Murallas y cercos | Jorge Lara Rivera

“Para hacer esta muralla,/ tráiganme todas las manos/ los negros, sus manos negras/ los blancos, sus blancas manos./ Una muralla que vaya/ desde la playa hasta el monte/ desde el monte hasta la playa,/ allá sobre el horizonte./ –¡Tun, tun!/ –¿Quién es?/ –Una rosa y un clavel…/ –¡Abre la muralla!/ –¡Tun, tun!/ –¿Quién es?/ –El sable del coronel…/¡Cierra la muralla!/ –¡Tun, tun!/ –¿Quién es?/ –La paloma y el laurel…/ –¡Abre la muralla!/ –¡Tun, tun!/ –¿Quién es?/ –¿El gusano y el ciempiés…/ –¡Cierra la muralla!”.

Venezuela de nuevo. La realidad latinoamericana la ha vuelto tema recurrente –exigible acaso. Es curioso cómo estos días el sesgo salvaje, intolerante y arrogante (‘neoliberalismo’ les gusta llamarlo) de las oligarquías busca disimular en los medios el obstáculo con que se han tropezado, retrasando –si no es que estropeándoles– el terso desarrollo de sus adelantados planes golpistas para Venezuela a fin de rapaces meter mano en sus recursos naturales mineros y petroleros.

Y es que el nuevo gobierno mexicano simplemente no les ha seguido el juego. La posición ha sido clara, unánime e integral: desde el subsecretario para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Maximiliano Reyes Zúñiga, presente en la más reciente reunión del llamado Grupo de Lima, primero advirtiendo el retorno de nuestro país a su tradicional diplomacia que le valió tanto ascendiente en los diversos ámbitos internacionales, dando densidad a sus palabras con el rechazo a firmar el guión preparado en Washington. Luego, con el flamante Canciller Marcelo Luis Ebrard Casaubón, evitando traspiés envuelto en escuetas frases. Y finalmente confirmando la posición nacional con las declaraciones del Presidente Andrés Manuel López Obrador de que nuestro país “no interfiere en los asuntos internos de otros”.

La prestigiada Humans Rigths Watch ha declarado al respecto que el respeto a “los Derechos Humanos no parece formar parte de la agenda del nuevo gobierno” mexicano. Pero para mantener su credibilidad y autoridad moral ese organismo tendría que ser más justo e incluir en su comentario a otros países contando muchos del Grupo de Lima y al propio Estados Unidos que fue su fuente originaria (Nueva York, 1978) el cual se ha revelado como el mayor violador de derechos humanos, comenzando con el respeto a la vida, lo mismo por negarse a derogar la pena capital en su territorio como por no respetar la moratoria a la ejecución de reos condenados a muerte; por atentar contra la vida de inmigrantes indocumentados, niños, ciudadanos y residentes en la Unión Americana ¡y ciudadanos de otros países en sus países! con pretexto de ‘incursiones preventivas’ y de represalia contra actos terroristas; por el maltrato, la violencia degradante e inhumana que les da a los que no mueren y su comportamiento discriminatorio, excluyente y prejuicioso con ellos, tal evidenciaron las violentas protestas en sus ciudades el año previo por la aquiescencia a los abusos policíacos contra integrantes de las minorías por razones (más bien sinrazones) de racismo.

Algo no tan obvio pero igual existente en Canadá, donde las reservaciones de miembros de las primeras naciones están cerca de ríos contaminados y basureros de desechos tóxicos, donde languidecen y se alcoholizan sus pobladores. Desde luego, tampoco ha de marginarse a los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía”, en cuyos antecedentes tan ingratas experiencias históricas tampoco son desconocidas: racismo, violencia contra la mujer, prejuicio por motivo de clase, raza, religión, preferencia sexual o condición económica; lo cual los deja sin autoridad moral para pedir el absurdo rayano en el disparate sólo para complacer al inquilino de la Casa Blanca. Su ‘petición’ apenas esconde la presión, el amago, la amenaza: aislamiento, sanciones a los funcionarios del gobierno de Maduro, boicot a su comercio y sus exportaciones petroleras, cárcel bajo supuestos de crímenes contra la humanidad que rebasan con mucho Guatemala, Honduras, Chile, Argentina, Paraguay, Perú y Brasil, pero también Canadá y Estados Unidos. El matiz de la ‘Carta Democrática’ apenas disimula la inequidad e iniquidad que contiene y no resiste un análisis serio sobre “limpieza” en las recientes elecciones de Estados Unidos y Brasil que auparon a Donald Trump y a Jair Messia Bolsonaro, respectivamente.

Increíble en su capacidad de abyección, el uruguayo Luis Leonardo Almagro Lemes ha protagonizado uno de los más vergonzantes días al frente de una OEA cada vez más caduca al demandar, el viernes 4 de enero, desconocer el 2º período presidencial de Nicolás Maduro Moros en Venezuela, con el mismo cinismo con que a fines de noviembre del año pasado dijo que debía considerarse la opción militar ¡la intervención! comportándose como un puppy de la CIA.

Pero acosar a los rivales no siempre rinde los resultados esperados. Cuba, por ejemplo, por el bloqueo norteamericano y la campaña excluyente de la OEA se vio forzada a buscar manos amigas por otra parte, y las encontró, para disgusto de quienes esperaban verla doblegada.

La presión aislante al pueblo de Venezuela forzó la migración desbordada que sus personeros dieron en llamar “éxodo” venezolano y acabó por afectar a los países que lo alentaron –algunos desde el llamado Grupo de Lima: Colombia, Ecuador, Perú y Brasil –tal vez hasta México y Estados Unidos (por mucho que encaprichado en el muro o de perdido un cerco míster Trump se obseda) con las inéditas caravanas migrantes procedentes de esos paraísos construidos por los mismos gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras, de ser cierto que Caracas contribuyó a financiarlas. De ahí la aproximación bolivariana a Rusia de la que ha obtenido cuantiosas inversiones en sectores estratégicos, y a China, lista a ampliar la influencia con que ya cuenta en Chile, Ecuador, Honduras y Guatemala.

El 29 de noviembre, en vísperas de su toma de posesión, el Presidente de México, acompañado por el cantautor cubano Silvio Rodríguez, Miguel Angel Revilla, presidente de la comunidad autónoma de Cantabria (España), así como de Niurka González, esposa del artista; Aurora Díaz, esposa de Revilla; de la suya Beatriz Gutiérrez Müller, mientras descansaba en su finca ubicada en Palenque, Chiapas, tuvo ocasión de oír el poema (vuelto luego canción) ‘La Muralla’, de Nicolás Guillén, que tan pertinente resulta a Latinoamérica en estas horas. “Al corazón del amigo:/ abre la muralla;/ al veneno y al puñal:/ cierra la muralla;/ al mirto y la yerbabuena:/ abre la muralla;/ al diente de la serpiente:/ cierra la muralla;/ al corazón del amigo:/ abre la muralla;/ al ruiseñor en la flor…/ Alcemos esta muralla/ juntando todas las manos;/ los negros, sus manos negras/ los blancos, sus blancas manos./ Una muralla que vaya/ desde la playa hasta el monte/ desde el monte hasta la playa,/ allá sobre el horizonte.”



Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de los integrantes del Colectivo Letras en Rebeldía, editores de Diario Arte y Cultura en Rebeldía, y de Resistencia en el Sur



NOTA: Texto publicado con autorización de su autor y originalmente publicado en Diario Por Esto!


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