La depresión de Afar en Etiopía, por donde África se dividirá en dos

Fragmentos de obsidiana de las profundidades subterráneas saltaron por los aires ‘como grandes pájaros negros’, según los testimonios publicados al respecto.

ADDIS ABEBA, ETIOPÍA (Richard Ruíz Julién | Prensa Latina).- En la depresión de Afar, en el norte de Etiopía, pastores y mercaderes de sal sobreviven hoy en un paisaje surrealista de fisuras, fallas y un lago de lava hirviente, que puede cambiar de manera drástica.

Un nuevo cuerpo de agua estaría generandose; la brecha Afar se está ensanchando lentamente a un ritmo asombroso de casi 2,54 centímetros cada año y, dada la celeridad del proceso, se puede esperar un nuevo océano después de unos pocos millones de años, de acuerdo con los científicos.

Todo comenzó hace poco más de 10 años; fue como una escena de una película de efectos especiales: en septiembre de 2005, los nativos vieron cómo la tierra abría sus fauces y se tragaba sus cabras y camellos.

Fragmentos de obsidiana de las profundidades subterráneas saltaron por los aires ‘como grandes pájaros negros’, según los testimonios publicados al respecto.

Durante tres días una nube de ceniza oscureció el sol, mientras el volcán más grande de la región, el Erta Ale, ‘montaña humeante’ en la lengua afar, entraba en erupción.

‘Mi esposa empezó a gritar a los vecinos pidiéndoles que vinieran a ayudarnos para sacar nuestras pertenencias’, recuerda Tefere Kassa.

La fuerte actividad sísmica resultó en una grieta masiva, que tiene aproximadamente 60 kilómetros de largo, ocho metros de ancho y unos dos metros de profundidad.

Pocos meses después se descubrieron varias fisuras alrededor del desierto mientras el suelo se hundió a una profundidad estimada de 100 metros.

Los científicos también notaron que el magma surgía del fondo del abismo recién formado en ese momento. Aparentemente, lo que vieron fue el nacimiento de un fondo oceánico de basalto.

Así como hace 138 millones de años América del Sur y África se separaron, los especialistas estiman que llegará un momento en que el Cuerno de África se desprenda de dicho continente.

El Valle del Rift se extiende por más de tres mil kilómetros, ‘desde el Golfo de Adén en el norte hasta Zimbabwe el sur, dividiendo la placa africana en dos partes iguales: la somalí y la nubia’, afirma el profesor en geología de la Universidad de Addis Abeba, Mengisteab Teshome.

Teshome sostiene que ‘la actividad a lo largo de la rama oriental del Valle, que corre a lo largo de Etiopía, Kenya y Tanzania, se hizo evidente cuando la rajadura apareció repentinamente en el suroeste keniano’.

En su opinión, este rift es único en el planeta porque permite observar las diferentes etapas de la fisuración en vivo.

La depresión de Afar es una de las regiones más hiperactivas del mundo en términos geológicos; si la sobrevuelas en avión o en parapente con motor, como hizo el fotógrafo George Steinmetz, puede parecer estática, manifiesta el investigador Yohanes Jemaneh.

Pero su apariencia imperturbable oculta su verdadera naturaleza. Bajo la superficie, la rocosa corteza se está desgarrando, y hay diver¬¬sas cámaras de magma subterráneas que alimentan 12 volcanes activos, géiseres humeantes, calderas hirvientes y un lago de lava infernal.

Los terremotos de 2005 y las subsiguientes réplicas son las últimas de una larga serie de turbulencias sísmicas que empezaron hace 30 millones de años, cuando el magma se abrió paso a través de la corteza terrestre y empezó a separar la península Arábiga de África, originando el mar Rojo y el golfo de Adén, explicó Jemaneh.

Cuando el residuo en ascenso se enfría, se torna más denso y se hunde. Partes de la región de Afar están ahora más de 150 metros por debajo del nivel del mar.

Por su escasa elevación, la depresión ha quedado inundada por el mar Rojo varias veces, la última hace unos 30 mil años. Después de cada crecida, el agua se evapora, dejando gruesas capas de sal.

Ese Â’oro blancoÂ’ es desde hace tiempo una importante fuente de ingresos para el pueblo que allí reside, fiel a esta tierra de extremos que en verano puede superar los 50 grados Celcius.

Los científicos desafían los retos del desierto por otras razones. Afar es uno de los pocos lugares del orbe donde una dorsal oceánica -por donde aflora el magma y forma nuevo lecho marino- emerge en tierra firme, lo que permite estudiar los procesos geológicos que normalmente se desarrollan muy por debajo de la superficie del océano.

Dentro de varios millones de años esas actividades indetenibles habrán producido cambios espectaculares en la geografía de África, que trasformarán para siempre la gran llanura del Rift.



Categorías:EL MUNDO, REPORTAJES Y ESPECIALES

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