Hamakasutra, sexo ‘on’ mi hamaca, como el limón o ¿la hamaca de San Andrés? | Héctor Cobá

La hamaca es el objetivo, el adjetivo, el lugar para quitarse las ganas y el calor, ya sea en la península de Yucatán, en lugares templados, en lugares helados o inusitados. Un amigo oaxaqueño, en su casa, en la Ciudad de México, descansa en su hamaca, ¿y algo más? La novedad literaria es el Manual para hacer el amor en una hamaca. ¿Hacía falta un manual así, para hacer el amor en una hamaca?

Desde Cancún, lugar de libros de poesía, cuentos, relatos, crónicas, novela; realidad y crudeza, incluye ahora en su bibliografía un libro-objeto cachondo, bilingüe (inglés-español) gestado entre dos solares caribeños del orden cosmopolita: el colombiano y el cancunense.

De Remy de Gourmont a los Beatles, la mecida bien merecida o no, en la hamaca, según el color elegido, se mueve al son de frases intensas y eróticas de los escritores incandescentes  Henry Miller y Milan Kundera, salpicados de voluptuosas referencias a libros como el hindú Kama Sutra y a películas como Bajos Instintos y Relaciones Peligrosas basada en la novela de Pierre Ambroise Choderlos de Laclos Las amistades peligrosas (escrita en medio de la vida de Napoleón Bonaparte 1769-1821) , la primera interpretada por la no menos erótica actriz Sharon Stone, la segunda por «la inocente» Michelle Feiffer; y la serie de televisión Sex and the City, con la radiante Carrie Bradshaw al frente.

Todo lector nacional o internacional, ávido de guía en el regocijante y añejo y prehistórico encuentro de un cuerpo femenino y masculino sin el afán de la procreación; el viejo mete y saca, según Alex, el cruel personaje principal de Naranja Mecánica (producto de la novela Naranja Mecánica, escrita por Anthony Burgess en 1962) y Mel Brooks con sus sensuales insinuaciones del eunuco y otras en el filme La loca historia del mundo; debe recurrir al remedio escrito sin ninguna prescripción médica, el Hamakasutra, Manual para hacer el amor en una hamaca (Survival Kit For Making In A Hammock), firme en la línea marcada por Jack El Destripador, aunque se escuche fálico vaginal, algo natural en la vida cotidiana, «Lo que importa, es lo de adentro”, así como de George Bataille, “Sin prohibiciones no hay erotismo».

Perfecta entrada para entrar de lleno y que todo salga bien… A la lectura de un libro de objeto, o de un objeto de libro, sí, un libro-objeto, el Manual para hacer el amor en una hamaca (Survival Kit For Making In A Hammock), también apodado el Hamakasutra.

Texto, producto de la suma de talentos del colombiano Harvid Styd Moreno Portillo y del mexicano-cancunense Ismael Gómez–Dantés; el primero tiene una editorial en Bogotá, Colombia, especializado en mandalas y cuadernos infantiles para colorear; uno de ellos, de figuras prehispánicas y ahora se asocia con el reportero citado para hacer el Hamakasutra y ediciones compartidas, por lo que este par de socios invita a creadores y escritores noveles para editar sus manuscritos y los transformen en libros.

Seguro que otras estrellas de la cinematografía y literatura como Marlene Dietrich, Woody Allen, Isabel Allende; ambos premios Nobel, latinoamericanos: Gabriel García Márquez y Octavio Paz, nunca imaginaron que sus frases lúdicas sexuales y sensuales se convertirían con el paso de los años en una guía para el goce sexual, la unión carnal de dos cuerpos en una hamaca. No es sólo una lista de nombres, son cientos de años, siglos de peso histórico, comenzando con Vatsiaina de quien se dice escribió el Kama Sutra entre los años 240 y 550 después de Cristo, para desembocar en el año 2014, cuando se dio el fallecimiento del colombiano Gabriel García Márquez, del cual el erotismo es innegable en sus obras. Por eso el esfuerzo editorial de Moreno Portillo y Gómez–Dantés tiene buen puerto en Cancún y el mundo, en este tercer milenio, en pleno siglo 21, en este 2019, este grano de humanidad brilla ante la amenaza de que el placer será cosa virtual y de plástico, vía la Inteligencia Artificial.

Claro para nada este manual, sin restarle su sana sanidad e importancia, apenas es un niño chapeado de sus mejillas en un intenso frío frente a los Pájaros de fuego de la muy muy cercana a Hery Miller, Anais Nin… Cuyos textos fueron escritos en 1940 y publicados en la era de la floreciente liberación sexual, en la década de 1970.

Por cierto este escrito que usted lee fue redactado on una hamaca. La fabricación de esta cama colgante se identifica en el sur de México, desde Veracruz hasta Quintana Roo, pasando por Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche y Yucatán. Por eso seguro es cierta la frase: para hacer bien el amor hay que venir del sur; una rúbrica interesante, qué remedio si uno no es del sur, pues en una hamaca acerca un sur particular a cualquier parte del mundo. La hamaca objeto-adjetivo, así se convierte en transporte, medio y fin con un final feliz.

La hamaca hace matrimonios. Entre los años 1986 y1987 una funcionaria cultural mexicana, dedicada al fomento de las artesanías compró en Oaxaca mil hamacas para distribuirlas en Suiza. Gustaron tanto que regresó por 20 mil más, encargo que se cumplió en tres meses. Hubo un requisito: una foto de una mujer desnuda en una hamaca, la modelo una empleada del museo donde se firmó el acuerdo, se ofreció como modelo, misma que casó con el fotógrafo, cumpliendo la máxima, erótica si se quiere marcada en De la seducción de Jean Baudrillard: del macho que cree enamora, ya le eché el ojo a la buenota, cuando es al revés, la mujer ya se decidió por el «cazador». Hamaca, amor, erotismo fotografía, arte en un solo paquete. Por cierto las 20 mil hamacas las elaboraron manos de oaxaqueños, veracruzanos, chiapanecos, tabasqueños, campechanos, yucatecos y personas recluidas en cárceles. Se agradece la anécdota del amante de las hamacas Alberto Vásquez Sánchez Premio Nacional de la Juventud 1988 y director del grupo cultural Oaxaca arte-fiesta-tradición. Con su familia tiene sus hamacas, en el nuevo estado Ciudad de México, ya sea de Ixtle, henequén o hilo, a veces usa la hamaca de San Andrés.

Bienvenido el Hamakasutra: Manual para hacer el amor en una hamaca (Survival Kit For Making In A Hammock), al mundo de la literatura cancunense, benitojuarense, quintanarroense, regional, mexicana e internacional.

¿Cuál es la hamaca de San Andrés? Sólo para adultos muy adultos. Donde se acuestan dos y amanecen tres…

Marilyn Monroe le pone punto final a estas mecidas de hamaca: «El sexo forma parte de la naturaleza, y yo me llevo de maravilla con la naturaleza». A comprar su hamaca y su correspondiente manual…

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Fotos: Héctor Cobá

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