Sergio Pitol veía la realidad con asombro: Vicente Quirarte

Para mucha gente se cumple un año ‹sin›, yo digo ‹con› Sergio Pitol, porque la desaparición física de un escritor obliga a leerlo más y a tenerlo más vigente que nunca, la lectura nos hace estar siempre con él, sostuvo el escritor Vicente Quirarte.

Desde su perspectiva, hay que leer y releer El arte de la fuga (1996) de Pitol «sobre todo el primer texto donde habla de su visita a Venecia sin sus lentes de vista, tal forma que la ciudad se le reveló como un paisaje impresionista. Así hay que ver la realidad, como él nos enseñó, con asombro, difuminada, como si no existiera, para buscar ahí la esencia de las cosas».

Entrevistado en ocasión del primer aniversario luctuoso del narrador y traductor Sergio Pitol Demeneghi (Puebla, 18 de marzo de 1933-Xalapa, 12 de abril de 2018), Quirarte lo recordó como «un buen artesano frente a su máquina de escribir», cuando lo visitaba por las noches luego de ir a la escuela. «Éramos vecinos y nos frecuentábamos mucho».

Vicente Quirarte, Premio Xavier Villaurrutia (1991), dijo a Notimex que esos encuentros le daban pena porque mientras él a veces llegaba a la casa de su vecino Sergio luego de fiestas y reuniones con otros amigos, Pitol estaba trabajando hasta bien entrada la noche. «Al mismo tiempo eso me tranquilizaba, y más hoy, que lo tengo y tenemos como compañero permanente».

Explicó que a Sergio Pitol, uno de los grandes prosistas en su idioma, el mundo debe su amor al español, porque el amor que él tuvo por su idioma lo llevó a trasladarlo a otras lenguas, y al mismo tiempo, trajo al idioma de Miguel de Cervantes Saavedra obras de autores de otras culturas del mundo, como El corazón de las tinieblas (2008) de Joseph Conrad.

A esa traducción, abundó Quirarte, se suman muchas más que ahora, por fortuna, la Universidad Veracruzana ha puesto a disposición de los lectores. Esa institución las está recuperando en bien cuidadas ediciones, como La vuelta de tuerca (2007) de Henry James, Diario de un loco (2007) de Lu Hsun, y Emma (2007) de Jane Austen, entre otras.

El ajuste de cuentas (2007) de Tibor Déry, El buen soldado (2007) de Ford Madox, Pedro, su majestad, emperador (2008) de Boris Pilniak, Madre de reyes (2008) de Kazimierz Brandys, Un drama de caza (2008) de Antón Chéjov, El volcán, el mezcal, los comisarios (2008) de Malcolm Lowry, Cartas a la señora Z (2009) de Kazimierz Brandys, son otras de sus traducciones.

Igualmente, Cosmos (2009) de Witold Gombrowicz, Salto mortal (2009) de Luigi Malerba, En torno a las excentricidades del Cardenal Pirelli (2009) de Ronald Firbank, Adiós a todo eso (2009) de Robert Graves, y Las puertas del paraíso (2010) de Jerzy Andrzejewski, así como Las tinieblas cubren la tierra (2012) de ese mismo autor polaco.

De la misma manera, la Universidad Veracruzana ha publicado, Los papeles de Aspern (2013) de Henry James, y Crimen premeditado y otros cuentos (2016) de Witold Gombrowicz.

Sergio Pitol cultivó una gran sapiencia porque desde el inicio de los años 60 vivió en numerosos países europeos, además de que fue embajador de México en Checoslovaquia. En 2005 recibió el Premio Cervantes por toda su trayectoria. (Juan Carlos Castellanos C. | Notimex)



Texto publicado en el periódico digital de este lunes:

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