Con perdón y sin perdón, dilema de López Obrador en México

Que se acabe la historia trágica, horrenda de corrupción e impunidad. Que se acabe la política antipopular, entreguista para comenzar una nueva etapa este 1 de diciembre ha dicho el Presidente electo. || CIUDAD DE MÉXICO (Orlando Oramas León | Prensa Latina) || 

El presidente electo de México, Andrés López Obrador afirmó que no perseguirá los actos corruptos previos a su investidura, pero aseguró que en su administración no permitirá la corrupción, una de sus principales promesas de campaña.

Resulta todo un dilema, pues a nueve días de recibir la banda presidencial opinó que el país no puede empantanarse por estar persiguiendo la corrupción que permeó la administración pública.

Que se acabe la historia trágica, horrenda de corrupción e impunidad. Que se acabe la política antipopular, entreguista para comenzar una nueva etapa este 1 de diciembre, dijo la víspera.

Antes, el Obrador de la campaña electoral, y luego el mandatario electo había indicado que no tomará venganza, lo que en algunos círculos fue interpretado como una señal de acuerdo bajo la mesa con el presidente saliente, Enrique Peña Nieto, quien personalmente fue salpicado por el llamado escándalo de la Casa Blanca, sobre el cual el mandatario pidió disculpa pública.

Las versiones de un arreglo entre ambos fueron desmentidas tajantemente por los dos lados, aunque lo cierto es que la transición de un Gobierno a otro marcha bajo términos de respeto y cooperación.

Pero durante la administración de Peña Nieto quedan cosas por investigar, como es el caso de la empresa brasileña Odebrecht y las acusaciones que pesaron sobre altos directivos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó que Pemex realizó, tan solo en 2016, presuntos pagos irregulares por más de 950 millones de pesos (más de 50 millones de dólares) a la constructora brasileña Odebrecht, para realizar obras en la Refinería Miguel Hidalgo en Tula, Hidalgo.

La compañía del gigante sudamericano obtuvo ese contrato durante la gestión de Emilio Lozoya, que concluyó ese año. Pero al respecto un juez federal concedió una suspensión definitiva a favor del exdirector de Pemex para que, por el momento, no sea ejecutada la orden de difundir datos sobre la investigación.

Según la ASF, estas contrataciones las realizó Pemex Transformación Industrial vía adjudicación directa, es decir sin competencia, con el argumento de que era necesario hacerlo para acelerar los trabajos y garantizar el buen funcionamiento de las refinerías, que operan hoy con las tasas de eficiencia más bajas del planeta.

‘En términos generales, Pemex Transformación Industrial no cumplió las disposiciones legales y normativas aplicables en la adjudicación de estos contratos’, concluyeron los auditores.

Ante de la ausencia de un fiscal anticorrupción, el que perdió su puesto fue Santiago Nieto, el titular de la Fiscalía Especializada para la Atención a los Delitos Electorales (Fepade), quien indagaba sobre la intervención de Odebrecht en la campaña presidencial que llevó al poder a Peña Nieto.

Aunque solo podía investigar en materia electoral, porque así lo establece la ley, el fiscal de Fepade, se convirtió en un auténtico funcionario anticorrupción, lo que le valió el despido pese a las protestas de fracciones parlamentarias de oposición y de la propia sociedad civil.

Llama la atención que López Obrador invitó a integrarse a su gabinete a Nieto, y nada menos que como titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Desde ese puesto, será el responsable de perseguir el lavado de dinero, una de las prácticas más recurrentes de la corrupción, tanto gubernamental como del crimen organizado.

No queda claro entonces como será su labor, cuando el futuro presidente afirma que no ordenará cacerías de brujas bajo el tema anticorrupción.

Claro, López Obrador insistió en que las investigaciones en curso continuarán.

‘Yo no soy cacique, no aspiro a un dictador, soy un demócrata. Encones no se darán órdenes a los poderes judicial o legislativo, que son independientes, para que se detengan los procesos iniciados.

Hacia adelante, subrayó, ya no habrá perdón.

Comencemos una etapa nueva, que ya comience una historia y que hacia adelante no haya perdón para ningún corrupto, que ya no se perdone a nadie y que se pueda juzgar al presidente si es corrupto, a sus funcionarios, a sus familiares, y que se destierre la corrupción de México para siempre, concluyó.

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