“Asad ganó y EEUU debe irse de Siria”, especialista internacional

La política estadounidense en Siria destaca por su inconsistencia. Gran parte de la reputación de Trump se basó en la reconciliación con Rusia. No obstante, ahora el mandatario de EEUU amenaza con enfrentarse a las fuerzas rusas “en un país donde no hay intereses nacionales que estén bajo amenaza”.

(Sputnik News).- A medida que las fuerzas gubernamentales sirias se acercan a poner fin a la guerra civil en este país árabe y eliminar el último bastión de los ‘rebeldes’ en Idlib, EEUU está doblando su apuesta para una intervención en Siria, opina el analista militar Gil Barndollar.

El mandatario de EEUU, Donald Trump, advirtió el 3 de septiembre a través de su cuenta de Twitter a Bashar Asad que no lance un ataque “imprudente” contra Idlib. No obstante, en su artículo para el medio estadounidense The National Interest, Barndollar destaca que otro hecho tuvo más importancia.

Según el diplomático James Jeffrey, nuevo representante especial de EEUU para Siria, EEUU ahora “ha redefinido sus objetivos” en Siria.
Entre estos objetivos está la retirada de todos los iraníes y sus socios en Siria, así como el “establecimiento de un Gobierno estable y no amenazante que sea aceptable para todos los sirios y la comunidad internacional”, aclaró Jeffrey, citado por The National Interest.

“Esto significa que no tenemos prisa alguna [por irnos]”, agregó Jeffrey.

La retirada de las Fuerzas Armadas de EEUU que Donald Trump anunció en marzo no tendrá lugar, señala Barndollar. Sin embargo, el analista militar pone en duda que se pueda usar la autorización creada después del 11S para estos fines.

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“La Autorización del Uso de la Fuerza Militar en la lucha contra grupos terroristas se estiró como una artimaña legal para la campaña de 2014 contra el ISIS —grupo terrorista proscrito en Rusia y otros países—. Su uso para justificar una intervención contra Asad o Irán sería inadmisible”, sostiene el columnista.

Más inconsistencias, menos aliados

Barndollar opina que la política estadounidense en Siria destaca por su inconsistencia. Gran parte de la reputación de Trump se basó en la reconciliación con Rusia. No obstante, ahora el mandatario de EEUU amenaza con enfrentarse a las fuerzas rusas “en un país donde no hay intereses nacionales que estén bajo amenaza”.
Como consecuencia, varios aliados del país norteamericano —Turquía, Israel y los kurdos— están distanciándose. Un ejemplo de esto es que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo que no le importa que Asad continúe en el poder.

Los kurdos, entretanto, están negociando con el Gobierno de Siria y ya se instalaron al lado de las fuerzas gubernamentales sirias en algunas localidades.

“¿Solos y sin ases en la manga, qué creemos poder conseguir en Siria?”, se pregunta Barndollar.

¿A quién defiende Trump en Idlib?

Hay que recordar que las fuerzas ‘rebeldes’ en Idlib no están compuestas por “seculares ‘Thomas Jefferson’ proccidentales”, insiste Barndollar. En su mayoría son yihadistas salafistas que son “almas gemelas” de Al Qaeda, también proscrita en Rusia.

La mayoría de ellos fueron enviados a Idlib desde otras regiones después de llegar a acuerdos locales y entre ellos hay muchos fanáticos extranjeros cuya reconciliación con Asad es poco probable.
“Probablemente algunos de los defensores de Idlib se tomaron unos momentos la semana pasada para celebrar el aniversario del 11S”, comenta.

Aunque en 2016 Donald Trump prometió que “la intervención y el caos” llegarían a su fin, los hechos muestran una constante obsesión de la Casa Blanca con Irán, lo cual probablemente desembocará en más intervenciones y más caos.

Pase lo que pase, no hay nada en Siria por lo que valga la pena que las fuerzas de EEUU y Rusia entren en confrontación, destaca el autor.

“Asad es el vencedor de la guerra civil en Siria. EEUU debería reconocer lo obvio”, concluye Barndollar.

La provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, fue ocupada en 2015 por varios grupos insurgentes, entre ellos el Frente al Nusra —también conocido como Fatah al Sham, organización terrorista prohibida en Rusia—.
Gracias a los acuerdos entre insurgentes y Damasco, se fueron trasladando a Idlib las facciones que se negaron a abandonar la lucha armada durante las operaciones antiterroristas de Alepo, Homs y Guta Oriental.

En 2017, Idlib pasó a integrar una zona de distensión patrocinada por Turquía.

Damasco declaró en julio pasado que se reserva el derecho de usar la fuerza militar para recuperar la provincia de Idlib si los rebeldes rechazan la reconciliación.



Categorías:REPORTAJES Y ESPECIALES

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