Las pugnas de la gleba | Abraham García Ibarra

Después del 1 de julio de 2018, algunas entusiasta voces que esperan el cambio verdadero, han dado ya como inaugurada la nueva era. No por accidente, encontramos desde hace tiempo en los arneses de los voceadores metropolitanos ejemplares de Regeneración.

Hacia finales de la década de los ochenta, por imperativo de nuestro trabajo reporteril, exploramos en las bibliotecas de la Confederación de Trabajadores de México y de la Universidad Obrera de México.

En la central sindicalista y en el plantel académico, dimos con copias o citas de las publicaciones Nueva Era y Regeneración, correspondientes a sus ediciones de principios del siglo XX, en plena dictadura de Porfirio Díaz.

Lombardo, primer gobernador obrero de México

En la fundación de la CTM y en la creación de la Universidad Obrera está la iniciativa de Vicente Lombardo Toledano, intelectual militante y estudioso de los movimientos de la clase trabadora (dicho en términos sociológicos y políticos el proletariado), en mérito de lo cual fue considerado el primer gobernador obrero de su natal Puebla, en los años veinte.

En nuestras búsquedas de libros de viejo en las inmediaciones de Tepito, nos topamos con un cuadernillo en el que se hacen las primeras menciones al socialismo, datadas en la segunda mitad del siglo XIX.

Para 1912, gobernando México el malogrado presidente Francisco I. Madero, se registra la existencia de los partidos Socialista y Popular Obrero. En las consulta de biblioteca en la CTM rescatamos algunos trabajos de don Rosendo Salazar en los que confirma la existencia y acción de aquellos partidos.

Don Rosendo Salazar y José G. Escobedo dejaron escritas emocionadas narrativas sobre Las pugnas de la gleba.

Los materiales de referencia nos sirvieron de base para un documental conmemorativo del cincuenta aniversario de la fundación de la CTM (1986).

Salud y Revolución Social

A principios de semana, en uno de los salones del Club de Periodistas de México, nuestra morada, en evento de la Federación de Trabajadores Democracia Social, nos congeló una leyenda que presidia el acto: Salud y Revolución Social. ¿Tamaña invocatoria en pleno Estado neoliberal?

La subversiva leyenda era acompañada por una segunda: 106 Aniversario de la Casa del Obrero Mundial.

Ensimismados, tratando de explicarnos la sorpresa, incurrimos en una omisión que reparó nuestro colega Eder Zárate. Se pusieron a disposición de los asistentes ejemplares de una edición rudimentaria, casi artesanal, conteniendo tres ensayos en el siguiente orden de autor: Alberto Morales Jiménez José Esteves y Ramón Gil.

Los títulos enuncian su contenido: La Casa del Obrero Mundial/ ensayo histórico; Cronología y Origen anarquista de la Casa del Obrero Mundial.

Limitado el espacio y sin disposición a hacer malas síntesis, sólo nos atrevemos a recomendar la lectura del documento: 90 minutos bien valen la pena para conocer origen e itinerario de las grandes luchas sociales de los mexicanos en busca de su emancipación.

Los Derechos Sociales del Pueblo Mexicano

Una cuestión nos queda clara: Las demandas que el proletariado empezó a plantear desde la restauración de la República y durante la larga noche de la dictadura, quedaron sustanciadas finalmente en la Constitución de 1917, reconocida por diversos pueblos y Estados nacionales como la Primera Constitución Social en el mundo.

Durante más de medio siglo, el Constituyente permanente legisló sobre lo que genéricamente se conocen como Los Derechos Sociales del Pueblo Mexicano.

Mañana, (por el 22 de septiembre), se cumplen 106 años de la fundación de la Casa del Obrero Mundial. Todavía está activa en su domicilio original en Tepito, Ciudad de México.

Hasta los años 1978-1981, la clase trabajadora tuvo aliento para intentar poner a caballo el Pacto Obrero-Campesino. En 1989, Carlos Salinas de Gortari volteó la tortilla: Sustituyó el corporativismo social con el corporativismo empresarial.

A partir de entonces, el gran movimiento sindical mexicano quedó desvertebrado. El pasado 1 de julio fue incapaz de surgir de sus escombros.

De una Población Económicamente Activa (PEA) de unos 56 millones de compatriotas, más de 30 millones vegetan en la economía negra en la que no tienen derecho a la sindicalización y quedan privados de la Seguridad Social. ¡Vaya! hasta del salario mínimo.

Al iniciarse otro periodo presidencial, ¿tiene sentido hablar de regeneración y de una nueva era? No le podemos pedir al tiempo que vuelva. La dejamos de ese tamaño. Es cuanto.

FUENTE: VOCES DEL PERIODISTA

ENLACE: https://bit.ly/2pwH2UZ



Categorías:OPINIÓN

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