Expediente X, Y y Z | Jorge Lara Rivera

Uno de los aspectos más crudos en el caso del robo de hidrocarburos por la “ordeña” de ductos de gasolina y gas LP popularmente conocida como “huachicol” y su combate frontal emprendido por el nuevo gobierno federal ha sido la expresión sin refinar de esa ferocidad intemperante expresada por apoyadores y opositores en las redes sociales, incluido el humor negro y viscoso de los populares “memes” y su difusión exponencial –“viral” le dicen– incluso en el corolario lamentable más reciente que ha sido la explosión registrada en Hidalgo que ha dejado, al momento de escribir estas líneas, un saldo mortal de 71 víctimas y 66 heridos con daños por quemaduras de 2º y 3er. grado en el 50% al 90% de su cuerpo.

Como apostilla al tema ha surgido en el transcurso de la semana una información no confirmada acerca de la propiedad del nefasto arzobispo “emérito”, cardenal Norberto Carrera Rivera, ex 35º primado de México (durante 22 años –hasta 2017 en que su rival ideológico Jorge Mario Bergoglio Sívori, alias “Francisco”, “aceptó su renuncia” por edad, que siguió a la denuncia ante la PGR presentada por José Barba y Alberto Athié contra el cardenal por presunto encubrimiento de 15 sacerdotes pederastas), a quien se atribuye la propiedad no confirmada de 18 gasolineras a las cuales, en el colmo del horror que despertaría esa singular muestra de “santa pobreza” a que en sus alocuciones tan prolijamente predica –sin ninguna autoridad moral para ello dado su expediente– buscar, se acusa de comprar y expender combustible robado. Si bien esas relaciones con el hampa explicarían una línea investigativa no tan descaminada acerca del posible motivo del frustrado atentado del que fue blanco en su domicilio el año anterior (muy distinto del “valiente profetismo” ‘con que se ha querido encubrir su malhadada gestión como cabeza del clero mexicano defendiendo con dudoso apego tesis tradicionalistas, conservadoras, acedas e intolerantes que se quiere hacer pasar como martirio’ heroico), y su reticencia a comparecer ante las autoridades para denunciar –no por ninguna convicción del perdón al prójimo ofensor como se pretendió hacer creer; sin dilación ha salido a atajar esos informes su palero el Pbro. Hugo Valdemar quien durante 5 lustros fue su vocero. No obstante el rumor no ha podido ser acallado. Y es que lo que da credibilidad a tan graves señalamientos es el historial delincuencial del prelado, quien junto con el defraudador (abusando de la confianza de una acaudalada creyente se apoderó de una colección de arte valuada en millones de dólares) sibarita Onésimo Zepeda Silva, obispo de Ecatepec, y el de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez (quien se agenció las narcolimosnas y prebendas con que lo obsequiaron gobernadores panistas de Jalisco), formaron el terceto más afín a los intereses de la oligarquía y al ideario ultraconservador, según refieren especialistas en la materia como y en este espécimen el ex sacerdote Alberto Athié, el sociólogo de las religiones Bernardo Barranco y el antropólogo Elio Masferrer Kan.

A su vez el periodista Guillermo Correa Bárcenas refiere su lenguaje procaz y maneras gansteriles. Su ascenso al poder en la principal diócesis latinoamericana se dio de la mano del primer nuncio apostólico del Vaticano en México, el siniestro Girolamo Prigioni (designado por Karol Woytila alias Juan Pablo II). Preocupado por su imagen y por afirmarse junto a los círculos del poder económico y político del país Rivera Carrera derrochó recursos en comunicación social para propaganda e ideología ultraconservadora: el semanario católico “Desde la fe” alcanzó un tiraje de 450 mil ejemplares por edición, creó el Instituto de Educación para los Medios y las direcciones de Radio y Televisión, de Sistemas y el Depto. Pastoral de la Comunicación. Siendo obispo de Tehuacán, Puebla, atacó la Teología de la Liberación que predica “la iglesia de los pobres” (encarnada por indígenas) que los obispos Arturo Lona Reyes y Samuel Ruíz García apoyaban, llegando al extremo de impedir la ordenación de vocaciones pastorales comprometidas con la gente sencilla al clausurar el Seminario Regional del Sureste aduciendo enseñanzas marxistas. Como custodio del ayate de la Virgen de Guadalupe del Tepeyac, tras apoderarse de la minita de oro que representa la basílica al abad Guillermo Schulemburg lucró groseramente con la sagrada imagen (vendió el copyright de la Virgen de Guadalupe y ‘chamaqueó’ al nuncio Justo Mullor escamoteándole los pingües dividendos generados por la penúltima visita de Juan Pablo II a México, cuando Pepsico la promovió con sus populares “‘Sabritas’: las papas del Papa”. Allí mismo hizo negocio con la Plaza Mariana encubierto bajo membretes de fundaciones que creó para el despojo a 250 comerciantes de 30 mil m2 que el gobierno del DF anterior a 2012 les donó, quedándose las cuantiosas ganancias generadas por criptas que alcanzaron precios de 100 mil pesos).

Su defensa del clérigo Nicolás Aguilar, depredador sexual señalado por abusar de 40 niños motivó marchas de protesta hasta las puertas de la Catedral metropolitana a cuyo clamor permaneció sordo. De hecho los padres de 7 de las víctimas solicitaron su respaldo ignorantes de que protegía al sacerdote pederasta a quien apoyó para que abandonara México enviándolo a la amafiada diócesis de Los Angeles California, en Estados Unidos, precisamente donde ahora se ha desatado un huracán al revelarse violaciones y abusos por curas de su competencia encubiertos por los jerarcas eclesiales. A su retorno a México se le halló culpable de decenas de abusos pero la protección del cardenal impidió que fuera a prisión.

Mayor y más lucrativa le fue su ceguera a los crímenes cometidos por Marcial Maciel Degollado, superior de los Legionarios de Cristo y Christo regnus, a quien encubrió durante toda su gestión. Lo de invertir en gasolineras al abrigo de sus influencias y vender gasolinas del huachicol no suena tan raro entonces, ¿mas si ‘má’?



Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de los integrantes del Colectivo Letras en Rebeldía, editores de Diario Arte y Cultura en Rebeldía, y de Resistencia en el Sur



NOTA: Texto publicado con autorización de su autor y originalmente publicado en Diario Por Esto!


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