Parte NO autorizado del Día del Escritor en Yucatán | Jorge Lara Rivera

Demorados —pero a tiempo para el brindis de rigor en el consuetudinario «Lucero del Alba» pasando el mediodía, y suficientemente anticipados para la cena en casa de la Dra. Cristina Leirana Alcocer— llegaron, a punto de concluir el protocolo (1 minuto de aplausos para autores fallecidos este año, 4 discursos y la entrega de reconocimientos a las plumas más exitosas del 2019), del Desayuno conmemorativo del Día del Escritor en Yucatán (el cual comenzó a festejarse en 1981 a impulso de Elvia Rodríguez Cirerol, autora de El niño y el viejo, con apoyo del taller «Clemente López Trujillo» y el círculo literario «Carlos Moreno Medina» de las incansables profesoras Nidia Esther Rosado de Figueredo y Nidia Góngora, hasta que el Centro Yucateco de Escritores, A.C. lo hizo suyo y propugnó luego por su institucionalización en la Entidad que otorgó el Instituto de Cultura de Yucatán —en días en que lo encabezó el historiador Adonay Cetina Sierra— que devino en la actual Secretaría de Cultura del Edo.), Celia Pedrero y Manuel Calero. Fueron los últimos, porque a Saulo de Rode Garma y Pool no se le vio. «El Salmantino», comedor principal del céntrico hotel «El Castellano», como en Los luchadores, conocida canción de la Sonora Santanera «estaba de bote en bote/ la gente loca de la emoción/» por reencontrarse más allá de las virtualidades del facebook y los wasaps (faltaba uno de los «rudos», ídolo queridísimo de la «afición» lectora —pero sólo horas más tarde se sabría del deceso del admirado Dr. Gilberto Balam Pereira)—.

Los recién llegados encontraron asientos, al fondo. El menú, de 3 tiempos: café con panes recién salidos del horno; «mixed» de frutas tropicales y jugo de naranja; soufflé de papa y huevo, guarnición de pechugas a las finas hierbas bañadas con greiby de champiñones. Atestado el salón era rumor bullente alimentado de gracejo, evocaciones y sucedidos por novelistas, cuentistas, poetas, dramaturgos, cronistas, historiadores, guionistas, traductores, investigadores literarios, editores, libreros, periodistas culturales, promotores de lectura, bibliotecarios y profesores del idioma y las bellas letras quienes departían en mesas que reunían a distintas generaciones de hacedores del Arte de la Palabra, autores adscritos a corrientes literarias y estéticas disímbolas.

Destacada en la mesa de honor la espléndida narradora y maestra de generaciones de escritores, Dra. Beatriz Espejo Díaz, acompañada por Erica Beatriz Millet Corona, titular de Sedeculta, Ana Ceballos y Rosely Quijano, directora de Promoción Cultural y nueva Jefa del Depto. de Fomento Literario; y de Sol Ceh Moo (premio hispanoamericano de lenguas indígenas), Fernando de la Cruz Herrera (ganador del premio internacional de poesía de la Ciudad de Mérida), Carlos Martín Briceño, Feliciano Sánchez y el representante de Ricardo Guerra de la Peña (integrados en el sistema nacional de creadores) quienes recibieron constancias de reconocimiento y palmas de la comunidad literaria.

Desde una mesa cerca de la entrada con el presidente del Centro Yucateco de Escritores, Dr. Luis Alcocer Martínez, Melba Alfaro Gómez, Jorge Arqueta, Silvia Rojas, Noé Castillo, Francisco Lope Avila, Raúl Moarquech Ferrera-Balanquet, Roberto Azcorra Cámara y Claudia Sosa Cárdenas, fue posible saludar a Joaquín Filio Tamayo, Renata Marrufo, Oscar Suaste, Ricardo López Méndez, Pilar Acevedo, Lucila May Peña, Antonio Novelo quien tiene un programa televisivo con Mario Chacón; a Martiniano Alcocer, Nadia Escalante, José Juan Cervera Fernández, Rosy Guerrero, Carlos Gómez Sosa, Emiliano Canto Mayén, Roxana Maldonado, Joaquín Tamayo, Alma Vales, Antonio Paz, Hortensia Sánchez, Rita Castro, Xhail Espadas, Raúl Carcaño, Joaquín Bates y su distinguida esposa; Lourdes Cabrera, Teresa Ramayo Lanz, Patricia Garma Montes de Oca e Iván Espadas, pero también a Jorge H. Alvarez Rendón, Ma. Teresa Mézquita, Effy Luz Vázquez, Enrique Vidal, Conrado Roche, Víctor Garduño, Faulo Sánchez, Cristóbal León Campos, Felipe Escalante Tió, Víctor Lara, Verónica Rodríguez, Oscar Sauri Bazán, Carolina López, Armando Pacheco. Pasaba de la media mañana cuando concluyó el evento.
Hacer tiempo para ir a la Biblioteca Central del Edo. a la presentación de 18 nuevos títulos del grupo Hipogeo, luego al brindis. Si en 2018 hubo 2 desayunos, esta vez tras el brindis que se prolongó en «La Taberna» y de allí extendieron la celebración a «Le Cirque» donde una treintena de valientes entre los que destacaron Jorge Alberto Gutiérrez Caraveo, Adolfo «Fito» Calderón, Mateo Peraza, Joaquín Filio, Carlos Camuzzo, Erika Torres, Alejandrina Garza y Antonio Paz, Jonathan Harrington, Carlos «Kinto» Chuc, Jesús Koyoc, Jorge Manzanilla, Carlos Mendoza, Luis Poot, Verónica Rodríguez y Socorro Chablé, entre otros allegados, rindieron culto a Baco y armaron bailongo hasta pasadas las 4.

Más sosegado el ágape en la residencia de Cris Leirana. Sobre la mesa, delicias: aceitunas, pistaches, nueces, uvas rojas sin semilla, bombones de chocolate relleno de tequila y cerezas al licor; embutidos (salami, peperoni, jamón serrano, lascas de lomo); quesos (camembert y de cabra –natural, con ceniza, a las finas hierbas–), emparedados de crema de queso, carpaccio de atún, galantina de pavo, pan artesanal caliente; y botellas de finos caldos de España, Francia, Chile, México, Italia y Alemania, así como cervezas, para regarlas. En torno a aquélla Melba Alfaro, Silvia Rojas, Jorge Arqueta, Roberto Azcorra, Celia Pedrero, Noé Castillo, Oscar Sauri, Carolina López, Raúl M. Ferrera-Balanquet, discutían apasionadamente sobre Trump, el T-MEC y el embargo a la industria automotriz, la 4T, la sexualidad masculina, la sociedad yucateca, implicaciones del arresto a García Luna, el manual de Carreño, el darwinismo y el uso politizado de la ciencia, Rubens, Picasso, Dalí, la exposición Zapata después de Zapata, la estética decolonizadora y Avelina Lésper, la revolución cubana, el valor bursátil del níquel, riesgos de la radicalización y el feminazismo, en tanto, a través de videollamadas, telefonemas y mensajes de texto, otros colegas se hicieron presentes desde algún lugar de la ciudad (Mónica Moguel, Adolfo Fernández Gárate, Carmen Méndez Serralta, Sergio Salazar Vadillo y Leticia Achach Dájer de Dájer); en tránsito al mar (Anita Pech), otros estados (Luis Alberto Ortega, Lourdes Rangel Angulo, Nadia Us), y del extranjero (de Nueva Cork, Reyna Echeverría Bobadilla; de España, Carmen Simón), e igual se inquiría por Arnaldo Avila Montalvo, Patricia Garfias, Ileana Garma, Alvaro Baltazar Chanona Yza, Will Rodríguez e Indalecio Cardeña Vázquez y su hijo Cristian Vázquez Benítez, deseando que como todos, estén, y doquiera estén, estén bien; y pronta recuperación a Roldán Peniche. Los brindis siguen; casi a la 1 se suspende, que no se cierra —nunca— la discusión, para salir a la noche que alterna humedad y calor (¿el vino?).



Texto publicado originalmente en el periódico Por Esto y reproducido en Arte y Cultura en Rebeldía con autorización de su autor



 

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