El Gran Colisionador de Hadrones cumple 10 años

Enterrado a 100 metros bajo tierra en la zona fronteriza entre Suiza y Francia, el LHC es un tubo en forma de anillo, de 27 kilómetros de circunferencia y cubierto por poderosos imanes. 

(RFI).- Diez años después de que empezara a funcionar, el acelerador de partículas más potente del mundo, el LHC, que permitió confirmar la existencia del bosón de Higgs en 2012, va a transformarse para multiplicar su potencial científico.

Cuando el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) empezó a operar el 10 de septiembre de 2008. Los físicos habían puesto muchas esperanzas en esta formidable máquina para disecar la materia, recuerda el diario suizo ‘La Tribune de Genève’. En diez años de funcionamiento, el acelerador de partículas más potente del mundo no los ha defraudado.

Enterrado a 100 metros bajo tierra en la zona fronteriza entre Suiza y Francia, el LHC es un tubo en forma de anillo, de 27 kilómetros de circunferencia y cubierto por poderosos imanes. En este tubo, enfriado a menos 271 grados, se producen colisiones de protones acelerados casi a la velocidad de la luz y que circulan en direcciones contrarias. Estos choques liberan una energía fuertísima que permite la “materialización” de partículas que hasta ahora se conocían de forma teórica pero que no se habían observado.

Así fue como en 2012 el Gran Colisionador de Hadrones se volvió mundialmente famoso al permitir a los científicos confirmar la existencia del bosón o partícula de Higgs que el científico que le dio su nombre había teorizado en 1964.

“El LHC ha servido para muchísimas cosas”, explica el investigador del Instituto de Física de Cantabria, Celso Martínez. “Es un acelerador extraordinariamente caro, ha costado más de 5.000 millones de euros, fue construido por muchos países europeos y ha servido para responder a una de las preguntas básicas que teníamos en física de partículas y que es ‘por qué existe la masa'”, agrega.

Materia oscura y supermetría

Hoy el LHC se prepara para transformarse. No solo la energía de las colisiones seguirá aumentando, sino que una serie de obras que empezaron en junio va a incrementar la cantidad de colisiones que se producen en este tubo congelado. Actualmente, se registran mil millones de colisiones cada segundo.

En 2026, después de las obras, esta cifra será multiplicada por cinco. Los científicos podrán entonces estudiar muchos más datos y tendrán más posibilidades de encontrar fenómenos nuevos.

Las mejoras en el LHC “permitirán que los detectores que actualmente están funcionando pueden recoger muchas más colisiones, lo que nos permitirá estudiar con mucho más detalle de qué está hecha la materia oscura, si la podemos producir nosotros en el acelerador, y si existe la supermetría”, explicó Celso Martínez. La supermetría es un principio no demostrado que va más allá del modelo estándar, es decir de la teoría actual que describe las partículas elementales conocidas y sus interacciones.

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