Senado de Argentina rechaza proyecto de legalización del aborto

El Senado rechazó por 38 votos a 31 el proyecto de legalización del aborto en medio de una marea verde que movilizó a millones de personas en todo el país. El cambio cultural que dejó claro el debate, y la multitud comprometida, prefiguran que la aprobación es solo cuestión de tiempo.

BUENOS AIRES, ARGENTINA (Sebastian Abrevaya | Página 12).- Tras más de quince horas de debate y mientras en la calle millones de mujeres reclamban por el fin del aborto clandestino y la ampliación de sus derechos, el Senado rechazó el proyecto de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo que tenía media sanción de Diputados. En las afueras del Congreso festejan los “celestes”, que no llegaban ni a la quinta parte del sector nucleado en torno a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. El sector del no reunió 38 votos y el sí 31. Una senadora se ausentó licencia por embarazo y dos ya habían anunciado su abstención. La jornada, que había comenzado tensa pero fría, fue tomando temperatura con el correr de las horas. La vicepresidenta Gabriela Michetti, fuera de micrófono, llamó “pelotudo” al presidente del interbloque Cambiemos, Luis Naidenoff, que le pedía ser flexible con los tiempos de las exposiciones. El salteño Rodolfo Urtubey debió aclarar sus dichos sobre los abortos realizados en caso violación luego de que la mendocina Anabel Fernández Sagasti calificara sus afirmaciones como “una bestialidad de la época de las cavernas”. Durante la sesión, hubo discursos vehementes como el de la tucumana Beatriz Mirkin o más emotivos como el de Gladys González, que llegó hasta las lágrimas. También hubo comparaciones exóticas como la de Esteban Bullrich, que habló de la afinidad genética con los “chimpancés”.

Confiada en que tenían el número para ganar, la vicepresidenta Gabriela Michetti intentó acelerar el horario de la votación con la excusa de que era una recomendación del Ministerio de Seguridad para evitar eventuales incidentes afuera. La senadora kirchnerista Marilin Sacnún le pidió explicaciones y tuvo que aclarar que la seguridad está garantizada “todos los días, hasta el día que sea”.

La sesión había comenzado inusualmente temprano. Los primeros en hablar fueron los presidentes de las comisiones de Salud, Mario Fiad; de Asuntos Constitucionales, Dalmacio Mera y de Justicia, Pedro Guastavino. Los primeros dos, en contra de la ley, arrancaron con los argumentos que los “celestes” repetirían durante el resto del día. Apelaron a la presunta inconstitucionalidad e inconvencionalidad del proyecto y a la necesidad de proteger el “derecho a la vida” del embrión. “No pudimos implementar mínimamente la ley de Educación Sexual Integral, la ley de salud sexual y procreación responsable, y hoy estamos pretendiendo legislar sobre las consecuencias que dicha omisión produce”, afirmó Fiad. “Esta media sanción no resuelve el problema de la clandestinidad y no despenaliza a la mujer”, sostuvo Mera. Guastavino, en cambio, apuntó contra la Iglesia y le recordó su complicidad con la última dictadura cívico militar: “He recibido gran cantidad de mensajes que en nombre de Dios me descalificaban. Me la pasé esquivando crucifijos. Un sector de la Iglesia que quizá cuando nos desaparecían, torturaban, daban vuelta la cara, o cuando torturaban y violaban a nuestras compañeras desaparecidas miraban para otro lado”.

Tres senadores tenían pañuelos en sus brazos o en sus bancas: Sigrid Kunath, Fernando Pino Solanas y Norma Durango. Dos vestían con corbatas verdes: Mario Pais y Julio Catalán Magni. “Este tema es un tema de igualdad y debemos tratarlo con perspectiva de género. Se trata del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos. Se trata de la salud y de la vida de las mujeres. De si pueden o no ejercer con libertad la decisión de maternar. Porque la maternidad será deseada o no será”, expresó Durango, dando paso al primer discurso abiertamente feminista de la sesión. Todavía en las bancas estaban la mayoría de los senadores, que luego empezarían a retirarse a sus despachos y deambular brevemente por los pasillos.

Bullrich, uno de los abanderados antiderechos, regaló pasajes que llamaron la atención de más de uno: “Las convenciones nos diferencian a los seres humanos de los mamíferos placentarios. Nos llevaron, a pesar de compartir un 99 por ciento de nuestro ADN con los chimpancés, a no resolver las disputas como los chimpancés. No nos matamos ni los canibalizamos”, aseguró. En la vereda opuesta, su compañera de bancada, González, dio un sentido discurso, visiblemente emocionada: “Queremos salvar las dos vidas y no estamos salvando ninguna. Todos sabemos que se trata de muertes evitables y no podemos esperar ni un minuto más”. Más temprano, la senadora había salido angustiada de la reunión del interbloque Cambiemos.

El salteño Urtubey, ex camarista, defendió su rechazo al proyecto y, en cambio, se expresó a favor de la despenalización. Durante su intervención lanzó una frase que despertó una fuerte polémica: “Realmente habría que ver aquellos casos, porque hay algunos en que la violación no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer, sino que a veces la violación es un acto no voluntario con una persona que tiene una inferioridad absoluta de poder frente al abusador, por ejemplo en el abuso intrafamiliar, donde no se puede hablar de violencia, pero tampoco de consentimiento, sino de una subordinación”. Minutos más tarde, la mendocina Anabel Fernández Sagasti calificó sus dichos como “una barbaridad de la era de las cavernas” y advirtió que “sí es una violación, es violenta”. “El senador Urtubey dijo exactamente lo contrario de lo que le están queriendo hacer decir”, intercedió Pinedo. Un rato después apareció el protagonista de la polémica y aclaró lo que había dicho: “Refiriéndome a la violación como causal de aborto no punible, afirmé que toda forma de violación debe ser considerada un caso de aborto no punible. De ningún modo quise acotar el concepto de violación ni negar que lleva violencia. Quiero aclarar esto. La idea es ser aún más duro en condenar la violación en todas sus formas”, concluyó.

El santafesino Omar Perotti confirmó durante la noche que optaría por abstenerse. Más temprano su colega del Bloque Justicialista, el tucumano José Alperovich había afirmado que votaría en contra. La catamarqueña Inés Blas, de la misma bancada, al defender el rechazo a la ley puso a disposición su renuncia al cargo como presidenta de la Comisión de la Banca de la Mujer.

En las calles millones de mujeres se manifestaron a la espera de un resultado que parecía irreversible. A lo largo de toda la votación varios senadores y senadoras se encargaron de dejar un mensaje alentador: más allá de una derrota temporal, más tarde o más temprano, el aborto será ley. Será cuestión de esperar hasta marzo y juntar fuerzas para retomar la lucha.

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