Crisis de credibilidad en los regímenes de pensiones y jubilaciones (en México) | Abraham García Ibarra

En campañas, corrieron por el piso electoral y en jornadas posteriores estimulantes ofertas de revisión de los regímenes de jubilaciones y pensiones, columna vertebral de la Seguridad Social.

Se dio por sentado el sentido de esas reformas; obviamente, en favor de quienes han entregado toda su vida al servicio laboral y cotizan miles de semanas al sistema al que están afiliados y que terminaron privatizadas.

Sin rigor actuarial, se calcula que los fundos públicos de los trabajadores para el retiro en sus diversas modalidades, administran a estas alturas de 2018 más de cuatro billones de pesos por varios conceptos: jubilación, cesantía, incapacidad, etcétera.

En el caso de jubilados y pensionados que pertenecieron o pertenecen a alguna formación sindical, incluyendo las del IMSS o la FSTSE, salvo excepciones, en casos de irregularidades en la gestión y prestación, cuentan con asesoría y defensa de sus representantes en las carteras de Previsión Social. Esa protección ampara hasta viudas y huérfanos.

Aquellos empleados y trabajadores no sindicalizados, tienen que rascarse con sus propias uñas.

Fraudes bancarios y financieros a la orden del día

A principios de 2018, la Comisión Nacional de Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) hizo públicos reportes de 2017 en que se da cuenta de millones de quejas por actos que configuran delitos de fraude a través de diversas instituciones bancarias, financieras y de seguros.

Entre esas instituciones se nombra a las denominadas Sociedades Financiera de Objeto Múltiples(Sofomes).

A media semana, en la Ciudad de México se realizó la Feria de las Afore (Administradoras de Fondos de Retiro para los Trabajadores).

En esas mismas horas, la Condusef informó de nuevas denuncias en las que aparecen involucradas al menos tres Sofomes. En este caso, los afectados serían miembros del magisterio.

El esquilmo se inicia cuando agentes de esas operadoras ofrecen un bono a los trabajadores en activo o jubilados a cambio de su documentación personal que contiene datos privados.

El paso siguiente es gestionar con terceros préstamos hasta de más de 200 mil pesos. Los supuestos “beneficiarios” se enteran del atraco hasta que empiezan a sufrir los descuentos en su nómina de pagos.

En  el IMSS no se requiere siquiera que sus pensionados reciban ofertas de bonos para obtener su documentación personal. Los propios empleados de la Unidades Médicas Familiares los entregan a los promotores a cambio de un moche de unos dos mil pesos mensuales.

Los pensionados que, por necesidad caen en la trampa, pagan sus préstamos a intereses bancarios con tasas de referencia del Banco de México. Si hay saldo disponible en el  abono mensual a pensiones, un tercero ofrece préstamos domiciliados; éstos, negociados directamente con bancos.

Hace crisis el “sistema” cuando, por insolvencia, el acreditado deja de pagar. Entonces, sin consulta al deudor,  se venden las deudas a un cuarto coyote   y, entonces sí, sálvese quien pueda.

El acoso domiciliario y la amenaza son incesantes. Para  entonces, si un saldo insoluto es de unos 25 mil pesos, por ejemplo,  el reclamo es hasta de 300 mil pesos por intereses moratorios y costas de juicio. No queda ni para el acta de defunción.

En el caso de la Ciudad de México, el crimen es aún peor: Los buitres atacan hasta la pensión alimentaria con los mismos intereses usureros.

Se van a incrementar los alcances de las pensiones alimentarias. ¿Para quién es el beneficio, si ya están hipotecadas?

Las escaleras se barren de arriba hacia abajo

Se van a reformar los regímenes de jubilaciones y pensiones. ¿Se empezará por un ajuste de cuentas con el pasado? ¿O borrón y cuenta nueva?

No está en agenda volver al régimen solidario que operó el Seguro Social. Lo que se pretende, de entrada, es incrementar las cuotas de aportación de los empleados y trabajadores en activo. Mínimo, 15 por ciento del salario.

Nadie habla, verbigracia, de pasar por  auditoría a las Afore y a las Sociedades de Inversión Especializada o de moderar el cobro de comisiones. No se habla, tampoco, de poner freno a la discrecionalidad con que los fondos de los trabajadores para su retiro son lanzados al mercado especulativo.

En ese mercado, se fondean el gobierno (para pago de deuda vieja y equilibrar el déficit) y las empresas privadas nacionales y extranjeras al través de papeles de débito, algunos de los cuales se trasiegan en agencias internacionales y, cuando regresan en inversiones a México, nunca se sabe que los rendimientos abonen a las cuentas individuales de los verdaderos dueños del dinero.

Muchas reformas en cartera: Muchos fierros en la lumbre al mismo tiempo. La racionalidad no sólo debe ser a futuro de orden administrativo. Exige sensibilidad social y, sobre todo, voluntad política. Hay que exorcizar el fantasma de Gatopardo. Es cuanto.

FUENTE: VOCES DEL PERIODISTA

ENLACE: https://bit.ly/2vAez3N



Categorías:OPINIÓN

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