Presentan la antología poética ‘Tres tintas y un papel’

De Izquierda a derecha Jesús Solís Alpuche, Enrique Pérez Polanco , Ruben Espadas López, José Juan Cervera, Gabreil Pech Chi y Gerardo Tun Gongora | Foto: Cortesía

CIUDAD DE MÉRIDA (Arte y Cultura en Rebeldía).- “Creo en la Poesía que siempre vigila. Considero que es hora de incentivar al máximo la imaginación y romper con los moldes que impone el sistema en el arte, la ciencia y la comunicación” dijo Jesus Solís Alpuche en la presentación de la antología poética “Tres tintas y un papel” un compendio poético de tres generaciones.

Explicó, que se realiza con fondos de Organizaciones de la Sociedad Civil, integrados al Movimiento “M-18” iniciativa de El Barzón Nacional, en la que participa la Chan Tzab Can, local.

Nuestro Estado viven en muy mal estado. Desde que Manuel Antonio Ay fue asesinado en Valladolid, hace 171 años, en aras de la modernización liberal. Dijo que desde entonces “Se intentó acallar la Palabra de los que hablaban de poesía y amor con la tierra, con el agua, con el viento, con el fuego con miras a la privatización; se nos inculcó la vergüenza a nuestros propios órganos reproductivos, se encarceló nuestros instintos más sanos, y más santos en la trascendencia de vida a través de las simientes que se plantaban, mediante el supremo acto de comunión sexual, de mujer y hombre, con los dioses satisfactores del lívido y la excitación que deleita los sentidos más íntimos”.

-La resistencia maya fue sometida y nuestros pueblos fueron educados en el miedo, con el que se fomentó la adicción y cultos al individuo, difíciles de entender por su veneración a la anti naturaleza y a la muerte, para poder vivir después… Pero todos tenemos un interruptor, somos un suich, no me gusta esta palabra, mejor decir un contacto… Y podemos encender nuevas luces. Y les voy a decir cómo y porqué: Tenía 12 años, cuando leí unas anotaciones poéticas de Max Salazar, más conocido como el Poeta del Crucero. Las corridas de toros que hacían en mi pueblo me daban rabia por la masacre que se hacía con los toros; y alguna ocasión un toro de Sikehuel había despanzurrado a un torero, me encantaba su verso que aludía a los toros de Palomeque, ni pa’ bisteque. En cambio, los de Sinkehuel: Veri well.

En los años 60s, el humor del Poeta del Crucero en su lírica, su rima chusca lo empecé cambiar escuchando Radio Habana Cuba, y 10 o 15 años después, cuando conocí la escuela de Renato Leduc y su poema Al cumplido Funcionario, que dice más o menos así: Murió el funcionario de un maligno tumor, de un tumor canceroso en su ancho nalgatorio, contraído en 10 lustros de trabajo creador, culiatornillado detrás de su escritorio… Entonces me olvide de Max Salazar.

Pero en la vena poética de Leduc, descubrí que no sólo se trataba de escribir con humor, ridiculizar a la burguesía y al gobierno, sino que también se podía escribir, con erotismo, y con lenguaje coloquial. O incluso melancolía y, con “La sabia virtud de conocer el tiempo” Hermoso soneto, que Leduc, afirmaba haber escrito, cuando lo retaron a versar sobre El Tiempo, sabiendo que esa palabra, no tenía otras consonantes, que puedan rimar con ella en castellano.

-En los años 70 me hice Gardafaros, y la prisión que vivía de ese trabajo, la transformé en Escuela. Cuando bajaba a puerto, cada 6 meses, compraba libros como loco. Conocí a Efraín Huerta, y Ernesto Cardenal, Leí a Roque Dalton y José Carlos Becerra en su El Otoño Recorre la Islas. Más reciente empecé a incursionar en la poesía de la generación española de 1898 a 1927. Me encanta León Felipe cuando dice en su poema Revolución: “Siempre habrá nieve altanera que cubra el monte de armiño y agua humilde que trabaje en la rueda del molino. Y siempre habrá un sol también, un sol verdugo y amigo, que trueque en llanto la nieve y en nube el agua del río…” O Federico García Lorca cuando expone en su casada infiel: Tenía quince años. Y yo que me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido…”.

Así fue como entendí que las grandes transformaciones provienen de la conciencia y su expresión. Nuestra conciencia se viene regenerando de acuerdo al choque con nuestra circunstancia que nos hace por obligación ensanchar la mente. La clase dominante no va a renunciar a sus privilegios, ni quiere compartirlos. Por eso es indefectible el compromiso social con la regeneración ideológica e intelectual, que surge del pueblo.

En todas las sociedades, hay parteaguas que se inscriben en nuevas épocas, con nuevas formas de sentir y figurar las cosas. Considero que todos debemos creer en las expresiones sueltas, libérrimas. Como el poeta del Crucero, como Renato Leduc, Roque Dalton, Como la Generación del 98-27 en la España de Franco; como Bob Dylan; o los Beatles, que surgen de los muelles de Liverpool, hagamos nuestras propias escuelas desde abajo, que salten los troncos y las trancas de los moldes formales, y nos permiten escapar de la circunstancia establecida. Porque el Cambio está en nosotros como pueblo.



Categorías:ARTE, LITERATURA

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