Que no se nos olvide nunca | Mateo Peraza Villamil

¿Dónde estuvo Meade tras las 234 mil muertes que generaron el gobierno de Calderón y Enrique Peña Nieto? ¿Dónde estuvo Anaya bajo el mismo escenario? Los políticos viven en el presente permanente porque a partir del arranque de las campañas los errores del pasado, ahora sí, se asumen en toda su magnitud. Pero hace seis, doce años ¿dónde estuvieron? ¿En qué punto los muertos y los desaparecidos, la pobreza y la falta de oportunidades, comenzaron a ser problemas para Anaya y Meade? ¿Antes o después de la campaña? ¿Por qué mientras ocuparon cargos en el gobierno no tuvieron ningún posicionamiento?

Me preguntaron en la radio qué le recomiendo a las brechas generacionales jóvenes para tomar decisiones en esta contienda electoral, y la respuesta es muy fácil: analizar a los candidatos desde su cronología histórica. Que no se nos olvide nunca que Anaya aplaudió las decisiones de Calderón y Peña Nieto. Que no se nos olvide nunca que Meade laboró para la Secretaría de Hacienda mientras sucedían las triangulaciones de la Estafa Maestra; y Moreira y Borge y Duarte y Veytia ocupaban cargos públicos.

Alegan que AMLO persigue el poder, pero Anaya brincó de una diputatura federal a la contienda presidencial empujando al abismo ( o a la candidatura “independiente”) a Margarita Zavala. Critican a AMLO de ser autoritario y violento, de no respetar las instituciones, pero Meade protege al presidente que reprimió las manifestaciones de Atenco y Nochixtlán y llegó a través de un fraude electoral. ¿Con cuántas vidas acabó el narcotráfico y la pobreza mientras Anaya viajaba los fines de semana a Atlanta sin dedicar una sola  palabra a la tragedia? ¿Cuánto dinero no se materializó en mejores condiciones para la sociedad mientras Meade situaba cifras irrisorias en un papel? ¿En qué punto, repito, las tragedias comenzaron a ser tragedias bajo los ojos de los candidatos más cínicos que nos ha dado este país? En ese sentido, a nivel político, AMLO siempre ha estado presente como la voz que auténticamente va en contra, y no lo olvidaré en las elecciones de 2018.

Pienso que es momento de asumir la crítica y la memoria histórica como condiciones inherentes a las decisiones electorales. AMLO no queda exento. Me parece la única vía concreta para lograr una transformación ( y el candidato más congruente, el único político que no ha cedido al poder y el único que por doce años ha propuesto un análisis real de la situación del país). No obstante, Morena ha dejado de ser un movimiento para volverse un partido, un partido que, pese a ser encabezado por gente de alto valor cualitativo como Claudia Sheinbaum u Olga Sánchez Cordero, puede terminar transformándose en una cáfila plagada de ratas que brincaron del barco al vaticinar la derrota . ¿La unidad es la excusa? Bien, que se sumen, pero por respeto a lo que representan bajo la consigna del “cambio verdadero”, que Morena no le dé cargos públicos a los patiños que durante los momentos más trágicos del país se quedaron con un una mano en la boca y otra en los ojos. Y, más importante aún, nunca dejemos de criticar.

FUENTE: HOMOZAPPING

ENLACE: https://bit.ly/2FXNbPC



Categorías:MATEO PERAZA VILLAMIL, OPINIÓN, POLÍTICA

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