Frente al toro o la bolsa de Nueva York, la niña sigue sin miedo | Ibis Frade Brito

La niña miraba antes al toro, estaba parada frente a él, sin miedo: las piernas ligeramente abiertas, los brazos en jarra, la barbilla arriba, la expresión en calma y con un breve tinte de desafío.

Casi siempre, un grupo de personas se interponía entre los dos, pero la niña de bronce -que apenas sobrepasa el metro de estatura- no dejaba de mirar al monumental toro dorado desde que la instalaron frente a él, en 2017.

A la niña, como le suele suceder a muchas mujeres de carne y hueso que no tienen miedo, siempre la rodeó la polémica y hasta un poco de escándalo.

El artista italoamericano Arturo Di Modica casi rasga sus vestiduras cuando vio a la pequeña estatua de bronce frente a su creación, el Toro de Wall Street (Charging Bull, prefiere llamarlo).

Según Di Moca, la estatua de la niña corrompía la ‘integridad artística’ de Charging Bull al distorsionar la intención de su obra, y convertir a ‘un símbolo de prosperidad y fuerza’ en un villano, dijo.

Además, argumentaba que lo hacía para el beneficio comercial de State Street Global Advisors (SSGA), firma que encargó a la escultora uruguaya Kristen Visbal la creación de la Niña sin Miedo (Fearless Girl).

Después de muchas pataletas y amenazas de demandas, Di Moca consiguió alejar en noviembre de 2018 a la ‘amenazante’ niña de su toro dorado, que desde 1989 domina las inmediaciones del Parque Bowling Green.

Di Moca solo veía en la Niña sin Miedo un truco publicitario, que alteraba la percepción de su inmenso semental.

Incluso el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, apoyaba la idea de mantener a la niña de bronce frente al monumental toro dorado.

‘Los hombres a quienes no les gusta que las mujeres ocupen un espacio son exactamente la razón por la que necesitamos a la Niña sin Miedo’, escribió en una ocasión en Twitter. Pero algunas mujeres criticaban la estatua de Visbal al considerarla ‘feminismo corporativo’.

Desde finales de 2018, la niña planta cara a la Bolsa de Nueva York, un edificio bastante más grande y desafiante que el famoso Toro de Wall Street.

Su autora explica que la estatua tiene la intención de enviar un mensaje sobre la diversidad de género en el lugar de trabajo y alentar a las empresas a reclutar mujeres para sus juntas directivas.

El pasado 14 de febrero, State Street Global Advisors presentó una demanda contra Visbal, alegando que ella hizo y vendió réplicas de la estatua en violación de su contrato con la compañía.

La demanda señala que el artista realizó unas tres reproducciones no autorizadas de Fearless Girl que podrían dañar la campaña global de la firma en apoyo del liderazgo femenino y la diversidad de género.

Frente al Grand Hotel en la ciudad noruega de Oslo; en Federation Square en Melbourne, Australia; en Paternoster Square, cerca de la Bolsa de Londres, son algunos de los lugares donde ahora pueden verse réplicas de Fearless Girl.

Seguramente, como en Nueva York, también en esos otros espacios habrá niñas y mujeres que se acercan a la pequeña escultura e imitan su gesto irreverente, las piernas abiertas en desafío, la vista al frente, la barbilla en alto, los brazos en jarra sobre la cintura.

FUENTE: PRENSA LATINA

ifb/tgj/pl/10-08-2019

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