La Diosa de la victoria «Niké» y las irreverentes protestas feministas | Edgar Rodríguez Cimé

No es «El Ángel de Independencia» sino «La Ángel de Independencia»

Todos hablan sobre las rabiosas protestas feministas, menos la diosa de la victoria griega conocidas como «Niké», que representa al conocido «Ángel de Independencia», hasta donde acuden los varones futboleros para sus festejos y en esta ocasión sirvió para expresar protestas contra la «cosificación» de las mujeres y la negación de sus derechos humanos, comenzando con el de la vida, en un mundo patriarcal «machista».

Primera aclaración: no es «El Ángel de Independencia» sino «La Diosa de la Victoria», conocida en la cultura griega como «Nike» o «Niké», como aclara la crítica de arte Susan Cromwley, del periódico digital Sinembargo. Sería interesante saber qué opina «Niké» acerca de los grafitis femeninos que la ensuciaron un poco, a cambio de lograrse un importante acuerdo con la gobernadora Claudia Sheimbaum para sentarse conjuntamente a diseñar nuevas políticas de seguridad pública para evitar los miles de asesinatos de mujeres en Méjico.    

También debe resaltarse que las protestas del sector más radical del feminismo, se dan teniendo como antecedente 7,000 años de leyes del Patriarcado en los seis continentes, que han solapado las agresiones contra las Hijas de Eva. Siete mil años de negar los derechos de las mujeres, que cuando se atreven a denunciar, son ignoradas por jueces “sexistas”.

Desde los años 90 del siglo XX, aparecieron en la prensa desapariciones, violaciones y asesinatos de mujeres, una tras otra, en Ciudad Juárez, entonces un aterrador lunar entre toda la nación. Pero luego, en el Norte, donde se expresó más la barbarie que la civilización, y en un horizonte cultural donde el «machismo» reina más que en otras regiones, alimentado con canciones sexistas contra los derechos elementales de las féminas, esto se multiplicó por Medio Méjico.

En este universo de agresiones contra las mujeres en nuestro país, surgió la respuesta creativa de la artista mejicana: Teresa Margolles, en la 53 Bienal de Arte de Venecia: utilizó el Pabellón de Méjico para escandalizar —como lo hiciera Marcel Duchamp— al presentar «arte de denuncia», donde «estéticamente» se exponía la peligrosa situación social contra las mujeres, al presentar «lo abyecto, anómalo y doloroso de una sociedad que sufre las consecuencias de la guerra contra el narcotráfico».

«En la entrada, banderas de la Unión Europea y de Venecia ondeaban empapadas de sangre (mejicana). A lo largo de lúgubres y desolados pasillos se escuchaban sonidos de violencia. Olor a podrido y sensación de soledad orientan un nuevo sentido del arte. Sábanas viejas con líquidos orgánicos colgaban de las paredes, luciendo bordados con frases espeluznantes: ‹Así terminan las ratas›».       

«Elegantes vitrinas exhibían joyas incrustadas con vidrios recogidos de alguna balacera. Cada día, durante seis meses, el piso fue lavado con agua mezclada con sangre de víctimas del narcotráfico. A la salida regalaban tarjetas, idénticas a las utilizadas para picar cocaína, con la imagen de los restos de una persona involucrada en el tráfico de drogas».

En 1985 el Museo de Arte Moderno de Nueva York homenajeó a 169 artistas en una retrospectiva, de los cuales solamente 13 eran mujeres. Durante la inauguración, un grupo feminista con máscaras de simios: Guerrilla Girls, protestó «en contra de un sistema patriarcal que respalda únicamente a artistas varones y blancos, sin ofrecer espacios a la estética de las minorías».

En 1989, las Guerrilla Girls —protestando nuevamente— colocaron un irónico cartel, con la Gran Odalisca, de Jean-Auguste-Dominique Ingres, acompañada del texto «¿Deben las mujeres estar desnudas para entrar al Met Museum?», a la entrada del Museo Metropolitano, demandando respeto al arte creado por féminas en la historia de la humanidad.     

Finalmente, si una «intervención artística» es toda «acción de contenido, funcional y estético, sobre una obra de arte anterior, para completarla o modificarla con un nuevo criterio», bastaría saber si las feministas que grafitearon a «La Ángel de Independencia», se asumen como creadoras, para considerar tales pintas con duros mensajes como «arte contemporáneo de denuncia», muy ad hoc con los violentos tiempos que vivimos.



edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

Colectivo Cultural «Felipa Poot Tzuc»



 

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