.

Las protestas en nuestra América dan luz a una amplia gama de variables para analizar por lo particular de cada país, sujetos sociales, demandas, formas de resistencia, estructuras organizativas, tipos de movilización y autogestión al interior de las luchas, también, las respuestas represivas de los estados, sus discursos, la contraofensiva conservadora que pretende frenar el reclamo social, el neofascismo, la injerencia e intervencionismo del imperialismo que se muestra a veces velado y otras descarado. Las estructuras económicas del capitalismo latinoamericano preso en contradicciones de dependencia y por la presencia de formas modernas. Si bien los grados cambian y pueden incluso parecer contraponerse, la raíz que les da naturaleza se mantiene, la política del capitalismo comparte su lógica en todos los países donde se ha implando, es un sistema siempre depredador, las oligarquías latinoamericanas lo defienden, sea con golpes de estado, represiones brutales, cercos mediáticos, persecución, censura, cárcel, genocidio, bloqueos económicos, acciones ejecutadas con el consentimiento y apoyo de los organizamos internacionales dedicados a velar por el interés del imperialismo y de los proyectos neocoloniales. Los pueblos y sus luchas requieren retornar al camino de las grandes utopías y proyectos emancipatorios, el marxismo sigue vigente como teoría social para el estudio del capitalismo y como base de la edificación de una sociedad global más humana.  

En nuestra América la propuesta bolivariana recuperó esa proyección perdida, acompañando a nuevas propuestas de liberación como la lucha zapatista que desde finales del siglo XX inyectó aires de renovación a la esperanza. Ahora entrando a la tercera década del siglo XXI las condiciones coyunturales avalan seguir hablando de unidad e integración latinoamericana, el proyecto bolivariano-socialista es vigente, por su raíz autóctona de ideas independentistas y por su carácter anticapitalista cimentado en el pensamiento socialista-marxista sin dogmas ni esquemas forzados, la liberación de nuestros pueblos amerita proyectar nuevamente la emancipación latinoamericana.

Cristóbal León Campos es Licenciado en Ciencias Antropológicas con Especialidad en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán. Integrante fundador de la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América. Es editor de Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura. Colaborador de Por Esto!, La Jornada Maya, Novedades de Yucatán, De Peso y diversos medios impresos y digitales. Coautor del libro Héctor Victoria Aguilar. Esbozo para una biografía (SEGEY. 2015), coeditor del libro Migración cubana y educación en Yucatán. Actores, procesos y aportaciones (SEGEY, 2015), autor de En voz íntima (Disyuntivas ediciones, 2017). Miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de la Caribe (AMEC) y del equipo de promoción de Archipiélago. Revista cultural de Nuestra América (UNAM-UNESCO), miembro de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Fue coordinador académico de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán de 2010 a 2019. Actualmente es Coordinador de la Cátedra Libre de Pensamiento Latinoamericano «Ernesto Che Guevara».

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ediciones Letras en Rebeldía.

Odysseus: De l’autre côté de la mer (Episodio 1) | Frédéric Azemar | 2013

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En este primer episodio Penélope continúa esperando a Ulises luego de veinte años de su ausencia. Telémaco ya es un adolescente y tiene que enfrentarse a los pretendientes de su madre que se niega a comprometerse con alguno.

Título original: Odysseus

Capítulo primero

Año: 2013

País: Francia

Dirección: Frédéric Azémar, Stéphane Giusti

Este archivo de vídeo estará disponible para su descarga durante quince días. Arte y Cultura en Rebeldía no monetiza la descarga del mismo y no lo publica con fines lucrativos. Su disponibilidad es con el fin de fomentar el arte.

En la República de Platón | Francisco Brines (Premio Cervantes 2020)

Recuerdo que aquel día la luz caía envejecida
en los fértiles valles extranjeros,
contemplada, desde la cumbre del mediano monte,
por mis ojos cansados.
Los guerreros de mayor juventud
y algunos de mis hijos, escogidos por su hermosura,
pusieron en mi frente sucesivas coronas de laurel,
y estrecharon mis manos con las suyas.
Cuando él llegó hasta mí, temblé; y arrebatando
de sus manos la rama de laurel
le cubrí la cabeza juvenil con la fronda del dios.
Posé mi mano en el desnudo hombro.

Aquellos días de campaña
fueron lentos, afortunados de valor,
y anidaba en mis ojos
la oscura luz de la felicidad del hombre.
Adornada de mirto y flor, compartimos la tienda,
vigilada por el fuego campamental y la insomne mirada
             de centinelas escogidos.
El vino y la comida compartimos, y en el festín
nadie, respetando mi más secreta voluntad, mostraba la alegría
mientras Licio ocultara la suya tras los labios.
Y al par que conquistamos aquel reino enemigo
hice mío su corazón, y le di vida.

Hoy miro las fogatas del viejo campamento,
bajo la fosca noche,
desde esta vil litera humedecida
en la que, consumido por la fiebre,
sostengo el cuerpo sin vigor momentáneo;
y oigo lejano el juvenil clamor por Trasímaco el héroe.
Sobre el hombro de Licio, me contaron mis hijos,
puso su mano con firmeza,
y éste le abraza, según ley, y es por él abrazado.
Hoy visitó la retaguardia, y fueron complacientes con él
los magistrados, y admirado por los muchachos que aprenden
        en la guerra,
y obsequiado de todas las mujeres.
Y yo le di el abrazo, y el discurso amistoso de la bienvenida.
Iba con él el joven Licio.
Dejando el campamento mujeril
pasaron ante mí, y vi en los ojos del muchacho turbación y reproche.

Corren rumores que la campaña del Asia está ya próxima
y urge curar el cuerpo con gran prisa, ejercitarlo en el gimnasio,
acudir otra vez al campo de batalla.
Y pienso, sin embargo, que es inútil mi sueño,
pues las fatigas de los años tributan consunción en el cuerpo,
y hace sufrir la mordedura del dolor.
Hundido en la litera, miro hacia el fuego que rodea su tienda,
y puedo interpretar la mirada de Licio:
todavía me ama.

Excelsas son las aptitudes de su cuerpo y su espíritu
y harán de él un héroe de los griegos.
Próxima está la campaña del viejo continente,
de condición cruel y largos años,
y nadie igualará su decisión briosa.
Caerá la sombra entonces sobre mí; cuando regrese
no sentiré su mano sobre el hombro.
Licio presidirá gloriosos funerales.

Este texto forma parte del poemario Materia narrativa inexacta escrito por su autor en el año de 1965; fue tomado del libro electrónico Una obstinada imagen: políticas poéticas en Francisco Brines (Marcela Romano; EDUVIM, 2016)

Francisco Brines Bañó nace en Valencia el 22 de enero 1932. Su primer poemario se titula Las brasas y fue publicado en 1959 (Premio Adonais). Es autor de obras como El otoño de las rosas (1986), ganador del Premio Nacional de Literatura en 1987; La última costa (1995), con el que ganó en 1998 el Premio Fastenrath que otorga la Real Academia Española; Palabras en la oscuridad (1966), con el que mereció el Premio Nacional de la Crítica. También es autor de Materia narrativa inexacta (1965), El santo joven (1965), Aún no (1971), Insistencias en Luzbel (1977), Musa joven (1982), Yo descanso en la luz (2010) y Para quemar la noche (2010). En 1997, en su colección Nuevos textos sagrados, el sello Tusquets publicó Ensayo de una despedida. Poesía completa (1960-1997). Entre sus antologías más recientes figuran, por ejemplo, Antologías poética (Austral, 2006); Todos los rostros del pasado. Antología poética (Galaxia Gutenberg, 2007); Jardín nublado (Pre-Textos, 2016); Entre dos nadas: antología consultada, 1959-2017 (Renacimiento, 2017); y en 2018 Alianza Editorial publicó su Antología poética, con la selección e introducción de Ángel Rupérez. En 1999 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas por el conjunto de su obra poética y en abril de 2000 fue elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua.

Una mujer se ha perdido | Oscar Sauri Bazán

La cobardía es asunto de los hombres
no de los amantes

[Silvio Rodríguez]

En el grisáceo polvo de su estirpe una mujer se ha perdido.

Construyó con malicia los bordes de su opaco sendero,
enarboló innombrables señales en su ardiente borde.
Pa no guarecer ni el temblor de su radiante sexo
escondió en los pasos su infinita soberbia
y rebeló una oscura mañana el cobre pestilente
de la más antigua exaltación de un ego intoxicado.

Texto tomado del suplemento cultural El Juglar No. 548 del Diario del Sureste publicado el 15 de noviembre de 2001

Oscar Sauri Bazán nace en Cansahcab, Yucatán, el 16 de noviembre de 1958. Ensayista, actor y poeta. Es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Yucatán. Obtuvo el diplomado en Cultura y Civilización Maya, otorgado por el Centro de Estudios Mayas de la unam. Ha sido secretario del Centro Yucateco de Escritores ac; director de Literatura y Promoción Editorial en el Instituto de Cultura de Yucatán y director de la revista Camino Blanco, Arte y Cultura. Ha publicado artículos literarios, ensayos políticos y poemas en periódicos locales, revistas regionales y nacionales. Promotor de los derechos humanos, de la cultura y de la lectura. Miembro fundador y numerario de la Asociación Nacional para la Reforma del Estado, coordinador de Iniciativa de Izquierda, ac. Premio Estatal de Literatura Clemente López Trujillo 1996 por Otras lluvias. Su obra poética ha sido incluida en las antologías: La Voz ante el espejo (antología general de poetas yucatecos), Rubén Reyes Ramírez, Instituto de Cultura de Yucatán, 1995; No nacimos para celebrar, Ediciones en La Mira / La Tinta del Alcatraz, La Hoja Murmurante, Mérida, 1993; Los Convidados, issste, Mérida, s.f.; y Litoral del Relámpago, antología de poetas y narradores del Centro Yucateco de Escritores.

Prostitución y homosexualidad: Interpelaciones desde el margen en El vampiro de la Colonia Roma de Luis Zapata (I) | Bladimir Ruiz

He was not Christian, not natural, not manly, not a woman, not of the heterosexual’s country or region or continent, not human, not animal, not even to be named  [Jeffrey Weeks]

Epilépticos, hippies madres solteras, locos, homosexuales, delincuentes, prostitutas, gitanos, vagabundos, drogadictos y alcohólicos, sordomudos, tísicos, varones exhibicionistas, enanos, tullidos, leprosos, sifilíticos, anarquistas y en general todas las mujeres; así como aquéllos cuyas taras no nos tan visibles pero que por haberse convertido en sus propios jueces, se autoexcluyen de la sociedad de los normales, como por ejemplo los impotentes, las frígidas, los que se creen cobardes, inconstantes o perezosos, los pecadores, los tímidos, los cortos de pene. Más de media humanidad. Media humanidad que no se ajusta en su conducta, en sus sentimientos o en sus actitudes a la norma establecida por la clase dominante. Media humanidad que se siente culpable por haber transgredido la norma o se siente anormal, o enferma, o tarada […] Para todos ellos hay reservado un espacio: cárceles, reformatorios, hogares, hospitales, ghettos, comunidades, sanatorios, casas de templanza donde se les etiqueta, diagnostica, clasifica, donde se les rehabilita, restablece o reforma, para que una vez expiado, limpios, ordenados y disciplinados se puedan integrar al sistema o, en caso contrario, ser agregados y hasta eliminados físicamente.      

Discernir en torno a la otredad se ha convertido en una suerte de moda dentro de los estudios culturales (así como hablar de estudios literarios parece haber perdido vigencia). La teoría y la crítica posmodernas han configurado un espacio en el cual el discurso del otro —¿debería más bien decir sobre el otro?— adquiere no solamente voz sino, al menos aparentemente, cierto aire de autoridad, por no decir de respetabilidad (bien es sabido que la primera no necesariamente implica la segunda)[1]. La estrategia supone un abandono de posturas epistemológicas tradicionalmente vistas como hegemónicas ante el acercamiento a posiciones percibidas como periféricas en un intento no sólo por dejar que sus discursos adquieran visibilidad y con ello textualidad, sino por problematizar la recepción interpretativa de dichos discursos.

Dentro de ésta llamémosla apertura democrática, las voces de las mujeres, de los grupos étnicos oprimidos, de los homosexuales y las lesbianas entran a la arena de la lucha significativa e interpretativa con no pocos problemas. El primero de ellos (y no me interesa aquí hacer una lista) probablemente tiene que ver con la configuración de una narrativa de la identidad (o con la problematización de la misma) que dé cuenta de la manera cómo dichos grupos se perciben y de cómo han sido percibidos. Se trata, pues, en cierta forma, de textualizarse en función de una agenda propia (muchas veces en conflicto interno) y de revisar las lecturas de las que han sido objeto. Esto nos introduce en una segunda instancia problemática: cómo estos discursos son leídos. Si en términos generales la lectura de textos tiene como resultado último su interpretación (y el término texto adquiere aquí un significado amplio: textos culturales, no necesariamente literarios), entonces hay que tomar en consideración que la construcción de sentidos que todo proceso interpretativo implica está determinada y condicionada por la situacionalidad del ente que interpreta; es decir por el lugar desde donde se lee. Prueba de ello, innecesario casi decirlo, es la inmensa polémica que rodea a todos estos discursos de la otredad. El discurso crítico feminista, por ejemplo, se enfrenta a una gran cantidad de «lecturas» dentro y fuera de sí mismo. Algo similar —demasiado similar diría yo— sucede con el discurso crítico homosexual. En ambos casos nos encontramos con posiciones que dialogan contradictoriamente ante la construcción de identidades esencialistas. Igualmente, ambos discursos polarizan las respuestas en torno a la caracterización del mundo en posiciones binarias. Asimismo, por dar un ejemplo más, se polemiza en torno a la posibilidad de dar cuenta de la problemática de estos grupos a través del lenguaje dado que éste parece contener en sí mismo su represión. En todo caso, en lo que a este trabajo se refiere, me interesa revisar algunos aspectos relacionados con el discurso de ese otro —el homosexual— del que ahora parece hablarse con insistencia, o mejor dicho, este otro que comienza a ser leído de diferente manera, usando para ello una novela escrita por un homosexual sobre las vicisitudes de un personaje también homosexual (¿serán estos dos aspectos relevantes a la hora de etiquetarla como novela homosexual?): El vampiro de la Colonia Roma de Luis Zapata y las reflexiones de numerosos críticos, la mayoría de ellos inscritos en los llamados Queer Studies[2]. En síntesis, trataré de explorar, a través de las experiencias de un personaje absolutamente marginal como Adonis, el vampiro nocturno, protagonista de la novela de Zapata, un individuo en situación de orfandad, ubicado en la parte baja de la escala socioeconómica, homosexual y entregado a la prostitución, cómo el autor indaga en cuestiones que van desde la conceptualización misma de la identidad sexual (con la problematización implícita en esta configuración), la incorporación de nuevos sujetos sociales —a través de un inversión de valores en torno a la homosexualidad y la prostitución— a la ideología capitalista de la productividad, la creación de una «comunidad imaginada» gay (la hermandad «gaya» de la que habla el narrador-protagonista), espacio simbólico y utópico donde desaparece la diferencia, y, finalmente, el tema de la interpelación al lector en estos tiempos de aparente apertura posmoderna.

El acercamiento tanto a esta novela como a la crítica misma se me presenta como un universo de interrogantes: ¿qué pasa cuando un texto como el que nos ocupa se erige como un objeto cultural que desde su posición autoritaria invita a lecturas (por no hablar de reacciones) diferentes basadas ya no en el pérdida de centralidad significativa del discurso mismo, sino en el hecho de que interpela por lo menos a dos lectores virtuales: uno heterosexual y uno homosexual? La pregunta, así planteada, es susceptible de ataques argumentativos pues no solamente está planteada en términos de esencialismos, sino que además establece de entrada una división muy discutida y para muchos cancelada. ¿Tiene sentido plantear esta discusión todavía en términos de un binarismo? ¿Es posible hablar de la existencia del homosexual como sujeto que construye su identidad a partir de su «orientación sexual», o más bien debemos cancelar propuestas como ésta y circunscribirnos a la llamada crítica de la identidad y entonces ubicar la homosexual en terrenos de la construcción cultural? ¿Debemos hablar de una identidad homosexual en un intento homogeneizante de claras connotaciones hegemónicas o es imperativo en este caso el reconocimiento de identidades múltiples condicionadas todas ellas por la experiencia y variables de clase, género, cultura, etc.? Estas son sólo algunas de las muchas preguntas que me planteo en relación a este tema de muy escasa bibliografía en lo que a crítica latinoamericana se refiere. Obviamente espero dar respuestas a todas ellas; probablemente no lo haga realmente en ninguno de los casos. Aún así, lo que más me interesa es proponer una discusión frecuentemente cancelada y/o evadida, y cuando es planteada, como en el caso del feminismo, aparece marcada por la retórica del esencialismo.

Texto tomado de la revista Iberoamericana No. 187; abril-junio de 1999; Pp. 327-339


[1] En un corto pero sugerente artículo, Gregory Bredbeck plantea con un dejo de comicidad que «the homosexual and the postmodernist have been sleeping together a lot lately. And yet, as with much intercourse, the experience has been less than fully pleasurable» (254). De acuerdo a sus planteamientos, el homosexual y el posmodernista pueden tener un coito más placentero «if we view homosexuality not as sexuality but as an epistemological conditionality —that is a sef conditions, propositions, discourses, and assumptions that delineate a field of significance» (Bredbeck 254-255). Su conclusión, no deja de ser un tanto efectista: «postmodernism is always already homosexual» (255).  

[2] Los Queer Studies, vistos como movimiento académico, señalan Stein y Plummer, están indirectamente relacionados con el surgimiento de grupos activistas cada vez más visibles (como ACT UP, Queer Nation) durante la década pasada. Siguiendo la línea de exposiciones de estos críticos, puede simplificarse la agenda de los Queer Studies de la siguiente manera: «(I) a conceptualization of sexuality which sees sexual power embodied in different levels of social life, expressed discursively and enforced through boundaries and binary divides; (2) the problematization of sexual and gender categories, and ofidentities in general. Identities are always on uncertain ground, entailing displacements of identification and knowing; (3) a reaction of civil-rights strategies in favor of a politics of carnival, transgression, and parody which leads to deconstruction, decentering, revisionist readings, and an anti-assimilationist politics; (4) a willingness to interrogate areas which normally would not be seen as the terrain of sexuality, and to conduct queer ‘readings’ to ostensibly heterosexual or non-sexualized texts» (Stein 134). Todo aparece « sexualizado» para los teóricos de este tipo de estudios (más aún: «heterosexualizado»), de allí que parte de la estrategia tenga que ver con un ataque directo a la homosexualidad.