Presumen de la Filij pero no hay apoyo para escritores en Mérida | Armando Pacheco

No existe mayor cinismo que el demostrado por el Ayuntamiento de Mérida, cuyo alcalde, Renán Barrera Concha alzó la mano para organizar la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil y puso como coordinador (director) a Rafael Morcillo López, quien fuera duramente criticado por no revelar cuánto le pagaron cuando fue el titular de la Feria Internacional de la Lectura de Yucatán (FILEY), entre otros señalamientos.

Sin vergüenza alguna presume de este evento, cuya mayor inversión viene, según trascendió, del erario de los meridanos; destacan más de 600 evento, la participación de escritores de gran nivel y agrupaciones literarias de Yucatán, así como salas de lecturas, pero lo que nunca dicen es que los escritores locales que formarán parte de la Filij, no cobrarán un solo peso partido por la mitad, mientras que sí habrá gasto para traer a los “de afuera”, tal vez hasta para cubrir honorarios por sus presencias.

Este proyecto municipal, en coordinación con la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura federal, repite el modelo inicial de la FILEY y no debiera sorprendernos debido a que el principal promotor es el director de «Leer por placer», una agrupación que no sabemos qué papel jugará en la organización ni cuánto ganarán sus integrantes. O ¿es que lo harán de a gratis y por amor a la lectura?

Lo más lamentable es que el Ayuntamiento de Mérida, a través de su Dirección de Cultura, sencillamente no invierte en la comunidad literaria de la ciudad con apoyos de ninguna clase (al no ser que seas de sus filas o tengas paciencia para que te resuelvan una solicitud); tiene dos convocatoria actuales de literatura, una de poesía y otra de cuento (en coordinación con la Sedeculta) y una convocatoria para ediciones de libros cuyo tiraje en papel raya en lo ridículo: 50 ejemplares. 

A la antigüita, los funcionarios culturales meridanos y su alcalde (que ya sueña con una gubernatura en 2024), creen que los escritores no tienen gastos, no tienen familia y que la actividad literaria es un ocio más que un oficio (trabajo). 

No entiendo cómo los escritores de Mérida celebran estas actividades, tal vez porque no toman en serio su labor literaria, editorial o de fomento y promoción; tal vez porque tienen otro trabajo que les dé estabilidad económica o son beneficiados con becas y otro tipo de dádivas.  

En mi opinión, no hay nada qué celebrar y si participo es por lealtad al Centro Yucateco de Escritores, asociación civil a la que pertenezco desde hace más de una década, aunque de manera honoraria. 

Como dicen nuestros legisladores: Es cuanto…

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