Los ocho beneficios de ducharte con tu pareja, además del erótico resultado

Es, sin duda, una de las actividades más placenteras del verano. Llegas a casa asfixiada, después de soportar los 76 grados a la sombra, con la ropa pegada al cuerpo y, sin casi soltar el bolso, te desvistes y entras flechada a la ducha. El agua, casi helada, recorre tu piel refrescando tu cuerpo y despejando también tu mente. Eso ya es un 10, pero redondear el escenario todavía es posible. Porque si al placer refrescante se le añade el placer sexual, la ducha veraniega se convierte, ahora sí, en la mejor experiencia que uno puede imaginar.

La ducha compartida regala, además, muchos más beneficios de los que imaginas. ¿Estáis los dos en casa? Lee esto, desnúdate, y sal a buscarlo al salón.

El regalo de la intimidad total

Porque la ducha es uno de los espacios más privados que existen. Fundir tu intimidad con la suya hará que ambos os sintáis más cercanos y unidos, que os convirtáis en uno, tanto de forma física como emocional. Lo demás no existirá; en ese pequeño espacio, sólo habrá sitio para vuestros cuerpos y vuestras respiraciones.

Mejorar la comunicación

Porque el hecho de estar aislados en un espacio tan pequeño hará que, de forma espontánea, os zambulláis en una conversación privada, cercana, estrecha y única.

Reforzar la confianza

Porque estar el uno frente al otro, desnudos y expuestos a la potencialmente poco favorecedora luz del baño hará que os despojéis de los complejos y aceptéis vuestros cuerpos tal y como son, con sus enormes virtudes y sus nimios defectos.

Encontrar un antídoto contra la rutina

Porque cambiar de contexto siempre es positivo, y trasladar el sexo a un nuevo entorno supondrá para los dos un aporte extra de excitación que os conducirá a nuevas experiencias y a nuevos juegos y posturas tan placenteras como morbosas.

Disparar el romanticismo

Porque el agua corriendo por vuestros cuerpos, aderezada por los olores de los jabones y, quizá, la música, las velas y otros complementos, os llevarán a probar juntos nuevos juegos que, tal vez, ya habíais olvidado en vuestros encuentros habituales.

También disparar el sentido del humor

Porque el juego íntimo no sólo traerá una mayor intensidad en el placer sexual, sino que además será una fuente de anécdotas y momentos divertidos que redondearán la experiencia.

Acabar con el estrés

Porque a nadie se le escapa que la ducha en un día de calor y, por supuesto, el sexo, son dos actividades que reducen con facilidad la tensión y la ansiedad. Viviréis juntos el momento, el presente y, por un espacio de tiempo, tan sólo existiréis los dos.

Ahorrar agua

Porque, aunque será en lo que menos estés pensando, también supondrá un punto a favor para la ducha compartida.

Después de conocerlos, ¿te faltan argumentos para probarlo?

FUENTE: COSMOPOLITA

ENLACE: https://bit.ly/2LZceZI

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