INE: la irresponsable liviandad del vividor | Jorge Lara Rivera

Aunque “con pies de plomo” en el camino del nuevo proyecto de nación que oblitera la relevancia de la sociedad civil, hay que aceptar que sólo unos cuantos sectores –y no mayoritarios– de la población nacional alcanzan la organización, ser interlocutor del Poder e influir en la vida del país, y recibir dinero público sin ninguna obligación de rendir cuentas ni transparentar el uso dado a ése, convertido en botín que recrea la doble marginación elitista/clasista. De tal suerte es evidente que hay una sobrerrepresentación de esos sectores ciudadanos privilegiados, reconocidos al adquirir la forma sutilísima del Poder sin responsabilidad pública pero altamente rentable para los profesionales del activismo social, y empoderados vía la aparente ‘ciudadanización’ del Estado.

Con esas buenas intenciones se empedró el camino al INEfierno. Un cambio cosmético para un escenario idílico, como si la ‘ciudadanización’ y el cambio de nombre bastasen para volverse honesto, intachable. Derroche, prepotencia e ineficiencia lo signan desde que sustituyó, por los mismos motivos, al IFE (con el dilapidador José Woldenberg Karakowsky quien hizo la vista gorda al delito de financiamiento extranjero en la campaña de Fox; de Luis Carlos Ugalde un tramposo ahijado de Elba E. Gordillo M. que operó la más desaseada elección presidencial de la historia mexicana para favorecer a Felipe Calderón, y del sibarita Leonardo Valdés Zurita que dejó impunes las reiteradas violaciones a la Constitución perpetradas por este delincuente electoral y quien tuvo que dejar el cargo e irse, entre acusaciones de gastos excesivos e inexplicables y tráfico de influencias, hasta su nueva presentación, presidida por el avaro y racista consejero Lorenzo Córdova Vianello –como secretario técnico disfrutó del derroche de su predecesor).

Sólo el año pasado, a duras penas impelido por el malestar social producido por su delirante proyecto faraónico –el “Partenón de la Democracia” o INElandia, un megaproyecto inmobiliario que costaría al erario más de 1 mil 200 millones de pesos– y la situación de emergencia económica creada tras los sismos y huracanes de septiembre, tuvo que renunciar a aquél, donde el hedor de corrupción había sido señalado por la Auditoría Superior de la Federación al exhibir sus irregularidades, infracciones flagrantes, y los “ahorros” ocultados por los impolutos Consejeros Ciudadanos con vistas a realizar aquél, cuando es de sobra sabido que siempre es posible inflar luego los costos (como la ‘Estela de Pus’ del calderonato, la ‘Línea Golden’ del metro capitalino PRDista) y la posibilidad de quedarse con las manos “untadas” de dinero. Pero ni 1 centavo de recorte a sus sueldazos, aunque hablaron mucho de organizar mesas de diálogo “para bien de los mexicanos”.

La polémica suscitada por la multa que impusieron a MORENA por un fideicomiso creado y operado opacamente, al margen de la ley –según afirman– pero inocuo a la elección y la consecuente descalificación que el próximo Presidente les ha hecho en respuesta, propicia una revisión del tema. Mal se aviene el consejo general del INE con el programa de austeridad republicana previsto por la próxima administración federal. En especial cuando sus cuentas suelen ser espejo de lo contrario. Su “canasta básica” ha incluido onerosos sueldos mensuales (entre 218 mil 469 y 259 mil 547), prestaciones envidiables en este país, incluidos 72 millones de pesos ¡en lavandería! –con 1 millón de pesos por este concepto destinado sólo a los consejeros electorales–, que se suma a los autos asignados, gasolina, choferes, telefonía celular, equipos de cómputo de última generación, boletos de avión, y aguinaldos de 650 mil pesos (3 veces lo que recibe 1 diputado) que se otorgan.

Pero también viciosos altos costos por precios inflados y servicios adicionales subocupados como el parque vehicular rentado, solicitar más recursos de lo que necesita para su funcionamiento cotidiano aunque no sea año electoral; desfases entre la aprobación de inversiones y su ejercicio; contratar más plazas de las que hacen falta, así como el opaco manejo a los recursos que recibe. Cuando la elección de la Asamblea Constituyente (427 millones 900 mil pesos), tuvo excedentes por recursos no considerados en su presupuesto original, cuya erogación extraordinaria no afectó sus funciones esenciales. Gastos inexplicables: en 2017 se adquirió para supervisores y capacitadores electorales 13 mil chalecos, pero sólo se contrató a 7 mil 756 (derrochó 2 millones 200 mil pesos).

Hay anomalías relacionadas con hechos, actos y omisiones en que incurrieron servidores del Instituto, pues lo pactado al inicio del contrato no garantizó las mejores condiciones a ése. En lo tocante a adquisiciones, más del 40% fueron contratos suscritos el 4º trimestre del año, con riesgo de incumplimientos de proveedores y servidores públicos –¿era necesario esos bienes y servicios, y su uso o beneficio para el organismo?

El respeto a la diversidad y la atención a los pueblos originarios planteados hoy como prioridades, tampoco le son prácticas usuales fuera de los ‘promos’, tal evidenció con su insufrible racismo de mirrey el consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello en el vergonzante episodio donde se burló del escaso español de sus visitantes interlocutores integrantes de etnias. Somos la Democracia más cara del mundo, es hora de quitar la máscara a estos vividores.



Categorías:OPINIÓN

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