Justo homenaje a Luis Luna Guarneros, desborda alegría en el Peón Contreras | Ariel Avilés Marín

Los homenajes luctuosos suelen ser formales y tristes, nada más alejado que el rendido al Mtro. Luis Fernando Luna Guarneros en ocasión del cuarto aniversario de su desaparición física. Su hija predilecta, la Banda Sinfónica del Estado, que lleva su nombre, le recordó con música alegre, movida y variada, como correspondía al caso, porque Luis Fernando Luna era un ser humano que irradiaba y contagiaba alegría en todos los ámbitos de su fértil vida.

Hasta momentos antes de su encuentro con la inexorable parca, Luis Fernando estuvo gozando de la vida y de la música, pues acompañó al piano a los jóvenes cantantes del grupo lírico del Mtro. Felipe Serrano, romanzas, duetos, soleares y mil cosas más del maravilloso género de la zarzuela, hasta las once y media de la noche de ese fatídico 2 de noviembre, materialmente se levantó del piano para acudir a su cita con la muerte.

Oscar Osorio, discípulo fiel y agradecido, hoy flamante y versado director de la Banda Sinfónica “Luis Luna Guarneros”, supo imprimir al homenaje ese sentido alegre que marcó siempre el andar de Luna por este mundo. Oscar, no es un músico improvisado, tiene una maestría por el Conservatorio de San Petersburgo, Rusia, donde también cursó estudios completos de trombón, instrumento que domina perfectamente. La batuta de la Banda Sinfónica es compartida por Oscar, con los maestros Todor Ivanov y desde ahora, también con Emmanuel Zamora.

El concierto homenaje revistió varios momentos especiales, pues incluyó en el programa una de las pocas obras escritas para el xilófono como instrumento solista, en el que María Fernanda Chi nos demostró su gran dominio sobre él; nos dio la oportunidad de atestiguar el estreno mundial de la obra de un compositor yucateco, Bernardo Oramas, que nos ha legado una bellísima Suite Yukalpetén, que es toda una recomposición histórica de nuestra entraña; y nos permitió apreciar el gran talento del querido modelista Yussef Ríos Dib, quien presentó una magistral orquestación de la obra de Oramas.

Yussef Ríos fue el encargado de hacer la introducción al evento, rememoró el proceso de integración e inicios de la Banda Sinfónica y las experiencias vividas junto al recordado maestro Luna Guarneros, así mismo, agradeció el apoyo de la Secretaría de la Cultura para la realización del evento.

El programa da inicio con la Obertura Alvamar, del estadounidense nacido en Oklahoma, James Barnes, obra compuesta apenas en el año de 1997. La alegre obertura inicia con una festiva marcha en la que cantan las maderas, dialogando entre sí sus secciones; los bajos de las tubas marcan un cambio para de inmediato retomar el tema inicial, la pandereta imprime gran alegría al pasaje y nuevo acento de las tubas nos lleva a otro cambio, ahora canta sólo el clarinete concertino y se aborda un pasaje relajado que el triángulo marca, los metales cantan suavemente y entran las maderas para pasar a un sentido pasaje, timbales y platillos anuncian el redoble de la tarola y estalla el tutti con gran fuerza con el acento sonoro de los platillos, se retoma el tema inicial y nos lleva al brillante final de la obra. Suena fuerte la primera ovación de la noche. En seguida viene Adiós Nonio, nada menos que de Astor Piazzola, esta obra bajo la dirección del invitado Emmanuel Zamora. Inicia con un suave canto del xilófono y un ritmo marcado por las disonancias, cantan el corno soberbio y el clarinete concertino aborda suave solo que arropan con sobria brillantez corno, saxes y fagotes, responde la brillante voz de las trompetas para dar paso a un dulce solo del oboe, la fuerza de la música va subiendo a ritmo de sentido vals; los timbales redoblan y marcan con ello un cambio para que el oboe aborde nuevo solo y le respondan las flautas con el mismo tema y el agudo acento del triángulo y nos conducen al suave y sentido final de la obra, que parece disolverse en el aire. El suave final sorprende al respetable, que reacciona y rompe en sonora ovación.

De inmediato tenemos la oportunidad de disfrutar de algo poco frecuente, una alegre galopa para xilófono solista, del obscuro compositor Gustav Peter; decimos obscuro, pues poco se sabe de su vida, no se ha logrado establecer si su nacionalidad es austriaca o húngara, de su obra se conserva apenas cinco títulos, el más destacado fue el escuchado esta noche: Zirkus Renz, mencionada también como Souvenir du Cirque Renz o Memorias del Circo Renz. La obra es interpretada bajo la conducción del director adjunto, Mtro. Todor Ivanov, quien logró una muy alegre versión de la misma. El xilófono solista inicia con gran alegría a ritmo de marcha, la ejecución de María Fernanda Chi es muy clara y limpia, se deja escuchar cada nota perfectamente y nos transmite profunda alegría desde la vegetal entraña de las maderas de su instrumento; la obra es un verdadero divertimento alegre y con entraña circense que los bajos de las tubas marcan profundamente; canta el xilófono y entra con él el tutti con gran alegría que va subiendo y estalla en brillante final de la obra. Tremenda ovación premia a la solista y a la banda toda. Nos hubiera encantado que María Fernanda nos regalara con algún ancore.

Viene entonces el plato fuerte de la noche, el estreno mundial de la Suite Yukalpetén, de Bernardo Oramas, y con la orquestación de Yussef Ríos. Esta obra fue escrita originalmente para un ensamble de cuatro trombones y percusiones, el talento de Yussef nos ha puesto al alcance esta completa obra orquestal. La suite consta de cuatro movimientos: La Profecía, La Espada y la Cruz, La Raza Nueva e In Memoriam. El primer movimiento tiene un inicio solemne que marcan el gong y el bombo, flautas y clarinetes dialogan y entra una salva de percusiones que pone un ritmo marcado al discurso musical; el director de la banda hace sonar un caracol con gran solemnidad, y en el lunetario otro caracol responde al llamado, suena de nuevo el caracol y un tercero responde ahora entre bambalinas y suenan en seguida los tres juntos entre las atronadoras percusiones; la obra ha tomado una esencia de Revueltas. El tutti aborda un tema y lo desarrolla, corno y tubas completan la frase y con ello marcan un cambio con la voz vibrante del gong, se deja oír la única obra musical de los mayas: Los X’Toles, que nos marcan el final del movimiento. El segundo movimiento. Inicia brillante con la voz de la trompeta y entran acompañándola todos los metales con el ritmo marcado por un tambor y la pandereta; cantan a dúo oboe y flautas y responde el corno y entran las maderas en pleno suavemente; de nuevo cantan oboe y flautas y se une el clarinete y en seguida el tutti en pleno y dialogan las secciones; la metálica voz de las campanas resuena en la sala, oboe y flautas toman de nuevo la voz y los acompañan los saxofones y los fagotes, de nuevo las campanas suenan y se reanuda el diálogo, van alternando campanas y diálogo de instrumentos que se va tornando solemne y va subiendo con fuerza y baja suavemente para quieto final del movimiento. El tercer movimiento. Percusiones y flautas abordan el tema de los X’Toles con grave acento de las tubas, el tema se va desarrollando y dialogan las secciones del grupo, todo ello sin perder la esencia del tema, sobre el cual se va construyendo un desarrollo musical con alegre orquestación, la flauta canta el tema y responde el tutti, pícolo y trompeta juegan con él y viene un violento cambio. Se aborda un ritmo de paso doble valseado que canta el tutti con gran alegría al que las castañuelas ponen rico ritmo y el triángulo acentúa, las castañuelas responden al triángulo y se repite el diálogo y nos lleva a brillante final del movimiento. El cuarto movimiento. Se inicia con una sonora marcha en la que sobresale la voz del clarinete concertino y la flauta, entra el tutti y el bombo marca fuerte y se retoma el tema, se aborda una suave marcha muy melódica y entra el tutti con gran alegría para retomar el tema que se desarrolla con alegría; los platillos marcan cambio y entran las maderas y en seguida el tutti muy alegre con marcados acentos del pícolo; se aborda un diálogo entre el corno y el trombón al que se unen clarinetes y fagotes, canta la trompeta el mismo tema que repite la trompeta brillantemente y que responde el tutti, canta la flauta con el fagot y se incorpora el tutti, timbales y platillos marcan un cambio emotivo y el clarinete canta solo y se van incorporando las secciones con gran fuerza y estallan juntos gong, bombo y timbales para llevarnos a brillante y emotivo final del movimiento y la obra. Tremenda ovación larga y sonora premia a la banda.

Cierra programa Pacific Dreams, del holandés Jacob de Haan, compositor de la segunda mitad del S. XX. Se inicia con un gran redoble de timbales y entran los metales con fuerza, la flauta y el pícolo elevan su voz por encima, dialogan oboe y flauta y la música sube con fuerza, nuevo redoble de los timbales para dar paso al alegre canto del tutti que el cencerro marca con gran alegría y fuerza, la música baja a un remanso de paz y suena el gong y la fuerza vuelve a subir, oboe y flautas cantan con suavidad y entra el tutti con sentimiento, el encaje de campanillas marca una cristalina ráfaga y entra la voz de los saxofones a la que se une el tutti y va subiendo la emotividad, platillos y bombo ponen fuerte acento y cantan oboe y clarinete a ritmo marcado de marcha, canta la trompeta y responden las flautas, se desarrolla el tema con gran alegría y va subiendo con fuerza, suena el gong y marca con ello el brillante final de la obra. Nutrida y sonora ovación premia la actuación de la banda.

Hay un momento de gran emotividad, el director Oscar Osorio anuncia la presencia en la sala de la madre del homenajeado, quien sube al escenario para recibir un ramo de flores de manos de la Mtra. Erika Millet, Secretaria de Cultura del Estado. El maestro Luna siempre acostumbraba hacer un ancore alegre, y en esta ocasión no fue la excepción; la banda nos regala con un alegre popurrí de Carlos Santana.

Salimos del Peón Contreras resonando en nuestra alma: “¡Mira cómo va!”.



Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Colectivo Letras en Rebeldía, editores de Diario Arte y Cultura en Rebeldía y de Resistencia en el Sur



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