Discriminación en México | Miguel Concha

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación presentó el lunes pasado la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis 2017) que realizó conjuntamente, entre agosto y octubre de 2017, con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y la Universidad Nacional Autónoma de México. Para determinar si se sintieron discriminadas por al menos una de las características o rasgos de dicho fenómeno, entre agosto de 2016 y el mismo mes de 2017 se consultó a personas adultas de 39 mil 101 viviendas. La Jornada informó cabalmente de sus principales resultados en dos estupendas notas del 7 de agosto (p. 30), y la Rayuela de ese mismo día expresó su profundo significado: La encuesta nacional sobre discriminación es para ponerse a llorar. La Enadis reveló, en efecto, que la discriminación existe y opera en todo el cuerpo social, y que alcanza a todos los ámbitos institucionales (familias, comunidades, escuelas, centros de trabajo, iglesias e instituciones gubernamentales).

En consecuencia tiene un impacto cotidiano, múltiple y acumulativo en el ejercicio de derechos, goce de libertades y acceso a recursos, bienes y servicios. Permite, además, conocer y entender la magnitud de los prejuicios en nuestro país, y cómo éstos se concretan en conductas individuales y prácticas institucionales que impiden la igualdad. El dato es contundente, una de cada cinco personas reportó haber sido discriminada en el año pasado y a una de cada cinco le negaron un derecho en los recientes cinco años. Los datos de la Enadis revelan, en particular, la desigualdad para mujeres en México, personas trans, adultos mayores, jóvenes, indígenas, personas con discapacidad, homosexuales, extranjeros y quienes profesan alguna religión no mayoritaria. Y gracias a esta encuesta tenemos evidencia empírica de cómo la discriminación se agudiza cuando se acumulan características o identidades de grupos que han sido históricamente discriminados. Por ejemplo, casi cuatro de cada 10 personas con discapacidad, que son hablantes de una lengua indígena y viven en una zona rural, no saben leer ni escribir (36 por ciento). Cifra que es 13 veces mayor a la de la población en general (3.3 por ciento). Además, mientras una de cada cinco personas va a la universidad (21.9 por ciento) sólo tres de cada 100 mujeres hablantes de alguna lengua indígena y que viven en zonas rurales (3.3 por ciento), cursan esos grados. Y al menos una de cada cuatro mujeres reporta que se le ha negado algún derecho. Cifra que aumenta a casi el doble cuando se trata de indígenas trabajadoras del hogar.

La encuesta hace visible también la manera como opera la discriminación, con base en los datos que arroja. En primer lugar, la manera como se reproducen constantemente prejuicios y estereotipos sobre grandes grupos de personas. En segundo, las actitudes, prácticas y normas que excluyen. Y, finalmente, cómo esas prácticas institucionales tienen efectos concretos sobre los derechos y el acceso a recursos, bienes y servicios.

Este ciclo del prejuicio, la práctica y el efecto de la discriminación ocurre con las personas por su apariencia física, género, edad, pertenencia étnica, orientación sexual y otras características.

La encuesta también revela que las prácticas de discriminación tienen un efecto sobre el ejercicio de los derechos, por ejemplo, nueve de cada 10 personas hablantes de alguna lengua indígena que trabajan, no tienen contrato laboral ni prestaciones médicas. La investigación también permite observar los efectos sociales de la discriminación y, en particular, el racismo, pues hay por ejemplo una sobrerrepresentación de las personas de tono de piel más oscuro en el estrato socioeconómico bajo, y una sobrerrepresentación de las personas de tono de piel más claro en el estrato socioeconómico alto.

La valiosa información estadística de la Enadis constituye un aporte crucial para comprender y superar una de las grandes fracturas de la sociedad mexicana: la discriminación. Se trata de un estudio amplio y robusto que nos ofrece la descripción más completa y sistemática producida hasta ahora en México sobre las nociones, experiencias, prácticas y efectos de la discriminación. Situación que conduce a la limitación y anulación de derechos y oportunidades de millones de mexicanos, y que, en última instancia, tiene efectos concretos en el desarrollo y en la calidad de la vida democrática de nuestro país. Pero, sobre todo, la Enadis es un poderoso llamado a la acción, ya que la discriminación que no se atiende se convierte en erosión social, en desigualdad y violencia. La Enadis nos convoca a todos, a las instituciones públicas y privadas, y a la sociedad en general, a conocer estos datos y a crear soluciones para construir una nación de iguales que vive libremente su diversidad.

ENLACE: https://bit.ly/2w8B4wy



Categorías:OPINIÓN

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