Segunda presencia en Mérida del Ballet Folclórico de México | Víctor Salas

En el medio siglo que lleva de vida el Ballet de Amalia Hernández, solamente en dos ocasiones se ha presentado ante el público yucateco.

En la primera vez que se presentó la compañía de folclore, tenían el éxito asegurado porque vino al Peón Contreras y en un marco oficial. Ahora, en las redes sociales se estuvo divulgando que la venta de boletos para ver a ese espectáculo, estaba muy baja. Sin embargo, desde mucho antes de la hora anunciada, el amontonamiento de gente nos hacía suponer que todo el patio de butacas sería ocupado. Así fue.

Y es que el nombre de Amalia Hernández es ya propiedad de los cielos, las nubes y los vientos que han depositado su sustantivo entre la colectividad universal, haciendo que el público acuda a ver su trabajo de manera casi impulsiva, obedeciendo al prestigio de su magnífico trabajo en el que la belleza la encuentra uno, en el todo del espectáculo, las luces, el vestuario, la calidad de los zapateos, las impactantes coreografías y la guapeza de todos los bailarines. En el Ballet Folclórico de México, lo más importante de todo es todo. Y eso lo percibe con facilidad la asistencia quien sin remilgos, entrega su placer a los numerosos artistas danzantes y músicos.

El Ballet Folclórico de México, es la obra cumbre de Amalia Hernández, quien también fundó el Ballet de las Américas, el Ballet de los Cinco Continentes y el Ballet Clásico ´70. Desde este último quiso impulsar obra poética mexicana y composiciones y coreografías de creadores mexicanos. Con todo lo anterior es fácil concluir que la señora Hernández era mucho más que una sacerdotisa dedicada al santuario del folclore mexicano.

La grandeza de su obra hizo vencer todo tipo de animadversiones, celos e incomprensiones. Hubo épocas en que fue recluida en el Auditorio Nacional o en el Museo de Antropología. Tenía tanto éxito en cualquiera de esos dos sitios, que al poco rato la regresaban a su sede, el Palacio de Bellas Artes, donde siempre hace dos presentaciones, los miércoles y los domingos.

La presentación en Mérida del Ballet Folclórico de Amalia Hernández, se convirtió en una gran experiencia para las personas que abarrotaron el teatro Armando Manzanero.

Pensé previamente que sin los telones de Rufino Tamayo o los trastos escenográficos utilizados en el enorme escenario del Palacio de Bellas Artes, el espectáculo se demeritaría. ¡Para nada! La fuerza, la agilidad, el nivel técnico de los intérpretes, su música y desplazamientos coreográficos, son en realidad los que hacen la belleza incomparable del BFM. Ese es su éxito.

Los Aztecas, Sones de Guerrero, Tamaulipas, Revolución, Carnaval en Tlacotalpan, Yucatán y Jalisco, fueron los cuadros que hicieron feliz a la audiencia yucateca que acudió al Manzanero, la noche del viernes 21 de Septiembre de 2018.

Amalia Hernández es tan universal como el Ballet de Moiseyev, Nadia Nadezhnina, el Ballet Nacional de España o cualquiera de las grandes compañías folclóricas del orbe. Su Compañía tiene tal prestigio internacional que en algunos libros de historia del ballet clásico, aparece ella como representante de la danza de nuestro país y no la compañía mexicana dedicada a ese arte.

Siguiendo parámetros universales de calidad, los bailarines que integran al ballet, tienen la misma estatura y tipología. Dominan los diferentes zapateados existentes en el panorama nacional.

Es cierto, ella ya no está en la tierra. Hoy forma parte del universo constelar. Pero su pasión, su fuerza, la belleza que hizo imprimir a nombre de la danza mexicana, la hacen verla y sentirla.

Esa belleza que creó puso de pie al público nuestro igual que lo ha hecho, por 50 años, en el Distrito Federal o en el país en el que se ha presentado.

La compañía de Amalia Hernández es una enorme agrupación, sostenida por la fuerza, vocación y devoción de ella. A Mérida vinieron más de treinta bailarines, una veintena de músicos, iluminador, vestuaristas, personal de tramoya, cargadores y transportación para todo lo que significa un espectáculo de tal naturaleza.

Hoy, son las hijas de Amalia las encargadas de preservar el legado materno y lo hacen de manera ejemplar. Me parece que un nieto también, anda cuidando la heredad de su abuela.

Muchas felicidades a todos ellas. ¡Qué agasajo! No sé si fue una empresa quien nos trajo a esos artistas, pero ha de haber resultado interesante comprobar que Amalia, tiene taquilla para costear una gira por lugares tan distantes de la Ciudad de México, como lo es Mérida.



Categorías:ARTE, Danza

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