El compromiso en la música ya no es patrimonio de los cantautores: Pedro Guerra | Entrevista por Juan G. Andrés

Pedro Guerra (Güímar, Santa Cruz de Tenerife, 1966) visitará el Leidor en formato trío (guitarra-bajo-batería) para presentar ‘#golosinas2018’, una reedición remasterizada de su primer trabajo, que suma colaboraciones de Rozalén, Vanesa Martín, Pablo López y Juanes.

– Antes de debutar con ‘Golosinas’ (BMG Ariola, 1995) usted llevaba ya diez años tocando en su tierra. ¿Por qué emigró a Madrid en 1993?

– En aquella época también había crisis y a la gente que formamos el Taller Canario de Canción en los 80 empezaron a llamarnos menos. Tuvimos que ir compaginándolo con actuaciones individuales. Yo sentí que había cumplido una etapa y vi que me encontraba cómodo en solitario. Surgió la oportunidad de venir a Madrid y la aproveché.



«Por desgracia, la realidad actualiza canciones mías que deberían haber perdido su sentido»

«Prefiero que la música no se convierta en una cosa frívola de usar y tirar, sino que sea útil para el debate»

«La privacidad es muy importante pero la gente está perdiendo los papeles en las redes sociales»



– ¿Se fue con algo atado?

– Sí, había firmado un mes de actuaciones en el Café Libertad 8. La sala no tardó en llenarse y terminé formando parte de su programación fija durante un año y medio.

– ¿Tenía un plan B?

– Ni me lo planteé porque no tuve ocasión. Con lo que sacaba en el Libertad podía mantenerme en Madrid y las cosas empezaron a ir bien de manera muy rápida. También tenía contactos: conocía a Ana Belén y a Víctor Manuel, a Sabina, a Aute… Ellos me pusieron en contacto con otras personas, con la discográfica…

– Y grabó ‘Golosinas’ en un estudio pero en directo y con público…

– Sí, el público era el habitual del Libertad 8 y lo llevamos al estudio para que el disco reflejara la complicidad y la magia tan potente que surgía en el café…

 Incluso se escucha cantar las letras a los espectadores…

– Sí. Visto con el tiempo, es un disco que tiene mucha osadía. No hay muchos artistas que debuten con un álbum en directo tan largo -17 canciones- y con voz y guitarra como principales ingredientes.

– ¿Qué piensa al escuchar y cantar esas canciones 25 años después?

– Si me embarqué en este ‘revival’ es porque sigo sintiendo que están vigentes. Las puedo cantar ahora y no siento que estén desfasadas o hayan envejecido mal. Lo disfruto mucho y creo que la gente también porque en los conciertos les oigo cantar las letras. Hacemos un viaje conjunto a una época, unos recuerdos, unas canciones y una vida.

– ¿No temió los peligros de la nostalgia?

– No, porque para mí esto es un proyecto-puente que llega después de publicar dos discos en un mismo año -’14 de ciento volando de 14′ (2016) y ‘Arde Estocolmo’ (2016)-. Pensé que estaría bien volver sobre ‘Golosinas’ para despejar la mente y tener más fuerza y potencia a la hora de escribir material nuevo.

– Antes de aparecer publicada en ‘Golosinas’, Ana Belén y Víctor Manuel popularizaron ‘Contamíname’. Usted ha escrito para infinidad de artistas. ¿No se siente como un padre abandonando a sus hijos?

– No, porque cuando escribo una canción siempre lo hago pensando en que soy yo quien la va a cantar. Luego ocurre que pueden gustar a otra gente, como sucedió en aquella época con Víctor y Ana, Javier Álvarez, Paloma San Basilio, Cómplices, Sabina… Funciona bien porque la gente se identifica con mis letras pero no siento que pierda mi autoría por dejar que otros las canten.

 ¿Cómo surgió esa canción?

– La escribí ya en Madrid, en 1994. El impulso fue una entrevista al escritor mexicano Carlos Fuentes, que hablaba sobre el mestizaje y utilizaba el concepto de contaminación cultural. Me gustó que una palabra como ‘contaminación’ se pudiera asociar a otros significados y se me ocurrió esa idea de contaminarnos, no de cosas feas o tóxicas, sino de cosas interesantes y culturas que nos puedan enriquecer.

– Una letra muy pertinente en estos tiempos de persecución al emigrante y auge del racismo…

– Sí, últimamente muchas canciones mías se han revitalizado ahora que algunos pretenden perseguir al emigrante, derogar la ley de memoria histórica, cambiar las leyes contra la violencia de género… Son temas que he tratado en mis canciones y preferiría que dejaran de tener sentido; sin embargo, y por desgracia, la realidad las va poniendo sobre la mesa constantemente.

– Tras un tiempo en el que la figura del cantautor quedó en segundo plano e incluso parecía algo trasnochado, ¿sienten que han recuperado terreno?

– Sí, en algunos momentos la música de cantautor ha estado denostada, y se nos ha colgado el sambenito de caducos y antiguos, pero eso es porque pasamos épocas muy largas en las que primó la cosa más frívola y pensar en todo lo que significaba la canción comprometida y social generaba rechazo. Creo que eso se está revirtiendo, entre otras cosas porque ese compromiso en la música ya no es patrimonio de los cantautores: ahora hay gente que practica otros estilos muy diferentes que son tan comprometidos o más.

– Pregunté lo mismo a su colega Ismael Serrano. ¿Qué función debe cumplir el cantautor hoy día?

– Bueno, tampoco creo que deba existir la etiqueta ‘cantautor’. Cada uno debe hacer lo que considere mejor. Prefiero que la música no se convierta en una cosa frívola de usar y tirar, es mejor que esté involucrada con la sociedad y sea útil para la reflexión y el debate, pero también debe servir para disfrutar y vivir. Tiene que haber espacio para todo, y aunque los cantautores siempre ocuparon el espacio de la música social, también hay otros que optan por una vertiente más romántica.

 En ‘Golosinas’, la canción, decía: «Todos tenemos algo escondido / Y yo, como todos, tengo lo mío». Tras decenas y decenas de canciones, ¿aún guarda algún secreto?

– Sí, claro, porque yo cuento hasta donde quiero contar. Precisamente, esa canción hablaba del derecho a la intimidad y también tiene mucha vigencia hoy día, porque la sociedad está haciendo todo lo contrario: elimina todas las zonas íntimas y lo expone todo. La gente cuenta hasta el último detalle de su vida privada en las redes sociales para que otros le den a ‘Me gusta’. La privacidad de una persona es importantísima pero la gente está perdiendo los papeles contando cosas que, además de ser íntimas, no deberían interesar a nadie.

– ¿Qué opina del influjo de ‘Golosinas’? Marwan, el músico que firma la hoja promocional de la reedición, lo califica de «símbolo generacional», una suerte de ‘El guardián entre el centeno’ que cambió la vida de mucha gente…

– Me da mucho pudor hablar de ello, pero casi todos los cantantes de las nuevas generaciones me han solido citar como un referente y es cierto que ‘Golosinas’ fue un disco importante para muchas personas, artistas y no artistas.

– ¿Qué consejo daría a un joven que, como usted hace 35 años, intente adentrarse en la música?

– Que escuche a la gente que sabe y aprenda de ella. En aquella época mi posición fue de humildad y siempre escuché a quienes eran referentes para mí. A veces, cuando eres joven es fácil tener cierta actitud de arrogancia y creer que lo sabes todo cuando, en realidad, lo cierto es que no sabes nada. La gente mayor que tú sabe más, eso es así, y no estoy hablando de conocimiento intelectual, sino de experiencia vital. Tener paciencia es otro buen consejo: yo no forcé nada, hay cuestiones que no están en tu mano y las cosas van llegando poco a poco, no basta simplemente con que tú las desees.

FUENTE: DIARIO VASCO

ENLACE: https://bit.ly/2MqbZod

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